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1. Marco Conceptual

1.1 Los estudios generales del racismo

1.1.4 Estudios Críticos del Discurso

1.1.4.4 Las estrategias del discurso

Ahora bien, en concordancia con lo anterior para efectos de la práctica analítico/interpretativa de los discursos, los Estudios Críticos del Discurso precisan de métodos variados, uno de los cuales consiste en la identificación analítica e interpretativa de las

estrategias discursivas. Estas, en el marco de los estudios relacionados con la dominación y el

poder, son de vital trascendencia por cuanto permiten observar la producción, creación, reproducción y transformación del racismo y la discriminación hacia los Otros.

Bourdieu (Citado en Wodak, De Cillia, Reisigl y Liebhart, 2009, pp. 31-32) señala que las estrategias discursivas no pueden asociarse con una perspectiva simplista, finalista y voluntaria. Para la investigación, entonces, se asumen como entidades con cuerpo situado, que favorecen las realizaciones y acciones humanas, y en esa medida permiten hacer algo, generar un comportamiento tanto en los enunciadores como en los receptores, producir una acción o performatividad en los participantes, no solo en el instante de la enunciación, sino a mediano y largo plazo al incrustarse en las mentes de los individuos y grupos, y naturalizar las acciones discriminatorias o racistas. Así, cada recurso del habla o de la escritura busca un hacer en los interlocutores.

Entendidas de este modo, las estrategias son manifestaciones del lenguaje o del discurso – como proceso- que, sumergidas como un rizoma en distintas profundidades, atraviesan y se hienden en el tiempo para aflorar en un cuerpo articulador y enunciador de ellas. No son las meras formas, sino lo que les da vida y constitución; son las constituyentes de las acciones y a la vez constituidas por ellas, por las acciones y las prácticas sociales. Por ello, toda estrategia conlleva un propósito o contribuye a alcanzarlo, lo que implica una performatividad, acciones de distinta índole: mentales y sociales.

En síntesis, “la noción de estrategia cobra valor heurístico por la vinculación que ella supone entre la orientación de las prácticas y las coordenadas que ubican a los agentes en determinadas regiones del espacio social” (Wilkis, 2004, p. 127). De este modo, más que como forma lingüística idealizante, se asume como un indicio que encierra realidades culturales, sociales, epistémicas, ontológicas y de poder complejas.

Al definir la estrategia de este modo, el enfoque histórico/crítico del discurso es entonces fundamentalmente interdisciplinario (Wodak, 2007). Sin embargo, este carácter ha de ser

complementado y profundizado con una mirada transdisciplinar por cuanto permite no dar las cosas por sentadas desde lo que dicen las disciplinas a secas o lo que suman las interdisciplinas, sino que más bien permite arriesgarse a superar las dicotomías interpretativas que han perdurado en la mayoría de los campos disciplinares e interdisciplinares.

En el contexto de los estudios sobre el racismo y la discriminación discursiva, se destacan algunas tendencias de estrategias (Van Leeuwen 1996; Martín, 2006; Soler, 2009; Van Dijk, 2003; Vasilachis, 2003; Wodak, 2009). Estas varían entre un autor y otro, sin embargo, para los objetivos de esta investigación se toman como base algunas de las estrategias que menciona Wodak (2001, 2003, 2009). A partir de sus investigaciones, habla de cinco macroestrategias, a saber: 1) de justificación y relativización; 2) constructivas; 3) de preservación o perpetuación; 4) de transformación; y 5) de destrucción. Metodológica y analíticamente, cada una es identificable, sin embargo, en la realización discursiva ellas ocurren de manera simultánea y entretejida, y cada una de estas posee unas estrategias o subestrategias, unos esquemas de argumentación y unas formas de realización.

Cada macroestrategia puede entenderse como una función social del discurso. A continuación, se ilustra, con una de ellas, la manera como operan en el proceso de análisis e interpretación. Así, la macroestrategia de justificación o relativización tiene como objetivo argumentar para relativizar a favor del establecimiento o del statu quo, para ello se legitiman acciones para evitar ser objetada o puesta en tela de juicio. En este sentido, una subestrategia consiste en el desplazamiento de la culpa y la responsabilidad frente a un problema, la reiteración de las diferencias entre “nosotros” y “ellos”, la singularización, el aislamiento, la minimización, la trivialización, y el énfasis en el antes y el ahora. Los esquemas argumentativos de estas estrategias comprenden los topoi o las falacias (topoi de autoridad, la historia, la ignorancia, diferencia, comparación, etc.) según el discurso objeto de análisis. En cuanto a las formas lingüísticas de realización se tienen los tropos (metáforas, paralelismos, metonimias, personificaciones, etc.), los macroactos de habla, las macroestructuras semánticas, los actos de habla locales, las oraciones pasivas, activas y transitivas, las expresiones hechas, las unidades léxicas, las cifras, las ambigüedades léxicas, los conectores argumentativos, los cuantificadores, las nominalizaciones, los verbos, los eufemismos o directos, las adverbializaciones, los artículos, etc. (Tabla 1).

Tabla 1. Ejemplo de la forma como puede operar una macroestrategia

Macroestrategia de Justificación

Subestrategia Objetivo Esquema

argumentativo Forma de realización lingüística Desplazamientos de la culpa Responsabilizar al “ellos” de un problema Topoi de la diferencia, la ignorancia Lexicalización, nominalizaciones, eufemismos, pasivas, tropos, etc. Fuente: Autoría propia.

De otro lado, se puede pensar, por ejemplo, también en la propuesta de Van Leeuwen (1996) sobre la representación de los actores sociales, los cuales pueden ser incluidos o excluidos del discurso mediante diversas estrategias, lo que implica unos propósitos para responsabilizarlos o exonerarlos de acciones, según sea el caso. Se trata de establecer “un inventario socio-

semántico de las formas en que pueden representarse los actores sociales, y establecer la

relevancia sociológica y crítica”(1996, p. 32)20.

La inclusión o exclusión de estos actores se concreta en 22 categorías que se interrelacionan entre sí, entre las que se cuentan: la generalización, la individualización, la colectivización, la determinación de roles, la diferenciación, la nominalización, la identificación relacional, etc. Cualquiera de los dos planteamientos ofrece posibilidades interpretativas para los hechos sociales relacionados con las diversas discriminaciones.

Asimismo, es relevante hacer mención de las estrategias argumentativas, puesto que conforman, en el marco del discurso legal y de los discursos racistas y excluyentes, un factor decisivo a la hora de proyectar las acciones o de actuar discursiva y socialmente. A partir de las distintas realizaciones lingüísticas, estrategias, estructuras y macroestrategias, se conduce al interlocutor con argumentos justificatorios para naturalizar, legitimar y controlar ciertas condiciones tanto para las élites, como para los que no pertenecen a ellas (las alteridades). Para esta investigación, se deben precisar, desde la teoría de la argumentación, los temas o tópicos tratados, los mecanismos y los tipos de argumento que los sustentan o justifican como parte de un “orden establecido”.

Hasta este punto se presenta lo que metodológicamente han venido recabando los

Estudios Críticos del Discurso, pero cada investigación en particular determina, descubre y

propone otras, que le sean propias del proceso.

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