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Longitud vocálica

In document Una biblioteca morisca entre dos tapas (página 162-165)

UN TEXTO ALJAMIADO TARDÍO

1. R ASGOS COMUNES CON OTROS MANUSCRITOS

1.3.2. Longitud vocálica

A pesar de que la expresión escrita de la longitud vocálica en árabe andalusí, al igual que en latín vulgar, deja de tener su reflejo fónico muy pronto, las matres lectionis siguen siendo utilizadas por los moriscos no solo en palabras árabes, reflejo de su grafía original, sino también en el léxico romance, con un probable intento de marcar explícitamente la sílaba tónica,79 como queda reflejado en Vocabulista in arabico: «Debemos observar que Vocabulista in arabico, aun utilizando preferentemente grafías clásicas (a las que no debe darse, por tanto, una estricta interpretación fonémica), por ser las únicas habituales para la lengua árabe, con independencia de su proximidad a las realizaciones dialectales, inhibe con cierta frecuencia los grafemas de cantidad vocálica tradicional, sobre todo cuando falta acento o cuando su posición es indudable, mientras que otras veces los introduce, contra el uso tradicional, para marcar claramente el acento tónico».80

También así ocurre en los dialectos árabes: «Evidence from several sources, mainly the Arabic spellings used by the native speakers who intended to provide an orthography for their dialect, unequivocally points to the fact that

way and represented by matres lectionis, regardless of the presence or absence in [different] positions of phonemic length».81

Sin embargo, como señalan Corriente y Bouzineb, «la acentuación no era

recoger y marcar matrices bien podía utilizar las matres lectionis para reflejar tonos altos, que no tienen que coincidir con las sílabas más habitualmente

78 Ibíd., pág. 185.

79 Este aspecto de la utilización de las matres lectionis para señalar la tonicidad solo ha sido señalado por Hossain Bouzineb («El valor exacto de los signos gráficos», cit.) y Alberto Montaner («La aljamía: una voz», cit., págs. 106-107).

80 Federico Corriente, El léxico árabe andalusí según el «Vocabulista in arabico», Madrid, Universidad Complutense, 1989, pág. 10.

acentuadas»,82 aunque sí parece haber cierta identificación con el acento prosódico en los manuscritos aljamiados, como indican, al menos, T19 y J XIII.83

Daré a continuación un listado de palabras romances, o arromanzadas, con el número de ocurrencias entre paréntesis, que presentan este alargamiento de vocal, así como las voces árabes que presentan doble grafía: (1); alddir mes (2); abr l (1); Alburaq (1) ~ Albur q (1); al addiz (2) ~ al ad z (1); al alifas (1) ~ al al fah (1); allí (3) ~ all (8); amarillo, amarillor (2) ~ amar llas (1); amigo(s) (5) ~ am go (1); aquellos (42) ~ (1); arrakca(s) (55) ~ arrakk (1); así (70) ~ as (68);84 Alttawrah (1) ~ Alttawr h (1), Alttawr ta (1), Atawr h (3); alc (2) ~ alc (1); alcumra(s) ~ alcumr s; azakka (1), azzakka (15) ~ alzzak (s) (3), alzzakk (76), azzak (3); (1); cand l (2); cert nidad (1); (7); di (4) ~ d (1); d cha (3); dicho (4) ~ d cho (43); d ga (11); d gan (1); d go (1); dile (1) ~ d le (6); dixo (548) ~ d xo (6); díxole (85) ~ d xole (2); ferido (3) ~ fer do (1); Hurayrah (9) ~ H rayrah (1); Ibrah m (1) ~ Ibr h m (4); lat n (1); (1); malaku elmawti (4) ~ malaku el mawt (1, aunque le faltan los puntos a la y ); mald galo (1); malik (16) ~ m lik (1); marido (7) ~ mar do (14); mi (204), mí (3) ~ m (128); (1); muçlim (27) ~ muçl m (1); muft (1); murieron (1) ~ m rieron (1); par do (1); patrón (1) ~ (1); perdido (5) ~ perd do (1); rabicu (1) ~ rabcu (1); Rama an (1) ~ Rama n (31); respondida (1) ~ respond da (1); diqes (1) o il idiq (en vez de ad qes); señor yo (1 ~ 6);85 setenta (8) ~ setent (1); si (268), sí (10) ~ s (40); trigo (1) ~ tr go (11); ti (12) ~ t (18); T riçin (1), T riçin (1) ~ T riç n (4); vendido (-a) ~ vend dos (1). En un caso, la aparición o no del alif hace vacilar la formación de plural, alttakbires (2) ~ alttakbira(s) (16).

De las 52 palabras que he encontrado, tan solo la grafía de 4 voces romances no se adecua a la posición acentual que esperaríamos: setent , cert nidad, , m rieron. Y algunas palabras árabes, casi asimiladas, han perdido el alargamiento gráfico, quizá en un proceso de romanceamiento completo: alan ar (< ), Alburaq (< ), al addiz (< ), ca (< ), almu iba (< ), alqi a (< ), al a ifes (< ), alttaçbi ( ), al ahur (< ), Alttawrah (< ), Ibrah m (< ), rabicu (< ), rama an (< ), diqes (< ), turjamán y turxamán

82 Federico Corriente y Hossain Bouzineb, Recopilación de refranes andalusíes de Alonso del Castillo, Zaragoza, Universidad, 1994, pág. 13.

83 A propósito de este manuscrito, véanse los estudios de Alberto Montaner, especialmente «La aljamía: una voz», cit., págs. 106-107 para este fenómeno.

84 Tanto las formas allí como assí, están contempladas en el Diálogo de la lengua con y final, grafía que Valdés considera impropia (pág. 163).

85 Manuel Alvar, Estudios

( )86. En otros casos, en cambio, aparece la mater lectionis donde no había

vocal larga en árabe clásico, marcando en cambio la tonicidad silábica, como en alq ar (< ); sin embargo, ya en árabe andalusí se acentuaba la segunda sílaba, alqá r, como aquí queda reflejado;87 aleqar y sus derivados flexivos verbales, así como sustantivos con esta misma raíz (< ),88 pierde el

alargamiento de la vocal en favor de la nueva vocal tónica de la palabra arromanzada; alq bila presenta un desplazamiento en el alargamiento de la vocal, aunque es dudoso que corresponda al acento, pues en árabe andalusí se acentuaba alqabíla, del clásico qab la;89 o al far (< ). Asimismo, hay casos de alargamiento por errata o ultracorrección: H rayrah o al q mah (8). Por tanto, refleja lo que ya era fehaciente en el árabe andalusí: la discrepancia con respecto del árabe clásico en las cantidades gráficas de las vocales, debidas en su mayor parte «al uso que se hacía de las matres lectionis como grafemas de tonicidad, introduciéndolas en sílabas tónicas y suprimiéndolas en las átonas, aunque siempre bajo cierta interferencia de la ortografía clásica».90 Del resto, contemplando el número de repeticiones de la palabra escritas de la misma forma, hay un 26,7% de casos (320) en los que se utiliza la vocal larga para marcar la sílaba acentuada, mientras que el 73,3% (1.200) son palabras homófonas en las que no se emplea dicho alargamiento de vocal.

De lo que se infiere que, si bien parece claro que los moriscos pretendieron marcar la sílaba tónica mediante este alargamiento, esta solución gráfica no tuvo muy buena proyección entre los copistas. Así que aunque entre las palabras escritas de ambas formas queda reflejada esta tonicidad, el porcentaje de uso es muy bajo para poder decir que hay una voluntad explícita generalizada para marcar el acento. En resumen, puede decirse que existe cierta tendencia a usar las matres lectionis como señal de tonicidad, pero que tuvo un desarrollo limitado. Pero esto no es de extrañar si tenemos en cuenta que ya en granadino tardío se encuentra una alternancia caótica en el uso de las matres lectionis, que el andalusí estándar empleaba de forma fiel a la ortografía clásica o como indicador de la posición del acento. Podríamos considerar, como ya indicó Federico Corriente, que posiblemente se trate de

86 Mantiene la forma andalusí, sin alargamiento de vocal, y apertura de la vocal antetónica, de origen hitita, (Federico Corriente, Diccionario de arabismos y voces afines en iberorromance, Madrid, Gredos, 1999, s. v. torc/simany).

87 Ibíd., s. v. alcácer.

88 No sobre alaq, como indica el vocalismo (Federico Corriente, Relatos píos y profanos del manuscrito aljamiado de Urrea de Jalón, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1990, s. v. aleqar y Alberto Montaner, «La aljamía: una voz», cit., pág. 165).

89 Federico Corriente, Diccionario de arabismos, cit., s. v. alcabe/ila.

90 Federico Corriente, El léxico estándar y andalusí del «Glosario de Leiden», Madrid, Universidad Complutense, 1991, pág. 11, n. 4. A lo que añade que «la misma función podía ser desempeñada por el grafema de geminación sobre la vocal precedente, al tiempo que en otros casos, menos frecuentes, una vocal que era larga en árabe antiguo, y que sabemos tónica en árabe andalusí, aparece sin grafema de cantidad» (ibíd., pág. 11).

«una evolución desde el acento fonémico de intensidad del andalusí más antiguo a un sistema más bien tonal, como el del marroquí actual».91

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