VI.- RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN
1.1. Fundamentos en torno al valor de la persona humana
1.2.Fundamentos en torno a la noción de dignidad humana 1.3.Origen de la noción de dignidad humana
Principales resultados a nivel del contenido y significado que le atribuyen los trabajadores sociales a la dignidad humana, desde una concepción ontológica: 1) Concepción Ontológica
1.1. Fundamentos en torno al valor de la persona humana
La ontología hace referencia a nuestra comprensión genérica, nuestra interpretación de lo que significa ser humano, según Echeverría55 nuestra comprensión de lo que significa ser humano es la piedra angular de todo lo que hacemos. A ello agrega nos permite reiterar, por lo tanto, que una ontología, en cuanto interpretación de lo que significa ser humano, precede a cualquier otro postulado sobre cómo podrían ser otras cosas. Aquí surge entonces la interpretación primaria, a partir de la cual podemos realizar otras interpretaciones y profundizar como señala Heidegger en la investigación de lo que él llama Dasein, que es el modo particular de ser como somos los seres humanos.
Para partir con las primeras reflexiones en torno a esta dimensión de análisis
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55
Echeverría, R(1994). Ontología del Lenguaje. Chile. Comunicaciones Noreste Ltda. En http://clasestok.asesoriastic.cl
aparece la necesidad de fundamentar la pregunta sobre el ¿Quién?. Esta pregunta había sido formulada ya en la edad media por Ricardo de San Víctor, cuando intenta hacer referencia al valor de la persona humana, interpelando con ello a algunas consideraciones que querían reducirle a la categoría de substancia. Para el autor: “persona es lo que responde a la pregunta quis ¿quién?, lo cual es siempre un nombre propio…, a ella le corresponde una propiedad singular (proprietas singularis) por la cual alguien es separado de cualquier otro”56.
Al respecto y llevando el análisis al ámbito del Trabajo Social cabe preguntar, ¿Qué es lo que a juicio de los Trabajadores Sociales confiere valor a la persona humana?.
Las respuestas en torno al valor de la persona, tema que sustenta y se enlaza directamente con la noción en estudio sobre la dignidad humana, hacen alusión a argumentos de índole teológico, trascendente e inmanente.
En el mismo orden se exponen a continuación tales argumentos, por medio del contenido que verbalizan los Trabajadores Sociales:
“…lo que confiere valor a la persona humana es justamente ser hijo de Dios. La dignidad que le viene de ser hijo de Dios”.
“…, bueno yo soy de filosofía cristiana, no sé si tan creyente, soy católico, estoy casado por todos los ritos pero soy católico observante, pero claramente el creer, el suponer digamos que somos seres creados por un ente superior te hace visualizar la perspectiva de la persona de un modo distinto, que tiene que ver con el tema de la trascendencia”.
Dichos planteamientos se vinculan directamente con la tesis que postula la antropología cristiana, según la cual el ser humano tendría un valor intrínseco por poseer cierta cualidad divina, “al haber sido creado a imagen y semejanza de Dios”. Cabe recordar que el máximo exponente de este pensamiento es Tomás de Aquino. Resulta atingente advertir que la creencia religiosa que profesan algunos profesionales influencia la forma en que describen a la persona humana.
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56Culleton, A (2010). Tres aportes al concepto de persona: Boecio (substancia), Ricardo de San Víctor
(Existencia), y Escoto (incomunicabilidad). Revista Española de Filosofía Medieval, Nº17, págs.59- 71.
En el primer ejemplo, el planteamiento es directo y categórico, en el segundo se alberga la idea de creencia, pero también de suposición, en torno al vínculo que tendría la persona humana con un Ente Superior. Lo anterior, se relaciona con el hecho que la primera entrevistada es una Trabajadora Social religiosa perteneciente a una Congregación. Por su parte, el segundo entrevistado es un Trabajador Social laico que se declara creyente observante.
En otro aspecto, para algunos entrevistados, el ser humano tendría un valor fundamental radicado en el hecho de existir, de tener la vida, “… a nosotros nos confiere valor el hecho de tener la vida. Desde que el ser humano es concebido per sé tiene un valor, el que nació y tiene la vida, eso es ya un valor. Por algo está acá”. No obstante, siendo este un componente central de análisis con sentido trascendente, en el contenido de éste discurso no aparece la referencia a la vida más allá de la muerte o lo que acontece con el ser humano más allá de la materialidad de la existencia. En este tema resulta pertinente citar al autor Melendo cuando hace referencia a que “la nobleza ontológica de la persona en su acto de ser descansa en el alma espiritual, la persona es un sujeto eterno”57.
También se enuncia el valor intrínseco de la persona humana, independiente de cualquier condición La persona sería poseedora de aquella cualidad denominada dignidad humana en un sentido igualitario, usualmente difícil de delimitar y describir, que se transforma en la base de los derechos humanos, la que es citada en la siguiente forma:
“Para mí es intrínseco, el valor está dado por el sólo hecho de ser humano, la persona tiene valor en sí misma por tener Vida, para mí la Vida en sí tiene valor…., entonces yo le confiero un valor fundamental al ser humano, por ser humano, independiente de su condición social, de donde proviene, de la religión, creo que es independiente de qué condición tenga, creo que el ser humano tiene un valor en sí mismo y que todos somos igualmente valiosos, no creo que uno tenga menor o mayor valor…”.
También, se aborda el tema a partir de condiciones contextuales que vulneran el valor de la persona, en el siguiente relato profesional se problematiza la noción,
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57
“A mí me parece que…, yo veo al ser humano de acuerdo a la condición de ser humano que eso le otorga un valor y un poder que está dado por el solo hecho de nacer, por el solo hecho de vivir y por eso también creo que soy Asistente Social, porque creo que justamente las sociedades han transformado ese valor y esa condición y ha estado supeditada por contextos, que muchas veces se vuelven injustos, los que disminuyen ese valor que no debería ser disminuido por ninguna condición, creo yo. Entonces, me parece que el ser humano tiene un valor fundamental por el hecho de ser humano y porque puedes desarrollar un montón de cosas y hacer un aporte a la vida y ser un aporte a los demás, entonces es la condición que yo también creo que debería ser y por la que también decido optar por ser Asistente Social y un poco tratar de aportar a disminuir esas injusticias y esas diferencias y esa desigualdad a la condición del valor del ser humano”.
El valor del ser humano en cuanto tal ha sido mermado según dicho planteamiento por la misma sociedad, a partir de contextos que se tornan injustos. En relación con esta tesis, el autor Honneth ha hecho referencia en sus investigaciones al fenómeno de “reificación, como olvido del reconocimiento”, aludiendo que:
“ciertas imposiciones de conducta anónima del mercado capitalista han llevado a los sujetos a adoptar frente a su entorno una postura donde las personas son visualizadas como “cosas”, ello tendría un efecto en la orientación de sus conductas la que está mediada por el conocer y no por el reconocer al otro como auténtico otro en toda su humanidad”58.
Así se ha ido desarrollando la tendencia de percibir a los demás simplemente como objetos insensibles. En ello también han influido en cierta medida ciertos esquemas de pensamiento y prejuicios, lo cual refiere más allá del olvido, a una negación o resistencia frente al reconocimiento o valor que posee la persona humana. Señala el autor, que imbuidos cada día más en la ejecución de una praxis perseguimos tan enérgica y unilateralmente un solo propósito asociado con ella que perdemos la atención para todos los otros motivos, quizá más originales. Se produce de esta forma la desvinculación de un propósito respecto de su contexto de origen. ¿A lo anterior podríamos agregar a su contenido primario?. Pero los trabajadores sociales no están ajenos a dicha problemática, donde la conexión con el mundo de los fines parece cobra mayor preponderancia a nivel de ejercicio profesional, perdiéndose en no
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58
Honneth, A (2007). Reificación; un estudio en la teoría del reconocimiento. Madrid. Katz Editores, pág.135.
pocas oportunidades el sentido o fundamento de la praxis. Entonces y frente a esto, ¿cómo reconocer el valor de la persona humana?, ¿por medio de qué parámetros?. En los relatos antes presentados, junto a algunos que se presentan a continuación se exponen a nivel de discurso algunas aproximaciones en cuánto respuesta al respecto de dichas interrogantes:
“El ser humano puede “hacer un montón de cosas”, hacer un aporte a la vida y ser un aporte a los demás”.
Esta última frase aborda el enfoque de las capacidades que posee la persona, lo cual le confiere también una cualidad de valor, junto a la capacidad de vencer las adversidades, la capacidad para dirigir su vida (autonomía), la capacidad de comunicación:
“El hecho de sentirla que es capaz, el hecho de darle herramientas y que ellas sean capaces de trabajar esas herramientas, eso es para mí lo que le da valor, de que es una persona autónoma, que tiene capacidades y que no la vemos desvalida, yo soy siempre de entregar herramientas…, pero, para que ellos trabajen y puedan salir adelante, yo le doy valor en la medida que soy capaz de entregarles herramientas y ellos son capaces de trabajarlas”.
“A mi modo de ver lo que confiere valor a la persona humana es su dignidad, su autovaloración y su capacidad de superar las adversidades a las que se ve enfrentado…”.
“Para mi tiene valor por el simple hecho de ser un ser humano, digamos una persona que siente, que tiene conciencia, que es capaz de comunicarse…”.
En síntesis, el valor de la persona humana según los significados que le confieren los Trabajadores Sociales, a partir de las múltiples capacidades de las cuales es poseedora, ejerciendo un efecto positivo para sí y también en el entorno; el valor de la persona, a través del pleno ejercicio de su autonomía, la persona y su capacidad de resiliencia, la persona substancial en cuanto ente comunicante.