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Como se introdujo, en el proceso de trabajo con las fotografías desde el Museo Martin Gusinde con la comunidad indígena de Bahía Mejillones se forjó el “álbum familiar”. Este es un producto de fotografías trabajadas, seleccionadas y entregadas a las 43 familias que conforman la comunidad bajo la intención de apropiación del patrimonio fotográfico

(Marticorena y Serrano, 2012). Este producto me permitió acercarme a las personas de la comunidad, experiencia proyectada a trascender los usos de imágenes de estas características:

las imágenes etnográficas destinadas tradicionalmente al análisis del historiador, el crítico de arte, el antropólogo, que las concibe ya sea como documento científico o estético, han estado siempre en manos de la comunidad académica, de coleccionistas, o de instituciones como archivos o museos y no han sido “facilitadas” a las comunidades fotografiadas (Reyero, 2007, p. 41).

El acto de devolver a la comunidad las fotografías de Gusinde en formato de álbum familiar, lo relaciono con la polémica suscitada en el simposio internacional sobre “Fotografía y museo”, celebrado en Bonn en 1994, sobre el cual refiere Brisset Martín (1999). Dicha polémica planteó la interrogante sobre “si se debía devolver las viejas colecciones de fotos etnográficas a los pueblos que eran los sujetos de la documentación, o al menos concederles una remuneración por su uso y publicación” (p.11). Sobre dicho simposio no encontré más información al respecto49, no obstante, es una discusión relevante para este caso, ya que cuestionan las fotografías como productos culturales, y si las comunidades en tanto retratados poseen derechos sobre ellas (Ibídem.), como también permite preguntar ¿cuál es la representación que opera desde el trabajo del Museo?

3.1.1 Museo Antropológico Martin Gusinde: su rol con las imágenes

El Museo Antropológico Martin Gusinde fue fundado hacia 1974 en Puerto Williams como parte del esfuerzo de soberanía de Chile sobre la zona austral de su territorio. Actualmente, es una institución que forma parte de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM). Desde su fundación, ha tenido diferentes directores, en la más reciente, Alberto Serrano, dio pie al trabajo del “álbum familiar” que se consigna en esta investigación. La cercanía en este proyecto del Museo con la comunidad, puede comprenderse bajo tres dimensiones. En primer lugar, vía los funcionarios Alberto Serrano (sociólogo), Luna Marticorena (antropóloga) y Herman Monges (encargado del museo desde hace 25 años), han vivido en la isla por varios años y se han involucrado a la zona por intereses personales y por formación. En segundo lugar, el Museo tiene vínculos con la comunidad ya que se                                                                                                                

49 con excepción del hecho que la ciudad de Bonn limita con Sankt Agustin, donde residen las fotografías

ubica un pueblo chico donde la interacción entre pobladores y yaganes es constante. En tercer lugar, vía su adscripción institucional a la DIBAM, entidad que contiene políticas adscritas ─desde 1972─ a la ICOM (International Council of Museums)50, de las cuales destaca que los museos chilenos deben estar en vinculadas con las comunidades con el fin de ser espacios que albergan la historia y resguardan el patrimonio y la memoria de la región (Serrano, 2013; 2014).

Así, el Museo Antropológico Martin Gusinde es una institución estatal generadora de conocimiento que construye representación de lo yagán a partir de los objetos e imágenes en exhibición; tal como lo muestra el guión museográfico (MAMG, 2008), donde:

el museo es un lugar para aquellas imágenes que representan otra época, convirtiéndose así en símbolos del recuerdo. No solamente reproducen lugares en el mundo de la manera en que fueron entendidos en otra época, sino que la forma temporal y la forma medial del pasado con que se manifiestan se debe a que intrínsecamente portan en imagen una comprensión del pasado (Belting, 2009, p.85)

La imagen del pasado que el Museo construye sobre los yaganes ─como lo referencié en el primer capítulo─ está segmentada en tres épocas: a) canoeros nómades desde la mirada arqueológica desde hace alrededor de 7000 años; b) los sujetos retratados por Gusinde en 1920, con pintura ritual y vestimenta occidental; c) nexo con las personas que hoy viven en la comunidad indígena de Bahía Mejillones, conocidos como “descendientes de yaganes”, que narra Lakutaia Lekipa (Stambuk, 2011).

Esta representación está compuesta primordialmente por las fotografías de la exhibición permanente. Algunas se exhiben desde la década de 1970, llegando a ser conocidas por algunas personas de la comunidad que tenían cercanía con el Museo51: como las abuelas Ermelinda, Úrsula, Cristina y Rosa (Lakutaia Lekipa) (Castillo, 2011), y en otros casos, como la que refirió una entrevistada, “la foto de mi abuelo estaba en el museo” (Sarmiento, 2013); y “yo conocía Witsch y a Dora por las fotos del museo” (González, 2012, 2013).

A partir de dichas fotografías de la exhibición surgió la idea de hacer conocidas las identidades de los retratados, como parte de un “estudio exploratorio y participativo junto a                                                                                                                

50 Para conocer más sobre la Mesa de Santiago, ver:

http://trabajadoresdemuseos.blogspot.com/2012/10/1972-2012-40-anos-de-la-mesa-de.html

51 Así fue relatado por algunas personas de la comunidad, que visitaban el Museo para ver las fotografías de sus familiares.

la comunidad, con enfoque de género para identificación de mujeres y hombres yaganes presentes en las fotografías de la exhibición permanente y el archivo fotográfico del museo” diseñado por Marticorena (2012), realizado no sólo con las fotografías de la exhibición, sino con las fotografías del archivo fotográfico traídas del Anthropos Institute, por su valor histórico y contextual con la comunidad yagán (Marticorena y Serrano, 2012).

Dado que el museo ayuda a domesticar y encausar la memoria (Gnecco, 2000, p.178), las fotografías de la exhibición del museo contienen ahora relación de la historia con la memoria de sujetos vivos, no de "otros" estudiados por un antropólogo austriaco/alemán en la década de 1920. Resalto esta labor del Museo, ya que fueron los funcionarios de la institución ─en tanto representantes de un conocimiento estatal─ quienes iniciaron este proceso trayendo desde Alemania un conocimiento que había estado fuera de la comunidad por muchos años, cedida por el Anthropos Institute para fines investigativos. Dicha labor permitió otorgarle al archivo un valor contextual y un vínculo material y de significado con los yaganes actuales. Por ello, el proyecto del “álbum familiar” se valora como una “democratización del conocimiento acerca de este patrimonio fotográfico, a través del acceso y la consideración de la perspectiva individual y colectiva como descendientes del pueblo indígena más austral del mundo” 52. De allí que considero al Museo como un espacio constructor de memoria e identidad, es decir, como un espacio integrador, más que como un mausoleo de conocimiento (Serrano, 2012).

Como dice Morphy, la representación es mucho más de lo que los museos exhiben: “representations are not restricted to museum or exhibition contexts (…) representations are to be found not only in obvious places such as the pages of photography albums, books, and newspapers, but are deeply embedded in the very language we use, in the pronouns we select” (1986, p.23). En este caso, atraviesa la representación de las imágenes fotográficas de Gusinde: trasciende las exhibidas desde la década de 1970 en el museo, como también de los libros que hablan de yaganes y, a su vez, se introduce a la vida privada de las fotografías familiares mediante el contacto con la comunidad que realizó el “álbum familiar”.

                                                                                                               

52 Tomado el día 9 de septiembre de 2013 de

http://prensaantartica.wordpress.com/2013/09/05/mujeres-y-hombres-yaganes-en-el-archivo- fotografico-del-museo-antropologico-de-puerto-williams/

Mi trabajo tiene como punto de partida una aproximación contextual a las fotografías, como también una continuidad exploratoria respecto a cómo las fotografías consignan representación. Mi interacción con la comunidad tuvo como objetivo compartir conocimiento y generar un diálogo, e incluso discusión, sobre lo que implican las fotografías, las historias de quienes están retratados, qué sucedió con ellos; reflexiones con respecto a sus familiares y el contexto que se extiende desde 1920 hasta ahora. Desde allí percibí el valor del “archivo” como campo en interacción con el tiempo actual, a partir de las personas, sus lugares y eventos que se evocan en las fotografías. Ello confirma que:

la fotografía no sólo [es] soporte-objeto de análisis, sino -y especialmente- como vehículo hacia las mismas comunidades “fijadas” en la imagen y vistas desde las actuales, indagando en las relaciones intersubjetivas suscitadas en el presente tanto entre los miembros del mismo grupo étnico, como entre investigador e “investigados” (Reyero, 2004, p. 4).