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Experiencia de pérdida-Revisión de modelos

CAPÍTULO 1. MARCO TEÓRICO

1.4. Experiencia de pérdida-Revisión de modelos

No es posible realizar una investigación sobre experiencias de pérdida sin revisar, al menos someramente la bibliografía de duelo y procesos de duelo que sobre esta experiencia se ha producido desde diversos autores, con sus corrientes y modelos acordes a cada época, introduciéndonos lentamente hasta la bibliografía existente de la experiencia de pérdida por la muerte de un ser querido.

1.4.1. Definición

Según la Real Academia Española (2014) en su 22.a edición, la palabra duelo tiene dos acepciones significa “dolor”, “lástima” “aflicción o sentimiento” y también “combate” o “enfrentamiento entre dos”. Estas descripciones nos remiten al sufrimiento provocado por una pérdida y al enorme esfuerzo, casi un combate, librado para asimilar dicha pérdida. Otra definición es la de Tizón (2009), según la cual duelo es el conjunto de fenómenos que

se ponen en marcha tras la pérdida, fenómenos no sólo psicológicos, sino psicosociales, sociales, antropológicos e incluso económicos (p. 21).

Fue Sigmund Freud quien en 1917 vitalizó la atención médico-científica hacia el tema cuando comenzó a prestar atención a la importancia de las experiencias de pérdida para el desarrollo psicológico del individuo. En el artículo “Duelo y melancolía” describe la elaboración de la experiencia de pérdida como un trabajo realizado por el yo del sujeto para adaptarse a la pérdida de lo amado, trabajo en el que el sujeto empleará grandes cantidades de tiempo y energía psíquica. No hay que dejar de resaltar que para el autor esta experiencia de pérdida no debía ser considerada como un estado de enfermedad:

Es también muy notable, que jamás se nos ocurra considerar el duelo como un estado patológico y someter al sujeto afligido a un tratamiento médico, aunque se trata de un estado que le impone considerables desviaciones de su conducta normal. Confiamos, efectivamente, en que al cabo de algún tiempo, desaparecerá por sí solo, y juzgamos inadecuado e incluso perjudicial, perturbarlo (Freud, 2007, t. 3, p. 2091).

1.4.2. Las etapas de la experiencia de pérdida

Desde el artículo de 1917 de Freud, el estudio de las experiencias de pérdida ha recibido un impulso decisivo gracias a los trabajos de diversos filósofos, psicólogos, médicos, sociólogos, antropólogos y etólogos. La vasta recopilación de estudios, investigaciones y datos sobre el tema en diversas culturas y tiempos, nos dan un panorama más amplio sobre el tema. Sin embargo, toda disciplina que intente estudiar la condición humana encontrará que no todo está dicho, porque el hombre evoluciona con su medio, adaptándose favorable o desfavorablemente a las nuevas exigencias impuestas.

Para Worden (1977), el siguiente paso lo dará Lindemann en 1944 al proponer que el sufrimiento debe ser afrontado por el individuo en la elaboración de las experiencias de pérdida. Según Tizón (2009) las respuestas psicológicas de la experiencia de pérdida

fueron exploradas con mayor profundidad por Parkes a partir de 1970 y Bowlby en 1980. Estos últimos, como consecuencia de sus estudios sobre múltiples fuentes, postularon que el doliente debe elaborar una serie de respuestas emocionales. El primero aportó su esquema de la tríada de la pérdida afectiva (protesta, desesperanza y desapego) y el segundo el modelo de las cuatro fases de la experiencia de pérdida (obnubilación, protesta y búsqueda, desorganización y desespero, y reorganización). Esta perspectiva y la freudiana son básicas para los estudios y modelos de Kübler-Ross, realizados a través del trabajo clínico con moribundos (pp. 49-50).

Aunque Elisabeth Kübler-Ross (1996) no fue la primera teórica o estudiosa de este campo, su nombre y su teoría aún sirven de sustrato para la comprensión y cuidado del tipo de experiencia de pérdida en el que concentró sus esfuerzos y explicaciones: la muerte y la agonía humana. El valor de sus aproximaciones es especialmente destacado, ya que su perspectiva de la experiencia de pérdida por la propia muerte, es una forma de experiencia anticipatoria, para ello identificaba cinco fases: negación, ira y protesta, negociación y pacto, depresión y aceptación (pp. 82-84).

El trabajo de Lindemann (1944) está considerado como otro de los sucesos fundamentales en el desarrollo de nuestras concepciones actuales acerca de las experiencias de pérdida. Propuso seis características de la aflicción aguda de la pena: 1) molestias somáticas, 2) preocupación por pensamientos o imágenes acerca del desaparecido, 3) culpa relacionada con el muerto, 4) reacciones violentas, 5) pérdida de funciones y capacidades, y 6) tendencia a asumir rasgos del muerto en la propia conducta (pp. 141-149).

D’Angélico (1990), O’Connor (1990) y Viorts (1990) coinciden respectivamente en que cada ser humano cuenta con características propias y cada quien reacciona de diferente manera ante las pérdidas, por lo tanto, no debe esperarse que las personas pasen por todas las etapas de la experiencia de pérdida y tampoco que las experimenten en orden lineal, incluso puede experimentarse alguna de las etapas más de una vez y existe la posibilidad de nunca llegar a la etapa final. Por otra parte, enfatizan la importancia de no resistirse a

elaborar el proceso de la experiencia de pérdida, de lo contrario, es posible que la salud física, mental o ambas resulten afectadas.

Es importante considerar que muchos de los modelos de fases de experiencias de pérdida han sido fuertemente criticados en la medida que nuevos estudios son realizados sobre el tema, tanto en sus generalizaciones como en su estructura conceptual y rígida, sin embargo entenderlos nos permite comprender los fenómenos, no como esquemas a imponer, sino como aportaciones valiosas que poseen utilidad teórica y clínica.

1.4.3. Modelos psicológicos de las Experiencias de pérdida

La tabla expuesta a continuación, presentada por Tizón (2009), es un concentrado representativo de las diferentes propuestas que sobre la experiencia de pérdida se han desarrollado (p. 79).

TABLA 3. Modelos psicológicos de los procesos de experiencias de pérdida.

Modelo Submodelo Raíces, autores

Psicoanalíticos  Freudiano.

 Freudiano contemporáneo.  Kleiniano.

 S. Freud

 Freud y primeras analistas de niños

 K. Abraham y M. Klein

Psicosociales  De base clínica.

 El duelo como proceso adaptativo.

 El duelo como transición psicosocial.  E. Lindemann y E. Kübler- Ross  G. Pollock, J. Bowlby, DSM- IV  G. Caplan, J. L. Tizón

Cognitivos  El duelo como cumplimiento

de tareas.

 G. Pollock, J. W. Worden,  T. A. Rando, M. Cleiren, G.

M. Humphrey y D. G. Zimpfer

Mixtos bio-psico-sociales  El duelo como adaptación ante la pérdida.

 El duelo como alteración del desarrollo biopsicosocial.

 J. Bowlby

 E. Erikson, D. Meltzer y J.L. Tizón

La presentación de forma enunciativa de los modelos y autores que han aportado una posibilidad de comprensión de la experiencia de pérdida, nos permite observar que la ciencia médica inicia la búsqueda de respuestas posiblemente desde la observación de síntomas clínicos del propio cuerpo de los dolientes, posteriormente intentó explicarse entendiéndose como un problema psicológico, partiendo de la psicología clínica hasta la psicología social. En los últimos tiempos es considerado un problema que compete a las tres áreas. El cuerpo, la psique y las interrelaciones con el mundo son afectados con la experiencia de pérdida. No es el propósito del presente trabajo realizar su revisión detallada. A partir de ahora nos internaremos en el tema que nos ocupa: La experiencia de pérdida de un ser querido, revisando la bibliografía específica que sobre el tema se ha publicado.