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FORMACIÓN ECONÓMICO SOCIAL: sociedad humana en una determinada fase

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de su desarrollo histórico, caracterizada por el modo de producción y por la superestructura política y jurídica, por las formas de conciencia social, una y otras determinadas por dicho modo de producción. El concepto de formación económico-social se debe al marxismo y constituye la piedra angular de la concepción materialista de la historia proporciona la clave para explicar el curso y desarrollo de las relaciones sociales entre los hombres en el proceso de producción, de distribución y consumo de bienes materiales. En la historia de la humanidad se conocen cinco formaciones económico-sociales, que se han ido sucediendo consecutivamente unas a otras: la de la comunidad primitiva, la esclavista, la feudal, la capitalista y la

comunista. Cada formación económico- social posee leyes económicas propias que rigen su aparición y desarrollo. Al mismo tiempo, en cada formación actúan leyes generales que enlazan a las formaciones todas en el proceso único, de la historia mundial de la humanidad. El modo de producción de los bienes materiales, base de cada formación económico-social concreta, constituye la unidad de las fuerzas productivas (ver) y las relaciones de producción (ver). El desarrollo de una determinada formación económico-social se expresa en el paso de una de sus etapas o fases a otra más elevada (por ejemplo, del capitalismo premonopolista al imperialismo, del socialismo al comunismo). En una determinada etapa, como consecuencia del conflicto entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción se hace necesario cambiar el viejo modo de producción por otro nuevo, más progresivo, cuyo establecimiento hace que también se transformen todos los demás aspectos de la vida de la sociedad. En las formaciones económico-sociales antagónicas que precedieron al socialismo, el nuevo modo de producción se estableció como resultado de la lucha de clases y de la revolución social llevada a cabo bajo la dirección, de la clase avanzada. El capitalismo es la última formación económica-social basada en la explotación del hombre por el hombre. La revolución socialista y la construcción del socialismo imprimen un cambio radical en el carácter del desarrollo de la sociedad. El modo comunista de producción se halla libre de contradicciones antagónicas, y las que surgen en su desenvolvimiento entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción se resuelven perfeccionando estos últimas. En la sociedad soviética, ha vencido plena y definitivamente el socialismo, primera fase de la formación económico-social comunista. Se crea la base material y técnica del comunismo, se perfeccionan las relaciones de producción, se eleva el nivel cultural y técnico de los trabajadores. En la época actual en que la humanidad pasa del capitalismo al socialismo, el nuevo modo de producción se

establece en varios países del globo terráqueo.

FORMAS DEL VALOR: formas en que se expresa el valor (ver) de las mercancías en las diversas etapas del proceso histórico de desarrollo de la producción mercantil. Se distinguen las siguientes formas del valor: 1) la simple o fortuita; 2) la total o desarrollada; 3) la general, y 4) la forma dinero del valor. La forma simple o fortuita del valor es, histórica y lógicamente, la primera forma en que se expresa el valor de una mercancía y corresponde a la etapa inicial del desarrollo de la producción mercantil. Puede expresarse mediante la ecuación: x mercancía A = y mercancía B. Esta forma es simple porque el valor de una mercancía se expresa en una mercancía sola. Es fortuita porque la mercancía que expresa el valor se determina casualmente, dado el poco desarrollo de la producción mercantil. En la forma simple del valor están presentes dos mercancías: una (la mercancía A), cuyo valor se expresa, y otra (la mercancía B), que sirve para expresar el valor. La primera mercancía se encuentra en la forma relativa del valor; la segunda, en la forma equivalente. Tres peculiaridades caracterizan la forma equivalente del valor: 1) el valor de uso se convierte, en este caso, en expresión de su contrario: el valor; 2) el trabajo concreto invertido en la producción del valor de uso de una mercancía -del equivalente- aparece como expresión del trabajo abstracto invertido en la producción de otra mercancía (la mercancía A); 3) el trabajo del productor privado que crea la mercancía- equivalente (la mercancía B) aparece en calidad de trabajo social. La forma total o desarrollada del valor va sustituyendo a la forma simple a medida que se desarrolla el intercambio mercantil y éste adquiere un carácter más o menos regular. Con la forma total del valor, la misma mercancía empieza a expresar su valor en muchas mercancías y no en una sola:

En la forma total del valor resulta aun más palmaria la base única del mundo de las mercancías: el trabajo invertido en la producción de las mercancías. La forma general del valor es resultado del ulterior desarrollo de la producción mercantil, desarrollo que conduce a la separación de una mercancía por la que se cambian, con la mayor frecuencia, todas las demás. Con la forma general del valor, todas las mercancías empiezan a expresar su valor en una mercancía determinada:

En este caso, una mercancía (la mercancía E) expresa el valor de todas las demás mercancías y constituye el equivalente general (ver). De este modo, todas las mercancías reciben una forma única de expresión del valor. El equivalente general aparece como materialización directa del trabajo social. Cualquier mercancía puede desempeñar la función de equivalente general, e históricamente la han desempeñado diferentes mercancías (sobre todo, el ganado), mas poco a poco tal función se ha ido fijando en una sola mercancía, que se ha convertido en dinero. En sustitución de la forma general del valor aparece la forma dinero del valor. El dinero (ver), equivalente general, es una mercancía especial a cuyo valor de uso se ha adherido sólidamente la forma equivalencial del valor.

FOURIER, FRANÇOIS-MARIE

CHARLES (1772—1837):

socialista utópico francés, uno de los antecesores del socialismo científico. En sus obras “Teoría de los cuatro movimientos y de los destinos generales” (1808) “Teoría de la unidad universal’’ (1822) “El nuevo mundo industrial y societario” (1829) puso al desnudo las lacras del capitalismo, la anarquía de la producción inherente a dicho régimen —anarquía que conduce a las crisis—, el parasitismo, la universal venalidad y la codicia, la creciente miseria

de los trabajadores y la riqueza de una minoría, la hostilidad de sus intereses. Fourier elaboró planes para la transformación pacífica de la “irracional” sociedad burguesa en un “régimen de armonía” en el que el hombre se desarrolle libremente y pueda satisfacer todas sus necesidades. El eslabón fundamental de la “sociedad armónica”, según Fourier es la falange (asociación) cuya base radica en el trabajo universal. Entendía Fourier que el trabajo perderá sus rasgos repulsivos y se convertirá en la primera necesidad del hombre, en un placer, dado que cada miembro de la falange elige voluntariamente su clase de trabajo y en el transcurso de la jornada laboral puede cambiar sus ocupaciones en la industria y en la agricultura. En lugar de la competencia burguesa, se establecerá la emulación entre los individuos para alcanzar los mejores resultados, desaparecerá la división del trabajo, división que deforma al hombre, desaparecerá la contradicción entre el trabajo intelectual y el trabajo físico, entre la ciudad y el campo. Marx y Engels tuvieron en mucha estima estas geniales conjeturas de Fourier sobre la sociedad futura. En la falange, a juicio de Fourier, el trabajo alcanzará una gran productividad, y se obtendrá la abundancia de bienes materiales que se distribuirán en consonancia con la labor realizada y el talento. El paso a la nueva sociedad tendrá lugar, según Fourier, como resultado de la propaganda que se haga en torno a la experiencia de los falansterios, cuyo ejemplo será seguido por la humanidad entera. Fourier confiaba en poder organizar los falansterios con la ayuda de capitales facilitados por burgueses de buen corazón. No comprendió la misión histórica del proletariado, negaba la significación de la lucha de clases y la necesidad de que la sociedad capitalista se transformara por vía revolucionaria, lo cual reflejaba el escaso desarrollo del proletariado Sin embargo, a pesar del carácter utópico y fantástico de muchas de sus conjeturas, la doctrina de Fourier tuvo un influjo positivo y constituyó una de las fuentes del socialismo científico.

FUERZA DE TRABAJO: capacidad del hombre para trabajar, conjunto de fuerzas físicas y espirituales de que el hombre dispone y que utiliza en el proceso de producción de los bienes materiales. La fuerza de trabajo es la condición fundamental de la producción en toda sociedad. En el proceso de producción, el hombre no sólo actúa sobre la naturaleza que le rodeo, sino que desarrolla, además, su experiencia productiva, sus hábitos de trabajo. En las sociedades antagónicas de clase, los obreros carecen de medios de producción y son explotados. Las formas en que la fuerza de trabajo se explota dependen del tipo de propiedad imperante. Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo se conviene en una mercancía. Las condiciones necesarias para que la fuerza de trabajo se convierta en mercancía son: 1) la libertad personal del individuo, la posibilidad de disponer de su fuerza de trabajo; 2) la carencia de medios de producción en lo que respecta al trabajador, la necesidad de vender la capacidad de trabajo para obtener medios de subsistencia. Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo, como cualquier otra mercancía, posee valor y valor de uso. El valor de la fuerza de trabajo se determina por el valor de los medios de vida indispensables para mantener la normal capacidad de trabajo de su poseedor y sostener a los miembros de su familia, y también por los gastos que implica el aprendizaje del obrero. Con el desarrollo de la sociedad, el valor de la fuerza de trabajo cambia de magnitud, dado que se modifican el nivel de las necesidades y la cantidad de medios de vida necesarios al obrero y a su familia; también cambia el valor de dichos medios de vida a causa del avance de las fuerzas productivas. Así, por ejemplo, el valor de la fuerza de trabajo de un obrero inglés en nuestros días es esencialmente distinto de lo que era a mediados del siglo XIX. Las diferencias de nivel en el desarrollo económico, las peculiaridades nacionales e históricas de los países, así como las condiciones naturales y climáticas hacen que el valor de la fuerza de trabajo en los diferentes países presente diferencias esenciales. A medida que la producción

progresa, se registra una tendencia general a que se eleve el nivel de las necesidades del obrero y aumente el valor de la fuerza de trabajo. El precio de esta fuerza tiende a situarse por debajo de su valor, lo cual se halla condicionado por el aumento del paro forzoso. Los capitalistas procuran reducir al mínimo las necesidades materiales y culturales de los trabajadores disminuyendo los salarios. El valor de uso de la mercancía fuerza de trabajo estriba en la facultad que posee el obrero de crear, en el proceso de trabajo, un valor que supera al de la propia fuerza de trabajo, es decir, estriba en la facultad de proporcionar plusvalía (ver). En la facultad que la fuerza de trabajo posee de crear plusvalía reside el principal interés del capitalista. Únicamente en ello ve el capitalista el sentido de comprar y consumir fuerza de trabajo. En la sociedad socialista, la fuerza de trabajo no es una mercancía. Gracias al dominio de la propiedad social sobre los medios de producción, los trabajadores, en dicha sociedad, son los dueños de todas las riquezas. Las relaciones entre los obreros y el Estado socialista, así como con las uniones cooperativas, se establecen sobre la base de la utilización planificada de los recursos de trabajo en interés de todos los miembros de la sociedad. Las relaciones socialistas de producción hacen posible el desarrollo integral de las facultades físicas y espirituales de los trabajadores, la incesante elevación de su nivel cultural y técnico y de su bienestar material.

FUERZAS PRODUCTIVAS: conjunto de los medios de producción y de los hombres que los emplean para producir bienes materiales. La parte material de las fuerzas productivas, ante todo los medios de trabajo, constituye la base material y técnica de la sociedad. En nuestra época, se convierte en fuerza directamente productiva la ciencia. La fuerza productiva principal está formada por los trabajadores, que crean los instrumentos de producción, los ponen en movimiento, poseen experiencia y hábitos de trabajo. Las fuerzas productivas expresan la relación que existe entre el hombre y los objetos y fuerzas de la naturaleza, el grado

en que éste los domina. En el proceso de producción de los bienes materiales, los hombres desarrollan y perfeccionan los instrumentos de trabajo, crean nuevas máquinas, aprenden a explotar las riquezas naturales, amplían sus conocimientos, van dominando las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad y de la naturaleza. Ello conduce a un crecimiento incesante de las fuerzas productivas. Por el influjo de este crecimiento y, ante todo, del perfeccionamiento de los instrumentos de producción, cambian las relaciones de producción (ver), y se modifica también el modo de producción (ver). A un determinado nivel de las fuerzas productivas corresponden determinadas relaciones de producción, en las que entran los hombres en el proceso de producción. "Lo que distingue a las épocas económicas unas de otras no es lo que se hace, sino el cómo se hace, con qué instrumentos de trabajo se hace. Los instrumentas de trabajo no son solamente el barómetro indicador del desarrollo de la fuerza de trabajo del hombre, sino también el exponente de las condiciones sociales en que se trabaja" (C. Marx). En una determinada fase de su desarrollo, las fuerzas productivas de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes. En las formaciones económico-sociales antagónicas -esclavista, feudal y capitalista- dicha contradicción se convierte en un conflicto insoluble, dado que las relaciones de producción, de forma de desarrollo de las fuerzas productivas, se convierten en un freno, en un grillete de ellas. La revolución social es la forma en que se expresa y se resuelve este conflicto (ver Ley de la correspondencia entre las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas). El capitalismo, después de haber desarrollado de manera gigantesca las fuerzas productivas, se convirtió en un obstáculo ingente para el progreso social. En la presente época de transición del capitalismo al socialismo, el conflicto cada vez más agudo, entre las fuerzas productivas y las relaciones capitalistas de producción, "plantea imperiosamente a la humanidad la tarea de romper la descompuesta envoltura

capitalista liberar las poderosas fuerzas productivas creadas por el hombre y utilizarlas en bien de toda la sociedad" (Programa del P.C.U.S.). Bajo el socialismo y como resultado de la revolución socialista, en el transcurso de la edificación comunista, las contradicciones que surgen entre las fuerzas productivas en impetuoso crecimiento y algunos aspectos de las relaciones de producción que se han rezagado en su desarrollo, se eliminan perfeccionando a su debido tiempo dichas relaciones, con lo cual se asegura el desarrollo incesante y planificado de las fuerzas productivas en interés de toda la sociedad. La edificación de la base material y técnica del comunismo y la elevación del nivel cultural y técnico de los trabajadores: tal es la tarea cardinal que se he de cumplir para crear las fuerzas productivas comunistas.

FUNCIÓN ECONÓMICA DEL

ESTADO SOCIALISTA: actividad económico-organizadora del Estado que se expresa en la transformación revolucionaria de la economía capitalista en economía socialista, en el desarrollo y en el perfeccionamiento de la producción social, en la dirección planificada de la economía del país, en el control sobre la medida del trabajo y sobre la medida del consumo, en la formación de una nueva disciplina laboral y de una actitud comunista hacia el trabajo. La actividad económica del Estado socialista se basa en la propiedad social sobre los medios de producción y en las relaciones socialistas de producción condicionadas por dicho régimen de propiedad. En su actividad práctica, el Estado parte de las exigencias de las leyes económicas objetivas del socialismo, de las exigencias ya maduras de la vida material de la sociedad, de las condiciones concretas de la situación interior y exterior, y orienta el desenvolvimiento de la economía en interés de la edificación del socialismo y del comunismo. La función económica del Estado socialista se amplia y se perfecciona a medida que se desarrolla la economía y la sociedad avanza hacia el comunismo. En el período de transición del capitalismo al

socialismo, el Estado socialista constituye la palanca fundamental de la transformación revolucionaria de la economía capitalista en socialista, del establecimiento de las nuevas relaciones de producción. El Estado nacionaliza los medios de producción más importantes pertenecientes a las clases explotadoras, ocupa los puestos de mando en la economía nacional. La propiedad socialista estatal (de todo el pueblo), desde los primeros pasos empieza a desempeñar el papel rector en toda la economía. Partiendo de esta base, el Estado lleva a cabo la transformación socialista de toda la economía. Dirige el proceso de industrialización del país y la colectivización de la agricultura, ayuda a los campesinos a unirse en cooperativas de producción. Con la victoria del socialismo, con el establecimiento del dominio absoluto de la propiedad socialista en sus dos formas (de todo el pueblo y cooperativo-koljosiana), el Estado concentra en sus manos la masa fundamental de los medios de producción, y ello le permite convertirse en el organizador del desarrollo de toda la economía del país. En estas condiciones, la función económico- organizadora del Estado socialista se desarrolla en toda su plenitud, y su manifestación concreta se refleja en lo siguiente: el Estado, a través de sus órganos de planificación y de administración, dirige y administra la economía nacional sobre la base del principio leninista del centralismo democrático. Planifica el volumen de la producción, sus ritmos de crecimiento y su estructura, determina la magnitud y la estructura de las inversiones básicas, el emplazamiento de las fuerzas productivas, etc. Orienta el desarrollo de la ciencia y de la técnica. A través del sistema de empresas comerciales, el Estado orienta también el movimiento de la masa fundamental de mercancías, dirige la actividad del comercio cooperativo, y en virtud de los derechos inherentes al monopolio estatal lleva a cabo todas las operaciones del comercio exterior. El Estado organiza el sistema de finanzas y la circulación monetaria en el país, ejecuta lo establecido en el presupuesto. Fija los precios en el comercio estatal y los precios de compra sobre la producción agrícola.

Establece el sistema de salarios y el modo de abonarlos en concordancia con el principio socialista de la distribución con arreglo al trabajo. La función económico-organizadora del Estado comprende, asimismo, la preparación planificada de personal calificado y su distribución en las ramas de la economía nacional. La función económica del Estado socialista se manifiesta en el hecho de que organiza el trabajo de millones

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