CAPÍTULO II: LA FORMACIÓN DEL INGENIERO
9. Perfil de la formación del ingeniero.
9.2. Objetivos de formación
¿Qué conocimientos demanda la sociedad para los ingenieros que han de ejercer su profesión en las próximas décadas?. ¿Qué objetivos de formación se derivan de esta demanda?. En definitiva, ¿cuál es el perfil profesional del ingenie- ro que necesitamos y la relación que hay entre ese perfil y el perfil académico? Para dar respuestas a estos interrogantes, López Araujo (1991) describe la exis- tencia de unos rasgos comunes de esta demanda social que debemos tener presen- tes:
• La rápida evolución de los conocimientos científicos y tecnológi- cos. La formación del ingeniero de las próximas décadas no podrá rea-
lizarse a espaldas de los rápidos cambios tecnológicos, que hace obli- gada la formación continua. Esto lleva a pensar que la formación que se recibe durante la etapa universitaria ya no puede ser la única para la vida profesional. Se hace necesario armonizar los estudios de grado y postgrado, con una formación de pregrado básica y generalista, que propicie una base sólida de conocimientos que aseguren la posibilidad de seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida; mientras, la demanda futura de especialización y reciclaje deberá orientarse hacia el post- grado. De aquí se deduce que los planes de estudio tienen que ser abiertos y flexibles, para modificarse en función de la evolución de los contenidos, y ya no pueden diseñarse independientemente del diseño de los estudios de doctorado y postgrado.
• Evolución de los procedimientos utilizados en la práctica de la in- geniería. Esto se manifiesta de una forma clara en el carácter ya bási- co y de importancia creciente de las tecnologías y herramientas de di- seño asistido por ordenador. Sin embargo, esta utilización de progra- mas informáticos no debe hacernos olvidar otras culturas tecnológicas tradicionales, que han constituido y seguirán constituyendo el soporte físico básico de la ingeniería.
• Evolución de la trayectoria profesional. En nuestro país, la trayecto- ria típica de la actividad profesional comienza con la realización de funciones técnicas, que requieren conocimientos especializados, y fi- naliza, generalmente, en funciones de gestión que requieren conoci- mientos generalistas. Por ello, en la universidad hay que dar una cierta formación en economía y organización de empresas, así como en ges- tión de la tecnología y materias similares dependiendo de la titulación. Esto se completaría con una formación más específica de gestión, en una posterior formación de postgrado, en función de la propia trayec- toria profesional.
• Evolución de la dimensión internacional del ejercicio de la profe- sión. Es necesario familiarizar cada vez más al ingeniero español con la práctica profesional en el ámbito internacional, y necesariamente en el ámbito europeo. Esto exigirá, obviamente, conocimientos de len- guas extranjeras y la posibilidad de realizar estudios en un marco de este ámbito.
• Revalorización y desarrollo del papel y de la responsabilidad del ingeniero como profesional ante la sociedad tecnológica. Uno de los propósitos fundamentales en la formación del ingeniero es que ad- quiera conciencia de la dimensión social de sus actividades. Esto de- mandará una formación más integral del ingeniero, requiriendo cono- cimientos y capacidades fuera del ámbito de lo estrictamente técnico.
De estos rasgos comunes determinados por la demanda social, se derivan los objetivos de formación del ingeniero. Esta temática es abordada en distintos trabajos, algunos ya citados anteriormente: Echepare, 1987; Ortega Castro, 1991; Pérez Martínez, 1991; Torres y Torroja, 1991; Arriaga y otros, 1995; ABET, 1998. La característica común de todos ellos es que están inspirados en los traba- jos de la Sociedad Europea para la Formación del Ingeniero (SEFI), la cual cele- bra, entre otras actividades, una conferencia anual. La exposición realizada por el profesor Tor Kihlman, de la Universidad de Chalmers (Suecia), en la Conferencia de Helsinki (Kihlman, 1987), sobre los objetivos de formación de los ingenieros, ha sido en los últimos años cita de referencia en los trabajos antes citados. Según este profesor, los objetivos de formación que conducen a la cultura de la ingenie- ría pueden agruparse en diferentes niveles:
1. Nivel general de graduado. Implica la capacidad de leer, entender y utilizar literatura científico-técnica nacional e internacional.
2. Nivel de las competencias específicas de ingeniero. Engloba las ca- pacidades de: analizar matemáticamente (cuantitativamente), física- mente (fenomenológicamente) y óptimamente (en términos de seguri-
dad-riesgo) estructuras, equipos, sistemas y procesos; planificar y rea- lizar mediciones , experimentos y procesos de fabricación; sintetizar nuevas estructuras técnicas y procesos que cumplan especificaciones dentro de un marco de restricciones, que incluye el diseño y la inno- vación.
3. Nivel de objetivos complementarios sobre valores y aptitudes de la profesión de ingeniero. Incluye: la capacidad de comunicarse, de tra- bajar y dirigir equipos humanos; el conocimiento sobre organizaciones industriales, la economía, la gestión y otros relacionados con el lugar de trabajo y su relación con el mundo que les rodea; el conocimiento y las aptitudes para comprender y desarrollar las relaciones del hom- bre con la tecnología, la sociedad y la naturaleza.
4. Nivel de preparación para la formación continua. Esta empieza por comprender que la formación no acaba con la graduación, siendo cada vez más importante la formación permanente de postgrado.
Los objetivos formulados en los diferentes trabajos mencionados anterior- mente, definen los objetivos generales para la enseñanza superior y desarrollan los referentes al ejercicio de la profesión, entre los que destacan los siguientes (Arriaga y otros, 1995):
- Comprender y desarrollar las relaciones armónicas de la tecnología con el hombre, la sociedad y la naturaleza.
- Enjuiciar problemas técnicos mediante el análisis científico y la re- flexión.
- Conocer la instrumentación facilitada por las nuevas tecnologías, apli- cándola a la realización de mediciones, experimentos y procesos de fabricación.
- Encontrar soluciones técnicas que combinen favorablemente la cali- dad con la sencillez de la producción y el mantenimiento a un coste conveniente.
- Desarrollar y utilizar modelos teóricos que simulen el comportamiento del mundo físico.
- Mantener una aptitud positiva hacia los cambios tecnológicos y hacia la renovación de la soluciones establecidas por otras innovadoras y creativas.
- Trabajar desde su especialidad en proyectos multidisciplinares. - Planificar y coordinar trabajos realizados en equipos.
- Comprender la práctica correcta de su rama de ingeniería, mediante el análisis de propiedades y comportamientos.
- Conocer los procesos de fabricación y utilización de los materiales y los componentes específicos.
Más recientemente, la prestigiosa agencia ABET, en el sistema de acredi- tación Engineering Criteria 2000 (Parrish, 1997), indica las exigencias para la acreditación de un graduado en los programas de enseñanza de ingeniería:
Sensibilidad hacia los problemas técnicos y sus repercusiones socia- les.
Necesidad de proteger la seguridad y la salud pública. Capacidad para trabajar en equipos multidisciplinares.
Conocimientos de las responsabilidades éticas y profesionales. Capacidad para comunicarse eficazmente.
Comprender el impacto de las soluciones de la ingeniería en un con- testo global y social.
Capacidad de comprometerse a un aprendizaje a lo largo de la vida. Conocimiento de los problemas contemporáneos.