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Generalidad o especificidad en la evaluación del

4. LA EVALUACIÓN DEL AFRONTAMIENTO DE LA LM

4.3. Aspectos metodológicos de la construcción de instrumentos de

4.3.2. Generalidad o especificidad en la evaluación del

El grado de generalidad o especificidad deseado va a afectar a la redacción y al contenido de los items, así como a la validez del instrumento. Una cuestión que se plantea es si los descriptores generales de afrontamiento describen de forma preci- sa y adecuada las conductas de afrontamiento específicas, de tal manera que la persona pueda encontrar entre las opciones de respuesta una que represente co- rrectamente la conducta emitida. No hay que olvidar que cuanto más generales sean las cuestiones, mayor es el abismo entre lo que la gente dice y piensa que hace y lo que realmente hace.

Por su parte, las mediciones específicas a la situación proporcionan una visión más rica y detallada de las estrategias de afrontamiento de las personas y pueden ser esenciales para comprender el afrontamiento en el ámbito de la salud y de la re- habilitación. En esta línea de defensa de los estudios específicos, algunos autores lamentan la poca atención prestada a los aspectos específicos del afrontamiento de las diferentes poblaciones clínicas (Endler et al., 1993; Pelechano et al., 1993). Sin embargo, es necesario encontrar un equilibrio entre el grado de generalidad y especificidad, de tal forma que partiendo de la conveniencia de construir cuestio- narios específicos, éstos incluyan también las posibles dinámicas que se pueden dar alrededor de una situación estresante concreta, que lejos de ser estática, evolu- 134

ciona y le exige un esfuerzo de adaptación y flexibilidad a la persona. Estas afir- maciones son especialmente válidas para las enfermedades crónicas y las discapa- cidades físicas permanentes como la LM.

La elección de una medición de afrontamiento u otra depende de si abarca o no las dimensiones que el investigador cree que son teóricamente importantes o que la li- teratura al respecto muestra como empíricamente relevantes. Sin embargo, para elaborar los instrumentos de evaluación del afrontamiento se ha utilizado, en algu- nos casos, una combinación de procedimientos empíricos y racionales que aportan resultados distintos. En la práctica, dichos instrumentos de evaluación varían mu- cho en las estrategias de afrontamiento que abarcan y no hay consenso sobre qué dimensiones son las más útiles o sobre el nivel de generalidad requerido.

Respecto a la cuestión de la generalidad deseable o conveniente de los items del cuestionario, el debate se sitúa en valorar qué es más operativo, si una descrip- ción de las estrategias de afrontamiento basada en categorías generales que se pueda aplicar transituacionalmente o una formulación de las estrategias de gran concreción conductual para las situaciones específicas. Aunque aceptamos la existencia de diferentes opciones en función de los objetivos marcados en cada estudio, en el Capítulo 2 argumentábamos la necesidad de considerar los facto- res situacionales del afrontamiento y de estudiar grupos específicos en el área de la salud (Pelechano, 1992; Pelechano et al., 1993; De Miguel y García, 2000), ra- zones que sugieren la conveniencia de utilizar cuestionarios específicos para las distintas situaciones.

En este sentido, la especificidad del cuestionario permite controlar las variables de- rivadas de la situación al examinar las diferencias individuales (Aldwin, 1994b). La relevancia de identificar claramente el estresor nos permite comprobar que estamos hablando de lo mismo, para que los resultados tengan aplicación y las conclusio- nes sean relevantes. Dicha especificidad ayuda a controlar las variables de la situa- ción al describir las situaciones específicas a las que se puede enfrentar la persona con LM, frente a otros cuestionarios generales que piden al sujeto que evoque una situación estresante. Así se minimiza el margen de error debido a la variabilidad del estímulo, ya que se le pregunta a la persona sobre lo que hace en una situación concreta. De ahí la importancia de las instrucciones que se den, ya que, como ocu- rre en las escalas generales en las que se le pide a la persona que piense en un estresor reciente, esta falta de especificidad crea dificultades para comparar las estrategias utilizadas.

La elaboración de instrumentos específicos para la evaluación del afrontamiento se enfrenta a los problemas derivados de la determinación clara de las fuentes de estrés, que en el caso de la LM veíamos que eran múltiples y se derivan tanto del suceso vital estresante como del estrés diario derivado de la discapacidad y de las limitaciones funcionales en el desempeño de las actividades de la vida diaria.

La especificidad debe ir acompañada de la construcción de un instrumento que sea cultural y evolutivamente adecuado, sensible a los cambios del afrontamiento en las diferentes etapas de la vida.

Según Pelechano et al. (1993), una opción psicométricamente acertada para la eva- luación del afrontamiento es la elección de un instrumento general validado espe- cíficamente para una situación concreta. Con dicha validación de los cuestionarios generales para poblaciones y situaciones específicas se consigue compensar la ge- neralidad y la ambigüedad de sus items y evitar conclusiones inadecuadas deriva- das de resultados descontextualizados. Desde esta perspectiva, puede ser un buen punto de partida utilizar instrumentos específicos de evaluación del afrontamiento para las distintas situaciones estresantes tomando como base instrumentos de eva- luación globales que hayan sido modificados en función de una validación previa en diferentes situaciones y con distintas poblaciones.

Trasladadas estas inquietudes a la psicología de la rehabilitación, nos encontramos con la misma problemática y los mismos retos a la hora de evaluar el afrontamien- to de la LM y aceptar como válidos los instrumentos existentes para dicha eva- luación. De ahí la necesidad de abordar la tarea de validar los cuestionarios de afrontamiento para la población con LM, propuesta que planteamos en el estudio de campo.