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Hospital intercultural de Cañete, Kallvu Llanka

terminan en un cuerpo semicircular con pequeños motivos colgantes, que pueden representar distintas entidades.

Otro ámbito de la cosmovisión mapuche reconocido y valorado en el diseño arquitectónico del hospital de Cañete, es el conformado por los puntos cardinales y el movimiento del sol en torno a ellos. En el Puel, Este, está el origen de la vida y el inicio de los ciclos; en oposición, hacia el Lhafken, Oeste, se encuentran los finales y el cierre de los ciclos diarios. De tal perspectiva, se intenciona que la entrada principal del edificio se oriente hacia la cordillera o la salida del sol; y, de igual modo, camas de hospitalización y de hospedaje para los parientes están dispuestas de tal forma que los pies de los pacientes queden orientados al poniente y sus cabezas hacia el oriente.

El modelo de gestión orientado a la medicina intercultural se expresa en diferentes concepciones del diseño arquitectónico, entre los cuales destacan la señalética bilingüe de los distintos recintos hospitalarios; las salas de espera para la atención médica, cuyas formas evocan a las ruka de planta circular; neutralidad de los recintos para la oración, donde los símbolos adscritos a determinadas religiones son móviles e intercambiables; los referentes comunicacionales para que la población mapuche ejerza sus derechos, en particular las puérperas que pueden disponer de sus placentas, acceder a curaciones con lhawen (remedio a base de hierbas medicinales); y las propias oficinas de la unidad intercultural que promueven avanzar en la integración del sistema médico alópata y el mapuche.

Ámbito espacial: usos y relaciones de la edificación y su entorno

Los eslabones de la trapelakucha en la organización espacial del edificio del hospital

Kallvu Llanka cobran materialidad en las siete unidades médicas del recinto, que

corresponden a las diferentes especialidades médicas. Cada una de ellas ocupa un bloque de edificio que se extiende en sentido este-oeste. El cuerpo central que las organiza corresponde a las salas de espera y a las circulaciones del edificio. La cantidad de unidades médicas —o eslabones— que se desprenden del núcleo central, responde a los siete niveles en que es posible conceptualizar verticalmente el cosmos mapuche. El hospital intercultural de Cañete, Kallvu Llanka adopta en su morfología una representación de la joya mapuche trapelakucha.

Las salas de espera son circulares y con cúpulas de grandes dimensiones; evocan a las reuniones mapuche en torno al fuego al interior de la ruka, pero al tiempo que retratan a los küni del gillatuwe.

La materialidad utilizada es madera a la vista, con la que se busca fomentar la sensación de cobijo dentro del espacio.

Ámbito material

El sistema constructivo utilizado para este hospital es hormigón armado a la vista, recubierto con madera nativa en el interior y con aluminio titanio en el exterior de estas, en una similitud a las tejuelas de madera utilizadas en las viviendas costeras de la localidad. Las cúpulas están construidas con vigas laminares prefabricadas de madera con recubrimiento a la vista del mismo material. El uso de técnicas y materiales tradicionales se encuentra limitado debido a la exigencia del programa arquitectónico de crear entornos sanitarios más seguros, donde se debe procurar la higiene y la inocuidad de los espacios.

Las salas de espera del hospital rememoran a las küñi o ramadas del gillatuwe.

Los interiores de madera en las zonas de permanencia se contraponen a los revestimientos de aluminio titanio en el exterior.

A través del oficio de retrafe, orfebre mapuche, se dota de un modo de expresión propio de las mujeres mapuche, el cual se manifiesta en la combinación de formas, diseños y coloridos que se utilizan para adornar las distintas prendas de vestir.

El fructífero ámbito de desarrollo de las joyas mapuche abarca desde pendientes, cintillos o collares, hasta pectorales o prendedores. Dentro de este abanico de elementos, destaca la importancia de las joyas colgantes destinadas al adorno del pelo, cabeza y pecho. La connotación simbólica de la joyas colgantes, especialmente las pectorales, alude a la división vertical del espacio en tres dimensiones: el wenu mapu (espacio sagrado e invisible donde habitan la familia divina, los espíritus del bien y los antepasados), el nag

mapu (espacio visible habitado por los

seres humanos y la naturaleza) presente en los diseños y el miñche mapu (espacio invisible donde habitan los espíritus malignos).

Estructura formal de las joyas colgantes pectorales

Las colecciones de joyerías presentes en el Museo Histórico Nacional y recopiladas en el libro La

platería mapuche, tradición y técnica, de Carla Miranda,

denotan que en su estructura formal poseen una disposición vertical predominante, formada por placas o tubos del mismo tamaño engarzados entre sí formando eslabones, con cuya disposición se marca la horizontal de las placas centrales. Se diferencian principalmente por

la placa inferior, que en el caso del sükill es ovoide y excepcionalmente trapezoide, mientras que la

trapelakucha termina en una placa en cruz simétrica.

Por último, el prendedor de tres cadenas mantiene la verticalidad de las placas centrales, pero lleva tres cadenas unidas a una placa superior que sigue el contorno de un trapezoide, en el cual se insertan un motivo zoomorfo, y una placa

inferior similar a la del sükill. En todos los pectorales penden de la placa inferior colgantes fitomorfos, discoidales o antropomorfos.