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Formulación de la propuesta ,1999-2000Formulación de la propuesta ,1999-

Formulación de la propuesta ,1999-2000

Formulación de la propuesta ,1999-2000

Formulación de la propuesta ,1999-2000

Formulación de la propuesta ,1999-2000

En los municipios en los que finalmente tomaron vida las Ebids –Gamarra, Landázu- ri, San Vicente y El Carmen– “esta propuesta no la trajo el Pdpmm, salió del núcleo de pobladores”.19 En los Núcleos de Pobladores de estos municipios los maestros

cumplían un destacado papel, en ellos representaban a una comunidad más amplia que la educativa, pero igualmente expresaban su convencimiento de que resultaba vital el tema de la educación para el desarrollo y para la paz.

El 14 y el 15 de enero de 1999 se reunieron en Bucaramanga20 los represen-

tantes de los municipios interesados en elaborar una propuesta de educación rural.

18 Ibíd.

19 Entrevista con el coordinador del Núcleo de Pobladores de Landázuri, 3 de agosto de 2003. 20 Estrategia Educativa. Memoria del Taller 14 y 15 de enero de 1999. Bucaramanga.

Realizaron un taller que arrojó como resultado una visión compartida de lo que pudiera ser la nueva escuela rural en función de región y significó un salto cualita- tivo donde se concertaron enfoques, principios y prioridades con una visión regio- nal. Lo que había comenzado en las escuelas veredales, muchas de ellas remotas, siguiendo el camino de la periferia al centro, hacia el municipio, ahora se proyecta- ba a la región.

Se produce entre los representantes de los municipios un pacto educativo que asume lo rural como el eje del desarrollo y para la construcción de una cultura de la paz. Luego se realizaron varios encuentros donde se negocia la concepción, el diseño, la estructura organizacional y para la formulación del proyecto, haciendo de la construcción de este nuevo sentido un principio de aprendizaje colectivo.

Alcanzado este acuerdo general, se inició en el primer semestre de 1999 un ciclo de “visitas lideradas por los directores de núcleo educativo, los asesores del Cinep, el Pdpmm que aportaba recursos económicos, los maestros líderes, los líde- res de las comunidades, todo ello para motivar e iniciar el proyecto educativo rural”.21

El objeto de esta acción de información, motivación y sensibilización a las comunida- des más apartadas era construir, reconstruir o deconstruir el tejido social para empo- derar a sus actores, para cultivar y mejorar los procesos de toma de decisiones.

“En esos días se hablaba de una nueva escuela, pero de ésta se sabía más bien poco. En las escuelas se tenía unas ideas generales, muchas ganas y experien- cias que iban desde el dolor a la esperanza, pero se poseía un buen capital de trabajo aportado por el Diagnóstico”. 22 De modo que los maestros se dieron a la

tarea de reencontrarse para hablar del oficio, de sus expectativas y visiones, reac- tivando los microcentros, que estaban abandonados. “Estas jornadas resignifica- ron estos espacios, donde los maestros se reunían no solo para lo educativo, sino para hacer un encuentro humano, para hablar de los deseos, los miedos, el proyec- to de vida personal”.23

Sin embargo, en tiempos de guerra las reuniones, incluso las visitas, se vuel- ven sospechosas. En el conflicto cada municipio tenía, y sigue teniendo, controles militares diferentes, y esos controles impedían las reuniones de maestros de dife- rentes localidades, aun de distintas veredas. Esto hizo que prácticamente cada escuela, cada vereda, cada municipio por su cuenta fuese elaborando su propues- ta. Los asesores del Cinep, quienes tenían y todavía tienen cierta libertad de movi- miento, asumieron la función de mantener un puente de comunicación para garan- tizar que al menos se proyectara una perspectiva común para la construcción colec-

21 Sesión de trabajo con Marco Fidel Vargas y Alberto Rincón. 22 Entrevista con una profesora de El Carmen.

tiva de la propuesta Ebids a escala regional. “Lo que nosotros hacíamos eran en- cuentros, sinapsis, comunicación, o ponerlos en contacto con otras experiencias. Nosotros les decíamos: ‘Mire, eso que ustedes están pensando aquí en El Carmen, también lo están pensando los de Gamarra, los de Landázuri’. El hecho de que ellos vieran que eso era de ellos, que era propio, que no era externo, yo creo que eso fue lo que les dio impulso; ellos se sienten y son actores”.24

Para que esto arrojara resultados concretos, desde un principio se opta por revivir los microcentros. Esta es la primera acción de intervención, una acción nu- cleadora, que integra mediante encuentros entre maestros para compartir sus experiencias o para hablar de educación y, cuando no había motivos específicos, para encontrarse “simplemente haciéndonos amigos con estudiantes, padres, ma- dres (…) experiencias que nos han ayudado a crecer. Posteriormente nacen algu- nas ideas de conformar un colegio territorial que vinculara las instituciones más cercanas, pero nos parecía una locura”. 25

Como alternativa de encuentro, y para fortalecer el proceso de diseño, se hicieron pasantías de dos tipos. Por un lado, visitas de grupos de maestros a muni- cipios donde se adelantaban experiencias de educación rural; así se hicieron pre- sentes en el Eje Cafetero. Por otro lado, se realizaron visitas o pasantías entre los municipios donde se venía construyendo la propuesta, permitiendo que los maes- tros se encontraran cara a cara, que conversaran sobre su cotidianidad, para salir así de sus estereotipos y diluir la imagen del enemigo que había construido la lógica de la guerra. Las expediciones permitieron ganar confianza mediante diálogos que contribuían a fortalecer los procesos locales e ir construyendo una visión de región. De la misma manera que se encontraban los docentes, desde las aulas “se fueron generando encuentros entre los alumnos, se buscaba hacer amigos, aprender a conversar, indagar sobre cuál es la escuela que queremos...”26

Este proceso enriqueció a distintos niveles la organización y la toma de deci- siones, permitiendo que la comunidad educativa se apropiara de herramientas, consolidara una visión más positiva de la ruralidad y ampliara su comprensión conceptual. Lo teórico se fue fundiendo con la experiencia, con las prácticas. La ampliación de los horizontes conceptuales de la propuesta de educación básica rural e integral “partió del reconocimiento de la cultura campesina, de la valoración de lo propio que había sido enseñado como marginal. No había modelo previo. La iniciativa nace de ellos, nace en la fuerza de ellos. No hicimos una planeación exter- na; todo va naciendo endógeno, desde adentro. Se reconoce todo el acumulado

24 Testimonio de Marco Fidel Vargas, 11 de agosto de 2003. 25 Entrevista con profesor de El Carmen.

cultural que tienen esas comunidades, se introduce una visión amplia, compleja y problemática de la realidad regional y municipal.

“El proceso de cambio cognoscitivo, más que una confrontación, era pregun- tarnos cómo proponemos un proyecto. Entonces empezaba el debate cotidiano. Como nos quedábamos por las noches en la casa de Quiroga, por ejemplo, enton- ces el hombre preparaba pescado y uno empezaba a hablar de psicoanálisis. Entonces se comenzaba a ampliar la visión cognoscitiva de lo que dice la educa- ción y de lo que es lo rural; ahí se empieza a girar en torno a cómo ir transforman- do la mentalidad. Desde afuera había un aporte desde otros conocimientos, pero al mismo tiempo en ellos se hallaba y se reconocía un saber, y ellos se afirmaban, ganaban autoconfianza, valoración del proceso y a partir de ahí el proyecto tomó más fuerza”.27

Las conversaciones alimentaban la idea de definir sectores o conjuntos de veredas para trabajar experiencias piloto. Como se venía ganando conciencia de la integración humana, se da un salto hacia lo organizativo y se constituyen los Nú- cleos de Desarrollo Veredal, responsables de pensar, orientar y dinamizar el pro- yecto colectivo.

La selección de las zonas piloto siguió los siguientes criterios: a) que se llega- ra a la mayor cantidad posible de estudiantes; b) que los núcleos se constituyeran en las zonas más alejadas del casco urbano, siguiendo el criterio de lo periférico al centro, y c) que se conformaran en zonas que tradicionalmente estaban excluidas de procesos de modernización del sector educativo.

Todo este trabajo de integración humana buscaba construir una concepción de sociedad mayor, es decir, “una propuesta social en construcción que se teje entre todos: pobladores, organizaciones populares, grupos políticos, campesinos, pescadores, empleados, intelectuales, empresarios, industriales, servidores del Estado y militares, para generar espacios públicos donde confluyan las pluralida- des para hacer posible la construcción de tejido social en la región”.28

“Teníamos el discurso, el de la Integración, pero no teníamos la organiza- ción”.29 Y esta se fue haciendo. A ello contribuyeron los Núcleos de Pobladores del

Pdpmm y, en parte, los Microcentros. Y cuando “se inicia el proceso de pensar en la propuesta, se propone la conformación de un grupo dinamizador que nosotros llamamos al principio Equipos Gestores”.30 Estaba integrado básicamente por maes-

tros, “porque en el mismo municipio, entre maestros, había necesidad de que al-

27 Entrevista con Marco Fidel Vargas y Alberto Rincón. 28 Ibíd.

29 Entrevista con Marco Fidel Vargas y Alberto Rincón. 30 Entrevista con profesora de El Carmen.

guien coordinara todo. Si se empieza a dialogar y son diferentes los territorios, había que tener un nivel de coordinación”.31

Con el tiempo, y dados los avances en la formulación de la propuesta de la Estrategia Educativa para la educación rural, los Equipos Gestores se ampliaron y se creó “un laboratorio pedagógico, o algo así por el estilo. Un grupo que era como el ‘pensante’ de la educación. Entonces ya no se pensó en laboratorios pedagógi- cos, sino ya se le dio como más fundamento y se pensó en el equipo técnico pedagó- gico. Nos reuníamos cada dos o tres días hasta media noche a pensar cómo íba- mos a diseñar la propuesta educativa. Era una visión prácticamente de maestros. Luego llegan los líderes comunitarios, como los presidentes de las Juntas de Acción Comunal. Ya hay otra visión ahí, llegan los padres y madres y hay otra visión, y llegan los jóvenes con la visión del joven escolarizado y el joven desesco- larizado, dos visiones diferentes, y llegan las madres comunitarias que es otro tema: el del currículo familiar...”32

En los Equipos Técnicos Pedagógicos participaba un promedio de “diez perso- nas, representantes de distintos estamentos de la comunidad educativa, ampliada con representantes de entidades públicas y privadas que en la zona apoyan desde distintos saberes, sobre todo técnicos, la puesta en marcha de las acciones del proyecto”.33 Este equipo comienza a sesionar tres días cada mes para trabajar en la

formulación y diseño del proyecto Ebids. En los lapsos entre una sesión y otra, sus miembros consultaban a los centros educativos y a los Núcleos de Desarrollo Vere- dal para animar a sus comunidades en la elaboración de la propuesta.

También se creó el Equipo Gestor, integrado “por tres o cuatro personas. Era el motor, el dinamizador de las propuestas. Entre sus funciones estaba sistematizar los logros y acuerdos alcanzados en ese momento de concertación social. Ellos fueron sistematizando, escribiendo lo que se iba hablando en las reuniones del Equipo Técnico Pedagógico, para que este fuera haciendo la gestión con las institu- ciones”.34 Todo este trabajo de construcción organizativa “fue un trabajo en red y

en cascada”.35

Un factor que determinó bastante la formulación, diseño y puesta en marcha de este proyecto educativo rural fue y ha continuado siendo su estrecha relación con los proyectos productivos del Pdpmm, como son los de cacao, bananito y salud, así como con otros proyectos de los Núcleos de Pobladores. “La relación permitió

31 Entrevista con la profesora Carlota Duarte, El Carmen. 32 Entrevista con Maritza Jiménez, profesora de El Carmen. 33 Entrevista con profesor de la Ebids de Miralindo, en Landázuri.

34 Entrevista con Álvaro de la Cruz Cervantes, director del núcleo educativo de Gamarra. 35 Entrevista con el profesor de Miralindo en Landázuri, Efraín González Ariza.

que el proyecto campesino estuviera por encima de la dinámica del conflicto”.36 Y

contribuyera a abrir los horizontes de las escuelas en su labor educadora, hacia lo social, lo productivo, y a asumirse como un centro de desarrollo cultural. “A la Ebids le toca inicialmente un proceso de conceptualización, pero a la gente le gusta pedir resultados (…) se fue avanzando y cuando apareció el proyecto de modernización de la cultura del cacao, la Ebids se dio cuenta que debía tener una educación para el trabajo y había unos aliados que correspondían”. 37

Con posterioridad a la conformación de los ETP surgió otra realidad: la ges- tión, administración y consecución de recursos para sostener la propuesta. Se vio la necesidad de crear formas de organización acordes con las necesidades de la región:

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