Capítulo 2. Revisión de la literatura
2.7 Estado del arte de la evaluación formativa
2.7.1.2 Hallazgos a partir de investigaciones educativas
Últimamente, gracias a la internet, es más fácil verificar que hay numerosas investigaciones en cuanto a los distintos aspectos que toca la educación, sin embargo en concreto relacionado con el tema de evaluación formativa se puede hacer mención que hay algunos trabajos como un estudio que hizo Díaz-Barriga (2001) en el que el aspecto rescatable es la forma en la que se llevó a cabo, ya que se hicieron dos tomas de datos, una previa al curso y otra posterior con la intención de verificar a qué se deben los cambios favorables relacionados con el pensamiento crítico, de lo que se reporta que los
alumnos pudieran tener un dominio previo del tema, el desarrollo de las habilidades de pensamiento crítico de los alumnos o la forma en la que intervinieron los docentes en el grupo, mientras más interactuaban y motivaban el trabajo mas desarrollo crítico se reportó.
De manera general los autores consideran que la evaluación está dirigida a
mejorar la calidad de la educación ya que bajo dicho principio lo que se busca es localizar los puntos débiles analizar las razones que los generan y tomar decisiones para
corregirlos, teniendo en cuenta siempre las necesidades educativas de la sociedad a la que se incorpora, o a la que pertenece el alumno (Artiles, Mendoza y De la Caridad, 2008).
Y como cúspide de la búsqueda por mejorar el desempeño académico se puso en marcha, a nivel de educación superior, la Red de Evaluación Formativa en la Docencia Universitaria, a la fecha del escrito consultado, 48 personas de 15 universidades
diferentes son los que desarrollan un proyecto de investigación que pretende reportar como se lleva a cabo la evaluación formativa en el nivel superior, al menos en las escuelas que forman parte del grupo que integra la red.
Lo interesante para este trabajo es que aún siendo parte de la comunidad europea, de conformar parte del selecto grupo de los no tan mal evaluados por los exámenes internacionales, aún así reportan que la mayor apuesta es modificar la forma de pensar y las actitudes de los estudiantes que durante mucho tiempo han estado acostumbrados a la forma de evaluación tradicional. Y aunque no busca ser un recetario si es un sistema abierto que permite conocer como se llevan a cabo los distintos procesos en diferentes lugares, para enriquecimiento de toda la comunidad (López, Martínez, Julián, 2007).
De igual manera en el 2009 se publican los resultados del seguimiento hecho a partir de la propuesta de la Red de Evaluación Formativa en la Docencia Universitaria, ahora trabajado en un grupo de lo que llaman “29 experiencias de innovación en docencia universitaria” (Zaragoza, Luis-Pascual y Manrique, 2009, p. 1) en 10 universidades, con 1786 alumnos. En los resultados los autores destacan la mayor implicación y motivación
de los alumnos y la mejora de los resultados finales, tanto en el manejo de los
aprendizajes como en las respuestas de los exámenes, sin embargo se sigue percibiendo una resistencia por parte de los alumnos debido al incremento de las responsabilidades, ante lo cual la propuesta docente es establecer un diálogo más abierto desde el inicio con los estudiantes para hablar acerca de los tiempos y los objetivos y poder distribuir las actividades de manera más favorable para todos.
Cal y Verdugo (2009) presentan el reporte de, lo que llaman ellas, una
experiencia, realizada en la Universidad de Vigo, en Valencia, España, dicha experiencia buscó generar un ambiente propio para el aprendizaje a partir de la consideración de que el estrés es negativo para el aprendizaje, con la intención de impulsar a los alumnos a desarrollar las destrezas y capacidades que les permitan desarrollarse en el ambiente laboral. Como propuesta las profesoras utilizaron materiales diseñados con la intención de que los alumnos pudieran interactuar, trabajaron con presentaciones animadas, de igual forma buscando despertar en los estudiantes el interés, la atención y concentración.
En dicho estudio para verificar las habilidades y capacidades adquiridas por los alumnos durante el curso se realizó una evaluación continua personalizada. Como resultados de dicha experiencia los alumnos consideraron que la experiencia fue muy positiva ya que les permitió darse cuenta que la evaluación continua les había permitido hacer con mayor facilidad el seguimiento, e incrementado el interés por la asignatura, para los profesores fue muy enriquecedor el incremento de comunicación con los estudiantes, los alumnos participan más y mejor.
Además la implementación del sistema de evaluación continua permite no sólo un mayor y mejor seguimiento de la evolución del alumno en su proceso de aprendizaje, sino también la posibilidad de reconducir y rectificar conductas erróneas, así como lograr que, en la mayoría de los casos, alcancen los requerimientos mínimos para aprobar las
Pero, específicamente en los aspectos teóricos relacionados con el proceso de evaluación formativa, la propuesta de Marzano (2001) resulta novedosa ya que considera que las actividades que se programen en el aula afectan efectivamente el aprendizaje del alumno, al grado de modificar su metacognición al poner en juego su interés, su acción e interacción, al estar efectivamente compenetrado, comprometido e inmerso en lo que hace. El proceso de comprensión requiere más del estudiante, para llegar a la fase de recuperación de la información, o lo que conocemos como metacognición.
El mismo autor menciona que hay dos momentos de la comprensión: la síntesis y la representación y hace ver que cada estudiante traslada a determinada realidad o imagen mental de ese proceso de síntesis llevado a cabo durante el proceso cognitivo, para
explicar su teoría maneja un modelo de tres sistemas mentales: interno, cognitivo y metacognitivo, más el conocimiento, lo cual tiene que ver con el manejo de los escenarios didácticos que pide la RIEMS (Reforma Integral de la Educación Media Superior).
A partir de dicha postura teórica se establece la posibilidad de organizar los planes de trabajo, considerando la clarificación de los objetivos para la proposición de los
productos a evaluar.