• No se han encontrado resultados

Humanizar la guerra mientras dure

In document INDH-Colombia_2003_sp.pdf (página 188-200)

Capítulo 8

Humanizar la guerra

mientras dure

Agradecimientos

Colaboración: Fundación Social, Carmen Elisa Echeve- rría, Astrid Gómez Hilarión, Tatiana Olarte Fernández, María Eugenia Querubín y Paola Ximena Silva.

Recuadros: Fabio Ariel Cardozo y Michael Frühling.

E

n aquellos países donde el Estado logra pro- veer plenos servicios de seguridad y justicia para todos, se da por sentada la vigencia de los derechos humanos básicos o de “primera generación” (derechos civiles y políticos). Éste no es por supuesto el caso de Colombia, donde un conflicto armado envilecido resulta en múltiples amenazas y violacio- nes de los derechos humanos por parte de los varios actores. Así, cualesquiera sean los altibajos de la guerra y de los diálo- gos de paz, es urgente avanzar en la defensa de aquellos dere- chos básicos, por lo demás plenamente establecidos en el derecho internacional.

Lo más perentorio en medio del conflicto armado es ga- rantizar que el Estado respete y promueva los derechos hu- manos, y que todas las organizaciones armadas (estatales e irregulares) apliquen el dih.

Las recomendaciones del último informe de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Uni- das para los Derechos Humanos son una guía muy autori- zada para efectos de la primera de esas tareas. El Recuadro

. resume dichas recomendaciones.

La aplicación del dih presenta más problemas que la del respeto a los derechos humanos, porque involucra a más actores: al Estado, pero también a la guerrilla y a las auto- defensas o grupos paramilitares. Este capítulo se dedica por eso a la cuestión del dih. Tras mencionar las dificultades para su observancia (sección A), la sección B destaca las aperturas de los varios actores hacia el dih y la sección C precisa el concepto de “campo humanitario” y sus meca- nismos. Luego se esbozan algunas rutas compuestas de diez “módulos” posibles para humanizar el conflicto colombia- no (secciones D y E) y en la sección F se presenta un con- junto de sugerencias dirigidas a los distintos actores.

A. Obstáculos para la aplicación del DIH

Tanto el Estado como los grupos irregulares encuentran problemas para cumplir el dih aplicable a los conflictos ar- mados no internacionales —el plasmado en el artículo  co- mún a los cuatro Convenios de Ginebra de  y en el Pro- tocolo ii adicional a dichos convenios.

Ambos sectores comparten las siguientes dificultades: • Entre los hombres de armas existe poca sensibilidad hacia los sufrimientos ocasionados por el conflicto a la po- blación civil y mucha ignorancia sobre el dih.

• La moral de combate de todas esas organizaciones ha sido construida sobre la base de deshumanizar al adversa- rio y a sus colaboradores.

• Respetar el dih (no torturar aunque se pierda una in- formación valiosa, no usar un medio de ataque barato pero de graves efectos colaterales sobre la población) puede re- portar desventajas en terreno, que los guerreros no quieran asumir, a pesar de los costos de todo tipo (éticos, jurídicos, militares incluso) de infringir el dih.

• En las organizaciones armadas prevalece el espíritu de cuerpo, que protege a sus miembros de toda investigación o sanción por abusos cometidos en el conflicto.

Pero hay también dificultades específicas de cada sector.

1. Obstáculos que afectan a los grupos armados irregulares a. Dificultades operativas

Tanto los grupos guerrilleros como los paramilitares han incorporado estructuralmente a su quehacer militar deter- minadas infracciones al dih:

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Informe Nacional de Desarrollo Humano Colombia - 2003

194

-

Con base en su análisis pormenorizado, el Alto Comisionado formula una serie de recomendaciones concretas y priorita- rias para el , que se agrupan en seis aspectos: la preven- ción y protección; el conflicto armado interno; el Estado de derecho y la impunidad; las políticas económicas y sociales; la promoción de una cultura de derechos humanos; el aseso- ramiento y la cooperación técnica de la Oficina.

Las  recomendaciones se dirigen a las autoridades na- cionales de las tres ramas del poder público y de los órganos de control encargados de la protección y promoción de los derechos humanos, a todas las partes del conflicto armado interno, a las organizaciones armadas al margen de la ley y a los sectores representativos de la sociedad civil.

El Alto Comisionado tiene la firme convicción que la situa- ción de los derechos humanos y del dih podría experimentar una sensible mejoría si éstas fueran tomadas en consideración y aplicadas durante el transcurso de  por aquellos a quie- nes van dirigidas.

i) Prevención y protección

El Alto Comisionado exhorta:

. Al gobierno colombiano a hacer efectivo el sistema de alerta temprana (sat) de la Defensoría del Pueblo, en colabo- ración con la Vicepresidencia de la República y los ministe- rios del Interior y de Justicia y de Defensa.

. A la dirección de Derechos Humanos del Ministerio del Interior para asegurar que el programa de protección de defen- sores de derechos humanos funcione con efectividad, dotándo- lo de los fondos suficientes y de parámetros claros y uniformes de medición del riesgo. El gobierno deberá actuar de manera preventiva sobre los factores de riesgo.

. Al Fiscal General de la Nación a introducir en el progra- ma de protección de testigos y víctimas los cambios hacia una rápida identificación de los riesgos y una pronta adopción de las medidas para afrontarlos.

. Al gobierno a identificar en conjunto con la Defensoría y la onu comunidades en riesgo por el conflicto armado in- terno, y poner en práctica cuanto antes acciones de atención, prevención y protección. Para las poblaciones desplazadas apli- car estrictamente los principios rectores de los desplazamien- tos internos.

. Al gobierno y al Congreso a dotar a la Procuraduría Gene- ral y a la Defensoría de los recursos necesarios para establecerse en aquellos municipios donde aún no tienen presencia, especial- mente en las zonas de rehabilitación y consolidación, y en regio- nes de poblaciones indígenas, afrocolombianas y desplazadas.

. Al Ministerio Público a sancionar disciplinariamente a aquellos agentes del Estado que con sus acciones u omisiones pongan en riesgo la labor de los defensores de derechos hu- manos.

. Al Procurador a verificar cada trimestre la exactitud y objetividad de la información contenida en los archivos de in- teligencia militar sobre defensores de derechos humanos y hacer público su resultado.

. A la Ministra de Defensa a incorporar en los cursos de formación de los miembros de la fuerza pública el estudio sis- temático del derecho internacional de los derechos humanos y del dih. Para ello, recomienda celebrar un acuerdo de capa- citación continua con la Defensoría.

ii) Conflicto armado interno

El Alto Comisionado insta

. A las Farc-ep, al eln, a las auc y a los demás grupos gue- rrilleros y paramilitares a respetar el derecho a la vida de to- dos los civiles. Los insta, en especial, a abstenerse en todo mo-

RECUADRO 8.1

La ONU y los derechos humanos: 27 recomendaciones para Colombia Michael Frühling*

* Director en Colombia de la Oficina del Alto Comisionado de las Na- ciones Unidas para los derechos humanos.

195 El conflicto, callejón con salida

mento de ataques contra la población civil, ataques indiscri- minados, reclutamiento de menores y actos de terrorismo.

. A liberar de inmediato y sin condiciones a todas las personas tomadas como rehenes, y a abstenerse de la práctica inaceptable del secuestro.

. A abstenerse de emprender acciones que afecten el goce de los derechos humanos de la población civil y disminuyan la capacidad del Estado para cumplir con su obligación de protegerlos y garantizarlos.

. A la fuerza pública a observar irrestrictamente los debe- res impuestos por el dih, en especial los relacionados con el cumplimiento de los principios de limitación, distinción, pro- porcionalidad y protección general de la población civil.

. A todas las partes en el conflicto armado a cumplir con las obligaciones a ellas impuestas por las normas internacio- nales que prohíben el empleo, el almacenamiento, la produc- ción y la transferencia de minas antipersona.

. Recomienda al gobierno, a los grupos armados ilegales y a los sectores representativos de la sociedad civil a no escatimar esfuerzos para establecer, cuanto antes, acercamientos dirigidos al diálogo y a la negociación hacia la superación del conflicto ar- mado interno y el logro de una paz duradera. Los diálogos y la negociación deberán tomar en cuenta, desde un principio, los derechos humanos y el dih, así como incorporar en su agenda el tema de los derechos a la verdad, a la justicia y a la reparación.

iii) Estado de derecho y la impunidad

El Alto Comisionado solicita

. Al gobierno y al Congreso que en la adopción de políti- cas y elaboración de normas presten la debida atención a las obligaciones asumidas por Colombia como Estado parte en los instrumentos internacionales de derechos humanos y dih. Los urge a tener en cuenta los principios internacionales de legalidad, necesidad, proporcionalidad, temporalidad y no

discriminación cuando adopten y apliquen políticas y medi- das relacionadas con la seguridad y el orden público. En es- pecial, los insta a no introducir en el ordenamiento jurídico colombiano normas que faculten a los miembros de las fuer- zas militares para ejercer funciones de policía judicial, ni otras que sean incompatibles con la independencia de la justicia.

. Al Fiscal a presentar ante el Congreso un proyecto de ley sobre la carrera para los funcionarios y empleados de esa entidad, con el fin de fortalecer la independencia e imparciali- dad de la institución.

. Al Fiscal a asegurar y fortalecer la independencia de su unidad de Derechos Humanos y dih, garantizar la protección de sus integrantes y a dotarla de los recursos necesarios para desarrollar las investigaciones a su cargo.

. Al Fiscal a establecer dentro de esa Unidad un grupo especializado en la investigación de los posibles vínculos de miembros de la fuerza pública con grupos paramilitares. Ex- horta, asimismo, a los organismos de cooperación internacio- nal a respaldar esta iniciativa.

. A la Ministra de Defensa a suspender de inmediato del servicio a los miembros de la fuerza pública involucrados en graves violaciones de los derechos humanos y crímenes de guerra, poniendo en conocimiento de las autoridades judicia- les y de control la información pertinente.

. Al comité especial de impulso de investigaciones de violaciones de derechos humanos e infracciones al dih, presi- dido por el Vicepresidente, a que trabaje proactivamente so- bre una selección de casos representativos de dichas violacio- nes, y a que cada trimestre elabore un informe al Presidente, Fiscal, Procurador y Defensor del Pueblo sobre el avance en las investigaciones de los mismos.

. Al Presidente a adoptar, en su condición de Jefe de Esta- do y de comandante supremo de la fuerza pública, to- das las medidas necesarias para que, independientemente

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Informe Nacional de Desarrollo Humano Colombia - 2003

196

de posibles diálogos entre el gobierno y los grupos paramili- tares, cese todo vínculo entre servidores públicos y miembros de dichos grupos. También lo exhorta a informar al Procura- dor y al Defensor del Pueblo, por medio de reportes semestra- les, sobre la ejecución de dichas medidas y los resultados de las mismas.

iv) Políticas económicas y sociales

El Alto Comisionado exhorta

. Al gobierno a desarrollar una política consistente para disminuir la brecha de iniquidad en el país y asegurar que se adopten todas las medidas necesarias para lograr una dismi- nución de los índices de analfabetismo y desocupación, y un aumento en el acceso a la salud, la educación y a la vivienda.

v) Promoción de una cultura de derechos humanos

El Alto Comisionado recomienda

. Al gobierno, a través de la Comisión intersectorial per- manente para los derechos humanos y el dih, a elaborar un plan de acción en derechos humanos que incorpore una políti- ca integral de género, y a presentar en el transcurso del primer semestre de  un cronograma para su puesta en marcha.

. A la Ministra de Educación incorporar, a partir del ini- cio de los próximos calendarios escolares, la enseñanza de los derechos humanos en los programas de educación primaria y secundaria, mediante un acuerdo de capacitación continua con la Defensoría.

. Exhorta al Consejo Superior de la Judicatura, a la Fis- calía y a la Procuraduría a establecer con la Defensoría conve- nios análogos para la formación permanente de sus funciona- rios y empleados en derechos humanos y dih.

vi) Asesoramiento y cooperación técnica de la Oficina

El Alto Comisionado

. Urge al Estado a dar seguimiento a las recomendacio- nes internacionales, incluidas las del presente informe, y ex-

horta al Vicepresidente para que coordine, con la coopera- ción y el asesoramiento de la Oficina, la elaboración de un cronograma de aplicación de las distintas recomendaciones emitidas por los órganos internacionales competentes.

. Invita al gobierno, al Congreso, a la Fiscalía, a la Procu- raduría y a la Defensoría a profundizar la interlocución con la Oficina, beneficiándose plenamente con su mandato de ase- soría y cooperación técnica.

La Oficina de la ONU

La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Nacio- nes Unidas para los Derechos Humanos se encuentra en el país desde , y se estableció con base en un acuerdo firma- do entre el gobierno colombiano y el Alto Comisionado.

En agosto de , el presidente Álvaro Uribe Vélez soli- citó al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los De- rechos Humanos extender su periodo por cuatro años más, hasta octubre de , petición que fue aceptada.

Según el acuerdo, la Oficina en Colombia tiene como man- dato cuatro tareas principales. La primera de ellas es observar, sistemática y analíticamente, la situación de los derechos hu- manos y del dih en todo el país. La segunda es ofrecer aseso- ría en estos temas tanto al gobierno como a las autoridades del Estado y a la sociedad civil. La tercera es ofrecer cooperación técnica al gobierno, a las autoridades del Estado, a las institu- ciones que manejan el tema y a la sociedad civil interesada. La cuarta es informar, difundir y promocionar los derechos hu- manos y el derecho internacional humanitario entre los co- lombianos.

197 El conflicto, callejón con salida

• Ambos atacan a muerte a las supuestas o reales perife- rias de apoyo del adversario (homicidios por fuera de com- bate, con el aditamento, en el caso de los paramilitares, de las masacres y las desapariciones forzadas), o las fuerzan al desplazamiento (más las autodefensas que las guerrillas).

• La guerrilla utiliza medios de combate (cilindros de gas, voladuras de oleoductos...) con graves efectos colatera- les sobre la población civil, o ataca a ésta con explosivos pa- ra generar pánico y presionar al gobierno.

• Ambos extorsionan a la población civil para financiar su guerra (la guerrilla amenaza y secuestra a los hacenda- dos; los paramilitares ejercen sobre és-

tos una extorsión suave y negociada; ocasionalmente también los secuestran). Es muy difícil que los grupos irre- gulares abandonen las prácticas men- cionadas porque son mecanismos ba-

ratos y eficientes de agresión contra el enemigo y sus pre- suntas bases de apoyo, y financiación de la actividad béli- ca. Consideran que suprimirlas restringiría su capacidad de acción.

b. Problemas políticos

El enfoque de los grupos irregulares sobre el dih es pragmá- tico. El alivio de los sufrimientos de la población civil no está en el centro de sus preocupaciones. Sus aperturas hacia lo humanitario obedecen a cálculos de mejoría de imagen, equi- paración con el Estado o construcción de puentes para la negociación política. Todo ello politiza, en un sentido no de- seable, la relación de esos grupos con la humanización del conflicto.

Algunos sectores de la guerrilla estiman que el dih ha sido creado y es utilizado por los Estados según su propia conve- niencia, y les parece ilusorio que el gobierno se someta a las normas humanitarias. Esto es especialmente cierto respecto a las Farc; el eln, por la influencia del cristianismo de izquier- da en sus filas, es más receptivo al dih.

2. Obstáculos que afectan al Estado

A pesar de las falencias de la democracia colombiana, el Esta- do se somete a la legalidad internacional y a la Constitución y las leyes internas, y deriva de allí su legitimidad. Y a diferen-

cia de los grupos irregulares, conoce lo que está en juego en el respeto a las leyes humanitarias. No obstante, el Estado carece de determinación para:

—Garantizar que todos sus agentes armados se someterán a los límites que impone el dih en la lucha contra la subver- sión.

—Realizar los esfuerzos de presión, pedagogía y negocia- ción requeridos para que los grupos irregulares se sujeten al dih.

Lamentablemente muchos funcionarios son insensibles a los padecimientos de la población atrapada en el conflic-

to. Quieren evitar a toda costa que la guerrilla se beneficie políticamente de las negociaciones humanitarias. Y ven al

dih, exclusivamente, como un instrumento de denuncia con-

tra la subversión. Pero es válido el temor que existe en el Estado y la sociedad a ser tolerantes con las atrocidades de los grupos irregulares, so pretexto de la dificultad de huma- nizar el conflicto. Y a desconocer que el dih consagra un mínimo de protección de la persona humana que las partes no pueden reducir mediante acuerdo alguno.

B. Aperturas hacia la humanización del conflicto

A pesar de los obstáculos para la humanización, diferentes sectores han asumido aperturas hacia ésta, así:

1. Los grupos armados irregulares a. La guerrilla

En septiembre de , la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar expidió unas “normas de comportamiento con las masas” que señalan que el derecho a la vida es “nuestro prin- cipio fundamental”, mandan respetar las actitudes políticas de la población y la autonomía de las minorías étnicas, pros- criben el asesinato, prohíben los ajusticiamientos (excepto por los delitos más graves y previa confrontación de prue- bas y autorización de la máxima dirección) y ordenan estu-

Algunos sectores de la guerrilla estiman que el DIH ha sido creado y es utilizado por los Estados según su propia conveniencia, y les parece ilusorio que el gobierno se so- meta a las normas humanitarias.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Informe Nacional de Desarrollo Humano Colombia - 2003

198

diar y practicar el dih “de acuerdo con las condiciones de nuestra guerra revolucionaria”.

En  las Farc emitieron unas “recomendaciones a la población civil”, donde pretenden darle pautas para no ser utilizada como escudo por la fuerza pública: le aconsejan no acercarse a los cuarteles ni a los vehículos militares y se- ñalan que “los vehículos de prensa y de organismos huma- nitarios deben transitar con distintivos perfectamente visi- bles y a mínima velocidad”.

Casi todas las demás aproximaciones de las Farc a la humanización se han producido dentro de las negociacio- nes de paz. El tema fue incluido en el punto  de la agenda de negociación con el Gobierno Pastrana, así: “. Acuerdos sobre [dih]. . Desvinculación de los niños del conflicto armado. . Minas antipersona. . Respeto de la pobla- ción civil. . Vigencia de las normas internacionales”. En el Acuerdo de Los Pozos (febrero de ) esa organización se comprometió a discutir un cese al fuego y de hostilida- des. En desarrollo de un acuerdo de canje, pusieron en li-

bertad a casi cuatrocientos soldados y policías (a cambio de catorce guerrilleros enfermos). También realizaron algunas treguas unilaterales. Rotas ya las negociaciones, propusie- ron realizar un nuevo intercambio humanitario entre todos los guerrilleros presos y los militares y dirigentes políticos retenidos por la guerrilla.

En  el eln emitió un “código de guerra”, donde se señala que está “prohibido tomar rehenes”. No obstante, se agrega que la organización cobrará “tributos de guerra” y

In document INDH-Colombia_2003_sp.pdf (página 188-200)