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7. RESULTADOS

7.1.2 Formas de tratamiento nominales

Es importante mencionar que la forma de tratamiento pronominal no es la única forma que se presenta en el desarrollo de las interacciones de la Licenciatura, la presencia de variadas y numerosas formas de tratamiento nominales nos permite reconocer la diversidad de expresiones, usos y acepciones mediante las cuales los estudiantes y docentes interactúan de

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Uber, Op.Cit.

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forma cotidiana. Es a través de las diversas muestras recopiladas que identificamos alrededor de (89) formas nominales de tratamiento con función vocativa, empleadas para evocar al interlocutor. Del total, observamos el uso mayoritario de los nombres propios, apodos y de términos o expresiones provenientes del idioma inglés para dirigirse unos a otro. Con ello logramos determinar cuál de las formas nominales predilectas en nuestra muestra era la de mayor acogida por nuestros participantes. Para lograr identificar cual de las formas nominales era la predilecta, diseñamos la siguiente tabla para una mejor comprensión de nuestra muestra:

Formas nominales más frecuentes en la muestra Nombres propios 6 NPM, 2NPF, 3 NPMA

Ocupacionales/Título Profesor, Director, Profe

Generales Señor, señora, muchachos, niñas, todos Amistad Colega, amigo, preciosa

Formas en inglés My dear

Apodos Viejo, man.

Tabla1. Formas nominales de tratamiento frecuentes en nuestra investigación.

Tabla.2.Frecuencia de uso Formas Nominales

Al observar la tabla luego del análisis del corpus, notamos que existen ciertas tendencia en el uso de las formas nominales entre los estudiantes y docentes de la Licenciatura para la interacción entre ellos, la forma profesor y su apócope profe. La forma Profesor denota un grado de respeto, autoridad, academia y, por ende, distancia social. Entre los estudiantes de nuestra muestra, dicha forma no es muy usada ya que consideran que tratarlos de esta manera enmarca una relación de poder, una jerarquización docente- estudiante, una relación asimétrica que permite un grado de confianza limitado.

Frecuencia de uso Nombre Propio N° de veces 61 Ocupacionales 19 Generales 6 Amistad 4 Formas en inglés 2 Apodos 2

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Las anteriores apreciaciones podemos observarlas en el siguiente gráfico el cual representa el número de veces que cada forma nominal presente en la muestra fue usada por los docentes y estudiantes según la clasificacion de nombre propio, ocupacionales, generales, de amistad, forma en inglés y apodos:

Gráfico 2. Cantidad de uso de las formas Nominales entre estudiantes y docentes.

Para los estudiantes, el referirse al docente como profesor también conlleva a que la relación se desarrollé bajo una formalidad inseparable del rol docente- estudiante.

Es por esto que la forma preferida para dirigirse a los docentes es la forma nominal Profe, según los estudiantes, es una forma imparcial que no representa una extrema formalidad, manteniendo el respeto en la relación hacia el docente, reconociendo sus conocimientos, sin dejar a un lado el rol que culturalmente tiene asignado. Por ende, el tipo de relación que se desarrolla es de carácter simétrico, la apócope profe es aceptado socialmente en la comunidad estudiantil como una forma de trato que permite establecer proximidad, solidaridad hacia el destinatario y rompe la relación de poder horizontal establecida que ubica al docente socialmente por encima del estudiante. Un ejemplo de esto se puede apreciar en la siguiente respuesta, expresada un estudiante de noveno semestre de la Licenciatura:

(11) sí bien yo quiero alcanzar una confianza me parece que diciéndole profe uno puede acercarse más a la persona. Si uno le dice profesor uno se está poniendo como ay usted es allá y yo acá. No es el mismo nivel.[…]

Las razones que motivan este tipo de trato, como se mencionó anteriormente, en las formas de tratamiento pronominales, se fundamentan en razones de índole pedagógico, personales y en la asignación de valores sociales que los miembros de esta comunidad poseen con respecto al empleo de las formas que conducen a que la interacción educativa entre estudiantes y docentes sea cálida y que se dé importancia al reconocimiento de la individualidad del

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estudiante mediante el uso del nombre propio. Unadocente de la Licenciatura en Lenguas nos comentó su opinión al respecto:

(12)Pues yo te voy a decir que para mí es fundamental el ambiente que se cree en una clase, sobre todo en una clase de lengua. Entonces, yo creo un clima familiar, me parece importante hablarles a las personas por su nombre. Pues porque cada uno antes que nada, uno no es una ficha es una persona que está ahí, yo debo conocer los

nombres, yo los trato por los nombres y yo tuteo... y… no me gusta que me digan

profesora ni nada de eso, sino que me digan por mi nombre y que realmente sea como un ambiente de camaradería y de confianza, que el estudiante pues en la medida de lo posible no se sienta cohibido.

Las formas nominales sirven para determinar y reforzar tanto vínculos de identidad como afectivos con el enunciador, permiten también identificar el tipo de relaciones o interacciones en que se emplea estas formas. Tradicionalmente los nombres propios como indica Escamilla Morales58 son expresiones que designan o denotan individuos particulares cuyo empleo está intrínsecamente relacionado con la atribución de identidad al sujeto en la interacción.

Cuando un docente o estudiante evoca a alguien por su nombre propio, lo hace existir como un ser único dentro de su grupo y lo instituye destinatario incuestionable de su discurso. En este sentido, la interpelación con el nombre propio posee una marca pragmática, más o menos cortés, pues constituye un reconocimiento de la singularidad del otro, visto en su especificidad, en su condición de interlocutor deseado y válido (valga la aclaración que alguna de estas formas puedan apocoparse). En esta categoría se incluyen también formas nominales clasificadas desde una perspectiva social: las ocupacionales o de título (profesor, director, estudiante, Profe), generales (Niñas, muchachos, todo(a)s, etc.), amistad (colegas, queridos, apreciados, preciosa etc.) apodos (man, viejo) y formas en inglés (my dear).

De acuerdo con el gráfico 2 y basándonos en los resultados obtenidos en la distribución de las formas de tratamiento nominales, logramos verificar la utilidad de estas formas en la interacción docente-estudiante. Las formas nominales tienen la capacidad de otorgar un valor cortés a las interacciones siendo su uso o elección determinado por factores relacionados con el poder, la solidaridad, la distancia social y el contexto en donde tiene lugar la situación comunicativa.