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Factores de idiomaticidad en las UF 5.1.1 La metáfora y la metonimia

La figuratividad e idiomaticidad en el marco de la lingüística cognitiva

5.1.  Factores de idiomaticidad en las UF 5.1.1 La metáfora y la metonimia

Como ya ha sido indicado (vid. supra), estos dos tropos lingüísticos influyen notablemente en la creación del significado de las UF. Son factores más prominentes de idiomaticidad. En la opinión de R. Gläser (1988: 267): “Metaphor and metonymy may be understood as archetypes of idiomatici- ty”. I. Olza Moreno (2009: 90), por su parte, los considera “piedras de toque fundamentales en el análisis de la semántica fraseológica”. Además, opina que mediante la investigación de los procesos figurativos que han interve- nido en la consolidación del significado de las UF —como la homonimia, la polisemia, la hiperonomia y la hiponimia, todas ellas fraseológicas— se pueden dilucidar los distintos grados de idiomaticidad desarrollados por este tipo de unidades5 (ibídem: 116).

Cabe resaltar que la investigación del significado figurado de las UF no es un patrimonio exclusivo de la lingüística cognitiva. I. Olza Moreno (2009: 107—108) señala dos precursores señeros en el estudio de relación entre la metáfora, la metonimia y la idiomaticidad: Ch. Bally y J. Casares Sánchez6. El primero distinguió dos tipos de criterios, puntos de partida

para la delimitación de las UF: los internos, o semánticos, y los externos, o formales, que mantienen una relación directa con lo que en otros contextos se ha llamado idiomaticidad. No obstante, el lingüista no explicita de qué modo puede obtenerse el sentido global de una expresión, no determina si existe o no algún tipo de relación semántica sistemática entre el significado extrafraseológico de los componentes de las UF y el significado idiomático final de estas.

5 Véase la concepción de la gradación idiomática de las expresiones fijas con o sin con-

trapartida literal, elaborada por M.I. González Rey (1995: § 4.2.2. y § 4.2.3.; 2002: 199—200), o los ejemplos de polisemia fraseológica (metaforización o metonimización secundaria o en cadena

y metaforización o metonimización paralela) del corpus de somatismos metalingüísticos elaborado

por I. Olza Moreno (2009: 123—129).

6 No obstante, al presentar a los precursores del enfoque cognitivo de los fenómenos en

cuestión, a nuestro parecer, convendría mencionar también a C. Chesneau Du Marsais, quien definió la metáfora como “una figura por medio de la cual se transporta, por así decir, el significado propio de una palabra a otro significado que solamente le conviene en virtud de una comparación que reside en la mente” (Chesneau Du Marsais, 1800: 15); o a los autores de la denominada teoría de la interacción: I.A. Richards (1936) y M. Black (1966), según los cuales la metáfora va más allá de las palabras y es un proceso dinámico que se basa más bien en una serie de ideas asociadas o tópicos característicos de una comunidad dada, que resalta unos rasgos determinados y da menos importancia a otros.

85 5.1. Factores de idiomaticidad en las UF

Asimismo, ya a principios del siglo XX, Ch. Bally adelanta algunos prin- cipios parecidos a los de la semántica cognitiva, sosteniendo que la metáfora no es (solo) un recurso individual y creativo, de función estética o artística, sino que constituye un mecanismo generalizado de comunicación integrado en la “psicología colectiva” de cada comunidad idiomática. Recurriendo a la gran cantidad de UF formuladas a partir de las imágenes metafóricas “debilitadas”, incomprensibles en sincronía7, admite que la metáfora es (pri-

mordialmente) el procedimiento de expresión que activa la idiomaticidad de las locuciones, favoreciendo ese “olvido” y esa “incomprensión” del sentido literal de los componentes que otorgan a una expresión pluriverbal el estatus de unidad fraseológica (ibídem: 109—110)8.

En la opinión de J. Casares Sánchez (1992 [1950]: 170), la mayor parte de las locuciones presenta un significado no composicional (idiomático). En lo que atañe a la relación entre la fraseología y la metáfora, el investigador distingue la categoría de modismos (vid. 2.1.), que contiene un numeroso grupo de UF metafóricas que presentan una semántica particular al basarse su significado figurado en las imágenes “llamativas y evocadoras” (ibídem: 218); por ejemplo, con pelos y señales, estar de bote en bote9, los cuales mediante

su poder evocador y connotativo constituyen formas de expresión que po- nen a disposición de los hablantes toda una suerte de contenidos culturales e idiosincrásicos vigentes o desaparecidos en su comunidad idiomática (Ca- sares Sánchez, 1992 [1950]: 241). Como admite I. Olza Moreno (2009: 114), al margen de la vitalidad que el término y la noción de modismo tienen en los estudios fraseológicos más recientes10, el mérito de J. Casares Sánchez

reside en haber apuntado la importancia que los tropos —paradigmática- mente, la metáfora— tienen en la configuración del significado idiomático de las expresiones fijas.

5.1.2. Mecanismos alternativos de idiomaticidad

Aparte de la metáfora y la metonimia, se pueden señalar otros factores alternativos a través de los cuales se puede explicar el contenido idiomáti-

 7 M. Olejarová (2000: 99) las denomina imágenes veladas.

 8 I. Olza Moreno (2009: 110) señala también que varios de los casos de UF figuradas

incluidas por Ch. Bally en su estudio también poseen un claro componente metonímico.

 9 Sin embargo, “no todas las expresiones pluriverbales son modismos” (Casares Sán-

chez, 1992 [1950]: 212), es decir, no todas las UF son idiomáticas.

10 Es una etiqueta que tiene más que ver con una concepción no especializada e irregular

de la idiomaticidad, y que se ha empleado preferentemente en estudios de corte folclórico o etnológico (Olza Moreno, 2009: 114).

co de algunas UF: la comparación, la hipérbole y la ironía (cfr. Tristá Pérez, 1985a, 1985b; Gibbs, 1994; Corpas Pastor, 1996; García-Page Sánchez, 2008; Kövecses y Szabó, 1996; Ruiz Gurillo, 1997, 2001a, 2001b, 2009; González Rey, 1998, 2002; Penadés Martínez, 1997; Pamies Bertrán, 2005; Ferro Rui- bal, 2008, entre otros).

Por lo que se refiere al primer mecanismo alternativo de idiomaticidad, la comparación, cabe subrayar que la presencia de las UF con la estructura de CE no es, en modo alguno, un hecho residual en las lenguas, sino más bien una tendencia que permite trazar una interesante “radiografía lingüísti- ca” (Ferro Ruibal, 2008) y cultural de las comunidades idiomáticas que las han fijado —dado que revelan concepciones, creencias y modelos cognitivos que están o estuvieron vigentes entre los hablantes (cfr. Ferro Ruibal, 2008; Pamies Bertrán, 2005, entre otros)— y, al mismo tiempo, comprobar, en análisis contrastivos, la extensión interlingüística de ciertos símbolos cultu- rales; pues, no existe, al parecer, indicio alguno que argumente en contra de la idea de que todos los idiomas han fosilizado expresiones comparativas (Olza Moreno, 2009: 82).

Desde el punto de vista sintáctico-semántico, las UF que codifican com- paraciones como terco como una mula, se han estudiado, además, como (ibí- dem: 82—83):

a) expresiones de idiomaticidad parcial o nula, en tanto que presentan una base semántica transparente y hacen explícitas las correspondencias cog- nitivas entre dominios conceptuales (cfr. Zuluaga Ospina, 1980; Pamies Bertrán, 2005);

b) unidades que suelen colocarse con determinados componentes literales11

cuyo significado modifican o intensifican o que se fijan definitivamente a ellos en locuciones semiidiomáticas12. Así, como una mula, por ejemplo,

presenta la posibilidad de colocarse e intensificar el significado de ele- mentos distintos: los adjetivos terco/tozudo (terco/tozudo como una mula, ‘muy terco/tozudo’), el participio cargado (cargado como una mula, ‘muy cargado’) o el verbo trabajar (trabajar como una mula, ‘trabajar mucho’); y, por su parte, las secuencias comparativas como una tapia (comparati- va de igualdad) y más que una tapia (comparativa de superioridad) han especializado su significado en la intensificación del adjetivo sordo, con-

11 Con los cuales forman las llamadas colocaciones complejas, constituidas con base en las

restricciones combinatorias que se dan entre unidades léxicas simples y complejas (Koike, 2001, 2005; García-Page Sánchez, 2008).

12 Entendemos la UF semiidiomática de la misma manera que I. Olza Moreno (2009), es

decir, la consideramos como aquella expresión fija mixta (cfr. Zuluaga Ospina, 1980: 136—137, 152) que contiene al menos un componente que mantiene en el contexto fraseológico su significado literal: por ejemplo, las UF metalingüísticas hablar a la pared, no decir ni mu, sordo

87 5.1. Factores de idiomaticidad en las UF

formando con él sendas locuciones adjetivas semiidiomáticas (sordo como

una tapia, más sordo que una tapia, ‘muy sordo’);

c) partículas de cuantificación e intensificación semánticas, englobables, por tanto, dentro de la categoría de las UF elativas (García-Page Sánchez, 2008); o expresiones que no solo intensifican, sino que modulan cuali- dades y acciones (Ferro Ruibal, 2008), como ocurre en como sardinas en

lata, que aporta a verbos como estar o ir el significado descriptivo de ‘en

gran apretura por falta de espacio’ (dfdea).

Como ya ha sido mencionado (vid. el capítulo 3), las UF con la estructura de CE, según la mayoría de los lingüistas, se sitúan en la periferia del uni- verso fraseológico, puesto que presentan una débil o nula carga idiomática (Pamies Bertrán, 2005: 469—473, 2007: 196, 199; García-Page Sánchez, 1996: 54). Sin embargo, I. Olza Moreno (2009: 84) corrobora que:

Aun así puede advertirse un nivel de idiomaticidad algo mayor en algunas expresiones comparativas, ya sea, por ejemplo, porque el significado del elemento comparante no resulte del todo accesible en sincronía —pensemos en el valor de tarabilla, ‘citola de un molino’ o ‘matraca o carraca pequeña’ (drae, dea y due) en la expresión [hablar] como una tarabilla, ‘[hablar] mucho, deprisa o desordenadamente’ (cfr. Aznárez Mauleón 2006a, 135—136)—; porque uno de los términos de la comparación se emplee en sentido tras- laticio (más agarrado que un pasamanos) o la comparación posea globalmen- te un sentido irónico (tan seguro como el agua en una cesta) (García-Page Sánchez, 1996b: § 1.2.).

A.N. Baránov y D.O. Dobrovol’skij (1998: 37), por su parte, demuestran una clara diferencia intuitiva entre las comparaciones fijas del tipo blanco

como la nieve (que consideran regulares), por un lado, y cuidar como a la niña de sus ojos, por otro. Según ellos, la conjunción como explicita elementos

importantes del proceso de reinterpretación, lo que lleva a la disminución del grado de idiomaticidad. Como señalan los mismos autores, enmarcar en las expresiones idiomáticas las comparaciones fijas con conjunción del tipo

como requiere la presencia de factores complementarios de idiomaticidad

y/o fijación: la opacidad componencial u opacidad deductiva e, incluso, la reinterpretación (vid. infra).

El segundo factor alternativo responsable de la idiomaticidad de algu- nas UF es la hipérbole, que motiva UF como to rain cats and dogs (‘llover gatos y perros’→‘llover mucho’) (Gibbs, 1994: 308). Este tipo de unidades se caracteriza por un grado mayor de expresividad, ligado, normalmente, a la intensificación de lo denotado (comerse a alguien a besos, ‘besar a alguien de manera reiterada y vehemente’) o a un componente icónico impactante (ahogarse en un vaso de agua) (Olza Moreno, 2009: 85—86).

No obstante, no puede decirse que estas características —la expresivi- dad, la intensificación o la iconicidad— constituyan un factor autónomo de idiomaticidad, equiparable a la metáfora o la metonimia, dado que son rasgos que pueden impregnar potencialmente el sentido de cualquier tipo de UF. Al mismo tiempo, los límites de la categoría de UF supuestamente hiperbólicas pueden ser confusos, puesto que las expresiones en cuestión podrían analizarse con base en los procesos de metaforización y metonimi- zación que han operado en sus componentes. Por ejemplo, en el caso de la UF echar/tirar la casa por la ventana (‘derrochar’), su significado idiomático se puede explicar no solo mediante alusiones culturales (a una costumbre ya desapercibida, la de aquellos a los que les había tocado la lotería, de tirar sus muebles y antiguas posesiones por la ventana como símbolo del inicio de una nueva vida de lujo, DDFH), sino también a través de la inferencia metonímica (causa→consecuencia) de que quien se deshace de sus pertenen- cias necesitará gastar mucho dinero (‘derrochar’) en comprar otras nuevas (cfr. Vega Moreno, 2007: 186—187). Dicha UF se generalizó más tarde en el significado idiomático (DFDEA ‘gastar excepcionalmente con esplendidez’) (Olza Moreno, 2009: 85—86, 155).

Con respecto al último factor alternativo de idiomaticidad, la ironía, I. Olza Moreno (ibídem: 86—87) subraya que los fraseologismos de este tipo, puesto que expresan lo contrario de lo dado por su significado com- posicional (por ejemplo, listo como un burro) y basan su idiomaticidad en su valor como indicadores o mecanismos de activación y revelación de acti- tudes enunciativas irónicas (cfr. Ruiz Gurillo, 2006, 2009; Timofeeva, 2007; García-Page Sánchez, 2008), deberían analizarse desde el prisma de la in- teracción entre semántica y pragmática. Según la investigadora, “no solo las expresiones clasificadas tradicionalmente como locuciones o las UF que se consideran descriptivas o de significado léxico pleno […] son capaces de desarrollar un significado idiomático irónico” (Olza Moreno, 2009: 87). Las más tendentes a presentar significado y funciones irónicas son las UF de valor pragmático-discursivo (fórmulas rutinarias, locuciones marcadoras y modalizadoras, partículas u operadores pragmáticos) y los enunciados fraseológicos englobados como paremias, sobre todo los que presentan un valor específico, cuyo empleo se halla más restringido por factores contex- tuales. Muchas UF de este tipo suelen nacer ya como irónicas, su proceso de fraseologización culmina cuando terminan de fosilizar su sentido irónico: por ejemplo, ¡Estaría bueno! (Ruiz Gurillo, 2006: 140—144, 2009: § 3.2.), que se emplea para mostrar rechazo, desacuerdo o desagrado, y cuyo empleo no irónico se inscribe en la técnica libre del discurso13.

13 Son las UF denominadas prototípicas o nuclearmente irónicas (Timofeeva, 2007: § 4.1., 2008:

433—477), puesto que han codificado de modo nítido acepciones o valores irónicos. Existen también UF irónicas periféricas, las cuales aunque no hayan desarrollado de manera fija en el

89 5.2. La figuratividad en el marco de la Teoría…

Vale la pena resaltar que la cuestión de la idiomaticidad fraseológica (sus tipos y límites) sigue siendo un asunto polémico. Unos autores niegan total o parcialmente la idiomaticidad a las UF motivadas por metáfora y metonimia, como: coger el toro por los cuernos, lobo vestido de oveja/lobo con

piel de cordero (cfr. Zuluaga Ospina, 1980: 134; García-Page Sánchez, 2008:

§ 7.1.4.), expresiones que, según ellos, deben considerarse semiidiomáticas al poder advertirse directamente su base figurativa; otros, como I. Penadés Martínez y M.T. Díaz Hormigo (2008: § 2), corroboran que las unidades semánticamente motivadas —por metáfora, metonimia, comparación o hi- pérbole— no son idiomáticas, es decir, no son opacas ni particulares de una lengua dada. I.A. Mel’čuk (1995: 206), por su parte, prefiere denominar

semifrasemas o, incluso, colocaciones a las UF de tipo to break someone’s heart,

que presentan un alto nivel de transparencia semántica que posibilita que se puedan operar sobre ellas ciertas modificaciones formales (cfr. Olza Mo- reno, 2009: 132). Según otros investigadores, los mecanismos responsables de la generación del significado idiomático de algunas UF no se limitan a los arriba indicados (vid. el capítulo 6).

5.2. La figuratividad en el marco de la Teoría