Las empresas transnacionales Poder político y económico
III.2. I Estrategias de las empresas transnacionales ante gobiernos del Sur
El aspecto central ya ha sido tratado en páginas precedentes al analizar las rela- ciones entre la empresas transnacionales y el poder de los Estados. No obstante, conviene detenerse en cinco dimensiones relacionadas con las estrategias de las multinacionales ante los gobiernos del sur, premisas básicas de su poder político:
1. Una primera dimensión, en clave más genérica, se refiere a las relaciones
internacionales entre Estados soberanos y a la necesidad de delimitar quiénes son los actores clave en el escenario internacional. La teoría rea- lista incide en los Estados como los actores exclusivos y definitivos de la
esfera internacional, siendo las relaciones de poder las que establecen los marcos de definición de las relaciones internacionales. En el capítulo I ya se estableció la diferente caracterización entre Estados ricos y pobres, así como sus relaciones con las empresas transnacionales.
La teoría pluralista establece una diversidad de actores con relaciones inde- pendientes entre sí, y la teoría constructivista va más allá de los intereses materiales como ejes centrales de las relaciones internacionales (Tarrow, 2001, págs. 1-20). La globalización económica ha desplazado el debate hacia las relaciones de facto que establecen verdaderos bloques de poder, que fun- cionan como vasos comunicantes entre Estados imperiales, empresas trans- nacionales y organizaciones internacionales, fundamentalmente económicas. Ahí se sitúa la fortaleza política de las empresas multinacionales y la rela- ción de reciprocidad (instrumentalización-condicionalidad) entre Estados y empresas transnacionales. Los ejemplos son múltiples y los instrumentos
jurídicos y políticos definitivos79.
2. Las relaciones concretas entre empresas multinacionales y países del Sur
económico han respondido históricamente a tres variables: los países en desarrollo poseen recursos naturales y mano de obra abundante, situación inversa a la de los países de origen de las multinacionales. Las diferencias provocan tensiones entre los propietarios del capital y los receptores (Guillén, 2006, pág. 339). Las dictaduras y los gobiernos neoliberales de los países periféricos prepararon las condiciones para el aterrizaje de las empre- sas transnacionales. Su alianza fue un hecho, materializado en políticas directamente represivas y autoritarias o en políticas privatizadoras, desregu- ladoras y liberalizadoras de los recursos y normas referentes a los bienes colectivos y establecidas por gobiernos supuestamente democráticos. Por último, existieron periodos históricos en que las empresas transnaciona- les fueron consideradas agentes del neocolonialismo y de la quiebra de la soberanía nacional (Parera, 2005, págs. 16-23). La globalización neoliberal generó que los países del Sur aceptaran las políticas de ajuste estructural y
79Los intereses de las multinacionales españolas en México no son ajenos al reconocimiento (casi
inmediato e incluso anterior a la sentencia del Tribunal Electoral) por parte del gobierno del pre- sidente Rodríguez Zapatero del cuestionado presidente Felipe Calderón, pese a las fuertes dudas respecto a la existencia de un posible fraude electoral. En el Foro de Inversiones y Cooperación Empresarial México-España celebrado el 5 de Diciembre de 2006 , el presidente Calderón cons- tató que los intereses de las empresas españolas serán bien atendidos por su gobierno, ya que se abren grandes oportunidades para la construcción de aeropuertos, carreteras, puentes, presas, infraestructura energética y turismo.
sus instrumentos jurídicos: normas multinacionales, regionales y bilatera- les. Sólo en los últimos años han reaparecido gobiernos progresistas que reinterpretan con mayor o menor contundencia las reglas del libre merca- do y de la desregulación. No obstante, las dificultades son de tal calibre que
el presidente brasileño Lula, Tabaré Vázquez en Uruguay80o Daniel Ortega
en Nicaragua encuentran muchísimos problemas para establecer políticas
propias81.La necesidad de inversiones extranjeras es tan acuciante que las
multinacionales consiguen renegociar contratos de explotación en condi- ciones suficientemente ventajosas con gobiernos como el del presidente venezolano Chávez o el boliviano Evo Morales, cuyas políticas son de mayor confrontación. El poder de las transnacionales es tan importante como para mantenerse en el centro de las relaciones internacionales.
3. La manera de actuar de las empresas transnacionales en los países recep-
tores de las inversiones, dependerá, a su vez, del tipo de estrategia econó- mica implementada por éstos: ya sea por exportaciones o por sustitución de importaciones, en combinación con políticas permisivas o restrictivas. El cuadro siguiente presenta los cuatro contextos posibles.
80Una visión crítica sobre su modelo de reformas en Mañán (2007).
81La primera reunión de Daniel Ortega tras conocerse los resultados que le proclamaban como
ganador en noviembre de 2006 fue con inversores extranjeros. El mensaje lanzado fue que la nueva administración no pondrá en riesgo la participación del país en el Tratado de Libre Comercio de América Central con Estados Unidos (CEPS, 2006, pág. 25). Tendencia manteni- da en fechas posteriores. Así la reunión que tuvo Daniel Ortega con el presidente de la multina- cional Cargill, que ejecuta prácticas muy criticadas en Nicaragua por la Federación Unitaria de los trabajadores de la alimentación. Rel-Uita, Nicaragua, que las transnacionales se sientan segu- ras, www.rel-uita.org
Políticas locales hacia las EMN
Permisivas
Restrictivas
Estrategia de desarrollo económico Promoción de exportaciones
• Las EMN extranjeras se perciben como “socias” dentro de un modelo de desarrollo económico orientado hacia el exterior.
• Adquisiciones en industrias maduras.
• Propiedad total en industrias en expansión. • Requisitos de la fuerza de trabajo: flexibilidad, capacitación, estabilidad. 4 3 • Las EMN extranjeras se
perciben como “colaboradoras” para obtener tecnología y capacidad de
comercialización en aras a incrementar las exportaciones. • Zonas francas de
procesamiento
de exportaciones (ZPE). • Contratos de fabricación;
negocios conjuntos (JV) con participación minoritaria. • Requisitos de la fuerza
de trabajo: salarios bajos, sumisión, no afiliación a sindicatos.
• Las EMN se perciben como «males necesarios» en el esfuerzo por desarrollar y profundizar la sustitución de importaciones. • Negocios conjuntos JVS en industrias maduras. • Propiedad total o JVs en industrias en expansión. • Requisitos de la fuerza
de trabajo: poder adquisitivo, estabilidad en las relaciones industriales.
1 2 • Las EMN extranjeras se
perciben como «villanas» que se debe evitar para preservar la soberanía y la independencia nacionales. • Exodo de las EMN dadas
las políticas hostiles; expropiaciones o nacionalizaciones.
Sustitución de importaciones
LA PERSPECTIVA SOCIOPOLÍTICA DE LA EMPRESA MULTINACIONAL (EMN)
El cuadro expuesto presenta con claridad las actuaciones económicas concretas de las transnacionales en los países en desarrollo, pero adolece de una doble reflexión: sitúa en planos de igualdad a ambos interlocutores, las multinacionales que poseen acti- vos (tecnología, marcas, capital) y los países del Sur económico, que disponen de recursos naturales y humanos, cuando la asimetría es un hecho tan evidente que se refleja tanto en las relaciones de poder como en los instrumentos jurídicos y econó- micos ya tratados al analizar el Derecho Comercial Global. Por eso, la casilla núm. 2 sólo tiene entidad propia, y de manera excepcional, con el resurgimiento de nue- vos y puntuales gobiernos de América Latina y siempre subordinados a las reglas de la economía neoliberal. De ahí, que las prácticas restrictivas hacia las empresas trans- nacionales sean más formales y descriptiva que reales.
4. Siguiendo con análisis puntuales de las relaciones entre transnacionales y
países periféricos, existen estudios que diferencian entre la inversión ya verificada y la no verificada (Haggard, 1990, págs. 220-222).
Caso
Inversiones extractivas
• Las inversiones grandes y a largo plazo ayudan a la EMN a obtener
compromisos del gobierno local, salvo que haya competencia de otros inversores.
• La balanza de poder se inclina hacia el gobierno a medida que asimila el proceso de producción y se va realizando la inversión.
Inversiones para sustituir importaciones
• La EMN es débil porque el gobierno local puede decidir quién realiza operaciones dentro de su mercado protegido.
• La balanza de poder se inclina hacia la EMN a medida que fortalece sus vínculos con los
proveedores, compradores, y socios (en negocios conjuntos o JV).
Inversiones orientadas a la exportación
• El gobierno local es débil si el costo de la mano de obra es la ventaja local; pero será más fuerte si la inversión de capital es grande.
• La balanza de poder no cambia en tanto en cuanto las ventajas de localización permanezcan y los activos productivos sean móviles (por ejemplo, maquinaria).
Antes de invertir Después de invertir
LA CAPACIDAD DE NEGOCIACIÓN DE LA EMPRESA MULTINACIONAL (EMN) CON RESPECTO AL GOBIERNO DEL PAÍS EXTRANJERO EN EL QUE OPERA
El cuadro permite diferenciar entre el antes y el después de la inversión. Gráficamente se matiza el mecanismo de poder de las empresas transnacionales. La posible graduación del mismo queda neutralizada con el poder jurídico de las normas multilaterales, regionales y bilaterales de comercio e inversión. Los con- tenidos normativos, la exigibilidad jurídica ante los tribunales arbitrales y la debi- lidad de los ordenamientos nacionales, distorsionan la validez del cuadro descri- to, más allá de su carácter descriptivo.
5. Los Estados desarrollados impulsan mecanismos jurídicos y económicos que
custodian y dinamizan los intereses de sus empresas transnacionales. Se mate- rializan en el apoyo a la estructura económica internacional y en políticas con- cretas de orden económico y político. Así, EEUU ofrece la tasa de fiscalización más baja posible y el departamento del Tesoro o el Servicio de Inteligencia ofrecen todo el aval a la causa empresarial (Verger, 2003, pág. 30).