• No se han encontrado resultados

RELACIÓN PSICOLOGÍA Y FILOSOFÍA EXISTENCIAL

OTRAS CIENCIAS

RELACIÓN PSICOLOGÍA Y FILOSOFÍA EXISTENCIAL

El Exist encialismo es un movimient o fi losófi co que int roduce una dimensión f undament al para la comprensión de la nat uraleza humana. Uno de sus mayores exponent es es el fi lósof o alemán Mart ín Heidegger, quien basa su Ant ropología fi losófi ca (es decir su concepción del Hombre) en t res caract eríst icas ont ológicas, es decir, const it ut ivas de la propia nat uraleza humana:

• El hombre es un ent e que se pregunt a por el ser en general,

porqué el ser y no más bien la nada es según Got if f ried Leibnit z

la pregunt a f undament al de la met af ísica.

• El hombre es un ent e que se pregunt a por su ser, ¿quién soy?, ¿por qué est oy en el mundo?.

• Y t ambién es un ser-para-la-muerte, es consciencia de fi nit ud, sabe que habrá de morir.

Refl exionar sobre est as dos caract eríst icas hace que nos volvamos concient es y que nuest ra exist encia se vuelva aut ént ica y no inaut ént ica.

Según Heidegger, una exist encia es aut ént ica en la medida que el ser humano es ser-para-la-muert e: en la medida que acept amos la fi nit ud a la que est amos somet idos, que en algún moment o sólo quedarán cenizas nuest ras, que en dos generaciones o un poco mas seremos olvidados y que t odos los esfuerzos que realicemos en la vida serán coronados por la muert e, ent onces, la exist encia comienza a ser aut ént ica. Tal aut ent icidad surge porque el ser humano dej a de pregunt ar a los ot ros sobre el signifi cado o la dirección de su vida y sólo la busca en sí mismo.

Por el cont rario, una exist encia inaut ént ica, para decirlo con las palabras del hermét ico fi lósof o Heidegger (hermét ico signifi ca cerrado, crípt ico u oscuro), sumergiría a la persona en el mundo de lo impersonal, de la moda, de la conformidad al punt o de vist a de la sociedad. Pues en opinión de est e aut or, lo personal mas aut ént ico e ínt imo afl ora con la acept ación de la

propia muert e y el enigma que ella suscit a. Aquí ningún t ext o o profesor puede solucionar el acert ij o que despiert a su presencia; el individuo se conviert e en su propio maest ro y se est á preparando para iniciar aquello que el escrit or Herman Hesse denominó la rut a int erior. Por ello es que Hiedegger sost iene

en su est ilo lit erario hermét ico que la conciencia de muert e no es un ”ant e la vist a” . Cont emplamos la muert e, mas ¿qué vemos allí?: sólo el t emible

refl ej o de nuest ra ignorancia. En consecuencia, la conciencia de fi nit ud no es un ant e la vist a, como él lo expresa con su est ilo t an part icular, es decir,

no hay nada que ver, sino que la conciencia de fi nit ud es “vocación que exhort a” , es decir, un vacío explicat ivo que exige ser llenado, pero no es

una respuest a que nos indique qué int erpret ación, de las muchas posibles, debemos dar a la muert e. La pregunt a desencadenada por nuest ra nat uraleza

fi nit a “habla en el modo de callar.”

Est e aut or es uno de los mas dif íciles de comprender debido a la f orma de redact ar que lo caract eriza, pero sint et iza adecuadament e la

fi bra mas esencial del pensamient o exist encialist a, que como ya se expresó, present a una marcada gravit ación en la Psicología, pues los int errogant es ont ológicos se encuent ran inseparablement e unidos a la pregunt a por el sent ido de la vida; Rabindranat h Tagore, poet a Indio y premio Nobel de Lit erat ura, escribió:

“ Est a es mi plegaria: saber ant es de morir por qué la Tierra me envió a sus brazos.”

Como puede apreciarse, aquí aparece la conciencia de fi nit ud que desencadena la pregunt a: ¿quién soy?, ¿por qué est oy en el mundo?.

El t ema, asimismo, ha sido t rat ado por ot ros poet as, como William Shakespeare, quien, en una afi rmación nihilist a expresó:

“ La vida es el sueño de un idiot a, con muchas pasiones, colores y sonidos, sí, pero sin signifi cado.”

Y t ambién el poet a nicaragüense Rubén Darío (1867-1916) aludió a la angust ia que la misma exist encia suscit a, a menudo llamada angust ia exist encial, en su poema Lo f at al :

“ Dichoso el árbol que es apenas sensit ivo y mas la piedra dura, porque ella ya no sient e, pues no hay dolor mas grande que el dolor de est ar vivo,

ni mayor pesadumbre que la vida concient e... Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo ciert o, y el t emor de haber sido y un f ut uro t error...

Y el espant o seguro de est ar mañana muert o, y suf rir por la vida y por la sombra, y por lo que no conocemos y apenas sospechamos. Y la carne que t ient a con sus f rescos racimos, y la t umba que aguarda con sus f únebres ramos, y no saber adónde vamos ni de dónde venimos”

El t ema del sent ido de l a vida t ambién ha sido t rat ado en l a Psicología de modo explícit o por Alf red Adler, discípulo de Sigmund Freud pero het erodoxo de su escuela, quien creyó que había t res pregunt as a las que t odo individuo deberá t rat ar de dar respuest a: ¿qué sent ido doy a mi vida?, ¿cómo obt engo mi sust ent o? y ¿cómo venzo a la muert e?, t odas ellas ínt imament e relacionadas.

Y ot ro pensador de origen psicoanalít ico, pero que post eriorment e formó su propia escuela, Víct or Frankl, dest acó y document ó abundant ement e la import ancia de adj udicar un sent ido a nuest ra vida, pues ello es lo que ot orga f uerzas para soport ar el suf rimient o. Desde un punt o de vist a psicológico, result a muy dif erent e creer que el suf rimient o y el dolor t ienen un sent ido, que j uzgarlos arbit rarios o grat uit os:

“ El que t iene un paraqué, soport a cualquier cómo.”

(Federico Niet zsche). La t eoría de V. Frankl no se originó en una bibliot eca, sino que nació en los campos de concent ración de la Segunda Guerra Mundial, donde presenció el f usilamient o de miembros de su f amilia, escapando él de la muert e a t ravés de los t ubos de desagüe (una obra muy int eresant e que escribió se llama, j ust ament e, Refl exiones de un psicólogo en un campo de concent ración).

Pero ahora puede considerarse est e ot ro caso: Albert Camus, un est recho colaborador de Jean Paul Sart re, y de pensamient o similar, a menudo llamado exist encialismo nihilist a, int erpret ó, para decirlo con palabras de un t ango, que la vida era una herida absurda. Según su Filosofía, al carecer

la vida de un sent ido universal y t rascendent e, el dolor y las privaciones que necesariament e experiment amos en el curso de nuest ra exist encia son t ot alment e grat uit os. Pero aquí viene algo realment e curioso: pese a una concepción t al, ést e aut or no alent ó ni el suicidio ni el hedonismo (hedonismo signifi ca la búsqueda del placer sin ot ros miramient os), sino un compromiso con la exist encia en ocasiones de caract eríst icas t emerarias, como cuando se incorpora a la resist encia francesa en su lucha cont ra la ocupación nazi. ¿Cómo explicar que un exist encialist a at eo como Camus act úe de est a forma?. Según él exist en dos mit os que ilust rarían sus razones; uno es el de Sísifo y el ot ro es el de Promet eo.

Sísifo es un héroe griego que desobedece a los dioses, siendo condenado por ést os a una pena t erriblement e odiosa: llevar una piedra por el Averno (zona de ult rat umba en la mit ología) hast a que alcance una cima..., desde la cual la piedra rodaría nuevament e hacia abaj o y el proceso volvería a comenzar, y así ad infi nit um; el mit o alude a la f alt a de sent ido a la exist encia, pues

no es el peso de la piedra el problema, sino la f alt a de un sent ido. Pero según Camus est e sent ido universal no exist e, sino que uno debe crearlo y por ello alude a Promet eo. También ést e héroe f ue cast igado por los dioses por haberlos desafi ado, ent regándoles a los hombres el secret o del f uego, y por ello f ue encadenado en una roca mient ras un ave comía su hígado, el cual volvía a regenerarse et ernament e (nuevament e la met áf ora del dolor y la f alt a de sent ido o absurdo).

Camus concluye que no puede dej ar de empuj ar la piedra, ni impedir que su hígado crezca para ser devorado, pero sí puede cont inuar desafi ando a los dioses:

“ Sólo encuent ro un sent ido en t odo ést o, que es volver a repart ir la luz para disipar esa sombra del Averno [el Infi erno griego] que se llama ignorancia” (Albert Camus).

R

ELACIÓN PSICOLOGÍA Y OTRAS ORIENTACIONES DE LA FILOSOFÍA

También la Psicología guarda una est recha relación con aquella rama de la Filosof ía que se denomina Filosof ía analít ica y con la act ualment e

renovada Filosof ía de la ment e.

La expresión fi l osof ía de l a ment e no debe conf undirse con l a expresión t eoría de la ment e: la primera indaga la nat uraleza de la ment e

o psiquismo y el modo de vincularse al cerebro, mient ras que la segunda alude a la capacidad de las criat uras vivient es para inf erir lo que sucede en una ment e aj ena. Si la persona o animal no poseen una t eoría de la ment e, no pueden engañar, ni hacer bromas, ni t ener compasión, pues t ales sit uaciones ocurren porque se posee una t eoría de la ment e o inf erencia sobre cómo experiment aría el ot ro los sucesos. La ausencia de t al propiedad cognoscit iva se encuent ra en la base de ciert as variedades de t rast ornos ment ales conocidos baj o la denominación de aut ismo.

La denominada corrient e anal ít ica de la Filosof ía const it uye una

reacción a los abusos de la mas t radicional orient ación met af ísica: según

los cult ores de la corrient e analít ica muchos de los problemas considerados met afísicos se asient an en la poca rigurosidad con que los met afísicos defi nen su t érminos, muchas veces, además, expresados de modo poét ico. Es decir, la corrient e analít ica de Filosof ía pret ende una depuración semánt ica de

los plant eos fi losófi cos, o lo que es lo mismo, que se defi nan con precisión los t érminos para saber si el problema es real o sólo nominal (un j uego de palabras) y por ende est á propenso a incurrir en cont radicciones, sinsent idos o t rivialidades. Pero obviament e, el problema de la muert e, es un t ema

fi losófi co serio y cuya comprensión exige t ant o los benefi cios de los plant eos met af ísicos con las correcciones o precisiones que exigen los analít icos de la Filosof ía.

La Filosofía de la ment e, a su vez muy infl uida por la orient ación analít ica, es un int ent o basado en conocimient os act ualizados para resolver la gran pregunt a sobre cómo se art icula la ment e con el cerebro. Tal preocupación ya est á sugerida en el pensamient o griego, pero Descart es fue el primero en formularla de una manera explícit a. La llamada int eligencia art ifi cial, caract eríst ica de las comput adoras, represent a un import ant e capít ulo de la moderna Filosofía de la ment e.1

R

ELACIÓN PSICOLOGÍA Y ARTE

Si bien el art e no implica una práct ica cient ífi ca por no relacionarse con las ideas de explicación y predicción, conserva una muy est recha vinculación con la Psicología en varios aspect os, aunque no ha sido t an met ódicament e t rat ada como ot ras relaciones (por ej emplo las ya mencionadas). Est os aspect os at añen al origen de la belleza, al valor cat árt ico de las producciones art íst icas y al art e como f uent e de inspiración.

1 En muchos textos se habla de las máquinas de Touring: ¿cómo saber si una máquina realmente

piensa o siente? Según Touring una máquina piensa o siente si una persona ante su presencia no puede distinguir entre las respuestas de la máquina y las que brindaría un ser humano.

EL ORIGEN DE LA BELLEZA