UN TEXTO ALJAMIADO TARDÍO
2. R ASGOS QUE INDICAN LA FECHA TARDÍA DE ESTE
2.1.1. Grupos silábicos {consonante + líquida + vocal}
Aunque hay dialectos árabes que toleran un grupo consonántico inicial o final, en árabe andalusí no es posible que en una misma sílaba haya dos consonantes seguidas sin vocal intermedia; es decir, la sílaba solo puede tener la estructura {Kv(K)}.131 Al igual que en los casos de extranjerismos en el árabe actual, habitualmente la aljamía introducía una vocal epentética, igual a la vocal posterior, entre las consonantes para destruir los grupos tautosilábicos romances en la misma sílaba, con la diferencia de que esa vocal epentética, que en árabe suele poseer traducción fonética, se ha venido diciendo que en la
127 En los cuadros, por razones de economía de espacio y de facilidad en la lectura, he incluido tan solo la forma del infinitivo o el masculino singular en las voces que presentaban diferentes formas del paradigma.
128 Cfr. Alberto Montaner, «La aljamía: una voz», cit., pág. 103. 129
suponer que se trata de una mera errata: balabra (33v, 4); vagar (por pagar) (117r, 5; 127v, 6); cuerbo (por cuerpo) (90v, 8); ballico (por palico, por lo que probablemente haya habido un desplazamiento del d) (134v, 3).
130 Aunque esta es la solución gráfica adoptada en T19, como veremos más adelante, en otros códices Poema de Yúçuf, el manuscrito de Urrea, BNE5267,BNE5305,BNE5313,T12,T13,T18,JXIII,JXXX,JXXXIII,J XXXVII,JLII,JLXIV,ESCORIAL 1880,PALACIO 3226,BNF774oBNF1163 se utiliza exclusivamente la letra n sin d para referirse tanto a la apicoalveolar como a la prepalatal fricativa sorda.
131 «Excepcionalmente se tolera la sílaba ultralarga /KvKK/ o /Kv:K/ cuando resulta en una forma pausal, de la caída de breves finales (vgr. /kalb/), así como se tolera una sílaba /KKv/ en el interior de ciertas palabras de morfema radical 122, vgr. /duway-bbat/» (Federico Corriente, Gramática árabe, Barcelona, Herder, 2002, pág. 35).
aljamía es salvo excepciones un componente meramente gráfico.132 Sin embargo, y como pretendo demostrar a continuación, este elemento esvarabático parece tener una representación fónica, conclusión que también apunta Federico Corriente a propósito del glosario botánico de Abulxayr: «La vocal disyuntiva no era un mero recurso gráfico para evitar una ortografía aberrante en la escritura árabe, sino una realidad fónica debida a la interferencia de las reglas taxonómicas de la sílaba». Esto, aplicado al aljamiado, supondría reconocer «una lengua interferida, fonéticamente en este caso, por el árabe».133 Asimismo, en el estudio que hizo sobre una página aljamiada de Tarazona, Ana Labarta indica que «las secuencias castellanas formadas por oclusiva + líquida + vocal crean entre sus dos primeros componentes un elementos vocálico de timbre similar al de la vocal que les sigue. Tal sonido, carente para nosostros de valor fonológico y de representación gráfica, era percibido y marcado en la escritura aljamiada, ya como consecuencia de que el árabe no permite que una sílaba empiece por dos consonantes, ya debido al propio carácter de la escritura aljamiada, la cual, mediante la grafía árabe, reproduce el castellano hablado de una forma
134 on sus asimilaciones, contracciones, etc.».135 Frente a esta posible realización fónica, en los textos poéticos aljamiados, la citada vocal protética parece no contar para el cómputo silábico, por lo que cabría deducir que quizá esta vocal se desarrolló tan solo en algunas voces, como sucede en el registro estándar con corónica y crónica. Sin embargo, Menéndez Pidal indica que en el ms. A del Poema de Yúçuf pocas veces se intercala la vocal epentética, excepto cuando las dos consonantes están al principio de palabra o cuando «a las dos consonantes iniciales de sílaba precede otra final de sílaba»;136 así como Fuente Cornejo apunta que «en posición inicial o tras consonante generalmente se grafía con vocal suplementaria».137 Pese a esta sistemática distribución, la misma que en T19, en ningún momento parece plantearse la posibilidad de que este elemento se
132 Los análisis acústicos de Antonio Quilis llevan a las siguientes conclusiones para el elemento esvarabático ante /-r-/: posee una estructura acústica muy semejante a la de una vocal, aunque su intensidad es menor que la de la vocal siguiente; la situación de los formantes del elemento esvarabático sigue a la de los formantes de las vocales que forman el núcleo silábico; su configuración se adecua al núcleo silábico. Por lo que no es de extrañar que la naturaleza de este nuevo núcleo silábico sea igual que la del núcleo silábico al que pertenecía; es decir, que pra > para (Fonética acústica, Madrid, Gredos, 1981, págs. 298-300).
133 Federico Corriente, «El romandalusí reflejado por el glosario botánico de Abulxayr», Estudios de dialectología norteafricana y andalusí, 2000-2001, pág. 117.
134Aunque, como me señala Corriente, más bien sería «fonémica».
135 Ana Labarta, «Una página aljamiada hallada en Torrellas (Tarazona)», Turiaso,
III, 1982, pág. 231. Sin embargo, al leer su texto, da la sensación de que siempre encontraremos este elemento esvarabático en el folio de Tarazona, pero en realidad no es así en el caso de libras, donde aparece un suk n entre la /b/ y la /r/. En las otras tres palabras que presentan grupos consonánticos (gruesa, tres y maestro) sí que aparece este elemento vocálico; por tanto, el suk n y la vocal tendrán la misma distribución que en T19, como veremos a continuación. 136 Ramón Menéndez Pidal (ed.), Poema de Yúçuf, cit., pág. 39.
pronunciara, así como tampoco indican explícitamente su valor a la hora del cómputo prosódico; incluso Fuente Cornejo, en su edición de poesía religiosa aljamiada, suprime su transliteración en los casos indicados, siempre y cuando sea la norma habitual del manuscrito: «si la regla es escribir vocal anaptíctica, se indicará en nota la ausencia; si, por el contrario, la regla es la ausencia de vocal en el grupo consonántico, en nota se indicará su presencia».138 Federico Corriente me indica que «la ausencia de anaptixis puede reflejar el rechazo de la antigua pronunciación mudéjar, por una normalización del idiolecto».
En T19 llama la atención la notable ausencia de esta anaptixis en el grupo {consonante + líquida + vocal}, que me ha llevado a estudiarlo en profundidad y a concluir que en él se produce una sistemática distribución del suk n y de las vocales.
Para ello, he analizado los casi 3.400 casos del manuscrito T19 en los que aparece este tipo de grupos, en posición inicial y media: bl (191), br (1.058), cl (91), cr (166), dr (51), fl (39), fr (95), gl (15), gr (270), pl (140), pr (304), tr (943). De la totalidad de los ejemplos, 1.898 presentan suk n sobre la primera consonante, es decir, un 56,6%, frente al 43,4% que lleva la vocal anaptíctica. Viendo estos tantos por ciento, no parece razonable generalizar las conclusiones que Galmés de Fuentes aducía en el apartado de «sistema de transliteración» a su edición de los Dichos de los siete sabios de Grecia: «Cuando excepcionalmente la primera consonante lleve suk n, y no aparezca, por tanto, la vocal postiza, en grafías del tipo
excepcional»139. Mi subrayado indica la verdadera sorpresa que causaba la inclusión del suk n, aunque, a juzgar por los datos estudiados, al menos en el manuscrito T19, no es probable que su inclusión sea resultado de un despiste, que haya que desechar a priori. Como tampoco parece indicar tan solo la aceptación de una solución puramente visual que, «en general, no se pronunciaba».140
Al final de este capítulo, en el Cuadro 2, presento 709 ejemplos aleatorios, lo que significa un 20% del total. Las palabras con suk n irán marcadas en negrita, mientras que el resto indican la existencia de la vocal epentética propia de la grafía árabe en grupos consonánticos dentro de una misma sílaba. En la columna derecha de la tabla, aparece el número de ocurrencias de esa palabra en los folios analizados.
138 Ibíd.
139 Dichos de los siete sabios de Grecia, ed. y estudio de Álvaro Galmés de Fuentes, Madrid, Gredos, 1991 (CLEAM, 8) pág. 38.
140 Alberto Montaner, «El auge de la literatura aljamiada en Aragón», en José M.ª Enguita (ed.), Actas del
II curso sobre lengua y literatura en Aragón (Siglos de Oro), Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1993, pág. 38.
Sin embargo, ha sido necesario analizar el 100% de los casos con el fin de ratificar la información obtenida parcialmente e intentar dar una explicación a las excepciones. El resultado ha sido el siguiente:
1. No hay grupos consonánticos tautosilábicos en comienzo de palabra, excepto en el caso de prados (97v, 15)141, y plata (116r, 11), por lo que lo más plausible es que se trate de lapsus calami.142 2. Los grupos consonánticos precedidos por una sílaba abierta, es
decir, cuya última letra es una vocal, se escriben con suk n (excepto cuando se trata de los grupos con -pr-); mientras que aparece el signo auxiliar vocálico en los casos donde hay una consonante implosiva.
Esto nos lleva a pensar en una análisis de la secuencia {(K)v.KKv} como {(K)vK.Kv}; es decir, el grupo se hace heterosilábico, convirtiendo la primera consonante de explosiva en implosiva, como cierre de la sílaba anterior. En los casos en los que eso es imposible {#KKv} o {(K)vK.KKv}, se produce la anaptixis {#KvKv} y {(K)vK.KvKv}.
3. El grupo -pr- se ve siempre destruido por una vocal epentética.143 Las únicas excepciones de todo el manuscrito son: leprosidad (15r, 5) como sería lo esperable ; y prados (97v, 15 y 101r, 13 y 14), mientras que parado (97v, 14), de acuerdo con estas conclusiones, aparece con vocal.
El resto de los casos o bien son inicio de palabra o van tras sílaba cerrada, contextos ambos en los que se hace necesario la existencia de una vocal. Asimismo, aparecen también tras el prefijo a- o re-, que parecen necesitar, como veremos a continuación, de la presencia de un signo vocálico.
141 Véase más abajo el punto 3.
142 Como se puede apreciar en el Cuadro 2, este uso del grupo pl en posición inicial sin vocal epentética es excepcional. Tampoco en posición medial presenta suk n, menos en cuatro casos de diferentes formas flexivas del verbo suplicar.
143 Fuente Cornejo (ed. cit., pág. 210) también indica que sobre este grupo aparece sistemáticamente la vocal suplementaria, independientemente del contexto fónico. Plantea la hipótesis de que quizá sea la presencia del d la que provoque esta presencia vocálica. Sin embargo, si se requiriera el elemento vocálico por la presencia de este índice de geminación, ¿por qué no es tan sistemática su aparición con el grupo pl ? En T19, aunque en menor medida, con este grupo la fluctuación, en beneficio de la vocal, es mucho mayor, aunque no tan sistemático. Aunque puede ser una necesidad gráfica, no estaremos ante grupos que, por alguna razón, necesiten de un elemento vocálico para su realización fónica?
4. La prefijación a- y re-, etimológica o no, parece implicar la presencia o ausencia de suk n en los siguientes grupos:144
4.1. A + gr / cl / fl / gl siempre con suk n, frente a A + pr con vocal.
4.2. Re + pr / fr / cl / tr siempre con vocal.
5. Excepciones: no se ve una explicación clara para la vacilación entre suplico (dos ocasiones en 80r), suplica (134r) y suplícote (35r), con suk n, frente a supilicaste (5v), supilicole (101v), supilícale (101v, 102r) y supilicado (198v), con vocal.
El resto de los casos podría explicarse de la siguiente manera: 5.1. Ventitereseno. Transcrito de esta forma, necesitaríamos un suk n sobre el t . Sin embargo, el morisco parece interpretarlo como si fueran dos palabras, como así indica la y en posición final de «venti», por lo que al considerar el grupo -tr- inicio de palabra, seguiría la pauta vista, utilizando, por tanto, la vocalización.
5.2. Hay algunas otras palabras cuya única explicación es la errata, al presentar el resto de los ejemplos una sistematicidad absoluta. Se trata de doctrina (74v, 9),145 vuestro (108r, 11) y plata (116r, 11) con suk n, cuando tanto la sílaba cerrada como la inicial de palabra implicaría que el grupo consonántico llevara una vocal; y de sacirificio (112v, 15) y secereto (134v, 2), con vocalización, cuando debería constar un suk n, por ir ante sílaba abierta.
Como conclusión a este punto podríamos decir que lo más llama la atención no es solo el elevado porcentaje de uso del suk n en estos grupos (frente a lo que se viene viendo en las ediciones de manuscritos aljamiados), sino sobre todo la sistemática distribución con la que aparece. Esta homogeneidad que, me atrevería a decir, se configura como una característica del manuscrito T19 , una vez más, no es gratuita. Todo parece apuntar a que los ejemplos vistos son la expresión de una pronunciación real, apenas imperceptible «espontánea e inconsciente» en palabras de Navarro Tomás 146 como también lo es la diferencia gráfica de , que refleja en un tanto por ciento altísimo la
144Para su ejemplificación, vease el Cuadro 3 al final de este capítulo.
145 Al igual que en esta ocasión, en 75v, 2 encontramos también «doctinas» con /k/ implosiva (en el resto de los casos no aparece esta consonante). En un principio, el copista la había incluido con suk n, sin embargo, en esta ocasión lo corrige posteriormente por la vocal correspondiente, kasra.
Navarro Tomás indica que «se intercala entre la momentánea oclusión de la r y la consonante que la precede o sigue un pequeño elemento vocálico de timbre análogo al de la vocal de la misma sílaba a la que r pertenece»,147 y así mismo Antonio Quilis: «los grupos tautosilábicos formados por fonema oclusivo más vibrante o fricativo labiodental más vibrante, situados en posición silábica prenuclear /pr, br, tr, dr, kr, gr, fr/ , desarrollan en su realización un elemento esvarabático.148 Sin embargo, el manuscrito T19 dista parcialmente de este aserto, apareciento la vocal epentética tras la consonante anterior a ambas líquidas (/r/ y /l/), pero solo en contextos concretos. A pesar de ello, y teniendo en cuenta que ambas consonantes tienen el mismo punto de articulación (alveolar) y son las únicas líquidas del español, es previsible que el hablante incluya este elemento esvarabático no solo ante /r/ como decía don Tomás sino también ante /l/.149
Sobre los contextos en los que aparece este elemento «destruyendo» el grupo consonántico, sería necesario hacer un estudio con material especializados para constatar cuándo el hablante pronuncia de forma más intensa esta vocal, aunque tampoco hay que olvidar la hipótesis, ya apuntada en páginas anteriores, de que la secuencia {(K)v.KKv} tuviera la siguiente representación fónica {(K)vK.Kv}, convirtiéndose por tanto la primera consontante explosiva en implosiva, como cierre de la sílaba anterior. De hacerse fonogramas para analizar este aspecto, los resultados podrían apuntar en la misma dirección que la ausencia de suk n, ya que esta sistemática distribución en nuestro manuscrito no parece ser producto de una simple casualidad.