Capítulo 2. Revisión de la literatura
2.6 Vinculación prácticas propias de la evaluación formativa con objetivos de
2.6.1.2 Formas de trabajo alrededor de los productos
En general al utilizar cualquiera de los instrumentos mencionados anteriormente será necesario partir del planteamiento de los objetivos a los que se pretende llegar durante el curso, proponer los instrumentos de trabajo y sus características para
determinar de qué manera muestran el desarrollo del conocimiento de los alumnos para que durante el trayecto los alumnos vayan guardando sus productos, puede ser en un portafolio de evidencias, una monografía, un reporte de investigación o un ensayo y el docente irá llevando un registro del proceso y conjuntando la información al final para poder arrojar una interpretación del conjunto obtenido.
En este sentido se considera muy favorable que los alumnos colaboren en la elaboración de los criterios con los que serán calificados, ya que así sabrán de antemano
qué es lo que se les requerirá y podrán buscar la información que les permita llegar al objetivo que se pretende, ya que lo han madurado de antemano (Carlino, 2004).
Dichos materiales serán evaluados durante y al final del proceso a partir de la consideración de ciertos criterios predeterminados y dados a conocer desde el inicio a los alumnos para que ellos sepan cual es la finalidad de su trabajo, cual es el objetivo por alcanzar.
De manera específica Pulgar (2005) propone una forma de revisión de materiales en lo que llama un “fichero de técnicas” (p. 123) el cual organiza los trabajos
dependiendo de tipo de material que se revise, así propone una clasificación que
considera las técnicas propias del profesor, las específicas del alumno y las creativas. En dichas tarjetas el autor anota una lista de instrumentos en los que marca si le sirven para verificar conceptos, procedimientos o actitudes.
Entre las técnicas que el profesor lleva a cabo agrupa: al diario de sesiones, registro individual postsesión, entrevista de evaluación, coevaluación, observación participante, anecdotario, lista de cotejo, escalas de observación; en la técnicas que puede utilizar el alumno están: el diario del alumno, los resúmenes, el portafolio, los test y cuestionarios, el cuaderno, las monografías o trabajos escritos, la expresión oral, plástica y audiovisual, actuar un papel, la expresión corporal, la exposición de un tema, los debates, las asambleas, la autoevaluación, las prácticas en situaciones reales y finalmente las actividades creativas entre las que están los juegos de simulación, los mapas
conceptuales, el juicio, en este aspecto podría entrar cualquier juego de destreza como el maratón (Pulgar, 2005).
2.6.2 Resultados obtenidos
A partir de la idea de que la evaluación formativa ofrece al docente la posibilidad de hacer un seguimiento detallado del proceso de aprendizaje y obtener evidencias de los logros de los aprendizajes de los alumnos (Coll, Rochera, Mayordomo y Naranjo, 2006), se considera que dichos resultados deben ser sustentados en la observación o
acumulación de materiales que pueden ser registrados, en listas de cotejo, en tablas comparativas o en tablas descriptivas y de explicación.
Los resultados pueden ser regulados de tres maneras según Díaz-Barriga y Hernández (2002): interactiva, retroactiva y proactivamente; si las acciones modifican el momento de la acción, si están enfocadas a modificar la situación de manera posterior a la misma, regresando a ciertos aspectos que requieran un apoyo más para ser mejor comprendidos, y si se proyectan para posibles modificaciones sin que intervenga el docente o se planteen a futuro, ya que no vayan a ser registradas.
2.6.2.1 Retroalimentación
Como término, la retroalimentación la define Shute (2008) como la información que se le da al estudiante acerca de su trabajo, pero encaminada a modificar su
pensamiento y su comportamiento con el fin de mejorar su aprendizaje (p. 154), de igual manera Boyd (2001) indica que el profesor utiliza la información que obtiene del proceso evaluativo para comunicar a sus alumnos la forma en que pueden mejorar su desempeño.
Debido a que la evaluación formativa tiene como misión reencausar el trabajo del alumno hasta lograr los objetivos especificados en los criterios propuestos al inicio de las actividades, se requiere tanto de la revisión del profesor, como de la autoconciencia del alumno, dice Mendoza (1998) “Puesto que se trata de una actividad formativa, el alumno está implicado en el proceso y su participación ha de servirle para explicitarle la finalidad que se pretende con su aprendizaje” (p. 11), así al darse cuenta de cual es la equivocación y porque es considerado error, entonces pueda efectivamente modificar su hacer y
corregir el trabajo, pero no sólo por lograr mayor puntaje sino porque va formando verdaderamente un proceso metacognitivo.
Entonces la retroalimentación es un punto clave en la evaluación formativa, tanto así que Airasian (2002) dice que “Evaluación formativa es el nombre con que se designa la retroalimentación, cuyo fin es modificar y mejorar el aprendizaje durante el periodo de enseñanza.” (p. 7) ya que sin ella no se da la transformación de las actitudes o
procedimientos, ni se observa el cambio en el manejo y asimilación de la información, según De la Torre (en Torre y Barrios, 2000) es “la reflexión sobre los actos fallidos o desaciertos lo que provocará un aprendizaje mucho más profundo y sólido que el derivado del estudio” (p. 259).
Si se busca que las conductas de estudio estén orientadas a la búsqueda de lo que puede ser llamado la información más relevante, es tan importante llevar a cabo, lo que Díaz-Barriga y Hernández (2002) llaman, la retroalimentación correctiva, en la que le comunican al alumno si lo que contesta está bien o no y se explican las razones. Pero dicho paso debe ser dado en el momento adecuado, con el tiempo suficiente para permitir la corrección de los trabajos, incluso según Bloom (citado por Santibáñez, 2008) sin otorgar un resultado numérico que haga perder el interés del alumno en hacer los cambios pertinentes para la mejora.
Como se ha visto en este recorrido teórico, el profesor se verá en la necesidad de recolectar la información que le permita elaborar la devolución a los alumnos de sus resultados para que los alumnos puedan reflexionar en torno a su aprendizaje y a la forma en como fue visto (Coll y otros, 2006).
Así el modelo de evaluación formativa utiliza la retroalimentación con la finalidad de intervenir en el proceso del aprendizaje para verificar la manera en como se están desarrollando las actividades propuestas para la adquisición del conocimiento y si éstas están en conformidad con los criterios previamente establecidos (Mendoza, 1998).