UNIDAD VI. EDAD CONTEMPORANEA.
CARL MENGER (1840-1921) E VON WEISER (1851-1926)
9.3 El “New Deal” en los Estados Unidos
Se da el nombre de “New Deal”, a toda una serie de medidas económicas que puso en práctica el extinto presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Franklin D. Roosevelt, poco tiempo después de haber asumido la presidencia de la Unión, en 1932, con el objeto de reconstruir la economía del país, tan tremendamente dañada por la crisis iniciada en 1929. La tendencia de estas medidas constituyó, principalmente, un esfuerzo para corregir los abusos más ostensibles del capitalismo financiero norteamericano, prevaleciente durante los años que siguieron a la I Guerra Mundial. Claro que el New Deal no trataba precisamente de disminuir la influencia del sistema ni mucho menos de eliminarlo. Más bien pretendía restaurar el sistema de empresa privada, tan seriamente comprometido.
Pero antes de enumerar cuáles fueron las medidas que implantó e indicar el destino que tuvieron, veamos brevemente los antecedentes del caso.
Al terminar la guerra, y durante una década, aproximadamente, Estados Unidos tuvo el privilegio de gozar de una prosperidad inusitada, aunque se dice que esta
bancarias, controlaban la mitad de los activos de todas las sociedades anónimas; la otra mitad estaba en manos de 300 000 empresas. El gobierno norteamericano reveló, en 1929, que de 48000000 de rentistas, sólo 504 disfrutaban de 1 000 000 o más de dólares; en cambio, el ingreso de 22.8 millones de norteamericanos era de sólo 1 000 a 2 000 dólares. En situación peor estaban 18.5 millones de personas, puesto que e1 ingreso de
éstas no llegaba ni siquiera a 1 000 dólares.
Pero la base de la prosperidad se derrumba en el otoño de 1929. El colapso fue inevitable. El cierre de Bancos, que se había iniciado desde 1920, con 152 casos, fue tremendo: entre 1930 y 1934 hubo 7 837 casos (en 1934, sólo 34, porque ya operaban las medidas del New Deal). En resumen: de 1920 a 1932 cerraron sus puertas aproximada- mente 11 000 Bancos y a principios de marzo de 1933 operaban únicamente 18800, de más o menos 30000 que funcionaban en 1920. En cinco años de quiebras, de 1929 a 1933, pasaron a mejor vida 8479 Bancos. 5 000 000 000 de dólares en depósito, aproximadamente, tenían los Bancos quebrados.
Un breve resumen de las causas del colapso es el siguiente:
1. Exigencia de los líderes financieros por obtener grandes e inmediatos beneficios especulativos.
2. Desplome de los negocios por la tendencia monopolística.
3. Fracaso de la política para asegurar el poder de compra de los consumidores, mediante la aplicación de salarios justos.
4. Trato inadecuado a la producción agropecuaria. 5. Incremento de gastos extraordinarios.
6. Fracaso de una política fiscal adecuada (a mayor ingreso, mayor impuesto).
El presidente Hoover trató de frenar la depresión, pero fracaso, debido a que el aspecto central de su política fue suministrar abundantes recursos financieros a las grandes instituciones económicas, precisamente las principales responsables de la crisis. Creyó que la transferencia. de recursos beneficiaria a los trabajadores. Pero no fue así. Se olvidó que la prosperidad sólo podía restablecerse mediante el fortalecimiento del poder de compra de las mayorías. Al finalizar su régimen, la depresión había llegado a su punto más crítico. El panorama no podía ser más desalentador: destrucción completa del sistema bancario, decaimiento enorme de la agricultura y más de 15 000 000 de parados. De no ser por las perspectivas que el nuevo régimen democrático inspiró, tal vez el colapso hubiera sido aún mayor.
Algunos piensan que era el momento propicio para poner en práctica la predicción marxista: implantación de la dictadura del proletariado. Pero también se reconoce que si esto no aconteció entonces, cada vez más se aleja esta posibilidad.
Roosevelt asciende al poder con una Banca nacional desplomada. Ante la gravedad del problema, pensó que era necesaria la intervención del gobierno. Y así lo hizo. Primero ordenó cerrar, temporalmente, todos los Bancos, para poder establecer las condiciones en que serían reabiertos. Según el Acta Bancaria de Emergencia de 9 de marzo de 1933, la reapertura quedaba sujeta a una estricta supervisión estatal (a través de los Bancos del Sistema de la Reserva Federal, que tienen funciones de Banca central, y de la Secretaría del Tesoro). En estas condiciones, la era de las grandes medidas intervencionistas en los Estados Unidos quedaba inaugurada. El cierre transitorio de los Bancos obedeció a que para ese momento aun no se tenían a la mano los datos que habría de aportar el estudio sobre el problema bancario, iniciado desde un año antes, a efecto de dictar las medidas pertinentes.
Otras medidas intervencionistas fueron las siguientes:
1. Vigilancia más estrecha sobre los préstamos bancarios legalización de la rama bancaria y garantía limitada sobre los depósitos bancarios, según ley del 16 de junio de 1933. En realidad, esta ley sólo tuvo parcial vigencia, pues si bien es cierto que logró reducir ligeramente la posibilidad de especular con valores privados, facilitaba, en cambio, aún más, la especulación con valores oficiales. Esta circunstancia obligó al gobierno, en 1935, a estrechar más todavía la vigilancia sobre la negociación de sus valores.
2. Préstamo a los industriales por un total de 580 millones de dólares (ley de junio de 1934).
3. Registro de la emisión de nuevos valores, con el objeto de comprobar la veracidad de sus especificaciones y de proteger al comprador. Esta ley, de 27 de mayo de 1933, echa por tierra el dicho tan generalizado de “dejar que el comprador se cuide a sí mismo”.
4. Limitación de los vicios en las especulaciones bursátiles. Para tal efecto, se declaran ilegales tanto las combinaciones y manipulaciones, como la falsificación abierta de información, además de otras medidas menos importantes. Con esta ley, de junio de 1934, simplemente se pretendió que el juego de Bolsa fuese lo más limpio posible, como si se tratara de tina casa de juego común y corriente.
5. Cierto control de la industria eléctrica por el Estado. La disposición mas importante apareció el 18 de mayo de 1933. la cual crea la autoridad del Valle del Tennessee, con el objeto de aprovechar los recursos hidráulicos del Valle, bajo los auspicios del gobierno, a la vez que controlar las aguas del vio mediante la construcción de varias presas. De Valle de la Muerte se convirtió, con el tiempo. en un emporio de
integral que se realizaba en los EE. UU.
6. El 29 de agosto de 1935, se aprueba una ley que tiende a terminar con las innecesarias y explotadoras compañías que controlaban la industria eléctrica.
‘7. Se considera que el aspecto más importante del New Deal es la ley para la reconstrucción de la industria nacional (N.I.R.A.), de 6 de junio de 1993, a través de la cual se deseaba acabar con la anarquía, el derroche y la explotación. Para lograr esta ambición, se tomaron las medidas necesarias para planear la reorganización industrial bajo la vigilancia del gobierno (las diversas industrias estaban autorizadas para redactar códigos de competencia limpia y someterlos al presidente). Hasta entonces, y desde hacía más de 60 años, los industriales, a través de la Cámara de Comercio, habían mantenido incólume el principio del laissez-faire, a pesar de la lucha del gobierno contra esta tendencia. Por fin gana la batalla con esta ley, aunque transitoriamente, porque, a la postre, se convierte en un instrumento de sumisión empresarial.
Hacia fines de 1933. la mayor parte de las industrias estaban operando, cuando menos legalmente, bajo la N.I.R.A. Desafortunadamente. el 27 de mayo de 1935, la Suprema Corte declara fuera de la Constitución la autoridad de los códigos de esta lev. Sin embargo, la administración que se creó para hacerla operante, siguió trabajando, aunque precariamente, hasta abril de 1936.
8. Para poner remedio a la anarquía prevaleciente en la industria del carbón bituminoso, el 30 de agosto de 1935 entra en vigor la ley respectiva. También fracasó, porque la Suprema Corte la declaró inconstitucional un mes después.
9. Para la reorganización de les transportes, el 16 de junio de 1933, se dictó una ley emergente, con el objeto de establecer la coordinación de los transportes, así como crear una comisión especial, para supervisar a las compañías contratadotas ferroviarias. Se incluía en la misma la protección al trabajador ferrocarrilero.
10. A fines de 1933, se creó la administración del trabajo civil, la cual puso a trabajar a 4000 000 de hombres y mujeres que recibían ayuda directa. En unos cuantos meses gastó alrededor de $1 000 000 000.00. En el verano siguiente fue disuelta. Poco de importancia permanente se logró. Sin embargo, se considera como positivo el procedimiento, puesto que superaba la nada edificante fórmula “ayuda directa-holganza absoluta”.
11. En octubre de 1933, el gobierno federal crea una institución cuya misión básica era la de comprar alimentos, vestidos y combustibles, a los precios más bajos, para ser distribuidos a los parados.
12. Como muy positiva debe considerarse la creación de la Administración de las Obras Públicas, con el objeto de dar ocupación a parados en la construcción de obras públicas (hasta abril de 1935 se le había autorizado 3 700 millones de dólares).
13. El 31 de marzo de 1933, se crea una ley tendiente a la conservación de algunos recursos naturales, la cual establece campos para los parados, principalmente jóvenes, los que fueron ocupados en trabajos de reforestación y otras actividades de con- servación (les daban casa, comida y dinero).
14. Se admite que la restauración, en la ¿poca de Roosevelt, cuando menos hasta 1938, fue resultado, fundamentalmente, del dinero gastado en obras públicas y en ayuda. Entre 1933 y 1941, los gastos de ayuda por parte de los gobiernos federal y estatal, fueron superiores a $14 mil millones.
15. La primera ley de Roosevelt para combatir el desempleo, aparecida el 6 de junio de 1933, crea un sistema de bolsas de trabajo de tipo federal, a efecto de cooperar con las de los Estados de la Unión para facilitar la ocupación.
16. Legalización de los contratos colectivos de trabajo por la N.I.R.A. Pero una excepción, la industria automotriz, que podía contratar obreros no sindicalizados, dio al traste con el articulo correspondiente. No fue sino hasta el 5 de
julio de 1935, cuando en realidad se legaliza en especial el contrato colectivo de trabajo,
estableciendo, además, el procedimiento adecuado para resolver los conflictos laborales. En esta misma fecha se declaran ilegales las uniones de compañías.
17. La N.I.R.A. también establecía cláusulas para la implantación de salarios mínimos, aunque se critica que fueron demasiado bajos para proporcionar un decoroso poder de compra.
18. El 14 de agosto de 1935, Roosevelt firmó la lev de seguridad social, la cual proporcionaba un modesto sistema federal de seguro de vejez y paro (en este caso debía aplicarse a más de 1 000 000 de indigentes con más de 65 años de edad). La pensión máxima era de $ 15.00 mensuales, y había de pagarse bipartitamente: gobierno federal y estatal. También contenía prestaciones para los desocupados, los niños, los enfermos y los ciegos. Poco se hizo para aumentar el ingreso del “proletariado de cuello duro”, o sea, los empleados, profesionales, etc. Estos grupos no estaban organizados. debido a lo cual no pudieron aprovecharse del contrato colectivo. Es más, el 20 de marzo de 1933, se establece una ley cuyo objeto principal era reducir el sueldo de los empleados del gobierno y las pensiones (con objeto de equilibrar el presupuesto, lo cual no se logró). A la postre, los sueldos no se redujeron.
19. El 15 de enero de 1934, Roosevelt obtiene autorización para revaluar el dólar, parte de cuyo beneficio se utilizó en el pago de la deuda pública.
20. Por ley de junio de 1934, se autoriza la nacionalización de la plata. 21. El problema de la vivienda también recibió atención, mediante varias leyes (para construir y reparar) ; inclusive, se creó la Administración Federal de la Vivienda, con el objeto de ayudar a resolver el problema de la vivienda popular.
22. La política fiscal siguió siendo casi igual, salvo algunos casos, como los referentes a latifundios y altos ingresos. En 1935, Roosevelt propuso contribuciones más drásticas para ellos, pero con poco éxito. Lo mismo sucedió con el impuesto a los superávit no distribuidos de las sociedades anónimas.
Financieros y empresarios lucharon contra el New Deal, a pesar de que en muchos aspectos les era favorable. Incluso, se organizaron políticamente para oponerse a sus medidas, pero tuvieron más éxito con la ley, puesto que la Suprema Corte declaró inconstitucionales la mayor parte de sus preceptos, dando así fin al experimento.