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CAPÍTULO II: LA FORMACIÓN DEL INGENIERO

8. La evaluación de los programas de formación para la ingeniería

8.2. Experiencias internacionales

8.2.1. Norteamérica

Estados Unidos

La forma más antigua de evaluación de la calidad en las universidades es- tadounidenses es la acreditación (Lawrence y Green, 1980), y la que hoy todavía mantiene gran vigencia. Esta acreditación es realizada por agencias especializadas y son de carácter privado, aunque están sustentadas por las propias instituciones acreditadas. Estas no tienen control jurídico sobre las instituciones de enseñanza superior, pero son las que promulgan las normas de calidad o los criterios de exce- lencia institucional, aprobando o admitiendo para su función social a aquellas que alcancen y mantengan estas normas. Aunque esta acreditación es de carácter vo- luntario y, por lo tanto, no es necesaria para el funcionamiento de dichas institu- ciones, es importante para la consecución de determinados beneficios sociales.

Existen dos tipos básicos de acreditación: la institucional y la específica de programas de carácter profesional (titulaciones). La primera va dirigida a la acre- ditación de instituciones de forma global, es decir, de sus programas docentes, de su actividad investigadora y de su gestión. El segundo tipo de acreditación se re- fiere a la evaluación de titulaciones universitarias, con el objetivo básico de certi- ficar la calidad de la formación con fines profesionales.

La evaluación y la consiguiente acreditación en los Estados Unidos tuvie- ron su origen a finales del siglo XIX. Entre 1900 y 1910, las profesiones forma- ron sus propias asociaciones privadas para iniciar la evaluación de sus titulacio-

nes, producto de la demanda de calidad en todo el país, debido a que cientos de universidades ofrecían grados académicos sin normas comunes de calidad. Desde entonces, la acreditación basada en la evaluación sistemática ha sido el instrumen- to más utilizado para mantener parámetros de calidad. Esta acreditación, en la actualidad, es un proceso conjunto entre las comunidades educativas académicas y profesionales. La evaluación se centra fundamentalmente en la institución de for- ma global, es decir, se refiere tanto al programa educativo general, como a la ges- tión de los servicios financieros y administrativos. Los estándares definidos tie- nen que ver con la realización de la finalidad institucional y de los objetivos ela- borados por la comunidad académica.

La entidad que se encarga de la acreditación de los programas de ingenie- ría en los Estados Unidos es el Consejo de Acreditación para Ingenierías y Tec- nologías ABET (Acreditation Board for Engineering and Technology). Esta en- tidad, creada en 1932, tiene una gran importancia en la acreditación de programas de ingeniería, no sólo en el ámbito nacional sino también internacional. Es una entidad reconocida por el Departamento de Educación y por el Consejo de Acredi- tación Superior (COPA) de los Estados Unidos, como la única agencia responsa- ble de la acreditación de los planes de estudio para la obtención de un título de ingeniero en este país. ABET cuenta, entre sus veintidós organizaciones miem- bros, con la mayoría de los Colegios Profesionales de ingenieros de E.E.U.U., por lo que aún siendo el proceso de acreditación voluntario, la mayoría de las Escue- las de Ingeniería considera imprescindible que sus programas pasen positivamen- te dicho proceso.

Entre los propósitos de ABET destacan los siguientes (ACOFI, 1998 p. 11):

A. Organizar y llevar a cabo un programa completo de acreditación del curriculum de la titulación correspondiente y ayudar a las institucio- nes académicas a diseñar sus programas educativos.

B. Promover el desarrollo intelectual de los interesados en la ingeniería y en las profesiones relacionadas con ella, y brindar asistencia técnica a las agencias que tienen funciones relacionadas con la ingeniería, auto- ridad reguladora aplicable a la acreditación.

La acreditación es un proceso que consiste básicamente en una autoeva- luación y en un automejoramiento guiado, con el propósito general de identificar aquellas instituciones que ofrecen programas de ingeniería merecedores de reco- nocimiento. Para ello, Kersten (1998 p.88) describe los objetivos que debe cum- plir la acreditación:

1. Identificar ante el público, ante estudiantes potenciales, instituciones educativas, sociedades profesionales, empresarios, agencias guberna- mentales, las instituciones y programas de ingeniería que cumplan los criterios mínimos para ser reconocidos.

2. Establecer una guía para el mejoramiento de la formación en ingenie- ría y para el desarrollo de nuevos programas.

3. Estimular el mejoramiento de la educación en ingeniería en los Esta- dos Unidos.

ABET cumple sus propósitos a través de comités o comisiones, como la Comisión de Acreditación en Ingeniería (EAC). Las decisiones de acreditación se basan exclusivamente en los Criterios para Acreditación de Programas en Inge- niería en los Estados Unidos, que son publicados previamente antes de ser adop- tados para la aplicación en el proceso de acreditación.

El proceso de acreditación basado en la evaluación se puede resumir de la siguiente forma:

1) La institución presenta una solicitud de evaluación de carácter volun- tario.

2) La Comisión EAC de ABET estudia y acepta dicha solicitud.

3) La institución universitaria objeto de acreditación establece los objeti- vos correspondientes, define que se entiende por grado de satisfacción para la realización de cada uno de esos objetivos, y cumplimenta el cuestionario de autoestudio remitido por ABET.

4) Esta institución proporcionará los resultados estadísticos del cuestio- nario de autoestudio.

5) Un equipo de expertos realiza una visita a la institución. Esta visita se efectúa aproximadamente dos meses después de la remisión del in- forme de autoevaluación. La visita de profesionales colegas es un elemento básico del proceso de acreditación, ya que de su juicio de- pende considerablemente la concesión de dicha acreditación. El pro- pósito de esta visita tiene por objeto:

(a) Evaluar factores que no se pueden detectar adecuadamente a tra- vés del cuestionario, como por ejemplo, el clima organizacional, el compromiso de su cuerpo docente, estudiantil y administrati- vo, etc.

(b) Ayudar a la institución a evaluar sus aspectos positivos y sus de- bilidades.

(c) Examinar la información recopilada por la institución, relacionada con todos los aspectos del programa.

Al final de la visita, los expertos presentan a la institución un informe verbal preliminar con las observaciones que han detectado.

6) La comisión envía un informe preliminar a la institución para que esta lo analice y realice comentarios al respecto.

7) La comisión presenta un informe final, atendiendo a las observaciones realizadas por la institución. La decisión que adopta el Consejo Direc- tivo de la agencia acreditadora es inapelable.

En resumen, en la acreditación se utilizan dos instrumentos básicos: el cuestionario de autoestudio y el informe de los expertos. El cuestionario de autoestudio remitido por ABET está constituido por dos volúmenes con una serie de preguntas y un conjunto de cuadros. El primero de ellos contiene información acerca de la institución de forma global, y de la unidad de ingeniería como un todo. El segundo hace referencia al programa que se pretende evaluar. El conteni- do de los volúmenes se presenta en forma de índice en la Tabla 1.

La acreditación de un programa se concede para un periodo específico en- tre tres y seis años, según se determine si existen debilidades para la implementa- ción de dicho programa. Los costes del proceso de acreditación o renovación co- rren a cargo de la propia institución; los gastos de funcionamiento de la asociación acreditadora son financiados por las universidades que la integran (Allen, 1992).

ABET no tiene autoridad para imponer restricciones o estandarizaciones a las Escuelas de Ingeniería, ni tampoco es su deseo. Por el contrario, su objetivo es preservar la independencia de las instituciones objeto de acreditación, y promover el avance general de la educación en ingeniería. No cabe duda que ABET tiene la experiencia más abundante en metodología, organización y práctica sobre proce- sos de acreditación. Es significativo destacar el acuerdo internacional de ABET con agencias de acreditación de distintos países, sobre todo de habla inglesa. Esta intervención internacional comenzó en 1979, cuando ABET firmó un acuerdo con Canadian Engineering Accreditation Board (CEAB). Como resultado de este, los graduados de los programas desarrollados en Estados Unidos y Canadá tienen una calidad equiparable, en cuanto a la preparación académica para una carrera de ingeniería. Asimismo, en 1989 se formó el Comité de Actividades Internacionales de ABET, con dos funciones principales (Manuilov y otros, 1996):

La preparación y realización de acuerdos internacionales.

Las visitas de consultoría internacional para evaluar los programas de enseñanza de ingeniería de las universidades extranjeras.

Cuestionario de autoestudio para revisión de los programas de ingeniería

Volumen I. LA INSTITUCIÓN Y LA DIVISIÓN DE INGENIERÍAS

Tabla de Contenido

I. Información relativa a la institución en general A. Información general B. Tipo de control

C. Acreditación regional o institucional D. Estudiantes y profesores

E. Ingresos operacionales de la institu- ción

II. Objetivos y autoanálisis A. Preparación para la visita

B. Patrón y filosofía de la educación en ingeniería

C. Acciones para corregir las debilidades previas

D. Principales desarrollos desde la última visita

E. Planes para el desarrollo futuro F. Fortalezas de la División de Ingenierí-

as como un todo G. Metas a corto plazo H. Metas a largo plazo

III. Información general relativa a la división de ingenierías

A. Unidades de educación de ingeniería B. Dirección Administrativa

C. Posición de los programas educaciona- les de ingeniería en la unidad

D. Unidad de investigación E. Programas ofrecidos y títulos F. Información relacionada con los ad-

ministradores

G. Departamentos de soporte

IV. Finanzas en ingeniería A. Año fiscal

B. Gastos para funciones de soporte C. Categorías de gastos para operaciones

V. Políticas y personal de ingenie- rías

A. Personal

B. Salario del profesorado, bene- ficios y otras políticas

C. Carga laboral del profesorado D. Competencia del cuerpo aca-

démico

E. Fluidez de la comunicación F. Políticas de consultoría e in-

vestigación

G. Viajes y reuniones profesio- nales

H. Supervisión del cuerpo do- cente del tiempo parcial

VI. Facilidad de soporte

A. Facilidades de computación B. Biblioteca

VII. Datos de ingresos y grados en ingeniería

VIII. Requisitos de admisión y gra- do, programas básicos

A. Admisiones de estudiantes B. Requisitos para grado C. Registro de egresados

IX. Requisitos de admisión y gra- do para programas avanzados A. Admisiones de estudiantes B. Requisitos para grado C. Registro de egresados

X. Descripción de los cursos bási- cos

Volumen II. PROGRAMAS SOMETIDOS A EVALUACIÓN

Tabla de Contenido

XI. Objetivos y autoanálisis

A. Preparación para la evaluación B. Objetivos del programa

C. Acciones para corregir deficiencias previas

D. Grandes desarrollos desde la visita anterior

E. Planes para el desarrollo futuro F. Fortalezas del programa

G. Limitaciones del programa H. Servicios de soporte

XII. Requisitos del curso

A. Modalidad y tendencias del pro- grama

B. Títulos de grado C. Definición de crédito

D. Contenido curricular del curso E. Currículo de nivel básico F. Modos alternativos

G. Currículos de nivel avanzado H. Sistema de verificación

I. Verificación de los programas de estudio

J. Transferencia de créditos K. Comunicación oral y escrita L. Experiencia de computador M. Experiencia de laboratorio N. Experiencia en diseño de

ingenierías

O. Tamaños de cursos y sec- ciones

P. Requisitos de los criterios ABET para programas

XIII. Facilidades de laboratorio

XIV. Desarrollo del estudiante en la práctica profesional de in- geniería

XV. Información sobre el profeso- rado

Tabla 1: Cuestionario de autoestudio de ABET para la evaluación de los Programas de Ingeniería Mecánica e Industrial. Universidad del Norte. Colombia. (ACOFI, 1998 p. 117-118).

ABET publicó en enero de 1998 (ABET, 1998), un nuevo conjunto de cri- terios denominado Engineering Criteria 2000 (EC2000), en los que basa actual- mente sus decisiones. EC2000 establece que el proceso de acreditación ABET es un sistema voluntario de acreditación cuyos objetivos son:

A. Garantizar que los graduados de un programa acreditado están prepa- rados adecuadamente para comenzar y continuar la práctica de la in- geniería.

B. Estimular la excelencia de la educación en ingeniería.

C. Fomentar la utilización de técnicas nuevas e innovadoras en la ense- ñanza de la ingeniería.

D. Dar a conocer públicamente estos programas.

Este sistema de acreditación se compone de ocho criterios básicos (Parrish, 1997):

1. Estudiantes.

2. Objetivos de los Programas de Enseñanza. 3. Resultados y Evaluación del Programa. 4. Componentes Profesionales.

5. Facultad. 6. Servicios.

7. Apoyo Institucional y Recursos financieros.

8. Criterio del Programa (calidad y periodo total de estudio).

Canadá

En Canadá, la evaluación de los programas de ingeniería es muy similar a la de los Estados Unidos. En este país la realiza el Canadian Engineering Accredi- tation Board (CEAB) que pertenece al Canadian Council of Professional Engi- neers (CCPE). El concepto de acreditación fue implantado para evaluar los pro- gramas curriculares de ingeniería que se desarrollaban en las universidades cana-

dienses. También para reconocer a los programas nacionales o extranjeros que cumplan con los requisitos y criterios académicos, para el registro ingenieril y la práctica profesional en Canadá. Como ya se ha reflejado anteriormente, entre la agencia ABET de Estados Unidos y el Consejo Canadiense de Ingenieros Profe- sionales, existe una reciprocidad en el reconocimiento de los planes de estudio de ingeniería y la autorización del ejercicio profesional para ambos países.

8.2.2. Latinoamérica

En Latinoamérica el proceso de acreditación en general está controlado por los Gobiernos a través de leyes y comités o consejos públicos. El Estado es el agente regulador del servicio de educación y, por lo tanto, la acreditación es utili- zada para valorar y realizar el seguimiento de la calidad en la educación universi- taria.

En México, la acreditación de programas ha sido función del poder públi- co, otorgando el Estado a las instituciones públicas y privadas la autorización para impartir servicios de educación, siendo el aval de la calidad de dichos servicios. Las universidades agrupadas en la Asociación Nacional de Universidades e Insti- tuciones de Educación Superior (ANUIES), fueron invitadas por el Gobierno a finales de la década de los 80 a participar en el Programa de Modernización Edu- cativa. Mediante este programa se pretendía una evaluación permanente de la educación, constituyéndose para ello la Comisión Nacional de Evaluación de la Educación Superior (CONAEVA). En este sentido, se diseñó una estrategia na- cional con pautas generales y una metodología para realizarse el proceso de eva- luación, siendo aprobada por todas las instituciones miembros de las ANUIES (Kent, 1992). En 1994, se crea el Consejo de Acreditación de la Enseñanza de la Ingeniería (CACEI), entidad de tipo civil, constituida por las asociaciones de uni- versidades e instituciones de educación superior, por profesionales y gremios re- lacionados con el sector productivo y por organismos federales, como la Secreta- ria de Educación Superior.

En Costa Rica, en 1994 se creó el Consejo de Acreditación de Programas de Ingenierías, teniendo entre sus objetivos principales el lograr la reciprocidad en el reconocimiento de los planes de estudio y la autorización del ejercicio profesio- nal entre países. Se determina que la acreditación debe surgir de las propias uni- versidades, asociadas con instituciones con las que pueda establecer convenios de cooperación para la acreditación.

En Chile, también se utiliza la acreditación para conceder la autorización a nuevas instituciones y programas. La Ley Orgánica Constitucional de la Enseñan- za de 1990, establece un sistema de acreditación para las instituciones, creándose para ello el Consejo de Educación Superior. Este Consejo tiene como funciones principales: otorgar licencias para el funcionamiento de las nuevas instituciones privadas; aplicar los mecanismos de evaluación de las instituciones, con licencia los primeros seis años hasta que logran la plena autonomía; y aprobar los proyec- tos institucionales y los programas de enseñanza (Allard, 1994 cit. por Marquis, 1994). Una característica del modelo de acreditación chileno es la consideración de la evaluación externa sobre la autoevaluación. El proceso de evaluación de las titulaciones es obligatorio para las universidades privadas, desarrollándose en dos etapas. La primera con el reconocimiento oficial para iniciar las actividades aca- démicas; y la segunda, con un seguimiento temporal en el que se verifica la capa- cidad institucional para desarrollar el proyecto educativo. Una vez cubiertas estas etapas, mediante unos criterios mínimos de calidad, la institución o programa quedan reconocidos permanentemente, sin tener que realizar seguimiento o eva- luación posterior.

En Colombia, a partir de 1980 y a través del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (ICFES), se inicia la evaluación y expedición de licencias para la aplicación de programas académicos de las instituciones de la educación superior. La concepción de la evaluación, como proceso diagnóstico y reflexivo sobre el desarrollo académico e institucional para mejorar la calidad, era un proceso de control, reduciéndose a una revisión documental de los aspectos formales de los programas académicos. La evaluación institucional era un mero

formalismo que las instituciones debían cumplir ante el ICFES. La Ley 30 de 1992 creó el Sistema Nacional de Acreditación quién, a través del Consejo Nacio- nal de Acreditación, garantiza que las instituciones de educación superior cum- plen los requisitos de calidad y logran sus propósitos y objetivos. La evaluación de la comunidad académica es de carácter externo, siendo la autoevaluación un complemento de la misma. Al inicio de la década de los noventa, la Asociación Colombiana de Facultades de Ingeniería (ACOFI), propuso crear un Sistema de Acreditación y Asesoría para los Programas de Ingeniería en Colombia (SAAPI), con la finalidad de evaluar la calidad de los planes de estudio de ingeniería; el modelo SAAPI fue validado en tres programas (Hernández y otros, 1998). Des- pués de la Ley 30 de 1992 se han elaborado diferentes mecanismos de autoeva- luación institucional, como son los casos de la Corporación para la Integración y Desarrollo de la Educación Superior en el Suroccidente Colombiano (CIDES- CO), y el Grupo de las Diez Universidades (Andes, Javeriana, Antioquía, Boliva- riana, Escuela de Administración y Finanzas y Tecnologías (EAFIT), Externado de Colombia, Industrial de Santander, Nacional de Colombia, Norte y Valle). Con todo, la evaluación formativa de las instituciones universitarias no es asumida por la totalidad de la comunidad académica (González Garzón, 1993).

En Argentina, el Consejo Nacional de Educación Superior (CNES), ha emitido dictámenes sobre la evaluación de la calidad universitaria y la acredita- ción de programas e instituciones universitarias, a través del proyecto Ley de Educación Superior. La Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), acordó con las universidades, a través de convenios, pautas para la realización de experiencias piloto sobre la evaluación para mejorar la calidad de estas. En este sentido, se ela- boró y se propuso a las universidades estatales y privadas los principales objeti- vos y resultados de las tareas de evaluación, que forman parte del convenio que suscriben las universidades que participan en la experiencia. El propósito general es que las universidades desarrollen procesos de evaluación, de los cuales se deri- ven planes estratégicos, programas y acciones de mejora de la calidad universita- ria, respetando las particularidades regionales, provinciales e institucionales (Marquis, 1994).

8.2.3. Asia

Los principales procesos de acreditación de la enseñanza de la ingeniería en Asia se desarrollan en Japón y la India, basándose en tres objetivos generales:

ƒ Garantía de la calidad.

ƒ Mejora continua de la enseñanza.

ƒ Cualificación educativa para el profesional de la ingeniería.

Japón

En el Japón, el término acreditación no se utiliza y el periodo de acredita- ción no es oficialmente suministrado. Además, no se evalúa las instituciones des- de un punto de vista de ingeniería profesional, ya que la industria no requiere tanto al "ingeniero profesional" ni valora la titulación, excepto en algunos campos como los de la Construcción. Sin embargo, se considera que la calidad en las ins- tituciones universitarias se mantiene, debido básicamente: a la presión de la indus- tria a través del empleo a los graduados y la concesión de fondos de investiga- ción; al sistema de admisión a la universidad; y a la competencia entre universi- dades (Ohnaka, 1998). Además, el Ministerio de Educación, Ciencias, Deportes y Cultura (Monbusho) desempeña una función importante para mantener la calidad de las universidades japonesas, a través de:

(a) Evaluación del Consejo para Universidades Chartering y Facultad de Personas Jurídicas. Este Consejo aprueba y revisa las nuevas uni- versidades y departamentos. Los miembros del Consejo y Comité de