Ámbito sociocultural y simbólico
El diseño proyectado recoge aspectos significantes de la cultura mapuche.
Morfológicamente, la plaza responde a patrones asociados a los textiles producidos en un telar o witxal, identificándose en su trazado símbolos encontrados en prendas de vestir mapuche, como los de los chamall o chamanto, trarüwe o cinturón femenino, o en el makuñ o manta masculina. Su representación se plasma a través del uso de diferentes materialidades, que recogen la topografía del lugar e incorporan las circulaciones preexistentes del entorno.
El concepto de ñimin (trazo) se ve reflejado en la plaza a través de la representación de líneas y dibujos que se van adaptando y dialogando con la topografía y las preexistencias del lugar.
En la formalización arquitectónica se observan conceptualizaciones del meli witxan
mapu (la tierra de los cuatro lugares) diseño mapuche que representa la tierra y sus
cuatro puntos cardinales. Estos se ven graficados por rombos que contienen en su interior otros cuatro rombos de menor tamaño.
Los aspectos ornamentales se encuentran reflejados en la utilización de especies arbóreas nativas y representativas de los pewenche. Se pueden encontrar ejemplares de araucaria, laurel y boldo, entre otros. El patrón de ordenamiento de estas especies es la delimitación de las figuras construidas alusivas a textiles, por lo que se ubican
siempre en los bordes de los recorridos, apoyando la linealidad de estos. La esquematización espacial de la plaza representa un tejido mapuche. Recorridos lineales delimitados por vegetación, adaptación a la topografía, incorporación de recorridos existentes y uso de materiales y vegetación de la zona, caracterizan la plaza de Alto Biobío.
Ámbito espacial: usos y relaciones de la edificación y su entorno
La presencia de una leve pendiente que se desarrolla en sentido norte-sur permite la adaptación del diseño a la topografía, generando desniveles en el pavimento, los que son utilizados para expresar diferentes grados de permanencia. Así, las cotas inferiores albergan las circulaciones, mientras que las zonas más elevadas sugieren estancias más prolongadas, como zonas de descanso o de juegos infantiles. Las jerarquías ocupacionales son claras y se funden en diálogo con la propuesta global de diseño.
Los recorridos propuestos responden al entorno circundante que es acogido por la plaza y forma parte de sus trazados. En efecto, estos recorridos reconocen la zona comercial, la tenencia de Carabineros y el museo pewenche, todos espacios preexistentes a la plaza y conectados con ellos.
Ámbito material
Las materialidades predominantes corresponden a tierra y piedra. Se reduce el uso de césped y árboles nativos a zonas puntuales de permanencia, generando una sostenibilidad económica en la gestión del espacio público. También se incorporan durmientes de madera para contener la pendiente en las zonas de permanencia. La conjugación de estos materiales resulta en la composición como un continuo del paisaje local, donde la nobleza y naturalidad de la tierra, la piedra y los árboles se muestra sin irrumpir en el contexto.
Las áreas de césped se reducen al mínimo, para dar paso a árboles nativos, caminos de piedra, gravilla y tierra.
El modo de expresión propio de las mujeres mapuche es a través de la combinación de las formas, diseños y coloridos que utilizan para adornar las distintas prendas que confeccionan en sus telares. Este lenguaje particular constituye el soporte específico de códigos sociales y simbólicos que hacen reconocible a los individuos que los portan. Es así que, a través de los dibujos de un tejido, se pueden contar historias o expresar la posición social de un hombre o mujer. Estas expresiones visuales, manejadas por las tejedoras, son parte de los códigos sociales de la sociedad mapuche.
El ñimin
Representa el acto de plasmar dibujos o figuras a través de la configuración de los hilos en un telar. Etimológicamente significa “recoger uno a uno”, haciendo alusión a los movimientos que realiza la tejedora al levantar y recoger las hebras para realizar los dibujos.
Ñimin y la arquitectura
Su vínculo con el diseño arquitectónico está dado en la posibilidad de realizar una lectura de los elementos gráficos presentes en el territorio, los que pueden ser reinterpretados en el acto de proyectar una obra, procurando no desarrollar reproducciones textuales ni figurativas de estos elementos. Tal como señala Margarita Alvarado (1994), a través del wirin (dibujar, rayar, grabar signos sobre una superficie) es posible representar un camino que sigue la topografía de la naturaleza y que se despliega sin contravenir los volúmenes y las formas de cerros, campos, quebradas y ríos, en contraposición al rüpü, el cual nombra el camino construido por el hombre que intenta reproducir la línea recta e irrumpe en la naturaleza.
A continuación se presentan algunos motivos gráficos desarrollados por algunas comunidades mapuche. Dependiendo de la comunidad y del territorio, la interpretación de los símbolos puede variar:
El símbolo de la unión de comunidades Cruz Andina
Anka - el símbolo del árbol
Cadena ñimin – el símbolo de la noche estrellada
Kay Kay filu y Txeng Txeng filu Meli witxan mapu – símbolos de los puntos cardinales
La textilería mapuche
Diseños y simbologíaEn el año 2004 se llevó a cabo el proyecto de reposición de la escuela e internado Ruka Manke, de Reigolil, en la comuna de Curarrehue, el cual cuenta con una superficie construida de 1700 m2. Contó con financiamiento del Fondo
Nacional de Desarrollo Regional (fndr) para su ejecución por $533.000.000 aproximadamente. Fue diseñado por el arquitecto John Rathkamp Swinburn y estuvo a cargo de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas. La escuela cuenta con una biblioteca, sala de usos múltiple, sala de
computación con Internet, salas de clases, internado, cocina, comedor y áreas administrativas para profesores y paradocentes. En el exterior existe un ruka donde se realizan clases de mapudungun. También existe un campo para la práctica de deportes.