El asociacionismo de refugiados y de inmigrantes debe entenderse como un ins- trumento de participación dinámico y cambiante, de acuerdo con la evolución del contexto político, social, económico y cultural del país de acogida. Surge de la necesidad de compartir e intercambiar información y experiencias y de luchar por unos objetivos comunes, de ahí que algunos autores no diferencien entre el aso- ciacionismo de los autóctonos y el de los extranjeros3
. Sin embargo, la necesidad de los colectivos de inmigrantes y refugiados de unirse es mucho mayor, al verse enfrentados a una sociedad desconocida que los observa con desconfianza, los juzga, los clasifica y los excluye por su condición de extranjeros.
Estas asociaciones han ido cambiando de acuerdo a las nuevas necesidades y a la evolución de los movimientos migratorios. A finales de la década de los setenta, su acción se orientó hacia las personas de su misma procedencia (Guinea Ecuatorial, en el caso de África principalmente, y Uruguay, Chile y Argentina, en el
caso de América) con los objetivos de denunciar las violaciones de los derechos humanos en sus países y participar desde el exterior en la lucha por la recuperación de las libertades democráticas. De hecho, algunos de los primeros refugiados que llegaron a España tuvieron un papel muy relevante en la fundación de CEAR, tal y como relató en 2004 Miguel Fernández Galeano, actual subsecretario (viceminis- tro) de Salud Pública de Uruguay4
:
Al llegar a Madrid también desarrollamos una intensa y sostenida mili- tancia de denuncia de las violaciones de los derechos humanos en Uruguay y en favor de la recuperación de la democracia. Como éramos los primeros mili- tantes uruguayos con un estatuto legal (españoles repatriados), fundamos el embrión de lo que fue después el Comité de Solidaridad con la Democracia Uruguaya. También desde la representación en España de la Central Sindical Única (PIT-CNT) y del Frente Amplio se promovieron innumerables y muy rele- vantes instancias de solidaridad con el pueblo uruguayo, que no cesó un solo día de resistir y enfrentar las arbitrariedades y persecuciones de los personeros del régimen militar.
Y junto a destacados activistas por las democracias y la solidaridad con América Latina ayudamos a constituir la Asociación de Estudios y Solida- ridad con Latinoamérica. Aquella intensa actividad nos permitió continuar luchando por la vida de nuestros compañeros perseguidos en Uruguay y Ar- gentina e integrarnos al incipiente, pero vigoroso movimiento de defensa de los derechos humanos en América Latina, algo que además contribuía a fortalecer y consolidar la apertura democrática en España.
Liliana y yo conocimos a entrañables amigos españoles, entre los que pode- mos destacar a María Jesús Arsuaga, Juan José Rodríguez Ugarte, Manolo Re- vuelta, Juan Carmelo García y María del Carmen Victory, estos últimos de IEPA- LA, una valiosa iniciativa de apoyo a las fuerzas progresistas del Tercer Mundo. Con la iniciativa y el esfuerzo de estos compañeros y compañeras nació CEAR.
Con nuestros escasos recursos y experiencia, pero con una gran convicción por la solidaridad, la fraternidad, la tolerancia y la democracia estamos orgu- llosos de haber conformado la “contraparte” latinoamericana de CEAR, nos sentimos fundadores de CEAR. Junto al militante chileno Antonio Llorca y el argentino Eduardo Luis Duhalde, hoy secretario de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia de su país, aportamos nuestro “granito de arena” a estos españoles que con visión estratégica trabajaban para generar herramientas esenciales para la consolidación democrática española y latinoamericana y de manera simultánea contribuían a mejorar las condiciones de inserción en España de miles de perseguidos por sus ideas políticas.
Desde hace muchos años, CEAR es imprescindible para garantizar el derecho de asilo y las condiciones humanitarias del mismo. Pero sólo con la tenacidad y la inteligencia de aquel grupo de militantes por la solidaridad, del que los latinoamericanos fuimos un apoyo en sus etapas iniciales, pudo hacer- se realidad una institución fundamental para afirmar los derechos de los exi- liados y perseguidos por la intolerancia y la represión en las más diversas lati- tudes del planeta.
En la década de los 80 existió, y con una cierta influencia, la Federación de Organizaciones de Refugiados y Asilados (FEDORA), que agrupó principalmente a los exiliados argentinos, chilenos y ecuatoguineanos.
En la segunda etapa, que puede situarse entre finales de los años 80 y media- dos de los 90, se produjo el momento de mayor desarrollo del asociacionismo, principalmente ya de inmigrantes. Ante la ausencia casi absoluta entonces de polí- ticas públicas que procuraran la integración, las distintas asociaciones incorpora- ron acciones acordes con la nueva realidad migratoria, marcada por una creciente diversidad geográfica, religiosa y educativa de este colectivo y por el notable incre- mento del número de personas inmersas en situaciones de irregularidad adminis- trativa y de marginación social.
La etapa comprendida desde finales de la década de los noventa hasta 2004 se caracterizó por un contexto social y político que originó cambios importantes para el movimiento asociativo de inmigrantes y refugiados. En el año 2000 las graves agresio- nes racistas contra los trabajadores inmigrantes en El Ejido (Almería) y Lorca (Murcia) fueron repudiadas por estas asociaciones y por parte de la sociedad. En 2001, la entrada en vigor de la nueva Ley de Extranjería, en un clima de confusión, originó una respuesta masiva de los inmigrantes, quienes junto con colectivos de solidaridad de distinto tipo promovieron encierros en distintas iglesias de varias ciudades. Estas movilizaciones permitieron a las asociaciones reafirmar sus reivindicaciones en defensa de sus derechos económicos, culturales, sociales y políticos y, sobre todo, alentaron la creación de otras nuevas y el fortalecimiento de los vínculos y las estrate- gias unitarias entre ellas y con algunas de las ONG que las apoyaban.
Con el aumento considerable de la llegada a España de trabajadores inmi- grantes, las distintas Administraciones públicas empezaron a crear organismos para la gestión de las políticas relacionadas con los migrantes y algunas de ellas consideraron y consideran a algunas de las asociaciones interlocutores u órganos consultivos. Sin embargo, aunque esto significó un avance importante para el aso- ciacionismo, en muchas ocasiones su colaboración ha sido la excusa utilizada por entidades públicas y privadas para legitimar sus actuaciones.
De este modo, algunas Administraciones empezaron a instrumentalizar el movimiento asociativo de inmigrantes y refugiados para tener a su disposición interlocutores que asumieran de manera acrítica sus políticas. Hay incluso voces que denuncian que este papel privilegiado ha convertido a algunas asociaciones también en “apetecibles referentes para instituciones como embajadas y consula- dos de sus países de origen, que pretenden mantener contacto con sus nacionales, en ocasiones para captar simpatías políticas ante procesos electorales” (como sucede, por ejemplo, con los consulados de Colombia y Argentina)5
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En todo caso, conviene tener presente que el ámbito de actuación de las aso- ciaciones de refugiados e inmigrantes está muy relacionado con el desarrollo del proceso migratorio de cada uno de los colectivos, ya que los que llegaron hace más tiempo (los marroquíes o los senegaleses, por ejemplo) han abandonado ya las actividades de carácter asistencial y han pasado a una etapa más reivindicativa.
Del mismo modo, las características de los distintos procesos migratorios inciden en el tipo de asociación escogida y en la dinámica de su funcionamien- to. Por ejemplo, se aprecia una marcada orientación en los refugiados a partici- par en asociaciones de defensa de los derechos humanos. En cuanto a la movi- lización para la reivindicación de los derechos sociopolíticos en España se da con perspectivas de permanencia; si existe un proyecto de retorno, la moviliza- ción suele ir encaminada a preservar el grupo de origen y la identidad de todos los posibles cambios y asimilaciones que conlleva la integración o el contacto con la sociedad de acogida.
Todavía está pendiente el reto de la construcción de un verdadero movimien- to asociativo de inmigrantes y refugiados con capacidad de influencia social y polí- tica. Las organizaciones existentes, en su mayor parte muy noveles, son débiles, adolecen de una escasa base social, tienen intereses heterogéneos y, además, la inmensa mayoría de los más de cuatro millones de trabajadores inmigrantes que viven en España y de las más de dos mil personas que tienen el estatuto de refugia- do no están asociados.
Tampoco la Ley de Extranjería promueve la participación y la integración social de los inmigrantes ya que la distinción que establece entre “regulares” e “irregulares” propicia la exclusión social de estos últimos. Esta norma restrin- ge el reconocimiento de derechos políticos, civiles y sociales básicos a la situa- ción administrativa regularizada: la libertad de reunión y manifestación, de asociación, sindicación y huelga sólo la pueden ejercer los extranjeros que tiene permiso de residencia. Asimismo, por las insuficientes políticas públicas de atención e integración social, los inmigrantes quedan abocados a unas preca- rias condiciones de inserción (desigualdad salarial, ocupación en sectores
menos cualificados, movilidad geográfica, precariedad en la vivienda y dificultad para su acceso…) que repercuten en el compromiso y desarrollo de actividades de tipo organizativo.
Otro factor que también dificulta el funcionamiento de las asociaciones es la concepción personal del proyecto migratorio, que influye en la necesidad y el sentimiento de lucha por los derechos sociales, económicos, culturales y políti- cos en la sociedad de acogida. Si el individuo proyecta retomar su vida en su país de origen, es probable que se sienta menos motivado para exigir una mejora de sus condiciones de vida y denunciar las posibles discriminaciones; si, por el contrario, tiene un proyecto de vida a largo plazo en el de acogida, tendrá mucho más interés en participar en la lucha colectiva por sus derechos. Otro de los ele- mentos que obstaculizan la movilización colectiva de los refugiados y los inmi- grantes es su falta de cohesión debido a sus diferentes nacionalidades o, entre los compatriotas, porque se reproducen los conflictos y las divisiones que exis- ten en los países de origen.
A pesar de todos estos factores, han sido y son muchas las iniciativas asociati- vas surgidas de los refugiados y los inmigrantes en España. Una de las más fértiles es la creación de la Federación de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados en España (FERINE)6
, fruto del análisis colectivo acerca de la importancia de la orga- nización como herramienta para la defensa de los derechos humanos y la construc- ción de una sociedad intercultural y gracias al impulso del programa Apoyo al aso- ciacionismo y creación de redesde CEAR.
El 3 de diciembre de 2005 se fundó FERINE con la participación de siete orga- nizaciones de refugiados e inmigrantes y a principios de 2007 ya la integraban once entidades más7
. Su existencia y actividad son un llamamiento a la unidad de todas las asociaciones de inmigrantes y refugiados y a aquellas personas que aún no están organizadas a unirse para luchar por sus derechos como nuevos ciudadanos de una sociedad a la que demandan un trato digno e igualitario.
A partir de esta concepción central, sus integrantes realizan su trabajo de manera coordinada con los distintos agentes sociales: como trabajadores parti- cipan en las organizaciones sindicales, como vecinos en las asociaciones de barrio y como ciudadanos promueven la convivencia y la participación. “La Federación apuesta por la creación de un movimiento social de la comunidad inmigrante ligado estrechamente al movimiento social autóctono, pues la lucha por los derechos humanos es la lucha por la dignificación del ser humano, con independencia de su lugar de origen”, afirma Víctor Sáez, presidente de FERINE y miembro de la Asociación de Chilenos en España, quien explica los motivos de su emigración:
Emigré de mi país en 2003 debido a la falta de trabajo que afecta a secto- res importantes de la población chilena. He transitado desde una situación de irregularidad administrativa hasta la regularización en 2005, producto de la permanente lucha que permitió la flexibilización de los requisitos y me pude acoger al empadronamiento por omisión.
Lo más importante en este camino es que he conocido a muchas asocia- ciones y organizaciones que han luchado y luchan por lograr la regularización de todos los inmigrantes. Creo que el movimiento asociativo de refugiados e inmigrantes en España está en constante crecimiento y cada día es mayor su capacidad de alianza con las organizaciones autóctonas, va tomando con- ciencia de su aporte real a este país y exigiendo un trato más digno y justo. Ha sido capaz de articular la Red Estatal de Asociaciones y la propia FERINE, que son expresiones organizadas de nuestra lucha.
Es vital que FERINE se transforme en un actor de ámbito estatal, autonó- mico y local para traducir las demandas de los inmigrantes y de los refugiados en propuestas encaminadas a construir caminos de integración política, social, cul- tural y económica. Entre nuestros desafíos está obtener el derecho al voto, tanto a elegir como a ser elegido, lograr la regularización de todas las personas “sin pape- les”, obtener una amnistía para los inmigrantes que no pueden ser expulsados o mejorar los derechos de las trabajadoras del servicio doméstico.
El gran desafío de FERINE es articular un vasto movimiento asociativo de refugiados e inmigrantes que unido a los sectores populares españoles sean capaces de construir un mundo mejor.
Las principales reivindicaciones de FERINE las podemos agrupar en siete capítulos. En primer lugar, respecto a la concepción general sobre los movimien- tos migratorios, considera que deben ser tratados desde los principios de la soli- daridad y la responsabilidad internacional. La causa principal de las migraciones en el planeta radica en las consecuencias de la globalización neoliberal, que favo- rece a las grandes transnacionales que saquean los recursos de los países empo- brecidos y, por tanto, convierte a los países enriquecidos en corresponsables de las condiciones de miseria en las que viven centenares de millones de personas en todo el planeta.
En cuanto a las políticas de inmigración, FERINE asegura que deben inspirar- se en el respeto a los derechos humanos y que España debe suscribir la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes y de sus Familias y ha de garantizar todos los derechos ciudadanos a todos los inmi- grantes.
Una de las preocupaciones más importantes de FERINE son las indignas con- diciones de extrema explotación de los trabajadores inmigrantes en situación irre- gular, condenados por ello a trabajar en la economía sumergida. En este sentido, exige que las Administraciones públicas garanticen la protección de los derechos humanos de todos los inmigrantes y pongan los medios para combatir los abusos de aquellos empresarios que someten a sus trabajadores extranjeros a condiciones propias del siglo XIX.
Respecto a las actitudes racistas, Víctor Sáez señala: “No permitimos que nos criminalicen, que levanten el fantasma de invasiones de inmigrantes que no exis- ten o que utilicen argumentos como el ‘efecto llamada’”. FERINE rechaza la alarma social fomentada por el sensacionalismo de la mayor parte de los medios de comu- nicación y algunos partidos políticos y hace un llamamiento a la promoción de valores que permitan la convivencia intercultural en la sociedad de acogida. Se opone al racismo, la xenofobia, la islamofobia o cualesquiera otras formas de dis- criminación de las personas.
FERINE denuncia también las políticas de cierre de fronteras y el recurso a las medidas represivas para contener la inmigración ya que aseguran que, con el argumento de promover la “migración legal”, los gobiernos europeos están haciendo inversiones importantes (construcción de muros, vigilancia marítima, visados, centros de internamiento...) para limitar el movimiento legítimo de quienes se ven forzados a migrar, porque sus derechos humanos (económicos, sociales, políticos) son vulnerados a consecuencia de un sistema econó- mico injusto que beneficia a los países ricos. “Estamos en contra de las mafias que trafican con personas, pero también en contra de los muros y las vallas”, ase- gura Sáez.
Esta Federación defiende la legislación internacional de protección del dere- cho de asilo y de los derechos de los refugiados y critica el reducido porcentaje de personas que logran cada año el estatuto de refugiado en España. También expresa su preocupación por la discriminación que sufren la mayor parte de las trabajado- ras extranjeras en España, principalmente en el sector del trabajo doméstico, y aboga por introducir modificaciones legislativas que garanticen su derecho a la prestación por desempleo, al pago de las horas extraordinarias y a los descansos previstos en el Estatuto de los Trabajadores.
Por último, Víctor Sáez subraya: “Las propuestas de FERINE se hacen promo- viendo la más amplia unidad de todos los inmigrantes y desarrollando diversas for- mas de organización y concienciación que permitan visibilizar el problema de los insuficientes derechos que en la actualidad poseemos los inmigrantes”. “Por el derecho a tener plenos derechos”, es la máxima que guía su actuación.
Desde su fundación en diciembre de 2005, FERINE ha desarrollado una nota- ble actividad. El principal hito ha sido su participación en el comité organizador del II Foro Social Mundial de las Migraciones, celebrado en Rivas Vaciamadrid entre el 22 y el 24 de junio de 2006 y al que asistieron casi dos mil delegados de los cinco continentes. Asimismo, ha participado en la construcción de la Red Estatal de Coordinación por los Derechos de los Inmigrantes, en la que confluyen distin- tas organizaciones de inmigrantes y refugiados en estrecha relación con los movi- mientos sociales que luchan por la defensa de los derechos humanos. Dicha Red se creó en el encuentro constitutivo celebrado el 23 y el 24 de septiembre de 2006 en Rivas Vaciamadrid y celebró su segunda reunión en Málaga el 11 y 12 de febrero de 2007.
Entre otras acciones destacadas, integra la Asamblea de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos del distrito madrileño de Latina con motivo de la reivin- dicación popular de la construcción de un hospital público en los terrenos de la antigua cárcel de Carabanchel. Además, ha elaborado un informe sobre las dificul- tades de los inmigrantes para renovar su documentación en el centro de la Avenida de los Poblados de Madrid y exigió al Ministerio de Fomento que garantizara a las más de cien mil personas perjudicadas por la suspensión de actividades de Air Madrid una opción de viaje alternativa o, si así lo deseaban, el reembolso del dine- ro que abonaron a esta compañía aérea al adquirir los billetes de avión8
. Por últi- mo, la Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto y FERINE han emprendido el proyecto de la Oficina de Derechos Sociales, que funcionará en la sede de la Asociación para prestar una orientación sociolaboral a los trabajadores inmigran- tes y facilitar el intercambio sociocultural con los vecinos.
En el marco de la progresiva extensión territorial de FERINE, destaca su implantación en el archipiélago canario, donde ya reúne a más de cuarenta asocia- ciones.
NOTAS
1. Cylurink, Boris: El murmullo de los fantasmas. Volver a la vida después del trauma.Gedisa. Barcelona, 2003. 2. Martín-Baró, Ignacio (sel.): Psicología social de la guerra: trauma y terapia.UCA Editores. San Salvador,
1990, p. 22.
3. Amengual, A.: “Participació i immigració en contextos pluriculturals. La situació del casc àntic de Barcelona”. Fundació Jaume Bofill. Barcelona 2003. Citado por Morel Blanch, Antonio: “El papel de las asociaciones de inmigrantes en la sociedad de acogida: cuestiones teóricas y evidencia empírica”. Revista Migraciones, Universidad Pontificia de Comillas, nº 17. Junio 2005, p. 113.
4. CEAR: Voces de dignidad. Testimonios para el compromiso con los refugiados. Entinema. Madrid, 2005, pp. 40-41.
5. Gómez Gil, Carlos: Inmigración y asociacionismo: el caso de Alicante.Universidad de Alicante. Alicante, 2006.
7. Las asociaciones que forman parte de FERINE son: Asociación de Chilenos en España (ACHES), Comité