LOS VALORES
2. Evolución hacia la excelencia
Mientras los procesos del desarrollo y superación personal se han estudiado desde hace siglos, y sobre ellos existe amplia literatura, los procesos del desarrollo de las empresas apenas se empiezan a compren- der, y de allí la gran resonancia del libro de Peters y Waterman.
Por ello nos parece más fácil recorrer aquí los temas básicos de la superación personal y de la psicología del éxito, para luego aplicarlos a las personas morales que son las empresas.
Tarea del amable lector y de los grupos de estudio será completar un paralelo que aquí solo esbozamos y perfilamos.
El poder de la autoimagen
A lo largo de la propia historia y a través de las experiencias, casi insensiblemente cada empresa va formando y consolidando una auto- imagen que responde a las preguntas: ¿quiénes somos?, ¿qué hacemos?, ¿cómo somos?, ¿qué imagen tenemos?, ¿qué valemos?, ¿hacia dónde vamos? Y se va creando una especie de sistema de reflejos condiciona- dos, listos a funcionar en forma automática ante los estímulos que se van presentando.
Si la autoimagen es positiva ("somos capaces" "somos poderosos" "la gente nos acepta y nos respeta"...), se convierte en el más eficaz propulsor hacia el éxito; y si es negativa, es el más resbaladizo tobogán hacia el fracaso. Por supuesto, en ambos casos —el de la persona física y el de la persona moral— la automagen puede modificarse a través de una reeducación.
Los objetivos
Siempre es posible distinguir una realidad presente de una situación ideal; tomar distancia entre el "¿quiénes somos?" y el "¿quiénes desea- mos ser?"
El primero efecto y beneficio de una autoimagen positiva es la fijación de objetivos estimulantes, realistas, bien definidos y portadores de valores sólidos, fruto todo esto de seguridad en uno mismo, de creatividad y del hábito de tener sueños ambiciosos. Dichos objetivos, a la vez, nacen de y llevan a una sensación de esfuerzo, energía, poder y compromiso; ponen en movimiento los mecanismos creativos, liberan las potencialidades latentes y consolidan la vivencia de que existimos
para progresar y triunfar, no para fallar.
En este contexto los individuos y los equipos se sienten más actores o proactores que meros reactores.
La visualización
El doctor Maxwell Maltz, en su libro Psycho-cybernetic Principies
for Creative Living1, reporta un interesante experimento: dos grupos de
deportistas muy motivados para desarrollarse como basquetbolistas se sometieron a dos situaciones bien diferentes entre sí: el primero, durante 20 días tuvo sesiones de entrenamiento convencional en las canchas, como se acostumbra con cualquier deporte; el segundo, también durante veinte días, tuvo sesiones de veinte minutos de relajación y concentra- ción, imaginando y visualizando jugar basquetbol y encestar muchas veces con gran éxito; éstos en los veinte días no pisaron la cancha. ¿El resultado? Los del primer grupo progresaron 24% y los del segundo grupo 23%.
Tenemos aquí una de las tantas pruebas del poder de la imaginación creativa y de cómo el visualizar los cambios deseados, visualizar con vivacidad y colorido el éxito, es un buen camino para realizar nuestras potencialidades, para cargar nuestras baterías y para convertir las crisis en oportunidades.
Los individuos practican esto por lo general a solas, con la técnica de los ojos cerrados y la relajación muscular. Las empresas tendrán que buscar las modalidades más adecuadas. Conviene notar que la imagina-
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ción es tan poderosa que permite a los actores de cine y de teatro transformarse en seres totalmente diferentes de sí mismos.
Así pues, ya que "la idea de éxito es éxito", hay que acostumbrarse a ganar las batallas dentro de uno mismo, antes de salir al campo de la lucha (o transacción o negociación) exterior.
La competencia externa e interna
El saber romper hábitos trillados, el incursionar en nuevos terrenos y descubrir más y más facetas de la propia identidad, es lo que mantiene a las empresas jóvenes, vigorosas, siempre actualizadas y creativas.
Para ello son prerrequisitos actitudes de amplitud de visión, apertura y creatividad; pero también el recurso a conductas muy específicas tales como:
— Buscar siempre nuevos contactos y nuevos amigos — Interesarse por líneas nuevas de productos y de servicios
— Recolectar y clasificar informes sobre las necesidades cambiantes del medio ambiente
— Desarrollar en cada miembro de la institución conciencia de que la dignidad personal se consolida a través del trabajo productivo y creativo. — Fomentar en todos, a través de un clima psicológico adecuado, la
espontaneidad, la flexibilidad y la tolerancia.
— Cultivar la empatia, hecha de altruismo, de respeto y de adaptación. — Defenderse de la tendencia a etiquetar a las personas y a las situacio-
nes, porque el que etiqueta cosifica, encajona y congela.
— Estudiar seriamente los dinamismos psicológicos y sociales de la creatividad.
La disposición a actuar
Es la fuerza de vivir el presente y reaccionar "aquí y ahora" a lo que está sucediendo, y no tanto a clichés o a esquemas mentales teóricos; la fuerza de saber distinguir oportunamente entre los hechos y las ideolo- gías. Hay que denunciar la manía de procrastinar (= dejar para mañana) como una forma de evadir, de autoengañarse, de autorrobarse y de perder oportunidades.
El saber perdonarse
Todos o casi todos los individuos necesitamos perdonarnos; aceptar que las equivocaciones y las fallas son parte normal de la vida.
La psicología del aprendizaje nos habla a cada paso del "método de ensayo y error". Todos aprendimos a caminar, a hablar, a escribir, a través, no de cientos sino de miles de fallas y de equivocaciones.
Son normales los errores y hasta los disparates, pero no tienen por qué originar un pleito de las personas consigo mismas. Hay una enorme diferencia —y debe mantenerse— entre "fracasé en tal cosa" y "soy un fracaso".
Las personas morales han de proceder en esto como las personas físicas: seguir la marcha hacia el éxito y la excelencia, reconciliándose consigo mismas después de cada tropiezo.
La participación
Si en vez de cerrarse uno en sí mismo se abre al diálogo sincero y genuino, garantiza las aportaciones de varios sistemas de valores y habrá un sustancial enriquecimiento.
En conclusión, el binomio "Comunión y Participación" podría ex-
presar en síntesis la quintaesencia de los valores humanos.
PRÁCTICAS
1. Califiquen a su empresa con la escala del 5 (reprobado) al 10 (sobresaliente) en cada uno de los ocho factores que enumera el libro de Peters y Waterman.
2. Escriban dos descripciones paralelas:
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* Mi concepto de una empresa sana y triunfadora
3. Con objeto de identificar mejor los valores de la empresa, cada uno redacte un perfil histórico de la misma, en forma autobio- gráfica (es decir, la empresa habla en primera persona). Toquen los puntos siguientes:
— Quién soy — Cómo nací
— De qué estoy más orgullosa
— Por qué la gente me aprecia y me quiere
— Las personas más importantes en mi nacimiento y mi desa- rrollo.
— Mis momentos más difíciles y críticos — Hasta dónde quiero llegar
— Etcétera... 4. Escriba cada uno:
— Las cinco cosas que más acepto y admiro de mi empresa — Las cinco cosas que menos me gustan
Analicen el cómo y el por qué.
5. Diseñen un escudo pensando que fuera el blasón de la empresa. Estructuren tres secciones de este modo:
1a. La más notable realización de mi empresa. 2a. La más notable realización de mi
3a. Mi más notable realización en la empresa. (O bien, el mejor proyecto actual de la empresa.)
No necesitan ser dibujantes. Pueden expresar las ideas con esbozos, o bien, con sencillos dibujos simbólicos.
6. De los ocho puntos incluidos bajo el rubro, "Las empresas- estrella", señalen los tres que más le hacen falta a su empresa, o que mayormente contribuirán a la excelencia en su desempeño. 7. Entretenimiento "Valores y Antivalores" (para una sobremesa)
Instrucciones
1. Juegan 2, 3 o 4 personas con este tablero y un dado.
2. Cada participante debe tener cuatro fichas. Pueden ser frijo- les, papelitos, botones; con tal que las fichas de cada quien se distingan de las de los otros jugadores.
3. El objetivo es colocar sus cuatro fichas en los cuadros corres- pondientes a PRUDENCIA, JUSTICIA, FORTALEZA y TEMPLANZA (espacios estelares que constituyen las me tas); Gana el primero que coloca allí sus cuatro fichas. 4. Tirando el dado se determina el número de casilleros por avan-
zar. Cada jugador mueve la ficha que desea; sólo una por tirada. 5. El recorrido se inicia en el cuadro número 1. Cada una de las fichas parte de allí. Se avanza horizontalmente y en los extremos derecho e izquierdo se brinca hacia la hilera de abajo. Nunca se toma la diagonal.
6. Los cuadros sombreados corresponden a antivalores. Caer en uno de ellos tiene por castigo ir al HOYO más próximo hacia atrás y perder ahí un turno.
7. Para salir del HOYO se tira el dado y se cuenta normalmente a partir de allí.
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8. Si nadie llena los cuatro "cuadros estelares", gana el jugador que tenga más fichas en dichos cuadros al terminar todos el recorrido en el extremo inferior derecho.
Exacti- tud Buen juicio Devo- ción Sana ambi- ción Cohe- rencia Domi- nio de sí Amor Au- toesti- ma Éxito acadé- mico Éxito econó- mico Amistad
indife-
rencia
y apatía
Igno- rancia Mentira Cobar- díaH
H Depen- denciaPereza
Tole- rancia Mode- ración Pacien- ciaH
Pre- textos Gratituc Amabi- lidad Discre- ción Suspi- cacia GulaH
Con- fianza De- porte Lealtad Abne- gación Elegan-cia Pericia
H
Desleal-tadPasivi- dad Des- pilfa- rro Impru- dencia