UNIDAD VI. EDAD CONTEMPORANEA.
6.1 Ideas económicas de Owen 6.2 Ideas económicas de Fourier.
LIBROS DE APOYO
ASTUDILLO Ursúa Pedro, Lecciones de Historia del Pensamiento Económico, Sexta Ed. Editorial Porrúa, México D.F. 1988.
GOMEZ Granadillo Moisés Breve Historia de las Doctrinas Económicas, Vigésima Segunda Edición, Editorial Esfinge, Naucalpan Edo. De México.
HERRERIAS Armando, Fundamentos para la Historia del Pensamiento Económico., Cuarta edición, Editorial Limusa, México D.F.
TRANGAY Greta, Historia del Pensamiento Económico, Morevallado Editores, México 2005.
ZALDUENDO Eduardo A., Breve Historia del Pensamiento Económico tercera edición, Editorial Macchi, México D.F.
Difícil, en verdad, resulta elaborar una definición de socialismo que satisfaga a todo el mundo. El punto de vista etimológico no nos dice nada, puesto que “socialismo” significa, única y exclusivamente, camarada (del latín socius). Algo nos dice el aspecto filosófico, cuando enseña que el socialismo es una doctrina social en donde los derechos colectivos están por encima de los derechos individuales, a sea, una doctrina en donde la sociedad es el fin y el individuo el medio (para el individualismo, el hombre es medio y fin, a la vez).
De acuerdo con esta definición, el socialismo abandona, casi por completo, el terreno económico, para situarse francamente en el campo social. Si bien no se descarta la posibilidad de que haya habido, y aun de que existan, doctrinas que se ajustan a la misma, de ninguna manera ellas implican socialismo, en la acepción moderna del término. El socialismo de hoy es totalmente distinto al socialismo de ayer. Este ha muerto.
Al no encontrar una definición venturosa, sólo nos resta conformarnos con establecer sus características . Así, el socialismo contemporáneo, nacido desde el siglo XVIII, pero con una evolución sorprendente a partir de la segunda mitad del siglo XIX, se distingue, principalmente, en tres aspectos:
1. En la admisión de sólo un mínimo de propiedad privada. El mismo marxismo acepta la propiedad privada de los bienes de consumo.
2. En la reprobación casi unánime de la competencia. Ya Luis Blanc señalaba que el origen de todos los males sociales es la competencia. Planeación económica, enlugar de competencia, señala el socialismo.
3. En la abolición de la desigualdad económica. Esta idea es la más persistente dentro del socialismo, porque es la que más se acerca a la psicología socialista, a pesar de que igualdad implica sujeción social.
en precisión, en análisis y en hechos positivos, pero, como ciencia, aún resulta vulnerable. Varios de sus principios no han logrado superarse hasta ahora. Las utopías socialistas no han desaparecido del todo; no únicamente las hubo antes del socialismo científico: persisten durante éste y aun posteriormente a éste.
El movimiento socialista ha pasado por varias vicisitudes. Durante la primera mitad del siglo XIX, predomina el socialismo asociacionista o utópico, con Inglaterra y Ji rancia a la cabeza. (Es en Inglaterra, según Ferguson, donde por primera vez se usa el término “socialista”, en una obra que lleva por titulo Tite Poor Man’s
Guardian, aparecida en 1833.) En la segunda mitad, aparece el socialismo de Estado, el
socialismo científico o marxismo y el socialismo cristiano; los dos primeros, con marcado sello germano. Posteriormente, sobre todo después de la primera guerra mundial, aceptando que las doctrinas sí tienen patria, al contrario de lo que acontece en la ciencia, observamos que el socialismo, por circunstancias de tiempo y lugar, adopta, en cada país, una característica peculiar que lo diferencia de los demás. Por eso ahora se habla de socialismo inglés, francés, alemán, sueco, ruso, chino, etc.
Pero hablemos en particular del socialismo asociacionista; y, más tarde, haremos lo mismo con los demás. Así, ¿qué se entiende por socialismo asociacionista? Como su nombre lo indica, esta rama del socialismo se integra por aquellos pensadores que pretenden resolver los problemas sociales mediante la constitución de asociaciones. El socialismo que pregonan es un socialismo sui generis. Quieren una sociedad nueva, más que una simple reforma social, pero una sociedad en donde subsista la propiedad privada de los medios productivos. Es un socialismo con características individualistas, ya que su máxima aspiración es formar pequeños grupos autónomos, integrados por todas las clases sociales, a efecto de que el individuo no pierda su personalidad en el anonimato de las grandes multitudes.
Se aleja del liberalismo, cuando indica que crear asociación es crear medio nuevo; pero se acerca, cuando desea la libertad individual en todos sus aspectos. Sin embargo, los asociacionistas establecen una diferencia en cuanto a libertad: para el liberalismo, es privilegio de unos cuantos; y, para el socialismo, es de todos.
A los socialistas asociacionistas también se les llama “utópicos”(de utopia, que en griego significa “en ninguna parte”), por lo ilusorio de sus ideas. La historia registra varias utopías: la primera, sin duda la más conocida, es la famosa República, de Platón. Siglos después, citadas en orden cronológico, aparecen:
Utopía, de Tomás Moro (1516); La Ciudad del Sol, de Tomás Campanella
(1623); La Nueva Atlántida, de Francisco Baeon (1627); Otéana, de James Harrington (1656), y El Contrato Social, de Juan Jacobo Rousseau (1762).
Estos utópicos, y otros de cuño más reciente, describen una sociedad ideal, cuyo origen es la injusticia prevaleciente en las condiciones sociales y económicas de la época. Ello hace pensar que la utopía no fue mero sueño, ya que, en el fondo de la misma, latía una reacción a la realidad y, a la vez, un deseo de modificarla. Claro que en ninguno de estos casos hubo realmente socialismo.
Si en aquella época resultaron inoperantes las utopías, ello no descarta la posibilidad de que en otra más propicia se puedan realizar, como ha sucedido con varias al correr el tiempo. Así, el concepto de utopía sólo tiene validez en una época determi- nada. El término “utopía” se puede definir diciendo que la utopía es un medio artificial, creado dentro de un medio real, mediante un plan preconcebido.