Al iniciarse 1968, todo parecía en calma. Era como si la guerra fría hubiese aletargado la conciencia de los europeos, dormidos en su lenta reconstrucción, a pesar de las tensiones ideológicas del momento. Todo esto cambió abruptamente. A mediados de 1968, el “año de los jóvenes rebeldes”, Europa
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estaba al borde de la revolución. De Madrid a Varsovia, miles de muchachos, hartos tanto de sus propios gobiernos como de la intervención de Estados Unidos o de la Unión Soviética en sus respectivas naciones, decidieron poner fin a la aparente estabilidad de la zona.
Utilizando como pretexto la ineficacia de las instituciones universitarias, y adoptando la revolución como consigna, se lanzaron a transformar las viejas estructuras de poder. Aunque su ideología varió de nación a nación, la necesidad de un cambio mundial los hermanó donde quiera que estuviesen. No sólo compartían los mismos problemas, sino que habían sido educados —y contraeducados— con las mismas ideas: la rigidez de sus sociedades frente a los deseos de libertad, las obligaciones sociales frente al libre albedrío individual, el nacionalismo egoísta frente a la responsabilidad humanitaria.
Formados a reacción contra sus propios universos cerrados, los jóvenes del mundo se unieron, casi sin darse cuenta, para transformar la sociedad moderna; para lograr, por una vez, que las ideas y la realidad se correspondiesen. Para conseguir, a cualquier costo, un mundo nuevo.
Con base en Esler, vale la pena hacer un resumen de los movimientos estudiantiles en Europa occidental.2
Gran Bretaña: A pesar de que los reportes oficiales insistían en la paz británica, entre 1967 y 1968 hubo “serios incidentes de acción directa estudiantil” en veintitrés escuelas y universidades, incluyendo Cambridge y Oxford, así como manifestaciones contra la guerra de Vietnam y el sistema educativo británico.
Italia: A lo largo de 1968, los estudiantes universitarios se enfrentaron a la policía desde Turín hasta Roma, tomaron y saquearon edificios, desfilaron por las calles. Se manifestaron, también, contra la guerra de Vietnam y el sistema educativo italiano, en solidaridad con los estudiantes alemanes y franceses. Mucho más que sus colegas británicos, los estudiantes italianos llegaron a cometer actos de violencia directa, con decenas de heridos y millones de dólares en pérdidas materiales.
Alemania: El 11 de abril, Rudi Dutschke, líder de la Unión de Estudiantes en pro de una Sociedad Democrática, fue herido en la cabeza al salir de una manifestación en Berlín. A pesar de que el autor del atentado era un fanático seguidor de Hitler, sin vínculos con el gobierno, la reacción estudiantil se volvió contra el sistema.
Creada en 1960, la sociedad había crecido de modo impresionante a lo largo de la década gracias a sus manifestaciones contra la guerra de Vietnam y el imperialismo estadounidense y soviético. Aunque en principio su acción
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estuvo reducida a la Universidad Libre de Berlín —donde los estudiantes leían a Hegel, Marx, Marcuse y Freud—, pronto la rebelión se extendió por toda Alemania federal.
Como resultado del atentado, los jóvenes alemanes se lanzaron contra las empresas periodísticas de Axel Springer, un empresario que controlaba gran parte de la circulación de la prensa en Berlín occidental y Alemania federal que se dedicaba a fustigar con sus ataques a quienes llamaba “los chinos de la Universidad Libre”. Los jóvenes quemaron sus periódicos en las calles y se enfrentaron violentamente a la policía frente a sus oficinas.
Francia: En París, las manifestaciones juveniles contra el gobierno de Charles de Gaulle se sucedieron con la misma fuerza que en Alemania.
Los conflictos se habían iniciado meses antes, en la ultramoderna instalación universitaria de Nanterre, en donde los estudiantes, arengados por su líder Daniel Cohn-Bendit, Dany le Rouge, habían protestado contra la guerra de Vietnam y habían exigido una reforma educativa integral. Los insurrectos estaban afiliados a numerosas organizaciones estudiantiles, como la Federación de Estudiantes Revolucionarios, la Unión de la Juventud Comunista y la Juventud Comunista Revolucionaria. Por fin, tras varios enfrentamientos, las autoridades de Nanterre decidieron cerrar la escuela; iracundos, los estudiantes se dirigieron a París a pedir el apoyo de sus compañeros de la Sorbona. Justo ahí, en el Barrio Latino, las autoridades parisinas se encargaron de reprimir al naciente movimiento, insuflándole una fuerza que jamás hubiesen imaginado.
Tras los violentos sucesos que culminaron con la ocupación de la Sorbona por parte del ejército y la detención de numerosos líderes estudiantiles, quince mil personas se manifestaron para pedir su excarcelamiento. El gobierno había accedido a las dos peticiones iniciales de los insurrectos —desocupar la universidad y permitir el reinicio de las clases— pero no estaba dispuesto a liberar a nadie.
El 10 de mayo, los estudiantes sufrieron un duro revés que los acorraló en el Barrio Latino. Ahí, los jóvenes decidieron que no retrocederían más y se dieron a la tarea de construir barricadas para detener a la policía y a los cuerpos antimotines, como había sucedido en 1848 durante la Comuna. Esa tarde se construyeron más de sesenta barricadas en unas cuantas horas. Por la noche los combates se sucedieron ininterrumpidamente, con el resultado de cientos de heridos y detenidos. Al final, la policía consiguió sofocar a los insurrectos. Sin embargo, al darse cuenta de la magnitud de la represión, los ciudadanos comunes de París reaccionaron en favor de los estudiantes
El lunes siguiente, una marcha gigantesca, de alrededor de 800 mil personas, se apoderó una vez más de las calles de París, con Daniel Cohn-
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Bendit a la cabeza. Muchos obreros se sumaron a la turba; antes de terminar la semana, más de diez millones de trabajadores, las dos terceras partes de la fuerza productiva francesa, estaban en huelga. Como signo evidente de su victoria, los estudiantes llenaron la Sorbona —y París entera— con cientos de lemas y pancartas que hablaban del triunfo de la revolución y del inicio de una nueva era. He aquí una breve cronología de los hechos:
3 DE MAYO
El rector de la Sorbona llama a la policía para que haga evacuar la universidad. Manifestación de masas en el Barrio Latino.
6 DE MAYO
Detención y encarcelamiento de numerosos manifestantes. Nuevos incidentes en el Barrio Latino.
8 DE MAYO
En la Asamblea Nacional se asegura que la reanudación de cursos podrá efectuarse en cuanto se restablezca el orden.
10 DE MAYO
Fracaso de las negociaciones entre el gobierno y los estudiantes. Rebelión en el Barrio Latino, donde se levantan barricadas. Réplica brutal de la policía.
11 DE MAYO
Llamamiento de las centrales sindicales a una huelga de veinticuatro horas, para el día 13, en señal de protesta. Al regresar de Afganistán, el primer ministro Pompidou anuncia concesiones.
13 DE MAYO
Huelga general y manifestación calculada en un millón de personas.
14 DE MAYO
Ocupación de la fábrica Sud-Aviation en Nantes. Pompidou anuncia un proyecto de amnistía. La oposición deposita una moción de censura.
18 DE MAYO
132 19 DE MAYO
El presidente de la república declara: “La reforma, sí; carnavaladas, no”.
20 DE MAYO
La izquierda parlamentaria pide la renuncia del gobierno y nuevas elecciones.
21 DE MAYO
Debate en la Asamblea de la moción de censura.
22 DE MAYO
La moción es rechazada. Manifestaciones cerca de la Asamblea Nacional y en el Barrio Latino. Las centrales obreras se declaran dispuestas a negociar.
23 DE MAYO
Los comunistas proponen un programa común para la izquierda.
24 DE MAYO
De Gaulle anuncia la realización de un referéndum y añade que abandonará sus funciones si es rechazado. Se levantan barricadas en París y en provincia.
26 DE MAYO
Los sindicatos, patrones y gobierno negocian.
27 DE MAYO
El protocolo de las negociaciones es rechazado por los huelguistas.
28 DE MAYO
Dimite Alain Peyrefitte.
29 DE MAYO
De Gaulle deja el Elíseo para ir a Alemania, donde se entrevista con jefes del ejército. Pierre Mendès-France se declara dispuesto a asumir las responsabilidades que le confiera “toda la izquierda unida”.
30 DE MAYO
De vuelta en París, De Gaulle dirige a la nación una alocución radiada, en la cual anuncia que se niega a retirarse, que ha decidido disolver la Asamblea Nacional y hace un llamado a la “acción cívica” contra un “intento totalitario”.
133 1º DE JUNIO
Marcha de estudiantes de Montparnasse a Austerlitz, en París.
7 DE JUNIO
De Gaulle denuncia el carácter “caduco” de la universidad y la tentativa de los comunistas de conquistar el poder. Estudiantes y obreros se unen para tomar la fábrica Renault. Varias docenas son encarcelados.3