Cuentan que durante ese viaje Helgi se encontró con un rey llamado Hundingr[78]. Era un rey muy poderoso y con numerosos
soldados que reinaba en aquellas tierras. Se libró una batalla entre ambos y Helgi avanzó impetuosamente. De la batalla resultó que Helgi se hizo con la victoria y el rey Hundingr cayó muerto junto a la mayoría de los suyos. Entonces Helgi decidió que ya era adulto, pues había acabado con un poderoso rey.
Los hijos de Hundingr amasaron un ejército contra Helgi para vengar a su padre. Se libró una durísima batalla; Helgi avanzó entre las huestes de los hermanos y llegó hasta las enseñas de los hijos de Hundingr. Allí cayeron los siguientes hijos de Hundingr: Álfr y Eyjólfr, Hervardr y Hagbardr; y así se hizo con una aclamada victoria.
Una vez terminada la batalla Helgi se adentró en el bosque y se encontró con varias mujeres de aspecto majestuoso, entre las cuales destacaba una. Iban a caballo y llevaban lujosos vestidos. Helgi preguntó el nombre a la que iba delante. Se presentó como Sigrún y dijo ser la hija del rey Högni.
Helgi dijo: «Venid con nosotros y seréis bienvenidas».
La hija del rey respondió: «Hemos de cumplir con otras obligaciones antes de ponernos a beber con vosotros».
Helgi preguntó: «¿A qué te refieres, hija de rey?».
Ésta respondió: «El rey Högni[79] me ha prometido a Höddbroddr, el
hijo del rey Granmarr[80], aunque yo he dicho que prefiero casarme con
un cuervo enano antes que con él. Pero a pesar de ello, todo seguirá adelante a menos que tú no lo impidas y te enfrentes a él con tus huestes tras haberme raptado, pues no quiero vivir con ningún otro rey que contigo».
«Alégrate, hija de rey», dijo él, «pondremos a prueba nuestro valor antes de que te casen con él, y se verá cual de los dos vence, y para ello pondremos en juego nuestras propias vidas».
Tras ello Helgi envió algunos de sus hombres con preciosos dones para que consiguieran guerreros y convocó a todas sus huestes en el Raudabjörg[81]. Helgi ordenó que le enviaran más tropas desde
Hedinsey[82] mientras se le iban uniendo más soldados por el
Nörvasund[83] en hermosas y grandes naves.
El rey Helgi llamó al patrón del barco, de nombre Leifr, y le preguntó si había contado cuántos hombres había en su hueste.
Éste respondió: «Señor, no es fácil contarlos; en las naves llegadas desde el Nörvasund había doce mil hombres, que son menos de la mitad de todos los demás».
Entonces el rey Helgi dijo que debían dirigir sus naves hacia un fiordo llamado Varinsfjördr[84], y así lo hicieron. Les sorprendió una gran
tempestad, y el mar estaba tan revuelto que cuando las olas arremetían contra el casco parecía por el ruido que hubieran chocado contra una montaña. Helgi gritó a los suyos que no se dejaran llevar por el miedo y que no amainaran velas, sino que las tensaran más aún. Estaban a punto de naufragar cuando divisaron tierra. Sobre un promontorio se encontraba Sigrún, la hija del rey Högni, acompañada de un numeroso séquito, que los guiaron hacia un lugar seguro conocido como Gnípalundr[85].
Los lugareños vieron lo ocurrido, y hacia allá se encaminó el hermano del rey Höddbroddr, que gobernaba en esa región, llamada Svarinshaugr[86]. Se dirigió a ellos y les preguntó quién era el jefe de tan
numerosa hueste.
Sinfjötli se hizo adelante; llevaba sobre la cabeza un yelmo brillante como el cristal y al pecho una coraza blanca como la nieve, y en las manos una lanza con preciosas inscripciones y un escudo con los bordes de oro. Su rango le permitía hablar con un rey[87]: «Pregunta uno
que reina sobre cerdos y perros, y que entre ellos encontró a su esposa. Han llegado los volsungos, al frente de cuyo ejército se encuentra el rey Helgi, en caso de que Höddbroddr quiera hacerle frente. El mismo que goza luchando con honor mientras tú besuqueas a tus criadas junto al fuego».
Granmarr respondió: «Parece que no sabes ni hablar como es debido ni contar viejas leyendas, y además insultas a un príncipe. Todos saben que te criaste en tierras salvajes comiendo como los lobos, y que llegaste a matar a tus propios hermanos. Me maravilla que oses venir acompañado de una hueste de hombres de bien, tú que sigues chupando la sangre de los muertos».
Sinfjötli respondió: «No debería recordarte que te hacías pasar por adivina en Varinsey; una vez me dijeron que morías de ganas de que alguien te tomara y yo mismo me ofrecí a hacerte ese favor[88]. Después
te hiciste valquiria en Ásgardr y todos se pegaban por poseerte. Pariste nueve lobeznos en Láganess, yo mismo soy el padre de toda la camada».
Granmarr respondió: «Sabes mentir muy bien. Me pregunto cómo puedes ser padre de nadie si te castraron las hijas de los gigantes de Thrasness[89]. Eres hijo bastardo del rey Siggeirr y recorriste tierras
salvajes entre manadas de lobos. La desgracia va contigo: mataste a tus hermanos y con ello te ganaste un repugnante título».
Sinfjötli respondió: «¿Te acuerdas en Brávellir[90], cuándo eras la
yegua del caballo Grani y que yo te monté hasta reventarte? Después hiciste de cabrero para el gigante Gölnir».
Granmarr dijo: «Espero que tu cadáver sea pasto de las aves para no tener que tratar contigo nunca más».
Entonces dijo el rey Helgi: «Sería mejor para todos que tomáramos una decisión valiente en vez de seguir profiriendo insultos que no hacen daño más que a los oídos. Aunque los hijos de Granmarr no sean nuestros amigos, son gente de gran valor».
En tanto, Granmarr ya cabalgaba en busca del rey Höddbroddr hacia un lugar llamado Sólfjöll. Sus caballos se llamaban Sveipudr y Sveggjudr[91]. Se encontraron cerca del burgo y celebraron un consejo de
guerra.
El rey Höddbroddr iba cubierto con una coraza y llevaba un yelmo en la cabeza. Preguntó quiénes eran los recién llegados, y «por qué son tan fieros».
Granmarr dijo: «Han venido los volsungos, y tienen doce mil hombres en tierra firme y otros siete mil en una isla llamada Sök[92], pero
es en el lugar conocido como ‘delante de Grind’[93] donde tienen el
grueso de su ejército. Creo que Helgi está dispuesto a atacarnos».
El rey dijo: «Mandemos mensajeros por todo nuestro reino y corramos hacia el enemigo. Que ninguno de los que quieren luchar se quede en su casa. Y pidamos ayuda a los hijos de Hringr, al rey Högni y a Álfr el Viejo, ambos insignes guerreros».
Se encontraron en un lugar llamado Frekasteinn[94] y libraron una
numerosas pérdidas. Entonces vieron una numerosa hueste de muchachas armadas[95] que parecían salir del fuego. Allí estaba Sigrún, la
hija del rey. El rey Helgi se enfrentó al rey Höddbroddr y lo mató bajo los estandartes.
Entonces dijo Sigrún: «Gracias por tu ayuda. Reina tú ahora estas tierras. Hoy es un día de gran alborozo para mí, y la muerte de un rey tan poderoso te proporcionará más honor y fama».
El rey Helgi tomó posesión del reino y vivió allí muchos años. Se casó con Sigrún y se hizo un rey famoso y querido. No se cuenta nada más sobre él en esta saga.