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grado mínimo

In document Arturo Ascanio - La Magia de Ascanio (página 55-58)

Con frecuencia, lo que se persigue con la misdirecrion no es apartar la del espectador de un punto peligroso, sino más modestamente, evitar que la atención del espectador se centre o concentre en este punto.

El cerebro humano esta hecho de tal que no puede concentrarse al mismo tiempo en dos ideas; se puede semiatender a dos polos de atención diferentes, pero

no simultáneamente en ambos.

Si empleamos la palabra disolución o dispersión, como contrapuesta a podemos decir que la misdirection persigue con frecuencia una simple disolu- ción o dispersión de la atención del espectador, ofreciéndole al menos dos incidentes de atención) igualmente interesantes. El solo hecho de que sean dos y no uno los incidentes a que el espectador se ve obligado a atender (uno de ellos, el movimiento tramposo) hae como consecuencia que su atención se disuelva ambos y, por aque- llo de que "el que mucho abarca, poco aprieta", le sea imposible prestar una atención concentrada a ninguno de ellos (del mismo modo que el espectador de circo no puede

poner concentrada en cada uno de los dos que lanzan sus ma-

zas al aire, si mira a ambos simultáneamente, por ejemplo).

Dicho de otro modo: a la atención del espectador se le ofrecen al mismo tiempo incidentes: el movimiento "hamposo" y el incidente inocuo (que puede ser movimiento o una frase), aquel inevitable, éste provocado y premeditado. Al tener que atender a ambos, el espectador no se concentra en el primero. Eso basta, por general, para que el movimiento pase desapercibido como tal.

Esta idea es fundamental, y basta por si sola para enmascarar multitud de pe- movimientos mágicos que, aunque resistan por su limpieza la mirada direc- ta espectador, más desapercibidos con una atención

pues. de una en grado por simple

del espectador, que se a dos

Ahora. el bosque no deja ver el

as grado

Demos un paso más. y la ganará en El

nos las dos

les en todos los aspectos traje. destreza) capaces, por el de

de disolver la atención del espectador si los simultáneamente.

Imaginemos ahora una pequeña diferencia entre ainbos artistas: ritmo ra-

pido en lanzamiento de las mazas, uno de los malabaristas guapa cha. etc. Eso basta para sin querer. la atención intensifique cn dc ellos. dejando al otro en la zona penumbrosa de nuestra mirada. Bien, pues todo de

la misma manera en el quehacer mágico: si logramos que el movimiento vocado adrede) sea diferente y más q u e el movimiento "tramposo". el espectador, aunque mire a ambos, sólo verá aquel: en grado no solo por disolución de la entre dos incidentes. sino por de la atencion hacia el punto inocente. Aqui el árbol no deja el bosque.

Ahora bien: lograr ese incidente interesante que atraiga sobre si del espectador? En otras palabras: son los medios de esta el "quid" de la cuestión y el secreto a voces de los verdaderos dores de una especie de sexto sentido para enmascarar continuamente hasta pequeños movimientos que pudieran resultar sospechosos.

Dije ya en otro lugar que, con carácter general, pueden indicarse pales medios de diversión los siguientes: la cara del mago (que es atracción de la mirada del auditorio, como el director de orquesta lo es fónica de noventa profesores"), sus gestos la del y su versación.

Deseo insistir ahora sobre la importancia de la cháchara citado decía que la versación puede, por sola, dirigir la

mirada) del auditorio hacia un punto atenciori

cosas que entran por los

efecto. con la versación se hacen nacer ideas en la mente del

"-

S&¡ *e, cuando una idea significativa explota en su cerebro, su luz es tan cegado- ra por instante, aunque el espectador mire, no está viendo

humano no ve con los ojos, sino con y su cerebro

para todo lo demás su como parcialmente nublada, por lo que bien llamarse "idea obnubilante" la que asi pone una nube en el cerebro del tador. Empleo la palabra "idea" un sentido es idea toda mental

espectador. Esa reacción mental ser muy fuerte o débil. pero todo haga funcionar el mecanisiiio de razonar en el espectador ocupa, siquiera en par- te, su cerebro. el cual. en medida. no puede entonces concentrarse en las impre- siones sensoriales que le transmite la vista.

En el ejemplo de los inalabaristas, imaginemos que en initad del a la gua- pa muchacha le sucede algún pequeño percance inesperado: se cae al suelo. por

una flor que tiene prendida en su pelo.. .

En el acto surge la idea, la reacción mental en el cerebro del espectador y, por un instante, qiieda como ciego a todo lo que no sea el choque de la flor contra el suelo y su rodar por el suelo.

De lo dicho resulta claro el valor innienso que la versación tiene en Magia, al ser- vir. no sólo para rodear al juego de o (como se piensa corriente- mente), sino también para provocar y encauzar el interés espectador hacia el punto que conviene al inteligente.

Un

grado

Consistiria en una propia y total desviación, no sólo de la atención sino incluso de la mirada del espectador (en el ejemplo de los malabanstas. un clown tocando el bombo aparece de pronto en la pista surgiendo de una entrada poco usual: todas las cabezas girarán hacia el payaso, dejando de mirar a los malabaristas). Grado

de no fácil de lograr y poco utilizada en Magia de cerca, en la que el "escenario" l a mesa- está siempre del campo visual del espectador.

Todo esto no es teoria hueca e inservible. Antes al contrario, se trata de ideas cla- ves obtenidas y trabajosamente de un quehacer práctico en la Magia.

Si el lector aplica estas ideas en sus juegos. advertirá la influencia constante de en la práctica, gracias a sus juegos no sólo serán realizables. sino

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