OTRAS CIENCIAS
FORMAS EN LAS QUE SE MANIFIESTA LA IDEOLOGÍA EN EL SENTIDO ESTRICTO DEL TÉRMINO
La ideología como error suele expresarse polif acét icament e, en ocasiones de un modo burdo, pero en ot ras de un modo sut il.
Como t abú, prohibición o impediment o: por ej emplo prohibición de est udiar un t ema, o est igmat ización por sust ent ar un punt o de vist a. Tal parece haber sido el caso de los primeros ast rónomos como J. Kepler, que hubo de huir perseguido por sost ener la t esis de que las órbit as de los cuerpos celest es no son circulares, sino elípt icas (para la t radición ant igua el círculo era la fi gura perf ect a y los cuerpos celest es t ambién eran perf ect os).
O bien el caso de Galileo Galilei, quien no obst ant e ret ract arse ant e el Papa por la herej ía de sost ener que la Tierra giraba como un t rompo en t orno de su propio ej e, enviaba sus escrit os a países mas t olerant es para que allí los publicasen. Por el cont rario no f ue t an af ort unada la suert e corrida por el valient e Giordano Bruno, quien murió quemado en la hoguera exclamando como últ imas palabras:
- ¡Creo en la infi nit ud del Universo!
Mas recient ement e, Charles Darwin, se ganó la enemist ad de gran part e de la sociedad por su t eoría evolucionist a. Sigmund Freud f ue acusado de enf ermizo por su int erés en est udiar la sexualidad y J. Wat son, el padre del Conduct ismo, f ue expulsado de la universidad por pret ender realizar experiment os con la sexualidad.
Pero la ideología como error t ambién puede manif est arse de modo sut il, incluso aut oinducida, y t al posibilidad la ej emplifi ca el caso de Isaac Newt on, cuando al descomponer la luz solar al hacerla pasar por un prisma cree ver que est á compuest a por siet e colores, cuando en realidad est aría compuest a t an solo por seis (el añil no es dif erenciable del violet a, al menos a simple vist a) pero Newt on quiso encont rar una combinación de siet e colores pues dicho número t iene una t radición mágica.
Ot ra f orma de expresión solapada de la ideología sería por el solo mecanismo del olvido: en ocasiones hay t emas de los que nadie se ocupa, que aparent ement e no present an int erés para nadie pero que post eriorment e se demuest ra su import ancia. Por ej emplo, ¿Porqué el t ema de la creat ividad se comenzó a est udiar t an t ardíament e en la Psicología, de hecho, 50 años
después de haberlo hecho con la int eligencia?. ¿Porqué la exist encia de la sexualidad inf ant il se admit e recién en 1900 y no se reconoció ant es?.
Finalment e, quizá el modo mas sut il de expresarse la ideología como error sea mediant e las llamadas prof ecías aut orrealizadoras. También se las conoce con el nombre de efect o Pigmalión, por ser ést e un rey de la mit ología griega que se enamora de una est at ua que él mismo esculpe.
Se dice que acont ece una prof ecía aut orrealizadora si nuest ra propia acción hace que el mundo social se adecue a la f orma de nuest ras creencias.
Para ilust rarlo supongamos que alguien dij ese que un individuo “ raro”
(pero que en realidad es perf ect ament e normal) va a ent rar al aula, y t ant o yo como ust edes lo t rat ásemos conf orme a t al creencia: lo mas probable es que pasado un ciert o t iempo dicha persona se comport e de un modo raro,
pues nadie se le acercaría y hast a lo evit arían, siendo est o algo obj et ivament e demost rable. Mas, ¿qué lo ha hecho t an dif erent e al rest o de nosot ros?: sólo la propia expect at iva nuest ra.
Ot ro ej emplo de prof ecía aut orrealizadora que se plasma en la realidad por la sola convicción que genera, la of rece el escrit or colombiano Gabriel García Márquez: describe un pueblo de su país en el cual una prest igiosa curandera amanece con la convicción que algo inaudit o habrá de acont ecer ant es que el día fi nalice; ést a cert era afi rmación corre de boca en boca, provocando un éxodo prevent ivo de los habit ant es del pueblo. Al
fi nalizar el día t odo el pueblo migra, y algo inaudit o ocurrió.
La Hist oria t ambién sugiere que est e mecanismo puede descubrirse igualment e al revisar el caso de Moct ezuma, el rey azt eca cuya creencia en una leyenda que vat icinaba la caída de su imperio a manos de gent e provenient e del Est e, les f acilit ó a ést os la conquist a de su t errit orio. Además, la llegada a México de Hernán Cort és, quien comandaba las f uerzas españolas, coincidió con la aparición en el cielo del comet a Halley, lo cual ref orzó aún mas la creencia de Moct ezuma en la ant igua prof ecía.
Según Rosent hal , l a exist encia del ef ect o Pigmal ión o prof ecía aut orrealizadora const it uye el principal mecanismo por medio del cual se perpet úan los prej uicios racist as (discriminación de grupos de ot ras razas, et nias o cult uras), clasist as (discriminación de individuos de ot ras clases sociales) y sexist as (discriminación de las muj eres o de los homosexuales). Por ej emplo, al part ir de la idea de que porque una persona pert enece a un grupo discriminado no aprovechará la oport unidad que se le brinde, y por lo t ant o no brindarle ninguna oport unidad.
Y no sólo es dable descubrir el f ant asma de la ideología en sent ido amplio en el cine, la moda, las ceremonias sociales, los sist emas educat ivos o l a l ínea de invest igación que desarrol l an unos países en rel ación a
ot ros. Cuando se est udia cualquier corrient e, escuela, t eoría o conj unt o sist emat izado de creencias a las cuales denominamos ciencia, t ambién podrán encont rarse element os ideológicos t ant o en un sent ido general como rest ringido del t érmino: algunas veces por aquello que dej an de est udiar, ot ras erigiendo t abúes para ciert os plant eos, y ot ras veces porque en ellas se fi lt ra el ef ect o Pigmalión. Pero si bien a la ideología nunca se la elimina t ot alment e sí es posible refi nar los sist emas de alert a ant e su presencia.
Mas, si como conclusión de t odo est o surge la presunción de que la ideología es basura (inevit able, pero basura al fi n), pues bien, no est aría de acuerdo con ello. William James sost uvo que “ aún de las t eorías erróneas es posible sacar provecho” lo cual equivaldría a decir que los desperdicios se reciclan y ret ornan a la nat uraleza de modo út il, t al como sucede con el est iércol que se conviert e en abono de la t ierra.
Un ej emplo de ello lo brinda la t eoría de Claude Lévy-St rauss surgida de sus consideraciones sobre el t ot emismo, un resabio de ment alidad infant il que
caract eriza f uert ement e ciert as cult uras ilet radas, pero que a su ent ender aún perdura ent re nosot ros. El t ot emismo adhiere a la creencia que exist e un ant epasado animal que nos engendró, aunque de él surgimos de modo mágico, no del modo en que lo plant earía la t eoría evolucionist a. El caso es que para demost rar cómo el t ot emismo aún perdura en épocas post eriores de la humanidad refi ere a la t eoría de Labat er, quien en el S. XVIII elaboró un plant eo algo simple pero muy int eresant e desde el punt o de vist a de la Psicología del error: él pret endía que si alguien se parecía f ísicament e a un cerdo t endría propiedades comunes con ese animal, y si se parecía a una lechuza encont raríamos en él las cualidades de dicha ave. El punt o es el siguient e: ést a t eoría, en sí misma errónea, adquiere valor gracias a la t eoría de Lévy-St rauss, convirt iendo algo que parecía t ot alment e inút il en f uent e de inspiración para arribar a una t eoría út il (la subsist encia de t ot emismo),
o sea recicla la basura.
Resumiendo lo expresado, puede decirse que exist e un vínculo est recho ent re la Hist oria y la Ant ropología por una part e, y la Psicología por el ot ro, pues las primeras recuerdan que hubo épocas en las que las concepciones sobre la nat uraleza, el hombre y la sociedad eran dif erent es a las present es. En algunos casos eran sólo dist int as, pero en ot ros act ualment e las j uzgaríamos como erróneas. Surge así el concept o de ideología en sent ido est rict o, de sist ema de creencias f also, las que t endrían dos f uent es: por una part e la presión originada en la convención colect iva y social para int erpret ar las cosas de una ciert a f orma y la segunda se encont raría en mot ivos personales, cuyo deseo de realización origina el espej ismo del cual somos víct imas y que ilust raría el caso ya coment ado de Isaac Newt on. Sin embargo,
t ambi én convendr ía señal ar que l os mot i vos soci al es, que originan t ant o espej ismo como los personales, no son t ot alment e independient es unos de ot ros: es imposible sust raernos a nuest ra época, expresó el cineast a español Luis Buñuel, y por ello gran part e de la Psicología individual es t ambién Psicología social.
R
ELACIÓN ENTRE PSICOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍALa ant r opol ogía es l a ci enci a que est udia el origen y la conf ormación de los gr upos humanos, y pr esent a dos gr andes divisiones: ant ropología f ísica y ant ropología cult ural.
La ant ropología f ísica est á muy ligada a la ant ropomet ría y a la medicina. Ent re sus hallazgos mas not ables fi guran el haber podido est ablecer que el origen de la humanidad se sit úa en el cont inent e af ricano, pues hast a la década del 70 se consideraba el cont inent e asiát ico como cuna de la misma, y que el homo sapiens-sapiens proviene del Chad o Et iopía, migrando luego al rest o de los cont inent es.
Por su part e, la ant ropología cult ural est udia al hombre en rel ación a cómo se desarrolla dependiendo de diferent es medios, y cómo pudo infl uir el ambient e ant es de la aparición del Homo Sapiens para que ést e haya
comenzado a producir cult ura, es decir, t ransf ormación de la nat uraleza: la arcilla de los barrancos, que es nat uraleza, se t ransf orma en alf arería, que es cult ura; los t roncos de madera (nat uraleza) se t ransf orman en arados (cult ura).
En base a ést as dos grandes divisiones de la ciencia ant ropológica se ha podido reconst ruir cómo era la personalidad de los primeros hombres y muj eres que poblaron el planet a: al parecer bast ant e pací
fi
cos, cooperat ivos y sumament e curiosos, al t iempo que cult ivaban una int ensa vida f amiliar, pero con desconocimient o del padre (se est ima que la humanidad asoció el act o sexual y la reproducción sólo cuando aprendió a domest icar animales).Y ést e dat o es muy import ant e para la Psicología, pues allí es donde se sit úa el comienzo de muchas inst it uciones act uales: el mat rimonio (palabra derivada de mat er) y el surgimient o de la propiedad privada (a su
Hembra de bonobo. Los bonobos son más delgados y de piel más oscura que los chimpances. También algo más pequeños. (Tomado del banco de imágenes de National Geographics).
vez, la palabra pat rimonio d e r i v a d e p a t e r ) . El cambio que signi
fi
có para l a organización humana el descubrimient o de la pat ernidad fue psicológica y so c i o l ó g i c a m e n t e hablando de consecuencias descomunales.T a m b i é n e s m u y i m p o r t an t e p ar a un psi cól ogo l o que l a ant ropol ogía l e permit e reconst ruir sobre el hombre prehist órico, es decir, 6 o 7 millones de años ant es del descubrimient o de la escrit ura.
Se gú n m o d e r n o s est udios ant ropomét ricos, g e n é t i c o s y compor t ament al es, l os hombres primit ivos est aban más próximos a los act uales Bonobos, o chi mpancés enanos, una variedad de Chimpancés algo más baj os que los Pan Troglodyt es ( que son aquel l os que se ven en circos y zoos) que caminan en dos pat as hast a 50 met ros (más que cualquier ot ro simio act ual) son sociables llegando a i ncor por ar l a adopci ón de bebés que quedaron sin madre, y l as pel eas ent re machos consist en en agit ar la mayor cant idad de ramas, griterío, amenazas y
LAS TRES GRANDES DIVISIONES DE LA ANTROPOLOGÍA
La ant ropología cult ural est udia la infl uencia que la sociedad ej erce sobre el individuo, y al igual que la microsociolo- gía, compart e su obj et o epist émico con la psicología social.
Un debat e ant ropológico que en su moment o dividió aguas f ue el suscit ado ent re J.J. Rousseau (“ el hombre nace bueno pero la sociedad lo perviert e” ) versus la post ura de Tomas Hobbes (“ la civilización es la que impide que el hom- bre se conviert a en lobo del hombre” )
Dos si gl os despues de haber se f ormul ado, l as evidencias incl inan l a balanza hacia la t esis de Hobbes.
La ant ropología fi losófi ca est udia las concepciones de las diferent es épocas en t orno a las llamadas pregunt as de la
fi losof ìa perenne (así se denominan las si gui ent es pr egunt as f or mul adas por t odos los humanos: quiénes somos? de donde provenimos? hacia donde nos diri- gimos?, es decir, ¿cual es nuest ro lugar en el cosmos?. Podemos concebirnos como un accident al product o de la selección nat ural, o bien como ent idades inmersas en un universo preparados con ant elación para nosot ros.
Las religiones, y especialment e las occident ales, present an una ant ro- pologìa homocént rica: el hombre es la creaciòn de dios y t odo gira en t orno a ést o. Giordano Bruno f ue f erozment e perseguido en el siglo XV por pensar que exist ìan ot ros planet as habit ados y ot ras civilizaciones; es decir, por expresar una visión no homocént rica del universo.
La ant ropología fi sica est udia la conf ormación anat ómica, f acial y genó-
alborot o, pero sin combat e. Ot ra caract eríst ica de los Bonobos es el uso social que t iene el compor t amient o sexual, que lo expresan en movi mi ent os de cader a, además de ser la especie conocida, except uando la humana, que dedica más t iempo al sexo propiament e di cho ent r e l as par ej as a d u l t a s. Má s a ú n : l o s bonobos r epr esent an l a única variedad de póngidos
(los monos mas evolucionados, sin cola) en los que se document ó act ividad sexual cara a cara, conocida como “ posición del misionero”
Los bonobos se encuent ran solament e en las selvas de la República Democrát ica del Congo, y son muy pocos en relación a los chimpancés. Su descubrimient o acont eció recién en el año 1933 en t ant o que los chimpancés se conocen desde hace siglos.
Si bien emocionalment e el hombre prehist órico se supone próximo a los Bonobos en cuant o a t endencia para convivir en grupos cooperat ivos y pací
fi
cos, cognit ivament e exist e una gran dist ancia ent re ambos.Sólo si t ales simios usasen herramient as (piedras o palos) de modo sist emát ico, o pint asen o grabasen sus manos en cuevas, o domest icasen animales, o pract icasen rit uales f unerarios, podrían igualar lo que f ue el comienzo de la humanidad.