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FUNCIONES DEL CUERPO CAUSAL

In document EL CUERPO CAUSAL y EL EGO (página 60-63)

Diagrama XXII. Las Siete Etapas de Involución y Evolución

FUNCIONES DEL CUERPO CAUSAL

El cuerpo causal debe su nombre al hecho de que en el mismo residen las causas que se manifiestan como efectos en los planos inferiores; puesto que las experiencias de vidas pasadas acumuladas en el cuerpo causal, son el origen de la actitud general que

asumimos hacia la vida, así como las acciones emprendidas.

En sánscrito el cuerpo causal recibe el nombre de Karana Sharira; Karana significa causa.

En breves palabras podemos decir que el cuerpo causal desempeña dos funciones: (1) Servir de vehículo al ego. El cuerpo causal es el "cuerpo de Manas", el aspecto- forma de la individualidad, del hombre real, el Pensador,

(2) Servir de receptáculo, o depósito para la esencia de las experiencias del hombre en sus varias encarnaciones. En el cuerpo causal se entreteje todo cuanto puede perdurar, y en el mismo se conservan los gérmenes de cualidades que el hombre llevará a la

próxima encarnación. De manera que la manifestación inferior del hombre, es decir, la expresión del mismo en sus cuerpos mental, astral y físico, depende en último término

del crecimiento y desenvolvimiento del hombre real mismo, de aquel "para el cual nunca suena la hora".

Como hemos visto en el Capítulo XIII, no existe el hombre, el ser humano real, hasta tanto el cuerpo causal viene a la existencia. Todo ser individual ha de tener

necesariamente un cuerpo causal; en efecto, lo que constituye la individualidad es la posesión de un cuerpo causal.

La inmensa obra realizada durante largos evos antes del nacimiento del cuerpo causal, tiene por objeto y finalidad construir y desarrollar la materia de los planos físico, astral y mental inferior, hasta que lleguen a ser habitación adecuada para el espíritu divino que ha de ocuparlos como hombre.

Según se describe, en su principio el cuerpo causal, o aspecto-forma del hombre real, es una delicada película de la materia más sutil, apenas visible, que marca el principio de la vida individual separada. Esa delicada, casi incolora, película de la materia más sutil es el cuerpo que perdurará durante toda la evolución humana: en él —el hilo del yo o Sutratma según se lo llama a veces— se irán ensartando las encarnaciones sucesivas. Como hemos dicho, el cuerpo causal es el receptáculo de lodo lo duradero — es decir, únicamente lo noble y armonioso y lo que esté de acuerdo con la ley del espíritu; pues todo pensamiento grande y noble, toda emoción pura y elevada, asciende y su esencia entra a formar parte de la sustancia del cuerpo causal. De manera que éste es un

verdadero registro —el único registro verdadero — del crecimiento del hombre y de la etapa de evolución que éste haya alcanzado.

Todos los diversos cuerpos del hombre han de ser considerados como envolturas o vehículos que permiten al Yo actuar en alguna región determinada del universo. Del mismo modo que el hombre utiliza un carruaje para viajar en la tierra, una embarcación en el mar y un globo o avión en el aire, y siempre es el mismo, así el Yo, el hombre real, utiliza sus diversos cuerpos, cada uno con su fin correspondiente, pero siempre es él mismo, cualquiera que sea el cuerpo que utilice en un momento dado. En relación con el hombre, todos estos cuerpos son transitorios, son sus instrumentos o sirvientes; se desgastan y son renovados, una y otra vez, adaptándose a sus diversas necesidades y a sus poderes en constante desenvolvimiento.

Más específicamente, como la mente es dual en su funcionamiento, el hombre necesita, y por tanto, dispone de dos cuerpos mentales. Como vimos en "El Cuerpo Mental", el cuerpo mental, propiamente dicho, sirve de mente concreta; el causal, similarmente, es el órgano del pensamiento abstracto.

En el Pensador, morador del cuerpo causal, están comprendidos todos los poderes que clasificamos como Mente, a saber, memoria; intuición, voluntad. El Pensador recoge todas las experiencias de las vidas terrenas por las que pasa, para trasmutarlas en sí mismo, mediante su propia alquimia divina, en esencia de tales experiencias y en conocimiento que es Sabiduría. Aún en una corta vida terrena distinguimos entre el conocimiento que adquirimos en la misma y la sabiduría que, gradualmente, destilamos de tal conocimiento. Sabiduría es el fruto de la experiencia de una vida; la posesión culminante de los ancianos. En sentido más amplio y profundo, Sabiduría es el fruto de muchas encarnaciones, el producto de mucha experiencia y conocimiento. En el

Pensador, por tanto, está el acopio de experiencias, recogidas en todas nuestras vidas pasadas y cosechadas en muchos renacimientos.

En la clasificación de los cuerpos del hombre como "vainas" se conoce el cuerpo causal como envoltura discernidora, de acuerdo con la tabla siguiente:

Principio en el

hombre Sánscrito Rosha o Vaina Castellano Buddhi Manas Superior Manas Inferior y Kama Prana Sthula Anandamayakosha Vijnanamayakosha Manomayakosha Pranamayakosha Annamayakosha Vaina de beatitud Vaina discriminadora Vaina de sentimientos Vaina de vitalidad Vaina de alimento

En la palabra Vijnanamayakosha, la partícula "Vi" implica la acción discernidora, separadora y distribuidora de las cosas, pues tal es la función especial de esta vaina. Las experiencias del Manomayakosha se reflejan en el Vijnanamayakosha o cuerpo causal como conceptos ideales. El Manomayakosha recoge y elabora, el Vijnanamayakosha discierne y distribuye. Los cuerpos inferiores reciben y tratan con sensaciones, percepciones, la formación y elaboración de ideas; pero es función del cuerpo causal distribuirlas, discernir entre ellas, ocupándose de ideas puras, separadas de la

presentación concreta de las mismas.

En el cuerpo causal tenemos, por tanto, lo abstracto, no lo concreto, la acción interior pura, ya no confundida por los sentidos, ni en manera alguna entorpecida por el mundo exterior. En él está pura inteligencia, clara visión, inteligencia no agitada por los sentidos, inteligencia tranquila, potente y serena.

En el cuerpo causal está también el poder creador de la meditación, las energías resultantes de la contemplación concentrada. Esta es la vaina creadora del hombre, porque Manas en éste corresponde en el Cosmos a Mahat, o Mente Universal, Divina Ideación, la fuerza moldeadora, dirigente, que es el poder creador del cual todo proviene. En esta vaina o envoltura del hombre existen todas las formas que pueden aparecer, a las que este poder creador puede dar realidad objetiva.

La Doctrina Secreta (Tomo I, pág. 185) dice: "Kriyashakti. El poder misterioso del pensamiento que le permite producir resultados externos, perceptibles fenomenales, gracias a su propia energía inherente. Sostenían los antiguos que cualquier idea se manifestará al exterior, si la atención de uno se halla profundamente concentrada sobre ella. Del mismo modo una volición intensa será seguida por el resultado apetecido". Esto es, naturalmente, el secreto de toda verdadera "magia".

La inteligencia del hombre es así, como se ha dicho, el reflejo de Brahma, de la Mente Universal, la energía creadora. La facultad creadora de la imaginación del hombre, que en la actualidad trabaja en materia sutil, trabajará igualmente, cuando el hombre sea perfecto, en materia grosera; porque el poder imaginativo del hombre es el reflejo del poder que ha creado el universo. Brahma meditó y todas las formas vinieron a la existencia; de manera que, en el poder creador de la mente residen todas las posibilidades de forma.

Por eso, H. P. Blavatsky, a veces llama a manas el ego-deva, o el divino, para distinguirlo del yo personal. Manas superior es divino porque posee pensamiento positivo, que es kriyashakti, o poder de hacer cosas. Manas, mente, es por consiguiente y por su misma naturaleza, actividad. Toda obra se efectúa realmente por poder mental; no es la mano del escultor la que ejecuta el trabajo, sino el poder mental que dirige la mano, porque es bien sabido que el pensamiento precede a la acción. Aunque hay ocasiones en que decimos que el hombre actúa sin pensar, en realidad su acción es consecuencia de pensamientos anteriores; ha establecido un cierto hábito o modo de pensar y actúa instintivamente de acuerdo con tal hábito.

Manas superior es divino porque, como ya hemos dicho, es un pensador positivo que emplea la cualidad de su propia vida, la que resplandece desde el interior. Esto es lo que significa la palabra divino, de “div”, resplandecer.

La energía emanente de Atma, actuando en el cuerpo causal, es la fuerza que domina y moldea todo lo externo a ella. Por otra parte, la energía procedente de Atma, actuando en el Manomayakosha, es Deseo, la característica del cual es la de ser atraída por objetos externos y la dirección del mismo es regida desde fuera. Pero Atma, actuando en el cuerpo causal es Voluntad, que no acepta decisiones dirigidas desde fuera, sino aquellas iniciadas en el interior, moldeadas en imágenes internas por un proceso de reflexión discernidora. De modo que la energía emanante está dirigida en el cuerpo causal desde dentro, mientras que en los cuerpos inferiores es atraída desde afuera. Esta es la diferencia esencial entre Voluntad y Deseo. Además, la voluntad es esencialmente una cualidad del ego y no de la personalidad.

Chit. o aspecto inteligencia del hombre, es lo primero que se desarrolla; es la facultad analizadora que percibe multiplicidad y diferencias; luego viene Ananda, la sabiduría que se da cuenta de la unidad de las cosas, la que realiza la unión, encontrando así el gozo y la beatitud que moran en el corazón de la vida; finalmente viene el tercero o aspecto más elevado. Sat, auto-existencia, la Unidad que está más allá aún de la unión. En el ciclo de las Razas, la Quinta está desarrollando Chit, o aspecto Inteligencia; la Sexta está desarrollando Ananda, o aspecto unión o beatitud, el "Reino de la Felicidad"; la Séptima desarrollará Sat, o aspecto de Auto-existencia.

Capítulo XVI

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