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2. LOS MAESTROS

2.7. Salarios y remuneraciones

2.7.3. Evolución salarial

La trayectoria remunerativa de los maestros de niños fue bastante irregular. La can- tidad de variables que incidieron en su desarrollo le dieron modificaciones de toda índole, por ello, resulta compleja una evolución que no guardó reglas establecidas o cierta ortodoxia. La mejor manera de sistematizar de alguna forma cómo transcurrió el salario de los docentes de primeras letras, consiste en establecer una comparación entre fases de las cuales se disponga de datos constatados. Así, el Catastro de Ense-

nada y el Interrogatorio de la Real Audiencia ofrecen esa posibilidad, por cuanto sus

fechas de referencia, alrededor de 1751 y 1791 respectivamente, permiten esa opción.

Cuadro XXXVIII. Evolución salarial de los maestros.

Partido de Alcántara (1751-1791)

( ) Número de maestros. (*) Salario medio

REMUNERACIONES (en reales de vellón)

LOCALIDADES Catastro de Real Variación (%)

Ensenada Audiencia Acehuche 440 110 -300 Alcántara 800-500 1.100 (2) +62,9 Ceclavín 400-600 360 (2) –38,8 Membrío 600 720 +20 Moraleja 230 900 +291 Portezuelo 200 550 +175 Salorino 600 720 +20

San Vicente de Alcántara 600 (4) 1.500 (2) +150

Valencia de Alcántara 840-360 343 –74,9

Valverde del Fresno 298 360 +20,8

Villa del Rey 500 550 +10

En los territorios alcantarinos predominó la progresión. Los ejemplos más elocuentes estuvieron en Portezuelo y, sobremanera, en Moraleja. La propia Alcántara elevó el sueldo de sus dos maestros públicos en medio de la tónica general de alza moderada, pero con excepciones significativas por su caída, como Acehuche, que tuvo una baja- da enorme mientras que Valencia de Alcántara no sólo lo hizo en dotación, sino tam- bién en un docente a pesar de la ayuda pía. San Vicente de Alcántara daba un salto con- siderable en los pagos, pero a costa de reducir a la mitad sus maestros, circunstancia peculiar al tener en cuenta que su vecindad aumentaba, empero, la calidad de sus nue- vos docentes podía remediar la reducción en cantidad, ya que eran casianos.

La idea de conjunto sobre la evolución de los sueldos la ofrecía el salario medio. En 1751 fue de 537 reales y 23 maravedís, mientras que en 1791 alcanzó los 711 con 17. Ese incremento del 32,4% marcó el signo de una mejora en el pago de la enseñan- za, vinculado a un ascenso de población del 4,7%, razón directa de una mayor liquidez para las dotaciones educativas.

Cuadro XXXIX. Evolución salarial de maestros. Partido de Badajoz (1751-1791)

REMUNERACIONES (en reales de vellón)

LOCALIDADES Catastro de Real Variación (%)

Ensenada Audiencia Alburquerque 180-550 (2) 720 (3) +97,2 Alconchel 200 (4)-150 150 –14,2 Almendral 700 600 –16,6 Atalaya 120 90 –33,3 Barcarrota 300-450 750 (2) +100

Burguillos del Cerro 550 (2)-451 701 (2) +100,1

La Codosera 450 100 –350 La Parra 300 (2) 360 +20 Nogales 264 600 +127,2 Oliva 600 1.250 (2) +108,3 Salvaleón 300 (2) 720 (2) +140 Salvatierra de Barros 715 800 +11,8 Talavera la Real 540-450 660 +33,3

Valencia del Mombuey 200 250 +25

Valverde de Burguillos 60 200 +233,3

Valverde de Leganés 450 200 –125

Villalba 1.000 450 –122,2

Villanueva del Fresno 380 (2) 600 +63,6

Villar del Rey 300 300 0

La trayectoria experimentada por el partido pacense tuvo predominio alcista. La mayoría registró subidas considerables con Valverde de Burguillos a la cabeza, segui- da de Salvaleón, Nogales y Oliva, esta última con casianos, fundamento de esos suel- dos. Sin embargo, lejos de producirse un moderado equilibrio, los descensos fueron extremos. La Codosera, Valverde de Leganés y Villalba sufrieron caídas remunerati- vas acentuadas. Más llamativo fue el caso de Salvaleón, que rompía la tónica general al disminuir la población y tener una relevante alzada salarial. Fue ésta tan considera- ble que resultó extraño que no correspondiese a un aumento demográfico. La lógica indicaba una bajada de las contribuciones impositivas al haber menos vecinos y, por tanto, una merma sensible en los presupuestos destinados a la educación. No fue así porque bienes y rentas municipales facultaron buenas cifras con las que pagar ense- ñantes. En la misma esfera rupturista de moldes y conductas, se alineó Valverde de Bur- guillos. Tan escasa vecindad e insignificante crecimiento de población gestaron una elevación retributiva que evidenciaba la gran importancia mostrada hacia la enseñan- za. Los recursos venían, al igual que en el caso anterior, de unas disponibilidades públi- cas prolijas.

El salario medio del partido pasó de 376 reales y 30 maravedís a 560 con 2, un 48,9% de subida, el mejor registro en los partidos de Extremadura con respecto a los sueldos de los maestros. La justificación de esos guarismos estaba en la creciente importancia que la instrucción pública adquiría hacia finales de siglo y los intentos, no siempre fructificados, de distintas instancias para corregir un problema del que empezaban a ser conscientes.

Cuadro XL. Evolución salarial de los maestros. Partido de Cáceres (1751-1791)

REMUNERACIONES (en reales de vellón)

LOCALIDADES C. Ensenada R. Audiencia Variación (%)

Aldea del Cano 300 720 +140

Arroyo del Puerco 1.050 550 –90,9

Cáceres 480-498 (2) 350 (2) –28,4

Cañaveral 577 300 –92,3

Casar de Cáceres 300 1.070 +256,6

Malpartida de Cáceres 600 920 +53,3

Santiago del Campo 550 600 +9,1

Sierra de Fuentes 300 308 +2,6

El panorama del territorio cacereño se inclinó hacia la ascensión. Dentro de esa pauta, Talaván, Aldea del Cano y Casar de Cáceres mostraron las mayores subidas, aun- que las dos primeras dentro de la modestia de su entidad. El espectacular incremento de la última se debió a los recursos ampliados por el municipio y la aportación pater- na, esencial ésta, o a las fundaciones, que en Malpartida dieron buenas remesas. La caída de Cañaveral estuvo motivada por una bajada en los Propios, mientras que la de Arroyo del Puerco a la pérdida de rentas de la Obra Pía que la sustentaba. Cáceres pasó a tener un docente menos y poseer un fondo económico más atenuado, fruto de una inhibición capitular ante el potencial considerable de las Obras Pías en ella ubicadas, que mantenían otras escuelas y relajaban los apremios educativos públicos. La media salarial subió en conjunto un 16,5% hasta alcanzar los 556 reales y 27 maravedís, des- de los 477 con 17 anteriores.

Cuadro XLI. Evolución salarial de los maestros. Partido de La Serena (1751-1791)

La tónica de este partido fue el descenso. En conjunto, registró una bajada en la media salarial del 21,1%, resultado de poseer 601 reales y 20 maravedís y pasar a 496 con 10. Significativas las caídas de Campanario y Monterrubio, achacables a la menor disposición de Propios, lo que se repitió en el resto de los lugares con pérdidas, aun- que de menor cuantía. El porcentaje de La Coronada, descomunalmente alto, se pro- dujo a tenor de las disposiciones del Consejo Real, aunque no alivió el índice negati- vo general. Esos 500 reales eran una cantidad modesta, sólo que partían de unos sen- cillos 60 repartidos entre dos maestros. La gran diferencia entre Villanueva de la Sere- na y el resto se debió a los casianos. La distinción no fue únicamente remunerativa, sino de homogeneidad, ya que los docentes numerarios tuvieron unos mínimos y eso facilitó la continuidad del estipendio. Por otra parte, las cifras pequeñas correspondían

REMUNERACIONES (en reales de vellón)

LOCALIDADES C. Ensenada R. Audiencia Variación (%)

Campanario 1.270 200 –535 Castuera 200-1.700 500 (2) –90 Esparragosa de Lares 180 360 +100 La Coronada 30 (2) 500 +1.567 Magacela 160 100 –60 Monterrubio 1.300 200 –550 Villanueva de la Serena 1.000-150 1.700-500 (2) +93,1 Zalamea de la Serena 600 (2) 400 –50

a enseñantes pluriempleados que las recibían de las familias, lo que explicaba tamaña amplitud entre unos y otros en un mismo lugar. Esos maestros tenían en la educación una remuneración complementaria, no era la principal, lo que explicaba libramientos tan exiguos. Las ayudas de las Obras Pías no fueron muy significativas por la escasa entidad que tuvieron en esos territorios, lo cual no restaba méritos a que contribuye- sen a prolongar las enseñanzas básicas, aun la poca calidad. Gracias a ellas, Castuera, Magacela y Zalamea de la Serena sostuvieron la escuela.

Cuadro XLII. Evolución salarial de los maestros. Partido de Llerena (1751-1791)

REMUNERACIONES (en reales de vellón)

LOCALIDADES C. Ensenada R. Audiencia Variación (%)

Ahillones 900 1.100 +22,2

Berlanga 550-1.000 1.402-682 +34,4

Cabeza la Vaca 100 330 +230

Campillo 560 720 +28,5

Fuente de Cantos 800 600 (2) –33,3

Fuente del Maestre 500 2.200-1.650 +385

Fuentes de León 660 500 –32 Granja de Torrehermosa 150 161 +7,3 Guadalcanal-Malcocinado 600 (2) 1.440-720 +80 Hornachos 350-300 500 +53,8 La Calera 440 450 +2,2 La Oliva 200 100 –100 Los Santos 1.650 720 (2) –129,1 Llera 400 200 –100 Llerena 300-400-800 1.000-585 (2) +58,6 Monesterio 660 600 –10 Montemolín 600 600 0 Palomas 500 200 –150

Rivera del Fresno 550-660 720 +19,1

Segura de León 300 (2) 3.300 +1.000

Usagre 250 300 +20

Valencia de las Torres 300 200 –50

Valencia del Ventoso 360 (2) 500 +38,8

El considerado mejor territorio educativo en la Extremadura del Antiguo Régimen lo era también en la faceta salarial de los maestros de primeras letras. Las percepcio- nes de sus docentes experimentaron una subida media del 47,1%, la más alta registra- da tras el partido pacense. De 519 con 13, se pasó a 763 reales y 2 maravedís, que vino a subrayar la importancia que este partido daba a la formación. Segura de León figu- ró a la cabeza en apoyar a la instrucción con el fabuloso sueldo ofrecido, más merito- rio aún cuando no ocupó la plaza un aprobado y, por tanto, con menor nivel de exi- gencia retributiva. Los Propios, más generosos, y la aportación familiar, cumplidora, generaron esos resultados. El ascenso en Fuente del Maestre se vinculó a la contrata- ción de casianos y a las consiguientes obligaciones salariales que impusieron, además de a una aportación pía.

Las familias de Cabeza la Vaca sustentaron el cambio, notable en términos relati- vos, pero poco efectivo como reclamo para un maestro de la época. Más de 1.000 rea- les al año sí constituían un poderoso aliciente para el docente de niños. Berlanga, Gua- dalcanal-Malcocinado, Llerena y Ahillones se sumaban a la perspectiva de una educa- ción básica de calidad gracias a superar aquella cifra, aunque las dos primeras tuvie- sen apoyo pío. Fuente de Cantos pudo incluirse en ese grupo a pesar del porcentaje negativo y la ayuda fundacional. Su salario bajó de una fase a otra sin importar que la dotación total estuviese por encima de aquel guarismo que establecía diferencias fun- damentales. Lo más posible fue que sus capitulares quisiesen extender más los bene- ficios de la enseñanza y por eso dividieron su asignación y permitieron a los dos casia-

nos ampliar ganancias a costa de los padres.

No en todas las localidades de la zona hubo matices de aumento. En Palomas, La Oliva y Llera los descensos bajo el punto de vista porcentual fueron acusados, a pesar de que en términos generales tenía poca importancia por la parquedad de sus valores. La situación de los Santos, en disminución también, fue, sin embargo, loable. La can- tidad empleada menor, pero usada para dos maestros. Contrariamente, Valencia del Ventoso redujo de dos a uno los enseñantes aunque subiese la dote, y es que en tierras llerenenses mostraron una actitud diferente.

Las localidades del término emeritense registraron la bajada más evidente de los sueldos. El porcentaje negativo del descenso, el 90,1%, marcó claramente ese aspec- to. El salario medio en 1751 fue de 614 reales con 13 maravedís, mientras que en la segunda fecha de referencia era de 323 reales y 23 maravedís. Una caída tan acusada obedecía a variadas razones, entre las cuales no se encontraba la disminución de habi- tantes porque el factor demográfico actuaba más positiva que negativamente, ya que aumentaba la población casi un 25%. Por otro lado, en esos lugares las posibilidades recaudadoras no fallaron, ¿qué ocurrió para tan enorme descalabro? Distintos elementos convergieron hacia una dinámica que restó fondos a la educación. Si bien las dotacio- nes de escuelas continuaron en la misma línea, los fondos para maestros, partidas de presupuesto distintas, se modificaron sustancialmente.

Cuadro XLIII. Evolución salarial de los maestros. Partido de Mérida (1751-1791)

El interés de las Corporaciones disminuyó de forma paralela al de los docentes, pues éstos atisbaron un partido que ofrecía soldadas parecidas a las de los otros, además de plantear el examen con mayor exigencia a la hora de contratar, razones por las cuales dejaron de acudir como antes. La muestra óptima era Arroyomolinos de Montánchez, donde estuvo el único casiano y cuya dotación fue ínfima comparada con las de su con- dición. Si a alguien perteneciente a la Hermandad se le hubiese ofertado aquel emolu- mento, lo seguro es que hubiese buscado otros lares a propósito, de no ser porque dis- tintas aportaciones paliaron tan minúscula percepción. Fue un caso aislado, pero obli- gaba a un titulado a actuar como la mayoría de los que no lo eran, a convertirse en un maestro pluriempleado y completar las ganancias en otras esferas distintas a la ense- ñanza.

Dentro de esas pautas, no obstante, hubo casos de interés hacia la educación ele- mental. En Acehuchal, que ocupaba el negativo privilegio de encabezar los descensos de los salarios, mantuvieron los dos docentes a pesar de remunerarlos menos. A Mon- tánchez no le fue posible sujetar a su pareja de enseñantes, ni que disminuyese drásti- camente el sueldo. Más llamativos fueron los casos de Almendralejo, de cuatro maes- tros más o menos bien pagados pasaba a uno y con el estipendio muy reducido; de Villafranca de Barros, de dos magníficamente sustentados a uno con salario medio gra-

REMUNERACIONES (en reales de vellón)

LOCALIDADES C. Ensenada R. Audiencia Variación (%)

Acehuchal 550 (2) 100 (2) –450 Albalá 300 200 –50 Alcuéscar 720 150 –380 Almendralejo 1.100-900-600-100 300 –125 Almoharín 300 750 +150 Arroyomolinos 144 150 (2) +4,1 Benquerencia 200 132 –51,5 Botija 192 316 +64,5 Mirandilla 330 1.100 +233,3 Montánchez 800 (2) 266 –200,7 Puebla de la Calzada 550 (2) 200 –175 Torremocha 660 290 –127,5 Valdefuentes 400 550 +37,5

Villafranca de los Barros 1.600-1.650 550 –295,4

cias a una fundación; de Puebla de la Calzada, también de dos a uno, aunque sin tanta diferencia retributiva; y de Alcuéscar, donde cayó casi el quíntuple de valor el pago docente por mor de las malas rentas de la Obra Pía responsable. La otra cara de la mone- da, el cariz positivo y escueto, lo dieron Mirandilla y Almoharín a base de bienes píos, y Botija, ponderable en su esfuerzo por aumentar los réditos educativos.

Cuando las localidades entraban en la dinámica de la contratación de maestros de niños, se sumergían en los abismos de la intermitencia docente, del ir y venir de ense- ñantes que estaban más preocupados, cosa lógica por otra parte, de subsistir que de impartir unas lecciones provechosas. Qué más hubiesen querido que no deambular de un lado para otro y percibir un salario que les diese estabilidad y bienestar. Una vez más quedaba en evidencia, se repetía, una situación estrechamente vinculada al carác- ter socioeconómico de Extremadura. Al interés atenuado por la ignorancia y el analfa- betismo, se unía la pesada carga del sustento, principal preocupación de aquellas gen- tes, con lo que la instrucción nunca podía ocupar un lugar de preferencia en las miras de los extremeños de esos siglos. Es más, buena parte de ellos rechazaba los benefi- cios que la educación traía, inmersos en una pobreza que asfixiaba sus vidas y hacía del hambre una inseparable compañera.

Cuadro XLIV. Evolución salarial de los maestros. Partido de Plasencia (1751-1791)

REMUNERACIONES (en reales de vellón)

LOCALIDADES C. Ensenada R. Audiencia Variación (%)

Arroyomolinos de la Vera 525 900 +71,4 Casas de Millán 1.120 272 –311,7 Casatejada 600-300-500 400 –250 El Torno 500 2.000 +300 Galisteo 839 300 –179,6 Garganta la Olla 550 600 +9,1 Jaraíz de la Vera 750 1.474 +96,5 Jarandilla 300 660 +120 Jerte 800 500 –60 Losar de la Vera 510 1.100 +115,6 Malpartida de Plasencia 1.650 704 –134,3 Mesas de Ibor 360 300 –20 Navaconcejo 740 300 –146,6 Navalmoral de la Mata 700-465 (2) 1.100 +88,6 Piornal 100 950 +850 Serradilla 1.000 1.000 0 Serrejón 480 412 –16,5 Tornavacas 1.100 800 –37,5 Valverde de la Vera 600 660 +10 Villanueva de la Vera 700 1.400 +100

Los sueldos en los términos placentinos tuvieron un carácter muy distinto, no obs- tante, hubo igualdad en el número de ascensos y descensos. Bien es verdad que los sueldos se inclinaron hacia valores medios altos y que seis localidades superaron los 1.000 reales, muestra de la buena armonía que, a diferencia de otras zonas, imperaba en la educación. La configuración económica verata incidió muy loablemente sobre los niños y su enseñanza. Los canales de financiación, tanto institucional y familiar, estuvieron a la altura de las circunstancias y aunque dispusieron de mejores recursos, el empeño, la búsqueda de soluciones, se ofreció a todos los partidos por igual, sólo que en éste supieron hacerlo mejor. No obstante, el desarrollo salarial en varios núcle- os fue a menos por perder asignaciones que habían sido importantes, por eso, en Casas de Millán el cambio vino por una retracción fuerte en los fondos píos, como en Galis- teo o Navaconcejo pasó con los de Propios, mientras que en Casatejada obligó a per- der dos de los tres docentes poseídos. También, entre los ejemplos del descenso, se encontró Tornavacas que, poseedora del único casiano del partido, tuvo que recurrir a los padres para costearlo.

Alcanzar los 791 reales con 20 maravedís de nómina media, la más alta de Extre- madura con un ascenso del 21,3%, se debió al empuje de los núcleos que llegaron a los 1.000 reales anuales. Esas asignaciones, sin la existencia de maestros aprobados, fue- ron un excelente reclamo para los docentes en general y en especial para los vocacio- nales, a aquellos que querían realizar en exclusiva la tarea. De esa forma, los ediles y los familiares pudieron exigir una entrega y un adelanto en los alumnos sin traba algu- na, rápida, certera, sin las dilaciones de una oposición magisterial que congestionaba las soluciones de corto y medio plazo. En aquella dinámica estuvieron Losar, Villa- nueva, Piornal, Jaraíz, Serradilla, que mantuvo su cifra por aportación piadosa, y Naval- moral de la Mata que, a pesar de subir, lo hizo a costa de perder dos maestros.

Quedaron plasmados en este territorio dos postulados característicos de la educa- ción elemental del Antiguo Régimen: las soluciones autónomas de los municipios y la intervención de la Iglesia. En aquella especie de desobediencia o soslayo que los capi- tulares extremeños hicieron de las Cédulas sobre exámenes de maestros, más que nada por la incertidumbre de la dotación, la jurisdicción placentina se implicó especialmente. No fue en razón directa del pago, sino por la presencia de un Obispado que, de una manera u otra, aplicó los fondos píos disponibles a las empresas educativas, callada- mente, en labor pausada y efectiva. Se pudo contrarrestar así la traba del factor demo- gráfico, ya que dentro del contingente de localidades hubo un descenso poblacional del 28,8%.

El principio de que una gran dotación comportaba buena enseñanza era evidente, pero sin postergar la buena disposición que, como en el caso de Plasencia, logró similar nivel educativo. La etiología tenía neto carácter diocesano, su clero interpretaba la idea pía y distribuía esos bienes con fines formativos. Esa circunstancia, al alcance de otros obis- pados, no fue tan efectiva como allí. Los distintos obispos, que ostentaron la jefatura espiritual y material de las diócesis, se caracterizaron por una serie de acciones en los

diferentes campos en los que ejercieron su mandato. La unión de poderes temporales a los espirituales favoreció el socorro a los necesitados y algunos dispusieron de mayores recursos o tuvieron más iniciativas para prolongar esas ayudas a la enseñanza.

Cuadro XLV. Evolución salarial de los maestros. Partido de Trujillo (1751-1791)

En el entorno educativo trujillano, el sesgo salarial configuró un perfil a la baja. Con grandes contrastes, como el resto, registró una mayoría de descensos. Su valor medio de partida fue de 661 reales y 23 maravedís, para terminar con 622 con 6, lo que arrojaba un porcentaje negativo del 6,2%. Las poblaciones más fuertes, dotadas más allá del millar de reales, pasaron de siete a seis, apenas significativo en apariencia pero revelador en el fondo cuando cambiaron muchas de ellas. ¿Qué ocurrió en Madrigale-

REMUNERACIONES (en reales de vellón)

LOCALIDADES C. Ensenada R. Audiencia Variación (%)

Abertura 758 248 –205,6

Belalcázar 1.955 1.600 –22,1

Berzocama 288 750 +60,4

Cañamero 420 1.100 +161,9

Casas de Don Pedro 50 550 +1.000

Deleitosa 1.000 383 –161,1

Escurial 400 900 +125

Fuenlabrada 750 300 –150

Garciaz 600 350 –71,4

Guareña 500 200 –150

Herrera del Duque 910 244 –209,5

Ibahernando 188 431 +43,5 Jaraicejo 1.100 1.400 +27,2 Logrosán 580-100 530 +55,8 Madrigalejo 1.100 300 –266,6 Medellín 1.100 704 –56,2 Miajadas 600 500 –20 Navalvillar de Pela 250 720 +188 Orellana la Vieja 800-480 1.190 +85,9 Puebla de Alcocer 830 720 –15,2 Romangordo 240 192 –25

Santa Cruz de la Sierra 1.600 660 –142,4

Talarrubias 1.180 407 –189,9

Torrecilla de la Tiesa 290 500 +72,4

Zarza Capilla 360 1.100 +205,5

jo, Santa Cruz de la Sierra, Talarrubias, Medellín, Deleitosa y Belalcázar?, ¿por qué bajaron de los mil reales sus dotaciones? Un factor común, como la caída en las parti- das de Propios, salvo en la última, apoyada en una Obra Pía que, no obstante, también disminuyó, fue la razón.

El influjo de las fundaciones estuvo muy presente, ocho poblaciones quedaron media- tizadas por sus rentas en gran medida estables y al alza, casos de Cañamero, Orellana la Vieja, Logrosán, Berzocana, Ibahernando o Jaraicejo; también por bajas, como Mia- jadas y Garciaz, pero en términos generales coadyuvantes de la tarea instructiva.

Sin mediación clerical, sólo con la dualidad familia-institución, un grupo de loca- lidades impulsó sus escuelas al mejorar la dotación, como Zarza Capilla, Navalvillar