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EL PROGRAMA DE AYUDAS FINANCIADO POR EL FONDO EUROPEO PARA LOS REFUGIADOS

Ante la evidencia de que cada año miles de solicitantes de asilo quedan en un esta- do de absoluta vulnerabilidad cuando les notifican la inadmisión o la denegación de la protección internacional, CEAR presentó un proyecto al Fondo Europeo para los Refugiados a fin de satisfacer las necesidades básicas de ayuda social de una parte de estas personas. El objetivo es realizar una intervención y un acompañamiento social integral en ámbitos como el alojamiento, la cobertura de las necesidades básicas, la formación educativa y profesional, la conciliación de la vida familiar y laboral y la atención sanitaria y, en definitiva, actuar frente a cualquier situación de emergencia

social de estas personas en riesgo de exclusión durante tres meses, ampliables en casos muy excepcionales por un idéntico periodo, mientras se resuelve el recurso judicial presentado contra la resolución de la Administración.

Éste es el testimonio de una de las personas que se beneficiaron del mismo en 2006, después de que su solicitud de asilo fuera inadmitida a trámite y mientras se resolvía el recurso contencioso-administrativo que presentó con la asistencia del servicio jurídico de CEAR2

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Me llamo Philippe, soy ciudadano camerunés, aunque hoy vivo desgra- ciadamente en otro país por razones políticas. En general, siempre es extrema- damente difícil vivir fuera de tu tierra, lejos de tus objetivos y sobre todo de tu cultura, más aún cuando desconoces cuándo finalizará esta triste situación de exilio. ¡Cuánto he necesitado en medio de esta situación en ayuda moral, material, económica y de toda índole!

Quisiera agradecer a CEAR su omnipresencia en muchos de estos aspectos. Lejos de su familia, cualquier refugiado necesita calor humano, pero en este mundo en el que todo va tan rápido, en el que nadie le dedica tiempo a su pró- jimo y se ocupa sólo de sus asuntos, la probabilidad de ser un exiliado aislado, estresado y deprimido es muy elevada. Es entonces cuando la intervención de CEAR se convierte en decisiva, por lo menos, lo fue en mi caso. Sus trabajado- ras sociales me aportaron su calidez, tan importante y tan útil para mi inte- gración en España, la asistencia psicológica y jurídica fue muy útil.

Quiero aprovechar esta ocasión para dar las gracias a todo el colectivo de CEAR, puesto que, a pesar de que sólo me aportaron las pequeñas cantidades de las que disponían (pequeñas en cantidad, pero muy valiosas para mí), este pequeño hecho dio como resultado un impacto positivo en medio de las situa- ciones negativas que como refugiado me rodeaban. Atribuyo este éxito, no a las aportaciones materiales que me hizo CEAR, sino al gran corazón, el amor y el respeto que las personas que integran esta organización muestran a los benefi- ciarios de sus prestaciones.

El proyecto se inició con un periodo de análisis e implementación que posibi- litó un comienzo progresivo y la constante evaluación de los resultados obtenidos. Asimismo, en todo momento se fomentó la participación de los beneficiarios en la toma de decisiones respecto a su propio proyecto de intervención y se realizaron todas las modificaciones que se consideraron necesarias con la intención de pres- tar una asistencia más efectiva. Este programa, de ámbito nacional, el único que actualmente se gestiona hacia este colectivo, además de prever el acompañamien- to social durante todo el proceso de intervención, se refuerza con un conjunto de

prestaciones económicas directas que permitan la cobertura de las necesidades básicas.

Además, en aquellos casos que lo precisen contempla la cobertura de los gas- tos de transporte para procesos formativos y laborales, las necesidades educativas para menores y el apoyo económico para la solicitud de documentación acreditativa. No obstante, estas prestaciones son una herramienta más al abordar la interven- ción social, complementada en todo momento tanto con la intervención profesional del equipo de trabajadores sociales y educadores de cada delegación territorial de CEAR, como por el equipo de profesionales que integran la organización. De este modo, es vital, por ejemplo, el apoyo del equipo jurídico en la tramitación de los recursos y seguimiento de los casos, así como la aportación y el trabajo llevado a cabo por los voluntarios de cada delegación.

La atención social contempla tanto el diseño consensuado de un plan indivi- dualizado de intervención, como las acciones y entrevistas de seguimiento, las visi- tas domiciliarias y escolares y el acompañamiento social. Para planificar la inter- vención se desarrolla un proyecto específico para cada persona o unidad familiar incluida como beneficiaria, en el que se detallan los objetivos, los medios, los recursos y las estrategias para alcanzar mejoras en el proceso de integración.

Durante 2006, 54 personas se beneficiaron de prestaciones económicas ges- tionadas en el marco de este proyecto. Se cubrió mayoritariamente el apoyo jurídi- co y social y las necesidades de alojamiento y manutención, aunque en algunos casos también se sufragó la solicitud de la documentación identificativa, la cober- tura de material didáctico escolar y el transporte para la realización de actividades formativas y ocupacionales. No obstante, se atendió a un número significativa- mente mayor de personas que se encontraban recurriendo su denegación de asilo o su inadmisión a trámite, que no recibieron ningún tipo de prestación, pero sí de otro tipo de apoyo, tanto jurídico como psicosocial.

José Daniel, un solicitante de asilo colombiano inadmitido a trámite por la aplicación del Reglamento de Dublín, explica su caso:

El 29 de agosto de 2006 llegué a España sin conocer absolutamente a nadie y con visado alemán para solicitar el estatuto de refugiado puesto que en mi país se me consideró como “objetivo militar” por parte de un grupo subversivo. Dejé a mi esposa y a mis tres hijos esperando que Dios los proteja, mientras veo cómo consigo traerlos y busco una situación de seguridad y bienestar para ellos.

Después de mantener contacto con dos ONG, que me señalaron que debía solicitar asilo en Alemania en virtud del Reglamento de Dublín, contacté con CEAR, que me inspiró confianza y seguridad desde el primer momento por la actitud de la primera persona que me atendió en la recepción de CEAR-Madrid,

la atención posterior de una abogada del Programa de Información y Orientación y de un letrado del servicio jurídico, que me ha asistido y guiado en cuanto a las posibles soluciones para mi solicitud de asilo en España.

Después de casi tres meses de diligencias y búsqueda de algún empleo que pudiera solventar mi estadía en España, se me agotó mi escaso dinero y empe- cé a pasar serias necesidades. Además, mi solicitud de asilo en España fue inadmitida a trámite por la aplicación del Reglamento de Dublín.

Entonces, mi abogado de CEAR me remitió al área de atención social y una trabajadora social me atendió para incluirme en un programa de ayuda de tres meses, que me solucionó el pago del alquiler de una habitación y me pro- porcionó una ayuda para mi manutención.

La valoración de este programa ha sido positiva y continúa ejecutándose a lo largo de 2007. Es, sin duda alguna, un primer paso para avanzar hacia la asistencia a muchas personas que merecen el asilo. Sin embargo, persiste el problema cen- tral de los refugiados sin protección, su situación administrativa irregular en España, y debiera revisarse la situación de aquellas personas que cumplan unos determinados requisitos de integración sociolaboral. De este modo, se evitaría que quienes gozaban de unas condiciones de vida aceptables y se hallaban perfecta- mente integrados en la sociedad se vean irremediable y repentinamente abocados a afrontar una etapa innecesaria de desestructuración social cuyos resultados a largo plazo pueden ser impredecibles.