Capítulo IV. Dinámicas transfronterizas de seguridad que afectan intereses de terceros
4.3. Las fronteras y el conflicto colombiano
4.3.1. Frontera colombo-venezolana
Al ser la frontera más extensa, con vínculos geográficos y demográficos complejos, son innegables las repercusiones que el conflicto interno ha tenido sobre esta zona en especial por las incursiones que los actores armados han llevado a cabo en el territorio vecino, el manejo de éstos actores de actividades ilegales y la incapacidad tanto del Estado colombiano de controlar su territorio como del venezolano de impedir el flujo de actores y actividades ilegales. Dentro de las acciones armadas de grupos insurgentes en territorio venezolano se encuentra como referente la ―Masacre de Carabobo‖ ocurrida entre el 25 y 26 de febrero de 1995 cuando 100 miembros de la guerrilla colombiana del ELN atacaron a 20 efectivos de la Armada venezolana en territorio de los departamentos fronterizos de Apure (Venezuela) y Arauca (Colombia) con el fin de aprovisionarse de las armas de los marines venezolanos, hecho frente al cual el gobierno venezolano del presidente Rafael Caldera decide la deportación de 300 colombianos ubicados de forma ilegal en la Sierra del Perijá.
Diversos episodios han evidenciado la problemática fronteriza no sólo por las incursiones guerrilleras en territorio venezolano, también por incursiones de militares venezolanos en territorio colombiano, las acusaciones por parte del gobierno colombiano de connivencia y
107 acercamientos guerrilleros-conversaciones- con el gobierno venezolano y los efectos sobre las poblaciones fronterizas las cuales han sido objeto de deportación y detención por parte de militares venezolanos.
Desde la llegada del presidente Hugo Chávez la relación con los gobiernos colombianos de Pastrana y Uribe evidenció las múltiples dinámicas y problemáticas que atañe a las relaciones políticas y diplomáticas entre los dos países. Diversos episodios relacionados con la participación venezolana en los diálogos de paz, la postura ―neutral‖ frente al conflicto colombiano, la negativa a declarar a las FARC como una organización terrorista, la mediación para liberación de secuestrados, la postura frente al Plan Colombia y en concreto frente a la participación del gobierno de Estados Unidos en el conflicto, fueron constancia de la complejidad que el conflicto armado envuelve en diversos escenarios de la relación colombo-venezolana. Es así que en febrero de 1999 poco después de iniciar su mandato presidencial y de iniciados los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, el presidente Chávez declara la neutralidad de Venezuela frente al conflicto, sostiene que la guerrilla colombiana tiene una parte de Colombia bajo su control y enarbola la no injerencia frente al conflicto interno armado colombiano37 a la par que mantiene un rol de facilitador en los contactos preliminares establecidos entre el gobierno colombiano y la guerrilla del ELN con miras a entablar unas negociaciones de paz formales entre las partes.
Este involucramiento político del gobierno de Venezuela va a ser concomitante con episodios en la frontera, incluso afectando las relaciones diplomáticas que en múltiples ocasiones van a ser suspendidas o congeladas teniendo como eje las diferencias en relación a las posturas de ambos gobiernos en temas como el estatus de la guerrilla, el conflicto interno y el rol Estadounidense tanto en Colombia como en la región. Más allá del involucramiento político, las diversas dinámicas que afectan la seguridad fronteriza entre ambos países son elementos que trascienden en las relaciones bilaterales pues se tiene que ―Es en la frontera colombo-venezolana donde suceden un gran porcentaje de los hechos violentos cometidos por parte de grupos armados ilegales colombianos (FARC, ELN y AUC); asimismo, existe producción y tráfico de drogas, de armas y movimiento de refugiados‖ (López, M.C., 2007) por lo que si bien, el involucramiento
37 Inter Press Service, 9 Febrero 1999, ―COLOMBIA: Neutralidad y cautela de Chávez en diálogo de paz‖
108 voluntario a través de posturas y roles asumidos desde el gobierno de Venezuela es un hecho, también es importante destacar los fenómenos que no son voluntarios y que tienen que ver con la regionalización del conflicto entendiendo esto como un fenómeno en el que ―guerras intra estatales se derraman fuera de sus fronteras, inciden sobre países y actores vecinos y atraen la atención de la comunidad internacional‖ (Fawcett, L., 2004)
En relación al problema de las drogas, en innegable que ―La producción y el tráfico de drogas es una actividad delictiva transnacional que involucra a casi todos los países de la región en por lo menos una etapa de la fase de producción, distribución o lavado de activos‖ (ICG, 2003) resaltando para el caso de Venezuela como un país de tránsito para la cocaína producida en Colombia en donde en la Vía Panamericana, la Península de la Guajira (compartida por ambos países) y la Serranía del Perijá se evidencian tanto como rutas terrestres, aéreas y espacios de cultivo a ambos lados de la frontera, a la par que los ríos Meta y Guaviare (Colombia) los cuales del lado Venezolano forman el río Orinoco, sirven como punta de entrada en su desembocadura tanto al mar Caribe y al Océano Pacífico, en tanto que la coca y el opio se cultivan a lo largo de la frontera de Venezuela y Colombia38 y finalmente a través del contrabando, la entrada a Colombia de precursores químicos provenientes de Venezuela. Estos elementos geográficos por ende configuran un desafío a ambos lados de la frontera pues es evidente que tanto el tráfico de drogas hacia Venezuela para ser luego enviadas a Europa y Estados Unidos y el ingreso a Colombia de insumos químicos desde ese país han sido por años aspectos que problematizan la seguridad fronteriza y la estabilidad en ambos territorios.
En relación al tráfico de armas, se ha evidenciado con diversos aspectos como lo son la venta hacia grupos armados ilegales colombianos como las FARC y el ELN, un medio de pago de secuestros y la participación de fuerzas armadas de países vecinos en la provisión a grupos armados ilegales. Las armas ingresan a través de rutas aéreas, marinas y terrestres resaltándose el paso por el Golfo de Venezuela hacia Maicao (vía terrestre) en donde el acceso al Caribe del noroeste venezolano es una vía fundamental para los traficantes a la par que por la frontera al suroeste de gran porosidad y penetración como en el caso de Tibú (Norte de Santander) y Cúcuta. Tanto por parte de las Fuerzas Armadas Venezolanas como del mercado negro se han registrado
38 Departamento de Estado de los Estados Unidos ―International Narcotics Control Strategy Report 2002‖, Marzo 1 de 2003
109 provenientes de ese país significando en ciertas circunstancias diversas acusaciones por parte del gobierno colombiano de la connivencia entre el Estado venezolano y guerrillas y paramilitares colombianos. Así para el año 2001 se destaca que:
―En las zonas de frontera con Venezuela, los militares colombianos han decomisado más de 1,000 fusiles provenientes de ese país, de los cuales 510 tienen inscritas insignias de seguridad y numeraciones que corresponden a sus fuerzas armadas. Con estas características también han sido incautadas ametralladoras, armas cortas, granadas y municiones en poder de los rebeldes‖ (Guillén, 2001)
Ello evidenciaría los rumores en relación a la simpatía de miembros de las fuerzas armadas venezolanas con grupos como las FARC y el ELN tanto en traspaso de armas como de municiones.
Aparte del tráfico de drogas y armas, en la frontera se evidencian otras dinámicas que afectan la seguridad como lo son el secuestro y la extorsión concentrándose en las ciudades fronterizas de San Cristóbal, en los Estados de Zulia y Apure como un mecanismo de fuente de financiación de los grupos armados y una herramienta política. Dentro de las modalidades de secuestro se destacan:
―El secuestro momentáneo, en el que se retiene a una persona por un largo periodo de tiempo, y el secuestro express, donde se detiene solo por unas pocas horas. Hasta el 4 de abril de 2006 permanecían secuestradas 24 personas en Táchira. En el Estado de Zulia, durante el 2005 fueron secuestradas 25 personas y entre enero y mayo de 2006, la suma asciende a 18 personas. Apure fue el primer Estado fronterizo en registrar secuestros dirigidos a grandes terratenientes y ganaderos. Durante el 2006 se han presentado 3 secuestros públicos, aunque es claro que la cifra es superior” (CODHES, 2006)
Otras dinámicas que se registran en esta frontera tienen relación con los refugiados en donde ―Se calcula que unos 130.000 colombianos indocumentados y no identificados viven en las zonas de frontera venezolanas‖ (ICG, 2004, p. 17,) en situaciones de marginación, exclusión, pobreza y precariedad además de desprotección y temor frente a los grupos armados y las mismas autoridades venezolanas que en muchos casos afronta la situación con detenciones, deportaciones y extorsiones.
110 Además de lo anterior, el reclutamiento forzado, la corrupción del ejército y la Guardia Nacional Venezolana39, el contrabando de gasolina y los actos de sabotaje por parte de las guerrillas en la infraestructura petrolera (como es el caso del oleoducto Caño Limón Coveñas en el departamento de Arauca fronterizo con Venezuela, una importante infraestructura a la que el gobierno de Estados Unidos a través del Plan Colombia destinó ingentes recursos para su protección) se constatan como elementos históricos de inseguridad en la frontera y que combinados ejercen una gran presión a los gobiernos de lado y lado para responder de manera adecuada y conjunta a unos fenómenos complejos de interrelación entre el conflicto interno colombiano y las dinámicas de ilegalidad y ausencia estatal en varios puntos fronterizos que repercuten de manera sustancial en el involucramiento de actores externos, en este caso, los países fronterizos en la problemática interna.