2.4 La singularidad de una escuela catól ica
2.4.2 La formación de los/as profesores/as en una escuela católica
La preocupación de que los docentes vivan en plenitud su identidad como evangelizadores desde su secularid ad proviene desde hace ya unas décadas. Ya el Concilio Vaticano II señal aba esta necesidad al expresar: «Esta vocación exige... una preparación diligentísima»50. Más tarde, la
palabra de los pastores eclesiales enfatiza la necesidad de mantener en ellos/as la conciencia de su misión específica. En efecto, en el año 1977 se advierte: “Lo que falta muchas veces a los católicos que trabajan en la escuela, en el fondo es, quizás, una clara conciencia de la «identidad» de la Escuela Católica misma y la audacia para asumir todas las consecuencias que se derivan de su «diferencia» respecto de otras escuelas. Por tanto se debe reconocer que su tarea se presenta como más ardua y compleja”51.
Otros documentos señalan la necesidad de apoyo y respaldo que las instituciones escolares requieren entregarles a sus docentes para que desempeñen bien su labor: “Pertenece tam bién a la misión de la escuela católica el solícito cuidado de la formación perm anente, profesional y religiosa de sus miembros laicos. De ella esperan éstos las orientaciones y ayudas necesarias --incluida la difícil concesión del tiempo requerido -- para esa indispensable formación, sin la cual la misma escuela se alejaría progresivamente de sus objetivos”52 .
Un establecimiento educacional católico no podría, por tanto, desconocer esta necesidad de formación permanente de sus educadores/as. En efecto, al momento de establecer un compromiso laboral con un/a docente, se debería asumir el compromiso de preparar y capacitar a cada educador/a, para que pueda impartir una educación coherente con el Proyecto Educativo
50 CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II. Declaración Gravissimum educationis momentum, Nº 5. 51SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA. 1977. La escuela católica. Nº
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Institucional, entregándole medios y re cursos que le permitan diferenciarse de educadores/as que ejercen su profesión en otras instituciones.
A partir de los planteamientos realizados anteriormente se podría afirmar que la formación de un/a docente que opta por vivir su vocación cristiana desde una labor educativa evangelizadora es, entonces, una responsabilidad compartida entre la institución y el/la docente que ingresa a una institución. Teniendo en cuenta la revisión bibliográfica y las reflexiones realizadas por la experiencia e ducativa vivida, se considera importante ampliar esta afirmación, puesto que pareciera que no siempre se tiene asumido un real compromiso por ambas partes en relación a las responsabilidades compartidas en este aspecto.
Se detalla a continuación ent onces, la responsabilidad de ambos actores educativos, esto es, la institución, como sistema educativo local y el/la docente:
Responsabilidad que le compete a la institución53:
Vela por la vivencia cotidiana de los principios declarados en el Proye cto Educativo Institucional;
Genera las condiciones necesarias -provisión de espacios y tiempos para ello, asignación de recursos, creación de instancias reflexivas a partir de las experiencias vividas, trabajo colaborativo e intercambio profesional, entre otras- para que los/as docentes vayan desarrollando esas características definidas a partir de su estado actual;
Crea instancias y acciones específicas que ayuden a desarrollar aquellas características que son propias de la institución (proceso de ind ucción, de acompañamiento, plan de formación)
Tiene políticas definidas en relación a la formación continua que solicita a su cuerpo docente y asigna recursos económicos para ello;
Establece procedimientos y sistematización de experiencias exitosas, así como la evaluación de las experiencias vividas
Acompaña, anima y desafía a sus docentes en su proceso de crecimiento y desarrollo profesional;
53 Estas responsabilidades sintetizan, de alguna forma, reflexiones personales realizadas a partir de la
experiencia vivida y la bibliografía consultada. Cfr. Guía de apoyo para directoras y directoras. 2005: “Educación de calidad para nuestra comunidad escolar” UNICEF y Ministerio de Educación; Fundación Chile: Perfiles y competencias de directivos; Mineduc 2005 Marco de la Buena Dirección; Reglamento de régimen Interno, Colegio Teresiano Enrique de Ossó, 1998, entre otros.
Es clara y explícita en su proceso de selección docente contratando a aquellos/as profesionales que reúnen algu nos requisitos mínimos de acuerdo al perfil definido en el Proyecto Educativo Institucional;
Estimula y/o tiene políticas de incentivo para aquellos/as profesionales que tiene un desempeño destacado de acuerdo a los rasgos especificados;
Toma decisiones en relación a la permanencia o no de algunos/as docentes desde parámetros objetivos y conocidos por los/as docentes en concordancia con el perfil de educador/a que requiere la institución.
Por su parte, el/la docente:
Asume el compromiso de hacer vida el Proyecto Educativo Institucional desde su rol específico;
Se deja enriquecer con el carisma y los elementos o características distintivas que le ofrece la institución;
Debería ser capaz de reconocer las necesidades de formación específicas que requiere en la trayectoria de su carrera docente de acuerdo al perfil definido en el colegio;
Asume el compromiso de buscar permanentemente su actualización de acuerdo a las nuevas demandas educativas que el contexto le presenta;
Tiene la responsabilidad de enriquecer a la institución con el aporte de su individualidad.
Con su testimonio de vida contagia a sus estudiantes para que también ellos/as se autoconciban como actores fundamentales en el logro y vivencia del Proyecto Educativo Institucional, desd e su rol de estudiantes. En una institución educativa católica, por tanto, se hace necesario, garantizar el ejercicio de la función directiva desde un modo de situarse como acompañante, facilitador y guía de los procesos de desarrollo profesional de los/as educadores como principales agentes evangelizadores , junto a un estilo de gestión basada en la participación activa de los/as docentes a la hora de programar y proyectar la formación continua que se requiere, para que ésta sea pertinente, efectiva y congruente con los fines que pretende el centro educativo.
Ahora bien, cuando un establecimiento católico pertenece a una congregación religiosa, contempla otros aspectos distintivos, propios del carisma congregacional que han recibido como legado de sus fundadores/as.
Religiosos/as y laicos/as que trabajan en esas instituciones, tienen la misión compartida de entregar una educación acorde a los nuevos tiempos, pero manteniendo la fidelidad a los principios fundacionales que dieron origen a esa congregación54.
En el apartado siguiente, se explicitarán los aspectos esenciales de la educación teresiana que imparte la Compañía Santa Teresa de Jesús, Congregación religiosa a la que pertenece el colegio en el que se ha realizado este estudio.
2.5 Elementos específicos de la educación teresiana