Por
JOSÉ MARÍA ROMÁN SÁNCHEZ
Morfología del humor
JOSÉ MARÍA ROMÁN SÁNCHEZ, es Catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Valladolid. Director del Grupo de Investigación Reconocido en “Psicología de la Educación” dentro del cual lleva una línea de investigación, iniciada en 1998, sobre “Sen- tido del Humor y Educación”.
Con catorce años de docencia en la Universidad de Barcelona y die- ciocho en la de Valladolid, actualmente imparte clases de “Psicología de la instrucción”, “Psicología de la educación familiar” y “Estrategias cognitivas de aprendizaje”.
Como investigador principal (o como investigador) ha participado en doce Proyectos de I+D sobre: “metodologías de enseñanza en educa- ción secundaria y universidad", “estrategias de aprendizaje en superdo- tados”, “educación familiar” y “sentido del humor y educación”.
Concretamente en este último campo: Programa para el desarrollo del “sentido del humor” en el profesorado (2001-03) y El “sentido del humor” como estrategia de afrontamiento del estrés en el profesorado (2004-06).
La “producción científi ca” derivada de esos proyectos es (como au- tor o coautor) es: 5 tests, 16 libros, 48 capítulos de libro, 44 artículos de revistas y otras publicaciones.
Dentro de ese mismo marco ha dirigido 21 tesis doctorales. Son relevantes sus aportaciones al campo de la tutoría La tutoría: pautas de acción e instrumentos útiles al profesor tutor (Ediciones Ceac), La tutoría en educación secundaria (Ediciones Ceac) o “El Modelo CARI de tutoría de alumnos en la universidad” (capítulo de libro)–,
* al de la estrategias de aprendizaje -ACRA: Escalas de Estrategias de Aprendizaje (TEA ediciones) o, entre otras, Aprendo si relaciono: Programa de entrenamiento en estrategias de aprendizaje (Editorial Aprendizaje Visor)–,
* al de la educación familiar -PEF: Escalas de identifi cación de prácticas educativas familiares (Editorial Cepe) o, entre otras, Edu- cación familiar y autoconcepto en niños pequeños (Ediciones Pirámi- de)–,
* y al ámbito del sentido del humor: “Modelo dimensional del sentido del humor” (capítulo de libro), CASH: Cuestionario Auto-ob- servacional del Sentido del Humor (test), Programa de desarrollo del Sentido del Humor en el profesorado y otros artículos.
Ha sido –o es– miembro: de Comisiones de Evaluación de Proyectos de I+D para el MEC y para la ANEP, y de la Comisión de Expertos que elaboró el Libro Blanco de los Grados de Magisterio para la ANECA.
Finamente, para terminar, poner a la consideración de ustedes “dos datos” más: ha trabajado como Consejero ECTS en las siguientes uni- versidades: La Rioja, Las Palmas de Gran Canaria, La Coruña, UAM, UCM y UEMC. Y, desde junio de 2001, es Decano de la Facultad de Educación y Trabajo Social de la UVA.–
(RESUMEN)
E
L “sentido del humor”, como constructo psicológi- co, es considerado tanto un componente de la perso- nalidad, dentro del Factor I: “extraversión” también llamado energía, urgencia o asertividad por el Modelo de los Cinco Grandes Factores de la Personalidad (COSTA Y MCCRAE, 1992: CAPRARA et al. 1993), como un compo- nente de la inteligencia, p.e. en la Teoría del desarrollo de la inteligencia por acumulación de habilidades (Secadas, 1996) o en la Teoría triárquica de la inteligencia (Stern- berg, 1997).Es un fenómeno enormemente complejo y multidimen- sional, y por ende difícil de estudiar científi camente. Como objeto de estudio científi co, tiene que ser acotado para poder ser analizado empíricamente, por lo que hasta el momento lo que tenemos son sólo visiones parciales del mismo: frag- mentación de los conocimientos científi cos disponibles.
Dada la complejidad del SH (Sentido del Humor), los distintos grupos de investigación (por ejemplo: en Ingla- terra, THORSON, 1993; en Alemania, RUCH, 1996; en Espa- ña, GARCÍA LARRAURI, 1998; en Bélgica, Saraglou, 2002; en USA, MARTIN, 2003; en Grecia, ANTONOPOULOU, 2004) que lo abordan científi camente lo hacen desde puntos de vista también distintos. Con lo que nos puede ocurrir como en el cuento de la sabiduría milenaria hindú “Los ciegos y el elefante”. Estaban tan ansiosos por conocerlo que cuando se chocan con él cada uno hace una generalización excesiva de su visión parcial y sensorio-motriz del elefante.
La investigación científi ca es humilde, prudente y parsi- moniosa para no caer en la generalización excesiva de los ciegos del cuento (que, a fi n de cuentas, eso somos los in- vestigadores). Por tanto lo que digamos del SH, lo diremos de aquello concreto que hemos acotado y no más. Porque todavía falta una “defi nición conceptual” integradora. Falta más trabajo racional y empírico de integración, de síntesis superadora de las distintas dimensiones del SH. Y sin ella, tampoco podemos disponer de una “defi nición operativa” que permita medir o manipular con rigor las variables. Falta rigor en la aplicación de los criterios psicométricos.
Por ello en el ámbito de la psicología se considera al SH, más que un constructo científi co, un fenómeno de estudio racional cuando no folklórico. Hay importantes preguntas por responder: ¿Cuál es su grado de estabilidad temporal? La respuesta condiciona p.e. la construcción de instrumen- tos de medida ¿De tipo autoinforme? ¿De tipo conductual? Con las visiones parciales de cada grupo de investigación (acumulación de conocimientos científi cos sobre el SH), otros investigadores que vendrán detrás, realizarán síntesis integradoras y comprensivas, provisionalmente verdaderas, que avanzando en espiral permitirán conocerle cada vez mejor e intervenir preventiva, correctiva u optimizadora- mente sobre el SH que es lo que a la postre importa.
Pues bien, en esta conferencia, vamos a abordar el con- cepto que del SH tienen los profesores, bien en formación bien en activo. De ahí el título “Sentido del Humor y Edu- cación”.
Explicaremos cómo hemos identifi cado los componen- tes del sentido del humor e este sector de la población espa- ñola. Y cómo hemos llegado a un concepto empírico del SH que gira en torno a cuatro dimensiones o factores: modelo multidimensional del sentido del humor.
Una vez elaborado el modelo, describiremos el instru- mento construido para medirlo (defi nición operativa). Para terminar la conferencia con una descripción de lo que se puede hacer para mejorar el grado de SH que cada uno po-
sea. Porque el SH es mejorable. En una escala centil, una persona puede puntuar 23 y con entrenamiento puede llegar a mejorarlo posiblemente hasta 31. O tener 82 y con tra- bajo y entrenamiento puede desarrollarlo hasta 89. Todos podemos mejorar algo nuestro SH entendido –por supues- to– según las dimensiones y componentes del modelo mul- tidimensional del sentido del humor.
Algunas cuestiones que (¡posiblemente!) abordaremos en esta conferencia (no todas ¡faltaría más!).
DEQUÉSENTIDODELHUMORHABLAMOS
Aproximación al concepto de SH: Algunas propuestas de defi nición. Un modelo multidimensional del SH.
Por qué mejorar el SH y reír más: Benefi cios del SH y la risa en la salud. SH y fl exibilidad de pensamiento. SH y efecto emocional (El humor negro: desafío ante el temor. Reírse de uno o una misma: la esencia del humor). SH y función social e interpersonal (Poderoso recurso en las rela- ciones interpersonales. El humor como elemento de crítica social). Cuándo el humor es oportuno. Dónde ubicar el SH. Una llamada de atención al hemisferio derecho.
Dada la complejidad y riqueza del concepto, hoy en día no parece haber otra posibilidad que la de considerar múltiples dimensiones para defi nirlo. De este modo, según nuestro modelo, se puede considerar que una persona con SH es aquella que tiene, en mayor o menor grado, estrate- gias, habilidades y automatismos para percibir relaciones de forma insólita mostrando el lado divertido o cómico de las situaciones; para apreciar lo que es y tiene, y disfrutar de ello; que se ríe frecuentemente y busca y valora lo que le produce humor; que utiliza el humor para hacerle frente a las adversidades y en las relaciones interpersonales.
Diferentes trabajos de investigación confi rman la contri- bución del SH y de la risa a una mejor salud física y mental. El SH supone un factor de resistencia ante el estrés y las adversidades, tiene una acción positiva contra la ansiedad
y la tristeza. Da salida a la hostilidad de manera más sana y adaptada, en defi nitiva, permite un mayor control sobre nuestras vidas y unas relaciones más satisfactorias con los demás. En resumen, podríamos decir que el SH y el opti- mismo son fuerzas capaces de transformar nuestras vidas en algo verdaderamente agradable y no meramente sopor- table.
El uso del humor tiene sus riesgos cuando no se tiene en cuenta al otro como persona, cuando se utiliza el humor para reírse de..., ridiculizar a..., o en general cuando no hay una buena relación en el grupo.
Los datos de que disponemos parecen indicar que la ubi- cación cerebral de los mecanismos neuronales del SH esta- rían en una zona de confl uencia en la corteza pre-frontal del hemisferio derecho.
Barreras para el sentido del humor
Tres tipos de obstáculos: provenientes de la sociedad; que aluden al tipo de personalidad y de estrés y situaciones que no se saben manejar. El estrés, enemigo número uno del SH.
Podemos afi rmar que según se va creciendo, la risa y el humor se van perdiendo bajo capas de seriedad, autocon- trol, inhibición, responsabilidad, miedo e inseguridad.
Algunos de los obstáculos para ir relegando el SH y la risa provienen de las presiones sociales a las que conside- ramos hay que plegarse para mantener una buena imagen. Tampoco favorece el SH el bombardeo permanente de ca- tástrofes y noticias negativas a las que nos encontramos so- metidos a través de los diferentes medios.
Otros obstáculos provienen de nosotros o nosotras mis- mas, nos solemos referir a ellos como rasgos de persona- lidad o “de carácter” y el mayor inconveniente, es que se consideran tan arraigados y estables que se tiene la falsa convicción de que es imposible hacer nada por erradicarlos, aunque nos perjudiquen.
Enemigo número uno: el estrés, las preocupaciones, los problemas de relación y de todo tipo que se van dando en la vida. En realidad, la forma en que evaluamos las situaciones y lo que lo que nos decimos a nosotros o nosotras mismas, así como las estrategias de que se dispongan para hacerles frente, son factores que están infl uyendo en la cantidad de ansiedad que experimentamos.
Disposición mental y expectativas de autocontrol ante las situaciones, tienen que ver en el éxito para alcanzar una meta o superar un problema. Este tipo de obstáculos para el SH es tan habitual, que es necesario comprenderlos para facilitar una disposición favorable al SH y la risa. Las personas han de ser sensibles al lenguaje de su cuerpo, a los indicios que avisan del estrés y poner los medios para remediarlo.
Son importantes las atribuciones, y las consecuencias para sentimientos y conductas, de las personas optimistas y pesimistas ante los sucesos positivos de su vida, y sobre todo ante los acontecimientos negativos, que es cuando más se requiere disponer de un pensamiento racional y sensato sin dejarse llevar por las emociones. Es menester cuestio- narse a fondo las creencias irracionales ante una situación y hacerlo de modo que se pueda tomar distancia, único modo de poder introducir un poco de humor en ella.
Como vemos, esta conceptulización del SH, supone una propuesta muy diferente a la basada tan sólo en provocar la risa (estrictamente lo que se considera risoterapia), o en repetirse sin más, delante o no de un espejo, consignas del tipo “estoy bien, me siento tranquila o tranquilo”, “soy ca- paz de hacerlo”, “nada me debe perturbar”, etc... Si no le sigue un trabajo personal de rebatimiento de ideas irracio- nales y de acción efectiva sobre las causas y su resolución, creemos que de poco sirven estas consignas.
Promover el sentido del humor
El mejor regalo: educar desde la infancia el SH; Cultivar la sonrisa y la risa desde los primeros meses de vida; ense- ñar optimismo y buen humor; favorecer un entorno salu-
dable. Posteriormente: qué hacer para mejorar el SH y reír más: Intención de mejorar el sentido del humor; Compor- tarse como una persona con SH; Importancia de la práctica continuada.
El mejor regalo que los padres y las madres pueden ha- cer a sus hijos e hijas es promover su SH. Los efectos be- nefi ciosos sobre la salud, la fl exibilidad del pensamiento, el equilibrio emocional y la resolución de confl ictos les serán de gran utilidad a lo largo de la vida.
Desde el nacimiento, con los primeros intercambios, se puede favorecer la sonrisa y posteriormente la risa. Aho- ra bien, lo importante es promover estas conductas no sólo cuando son bebés, que resulta más sencillo, sino a lo largo de todo su desarrollo, y sobre todo en situaciones de con- fl icto, en medio de las frustraciones y cuando las cosas no van como se preveían.
Los niños y niñas aprenden y sacan conclusiones acerca de la naturaleza del mundo y de las personas a través del comportamiento de sus padres y madres, de lo que ven y experimentan. Es pues importante ofrecer la posibilidad de observar el comportamiento de ambos como personas ale- gres, divertidas y optimistas a la par que reforzar las mues- tras de humor oportuno y la conducta alegre y juguetona de los niños. Estas habilidades constituirán una herramienta muy poderosa para sus aprendizajes futuros y para afrontar situaciones estresantes.
Los padres y las madres alegres y divertidas, van a crear lazos más sólidos con sus hijos e hijas y van a ser más atrac- tivos como fi guras de imitación. Y esa actitud no sólo es compatible con la disciplina y las normas, sino que favore- ce su mejor aceptación y cumplimiento.
Si bien el ideal es aprender las habilidades que integran un buen SH desde la infancia, el buen SH se puede retomar o mejorar en cualquier otra etapa de la vida.
En cualquier momento es posible iniciar la práctica de las estrategias y habilidades que componen el SH. Para ello es importante tener la intención de mejorar el SH y abrir
mente y cuerpo a ello. En este sentido sugerimos empezar por refl exionar y autoevaluar el actual SH y fi jar los obje- tivos a los que queremos dirigirnos. Se requiere además el renovado compromiso diario de aprender a pensar en po- sitivo y comportarnos consecuentemente a pesar de lo que nos suceda o de las circunstancias: Y, por último, el empeño para persistir en ello de modo que se convierta en un hábito de comportamiento.
Referencias:
CARRETERO, H. (2005). Sentido del Humor: Construcción de una Escala de Apreciación del Humor. Universidad de Granada. Tesis doctoral.
GARCÍA LARRAURI, B. (2006). Programa de Mejora del Sen- tido del Humor. Madrid: Ediciones Pirámide.
GARCÍA LARRAURI, B. MONJAS, I. ROMÁN; J.M. y FLORES, V. (2004). “Sentido del humor: Delimitación conceptual, evaluación y propuestas de intervención”, en M.I. RUIZ y otros (eds): Aportaciones psicológicas al desarrollo difícil (pp. 387-430). Badajoz: Edita Psicoex.
GARCÍA LARRAURI, I. FLORES, V. MONJAS, I. y ROMÁN, J.M. (2002). “Sentido del humor y variables sociopersona- les”, en I. MONJAS (comp.): Habilidades sociales: La competencia personal y social (pp. 175-177). Vallado- lid: Edita Angelma.
GARCÍA LARRAURI, V. MONJAS, I. ROMÁN, J.M. y I. FLORES, (2002). “Sentido del humor, rasgos de personalidad y variables situacionales”, en I. FAJARDO y otros (comps.): Necesidades educativas especiales: Familia y educación (pp. 463-478). Badajoz: Edita Psicoex.
ROMÁN, J.M. GARCÍA LARRAURI, V. MONJAS, I. y I. FLORES (2000): “Componentes del sentido del humor según fu- turos profesionales de la educación”, en C. MARCHENA Y R. ALCALDE (coords). La perspectiva de la educación en el siglo que empieza (pp. 819-827). Cádiz: Servicio de Publicaciones de la Universidad.