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El tratamiento de las sibilantes

In document Una biblioteca morisca entre dos tapas (página 187-195)

UN TEXTO ALJAMIADO TARDÍO

2. R ASGOS QUE INDICAN LA FECHA TARDÍA DE ESTE

2.1.2. El tratamiento de las sibilantes

Los aljamiadistas han venido haciendo una identificación de las grafías árabes con las romances <ç>, <s> y <x>, respectivamente. Pero, a juzgar por la cantidad de manuscritos donde no hay diferencia, al menos con una

distinción fonética fuera pertinente en la aljamía, como demuestra la transcripción de palabras árabes, habitualmente sin d para la prepalatal fricativa.150 La razón es que «el n expresa un timbre característico, particularmente grave y palatal, y sería aproximadamente homorgánico con la s apical del castellano»,151 aunque su descripción articulatoria prepalatal

147 Ibíd.

148 Antonio Quilis, Fonética acústica de la lengua española, cit., pág. 296.

149 Aunque ni Navarro Tomás ni Quilis hacen alusión al posible elemento esvarabático ante /-l-/, el ejemplo de Ingalaterra indica que seguramente también existe.

150 Así ocurre, por ejemplo, con en nuestro manuscrito, fiel al original árabe.

151 Arnold Steiger, Contribución a la fonética del hispano-árabe y de los arabismos en el ibero-románico y el siciliano, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1991, pág. 53, n. 3.

fricativa sorda

castellano medieval. El resultado es la confluencia en la mayor parte de la aljamía de

la /s/ árabe es difusa».152 En los registros bajos del andalusí, se observa esta confusión, por influencia del romance,153 y también en aljamiado, como convención no heredada del andalusí, sino porque, al menos de forma sincrónica o sintópica, ambos fonemas confluyeron en la realización prepalatal sin d en muchos manuscritos que distinguiera los y /x/ romances. Así, en el Poema de Yúçuf,154 Urrea,155 BNE5267, BNE 5305, BNE 5313,156T12, T13,157 T18, J XIII,158J XXX, J XXXIII,159 J XXXVII,JLII,JLXIV,160 ESCORIAL 1880,PALACIO 3226,161BNF774162oBNF 1163163 no se incluye esta marca de geminación sobre la n, mientras que en un 40% de los casos:T8,T13,T19,BNE4953,164 BNE5223165,BNE5377,BNE

RES245166oJLXII167 y . Por

tanto, el aserto aducido por la mayoría de aljamiadistas (desde que lo apuntó Galmés de Fuentes en los primeros estudios lingüísticos del aljamía) tiene que

152 Alberto Montaner, «El auge de la literatura aljamiada», cit., pág. 37. 153 Federico Corriente, Sketch, cit., pág. 49.

154 Ramón Menéndez Pidal (ed.), Poema de Yúçuf, cit., págs. 44-49. 155 Federico Corriente indica que tan solo en un caso se emplea el d

d 156 Hossain Bouzineb solo ha encontrado un caso de n con d en el fragmento por él analizado en Literatura de «castigos» (cit., pág. 263). El Hadiz de Ibrahim y la [Leyenda de Jesús y una vieja], recogidos en este n sin d (ápud ed. cit. de Antonio Vespertino Rodríguez, págs. 148-160). Galmés de Fuentes (Batallas II, cit., pág. 22) tampoco ha encontrado ningún ejemplo con d en este manuscrito.

157 Según Bouzineb, en el capítulo de este manuscrito por él estudiado hay una proporción de un 20% para palabras que presentan n con d frente al 80% que aparece sin él (Literatura de «castigos», cit., pág. 263). 158 JXIII), editado por Alberto Montaner (cit.), también hay plena ausencia de d sobre la n.

159 Soha Abboud apunta que no aparece en ningún caso (El tratado jurídico de Al-Tafrc de Ibn Al- Manuscrito aljamiado de Almonacid de la Sierra, II, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1999, pág. 9). 160 La parte poética de estos siete últimos manuscritos ha sido editada por Fuente Cornejo, y menos en un caso de JXIII, no ha encontrado ningún uso del d sobre la n para la representación de /x/ (ed. cit., págs. 167-168). 161 Galmés de Fuentes, Batallas

II, cit., pág. 22.

162 «Esta norma [la escritura de n con d] que es válida para la mayoría de los escritos aljamiados, no es

la prepalatal fricativa sorda x está representada por n, pero sin d (Mercedes Sánchez, ed. cit., pág. 66). 163 Álvaro Galmés de Fuentes, Dichos, cit., pág. 92.

164 Ottmar Hegyi (ed. cit., pág. 31) habla del «uso consciente que el amanuense hace del d». 165 A partir de los testimonios ofrecidos en su transcripción por Antonio Vespertino Rodríguez, ed. cit. 166 Gregorio Fonseca Antuña, Sumario de la relación y ejercicio espiritual sacado y declarado por el Mancebo de Arévalo en nuestra lengua castellana, Madrid, Fundación Ramón Menéndez Pidal, 2002, págs. 67 y 74. 167 A partir de la transcripción que del manuscrito ofrece María Teresa Narváez Córdova (Tratado [tafsira]. Mancebo de Arévalo, Madrid, Trotta, 2003.

ser revisado: una vez «especializado el n árabe para la representación de la s española, la x (prepalatal, fricativa, sorda) del antiguo español no podía ya grafiarse con el n, el sonido equivalente del árabe, [por lo que fue] necesario arbitrar otra grafía para representar la x. Esta consiste en el propio n, pero acompañado de un d».168 Los datos desprendidos por las ediciones de textos llevadas a cabo indican que en la mayoría de las ocasiones hay una sola

apuntado, el escriba morisco no sentía la necesidad de emplear el signo diacrítico con la n, puesto que probablemente no había diferencia, al menos fonológica, de estos sonidos.

Esta misma confusión se aprecia en la transcripción inversa, es decir, del árabe al romance. En la transcripción alfonsí se utilizaba sistemáticamente s, probablemente por cultismo; mientras que Alcalá utiliza x y ch (por confusión con el sonido de la ).169 En nuestro manuscrito encontramos , en vez de xarabes, por influencia de la etimología árabe.

El copista de T19 utiliza sistemáticamente la n ( ) en contextos donde se emplea una apicoalveolar: nosotros, somos, inviados, sabida, piadoso, etc.; y n con d ( ) para la transcripción de una prepalatal: dixo, , baxillo, enxertar, coxines, exenplo, etc. Hay pocos casos de trueques:

CASOS ABERRANTES CASOS CORRECTOS

Boticaseamiento (1)*170 Boticaxees (1) Dexar (71) Dixo (547) Enxugado (5) -- --

Al menos los primeros casos ( , , y ) se explican fácilmente por el olvido del d. Mientras, podría justificarse por ser palabra árabe y mantenerse fiel a su grafía original. Aunque por otro lado tenemos ados < (35v, 2; 36r, 3).

168 Álvaro Galmés de Fuentes, Historia de los amores de París y Viana, Madrid, Gredos, 1970 (CLEAM, 1), págs. 220-221.

169 Arnold Steiger, op. cit., págs. 195-196.

170No he encontrado esta palabra documentada en ninguno de los glosarios consultados, por lo que tampoco puedo asegurar el trueque de la sibilante.

Y el caso inverso, casi excepcional:

CASOS ABERRANTES CASOS CORRECTOS

Mexelidad (1) --

Xallidero (1) Sallidero (4)

Xeñor (1) Señor (282)

Aunque aparece la voz ximio, no la anoto aquí, como ejemplo excepcional de trueque de sibilantes en este manuscrito, ya que presenta la forma medieval, que constata que había un trueque real de sibilantes. Todavía en Autoridades (1726) permanece la entrada.

Un caso extremo lo presenta dixa (118r, 1), en vez de dicha, que es claramente un error, inducido quizá por la alta frecuencia de dixo.

171

CASOS ABERRANTES CASOS CORRECTOS

Aplaçado (1) Aplazado (1), plazo (8)

Çapatos (1) -- Decena (1) Dezena (6) Decíale (1), decían (1), decirle (1) Dezir (103) Decinueve (1) Dezinueve (1)

Deciseteno (1), decisiete (2) Dezinoveno (1), deziocheno (1), deziséis

(1)

Dieç (2) Diez (2)

Hacía (1) Hazer (177)

Luç (2) Luz (2)

Maldecir (9) Maldezir, maldiziones (17)

Poço (1) Pozo (10)

Satisfación (3) Satisfazión (3)

Trece (1), trecientos (7) Trezeno (1)

Veç(es) (2) Vez(es) (73)

Vecindad (1) Vezindad (2)

Vecino(s) (11) Vezino(s) (20)

Voç (5), voçç (1) Voz(es) (11)

Los casos en los que -ç aparece al final son fácilmente explicables por el ensordecimiento normal de toda consonante sonora al final de palabra.172

171 El problema de la transcripción de surge por la no correspondencia de la predorsodental árabe con la s alveolar castellana, por lo que lo más acertado era asimilarla a la predorsodental medieval ç. Pedro de Alcalá la transcribe sistemáticamente con ç, en algunos casos con z, y excepcionalmente, con s. Y también encontramos esta triplicidad en las transcripciones alfonsinas, siendo la s, probablemente, un mero cultismo (ibíd., págs. 136- 138).

172 Álvaro Galmés de Fuentes, Batallas

II, cit., pág. 16. Sin embargo, a pesar de dar como habitual este ensordecimiento (de la z, en estos casos) al final de palabra, el académico informa más adelante que en los manuscritos utilizados para su edición de narraciones épicocaballerescas, tan solo ha encontrado un ejemplo aislado, diez (BNE 5313), que «parec

como fricativas las antiguas ç y z, en castellano modifican su punto de articulación, adelantando su realización hasta una interdental» (pág. 18). En T19, en cambio, encontramos ya muchos casos de esta z# final. Paralelo a este caso, Álvaro Galmés (págs. 23-24) también alude al posible anuncio de velarización de algunos fonemas. En T19, apacen dos ejemplos que podrían ratificarlo, pero mientras que podría ser factible en el caso de mensa ero (211v, 3), me temo que es más difícil de explicar en el caso del arabismo aliçtin (en vez de ) (90v, 12). Aunque tratándose de ejemplos aislados, probablemente se trate de una mera omisión del diacrítico de la

También aparecen algunos ejemplos de z, cuando esperaríamos ç:

CASOS ABERRANTES CASOS CORRECTOS

Amuchezieron (1) Amuchecer (5) Cabeza(s) (10) Cabeça (19) Suziedad (2) Suciedad (7) Suzios (2) Sucio (3) Medizináis (1) Medicinar (5) Los ejemplos

durante el Siglo de Oro,173 comenzando a producirse este aflojamiento en Andalucía a principios del siglo XV. Pero poco a poco el fenómeno se extendió a toda la Península, pudiendo hablar d

del siglo XVI.174

Como en árabe no existe el sonido predorsodental africado, a la hora de reproducir el sonido correspondiente a las medievales ç y z se producen confusiones. Tenemos ejemplos de cierto relajamiento en la realización de los fonemas romances, provocando el fenómeno del seseo, tan extendido en el español meridional:

CASOS ABERRANTES CASOS CORRECTOS

Apostemasión (1) Apostemación (1)

Cabes (1) Cabeça(s) (19)

Vos (1) Voz(es) (11)

Así como del efecto contrario:

CASOS ABERRANTES CASOS CORRECTOS

Azúqar (1) -- Ciervos (1) Siervos (60) Ciete (1) Siete (27) Creçca(s) (7) Crescas (1) Peçcar (1) Pescador (2) Provición (2) Provisión (12) Traçcuerdo (1) Trascuerdo (3)

173 Así lo indican también, por ejemplo, los ejemplos que Alberto Montaner propone la parte del manuscrito J XIII copiada por Luis Escribano. Esta vacilación corresponde a la época de transición, en consonancia con la fecha aproximada de 1580 que ofrecen los datos codicológicos (El recontamiento, cit., pág. 21).

Ahora bien, como el seseo es difícil de justificar en un texto aragonés, cabría pensar si, al menos en los últimos casos, no se intentaba así reflejar mejor la pronunciación romance, al menos en posición implosiva. Claro que también puede tratarse de una mera omisión accidental de los diacríticos de la n (escrito como ), aunque poco probable, sobre todo por el número de casos de la misma voz escritos de igual forma (creçcas o provición).

Lapesa hace notar que «los moriscos granadinos, que no acertaban a reproducir exactamente la /s/ apicoalveolar castellana y la sustit

prepalatal, cuando querían evitar este defecto adoptaban el ceceo de la población cristiana».175

En las palatales africadas también hay algunos casos de vacilación:

CASOS ABERRANTES CASOS CORRECTOS

176 -- Aprovejantes (1) Aprovechar (22) Ejar (1) Echar (28) Fejos (2) Fecho(s) (119) Jico (1) Chico(s) (6) Manja (1) Mancha (4) 177 Noche (39)

Ejemplos en sentido contrario los encontramos tan solo en trachéronle y viecho frente a viejo (8).

Por último, solo señalar tres casos de escritura de <x> en vez de <j>: turxamán, mexancero y pasaxero.178 Ya Pedro de Alcalá transcribe la no solo por j y g, sino también como x y ch, aunque, como me indica Corriente, solo los confunde ante juntura final. Esta igualación a la prepalatal fricativa nos acercaría a la pronunciación /x/ del castellano, si tenemos en cuenta la definición de Ambrosio de Salazar en el siglo XVII: «en este castellano se

pronuncia un poco más dulcemente que el francés ».179

fácilmente explicables por error de copia (por omisión de d). Sin

175 Ibíd., pág. 376.

176Aunque en un primer momento pensé que podía venir del árabe , Corriente me informa que se trata de «sequía».

177 se puede interpretar como un error debido a la escritura desplazada del d.

178 Fray Juan de Córdoba publica en México en 1578: «Los de Castilla la Vieja dizen xugar, y en Toledo jugar», ápud Ralph Penny, Gramática histórica, cit., pág. 97.

o y

contendió durante mucho tiempo con la palatal y que hasta el primer tercio del siglo XVII no se impuso por completo.180 En todo caso, es una característica más que indica la fecha tardía de T19.

De todo ello se desprende una gran regularidad en el empleo de las sibilantes, puesto que no solo tenemos pocas palabras que presentan vacilación, sino que el porcentaje que representan, en comparación con su transcripción correcta, es prácticamente desechable.

¿A qué se debe esta regularidad? Podría explicarse de dos modos:

1. El copista morisco estaba muy habituado a los textos en grafía latina como también demuestran otros aspectos que veremos más adelante y este conocimiento hace que la transcripción se realice de forma diferenciada, aunque esto no implique que haya una reproducción fonética,181 como indicarían tanto las omisiones como las adiciones indebidas del d, ya vistas. En suma, estaríamos ante una distinción que traduce la oposición gráfica latina <s> / <x>, pero no la fonológica

2. Este uso regular y distintivo de las grafías hace pensar en la posibilidad de que se produjera un cambio fonológico en algunos idiolectos de la aljamía en época tardía, debido a una mayor familiaridad con variedades del romance distintas de la aljamía; de este modo se reintroduciría, por contacto con el romance, un fonema perdido.

El castellano medieval distinguía los siguientes fonemas sibilantes, es decir, «consonantes fricativas o africadas que se articulan en las zonas dental, alveolar y palatal»182:

180 Rafael Lapesa, Historia de la lengua, cit., pág. 379 y Ralph Penny, Gramática histórica, cit., pág. 98. 181 A pesar de que la opinión clásica de los aljamiadistas, en palabras de Ottmar Hegyi, es que «los textos aljamiados sirven, naturalmente, como importantes fuentes para la documentación de los cambios fonéticos y de la transformación del sistema fonológico que se realiza durante el siglo XVI»(Hegyi, art. cit., págs. 653-654), esto, verdaderamente, solo se puede documentar si se marcan innovaciones, pero en casos como el que planteamos, es decir, la posibilidad de que haya una diferencia fonética tras la misma grafía, no podremos saberlo de forma explícita a través de la documentación, puesto que no queda reflejado.

In document Una biblioteca morisca entre dos tapas (página 187-195)