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V EL GRIEGO EN EL PRIMER MILENIO PANORAMA DIALECTAL

1. LA EXPANSIÓN DE LOS GRIEGOS

LA PRIMERA EXPANSIÓN

92. Ya he especificado las circunstancias de la fragmentación en el primer milenio de la relativa unidad del griego oriental que se hablaba en Grecia en el segundo milenio. Hemos de estudiar más despacio este tema, pero para ello es conveniente estudiar primero la expansión de los griegos, a partir de la llegada de los dorios, en Grecia y fuera de ella, así como la difusión del alfabeto y la escritura.

La invasión doria trajo a Grecia, para empezar, un dialecto arcaizante que carecía de las innovaciones del griego oriental, el que había entrado en Grecia hacia el año 2000 y la había helenizado a lo largo del segundo milenio. Y a la destrucción de la cultura anterior añadió una desgracia: la de crear el aislamiento entre sí de tres regiones que quedaron libres de esa invasión. Son las regiones que desarrollaron tres dialectos —el tesalio y beocio, el ático y el ar- cadio— luego exportados a Asia y las islas. Cuando se desarrollaron plenamente esos tres dialectos les damos, respectivamente, los nombres de eolio, jónico-ático y arcadio-chipriota.

Ciertamente, a partir del siglo IX Grecia fue rehaciéndose. Se desarrolló el arte geométrico, luego el orientalizante y comenzó la época de las ciudades, de los grandes santuarios, del comercio, del gran avance en arquitectura, escultura, cerámica y pintura. Las aristocracias creaban modos de vida internacionales. Y se introdujo el alfabeto (los alfabetos) y se establecieron relaciones entre los dialectos orientales y también con el dorio, lo que hizo posible la aproximación de los dialectos, igual que se aproximaron las formas culturales de Grecia, incluidas la literatura oral y escrita. Pero esto había de esperar, lo relataré más adelante. Antes he de insistir en la diferenciación dialectal.

93. He explicado que no hace demasiado tiempo era habitual en las exposiciones de la dialectología griega proponer que los tres grandes dialectos (aparte del dorio) habían entrado ya formados desde el N. de Grecia, en torno al año 2000: Kretschmer y Tovar, entre otros, propagaron esta teoría, yo mismo no fui inmune a ella. Pero a partir de los años cincuenta y cada vez más se echó de ver que las principales innovaciones de estos dialectos (yo había sentado, en 1952, que son las innovaciones el útil esencial para trazar la historia dialectal) hay que fecharlas solamente a partir del año 1200 a. C. He dado bibliografía sobre esto.

segundo milenio como unidades absolutas: esto es irreal, ya lo hemos visto. Pero la gran fragmentación fue, en efecto, posterior al año 1200.

94. Esta expansión del griego se reanudó, como hemos visto, después de la gran catástrofe del hundimiento de los reinos micénicos en torno al 1200; y, sobre todo, a partir del siglo IX, cuando, en competencia con los fenicios, los griegos exploraban otra vez el Mediterráneo, comerciaban en él y fundaban colonias. Fueron diversas ciudades con dialectos diferentes las que intervinieron en estos procesos, después de la llegada de los dorios.

En realidad, las islas y toda la costa occidental de Asia Menor se convirtieron en una nueva Grecia, por obra de eolios, jonios y dorios; incluso la costa sur, entre Licia y Cilicia, en Panfilia. Nuevos contingentes de griegos del grupo oriental se establecieron en estos lugares y en Chipre. Y en la misma Grecia, los dorios ocuparon, como se sabe, la Fócide y las comarcas al occidente de ésta; todo el entorno del Peloponeso, de Corinto y Argos a la Élide y Mesenia; Creta y las islas vecinas de Tera, Rodas y Cos; también las islas jónicas. En los más de estos lugares se establecieron sobre las poblaciones anteriores. Todo esto, en torno al siglo XI a..C., que es la fecha inicial para el establecimiento de los tres grandes dialectos —jónico-ático, eolio y dorio—, así como para la implantación de las isoglosas que tendían a aproximarlos y de las que tendían a fragmentarlos.

En Grecia propia, es la ciudad la que desde ahora era el centro político, bien que a veces unificaba bajo sí territorios amplios (sinecismos como el del Ática) o entraba en confederaciones (como la de los beocios) o conquistaba otros territorios y sometía a sus poblaciones (como Lacedemonia a Mesenia, Atenas a Oropo y Eléuteras), promovía guerras (entre Eretria y Calcis, Atenas y Mégara). Todo esto no dejaba de tener consecuencias lingüísticas: la principal es que los dialectos (y los alfabetos) tendían a coincidir con las ciudades. Pero no siempre es así, véase en §131 sobre el jonio de Asia.

LA COLONIZACIÓN

95. Hacia el s. VIII los dialectos estaban prácticamente formados. Y es el momento inicial de la colonización de la Magna Grecia, con Sicilia y el sur deItalia dominadas por los griegos; y el del origen y difusión del alfabeto. Es el momento en que comenzó la gran difusión de la lengua griega.

Fuera de la Magna Grecia, en el ámbito de la colonización en general, los griegos ocupaban solamente ciudades aisladas en las costas en torno al Mar Negro y a casi todo el Mediterráneo: se establecían en una pequeña islita o en un promontorio de la costa, luego a veces ampliaban su dominio a una zona cercana del Continente.

Hicieron excepción las zonas dominadas por los fenicios y cartagineses: N. de África al O. de Cirene, O. de Sicilia, islas del

Mediterráneo occidental, S. de España. De todos estos lugares, en la medida en que los habían ocupado, los griegos fueron expulsados a partir de la batalla de Alalia el 535. A esta zona habían llegado los primeros los focenses según cuenta Heródoto (I 165 ss., IV 152), pero a partir de su derrota en Alalia frente a etruscos y cartagineses el Mediterráneo occidental quedó cerrado a los griegos.

96. Con esta excepción, las ciudades de los griegos se extendían a lo largo de todas las costas, como las ranas en torno a un estanque, para usar la expresión de Platón (Fedón 109 b). Los varios dialectos griegos, el dorio y el jonio fundamentalmente, se hablaban en ellas.

Y desde muy pronto los griegos dejaron inscripciones: el fenómeno de la colonización es muy poco posterior al de la alfabetización. La de la copa de Pitecusa, del s. VIII, es quizá la más antigua inscripción griega, seguida de la de la oinokhoe del Dipilón de Atenas, muy poco posterior. Y llegaba la literatura desde Grecia y se creaba una nueva literatura, ya desde el siglo VIII en Asia y desde el VII en Sicilia, y florecían todas las artes. Estas ciudades griegas estaban en permanente contacto con los pueblos indígenas del interior, que a partir de aquí recibieron tantos préstamos de la cultura griega, el alfabeto uno de los más importantes. Sobre él hablaré luego más despacio.

La fundación de las colonias griegas no fue sino la culminación del fenómeno de la reanudación de los viajes de exploración y de comercio. En el Ponto, en Asia, en Occidente los griegos seguían las huellas de los micénicos y de los mitos de exploración de los argonautas, de Heracles y de Odiseo. La Odisea presentaba las navegaciones de Odiseo por el Mediterráneo occidental, uniendo ecos de las navegaciones micénicas y de las del siglo VIII (cf. Adrados, en prensa). Estesícoro introducía el relato del viaje de Heracles a Occidente en el paisaje de Tartesos, familiar para los griegos de la época, que allí comerciaban. Es incluso posible que en lugares como Mileto o Tapsos quedaran griegos de la edad micénica y que sirvieran de apoyo a los nuevos griegos que venían.

Hoy tenemos un mejor conocimiento sobre los movimientos comerciales en la edad arcaica, que continuaban en realidad los anteriores por el Ponto y por la ruta del Oeste. En lugares tan alejados entre sí como Al Mina, Tell Sukas, Pitecusa y Naucratis hay huellas de comercio de los griegos desde el siglo IX, luego se establecieron allí griegos que convivían con los fenicios y con las poblaciones locales. Después hubo ya propiamente emporios griegos, más tarde verdaderas ciudades.

En la fecha más arcaica existía una comunidad de griegos y fenicios, un barco podía llevar una carga mixta. Sólo más tarde existieron fuertes rivalidades y hasta guerra (ya he hablado del reparto del Mediterráneo).

97. El fenómeno es complicado. Las más antiguas ciudades fundadoras de colonias fueron las de Eubea, Calcis y Eretria, que

establecieron colonias en Corcira, el golfo de Nápoles (Pitecusa, Cumas), el E. de Sicilia e Italia (Naxos, Leontini, Catana, Region) y la Calcídica (Torone, Mende, Metone); Corinto, que desplazó a los calcidios en Corcira y fundó Potidea y Siracusa (ésta con los lacedemonios); Mégara, que fundó Mégara Hiblea en Sicilia y Bizancio y Calcedón a la entrada del Mar Negro; y las ciudades de Asia Menor, Mileto (colonizadora del Mar Negro) y Focea (colonizadora de Occidente). Después Tera (Cirene), Lacedemonia (Tarento), etc.

Hay colonias que a su vez fundaban otras, así Massalia, la colonia focense; otras veces, dos ciudades se unían para fundar una colonia, ya he citado el caso de Siracusa. Hubo una ciudad entera, Focea, que hacia el 540 se desplazó a Córcega, a Alalia (que había fundado en torno al 560) para huir de los persas. En fin, era lo más frecuente que una o varias ciudades fundaran, en forma planificada, una colonia, para dar salida a su exceso de población o crear un punto de apoyo para su comercio o su poderío.

No es éste el lugar adecuado para entrar más en detalle en el tema de la colonización griega, con sus enormes repercusiones culturales en la misma Grecia. Las más antiguas colonias, a mediados del siglo VIII, son Pitecusa (en realidad un emporio) y Cumas (ésta del 757) en Italia, luego Naxos en Sicilia (734), a continuación Siracusa (733) y después muchas más. Aproximadamente contemporáneas son las colonias de Mileto y otras ciudades en torno al Mar Negro; del siglo

VII es Naucratis, un puesto comercial en Egipto; más recientes, las colonias del O., la primera Massalia, ya citada, de hacia el 600, a partir de allí Emporion en España y otras.

98. Para el eco de la colonización en la Odisea cf. mi artículo ya citado «Navegaciones...» (en prensa); para Estesícoro y Tartesos, Adrados 1978, p. 261 ss. Sobre el comercio griego y la fundación de colonias véase, entre la abundante bibliografía, el libro de J. Boardman 1973 y otras obras ya citadas; colaboraciones de T. F. R. G. Braun y de J. M. Cook en la reedición de la Cambridge Ancient History, 1982, y de A. J. Graham en igual obra, 1983; G. Pugliese Carratelli 1985; F. G. Fernández Nieto 1983; S. Deger-Jalkotzy (ed.) 1983 y 1992: P. G. Descoeudres (ed.) 1990; P. Rouillard 1991; G. Tsetskhladze - F. de Angelis (eds.) 1994; etc. En el libro de N. G. L. Hammond ya citado puede encontrarse, a más de una buena exposición en p. 109 ss., una impresionante relación de colonias griegas en los siglos del VIII al VI (p. 657 ss.). En V. Alonso Troncoso 1994 puede verse más bibliografía. Sobre el vocabulario griego de la colonización, véase M. Casevitz 1985.

99. Hay que ver la colonización como el comienzo de una nueva expansión griega, que fue mucho más allá de la iniciada en época micénica. Y como el inicio de la expansión de la cultura griega — artes, modos de vida— y de la lengua griega, que para nosotros se refleja sobre todo en la escritura. Pero, de otra parte, no es sino la repetición a escala más amplia de la expansión micénica; y la continuación de la expansión de griegos orientales primero y occidentales después por la Grecia propia, cuando crearon los nuevos

dialectos. Pero sólo ahora, con la introducción del alfabeto a mediados del siglo VIII tanto en Grecia propia como en Asia, las grandes islas del Egeo y del Jónico, Sicilia e Italia y todas las colonias, comenzó la gran difusión del griego: de los distintos griegos.