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identidad digital presentes y futuros

In document Tendencias en Medios de Pago (página 159-161)

La identidad digital se ha convertido en condición necesaria, además de un punto crítico para poder avanzar con seguridad y espíritu de universalidad en la digitalización de los servicios financieros y, más aún, en el escenario aspiracional de Open Banking, Open Finance y, en definitiva, de Open Life.

Muchas de las oportunidades y retos en torno a la identidad digital son heredados de la era de la identificación analógica o física, basada en la verificación de la identidad a través de la presentación de documentación en papel, diseñada para autenticar transacciones presenciales entre particulares y

entidades. La digitalización ha modificado la forma en la que se realizan las transacciones de identificación, y crea nuevos desafíos relacionados con el control, la protección, la prevención del fraude, la universalidad y la dependencia de terceros proveedores (de dispositivos, de algoritmos, de servicios cloud, etc).

Los proveedores de servicios financieros han tenido y tienen un papel importante y cada vez mayor en los ecosistemas de identidad digital presentes y futuros. Ya lo apuntó de hecho el World Economic Forum en 2016 en su serie sobre el Futuro de los Servicios Financieros dedicada al rol de las instituciones financieras en la construcción de la identidad digital, en la que incluía una propuesta accionable para su desarrollo. De hecho, la identidad digital se convertirá en uno de los atributos más valiosos para los ciudadanos en el futuro, en un contexto de digitalización cuasi omnipresente. Las instituciones financieras se encuentran, en dicho contexto, bien posicionadas para actuar como agentes de confianza y regulados en la provisión de servicios de identificación digital y protección de la privacidad y los datos de sus clientes, custodios preferentes de dicha información esencial y sensible.

Monedas digitales de bancos centrales

Aunque las criptodivisas como medio de pago minorista no eran consideradas en los primeros años tras la publicación del whitepaper del bitcoin una preocupación a corto plazo, por no cumplir con las tres funciones básicas del dinero (medio de pago, unidad de cuenta y depósito de valor), nadie dudaba de su potencial disruptivo en años futuros, como se está de hecho observando una década después.

Los proveedores de servicios

financieros han tenido y tienen

un papel importante, y cada vez

mayor, en los ecosistemas de

5. Cómo hemos cambiado

En marzo de 2018 el BIS publicó, en Central Banks Digital Currencies (CBDC), una taxonomía del dinero en función de diferentes atributos: emisor (banco central o no); forma (digital o física); acceso (amplio vs restringido) y grado de anonimato (de completo a ninguno). Incluye las monedas digitales y las cataloga en función de la tecnología subyacente (basada en cuentas o en tokens) o la alternativa de generación de intereses (sí o no). Para algunos bancos centrales, la motivación está relacionada con el avance en sus jurisdicciones de la independencia del dinero en efectivo, abriendo la posibilidad de ofrecer a la población un medio de pago alternativo seguro, robusto y conveniente. Tradicionalmente, los bancos centrales han segmentado la provisión de dinero del banco central en dinero físico (efectivo) al público general y dinero digital (cuentas alojadas en el banco central) a entidades bancarias. Pero la reducción del cash abre otras opciones.

En 2018 el debate, en el plano eminentemente académico, estaba sustentado en (i) el interés en las innovaciones tecnológicas para el sector financiero; (ii) la aparición de nuevos participantes en los servicios de pago y la intermediación; (iii) la disminución del uso del efectivo en algunos países; y (iv) la creciente atención despertada por los tokens digitales privados. El Riksbank, de Suecia fue el primero en anunciar el análisis de la viabilidad y oportunidad de emitir la moneda digital e-krona, para convertirse en la primera criptomoneda estatal europea.

En 2020 la voluntad política de crear una moneda digital del banco central parece firme, animada por dos factores singulares adicionales a los señalados por el BIS en 2018: la decisión del Banco Popular de China de testar un piloto de yuan digital ya operativo en 2020 tras comenzar a estudiarlo en 2014 y haber integrado puntos de venta, aplicaciones móviles y códigos fuentes para desarrollar aplicaciones en su CBDC y el anuncio que Facebook realizó en junio de 2019 de la nueva moneda digital Libra, si bien quedó enseguida en stand-by.

En octubre de 2020 el BIS publicó “Central bank digital currencies: foundational principles and core features”, un informe conjunto del Banco de Canadá, BCE, Banco de Japón, Sveriges Riksbank, Swiss National Bank, Bank of England, la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal y el propio BIS. Detalla y analiza las ventajas e inconvenientes de ofrecer al público una moneda digital de propósito general (CBDC), pero no da una opinión sobre si emitir, ni se compromete a ello.

Los principios fundacionales señalan que las autoridades competentes deben asegurarse de: (i) la coexistencia y complementariedad con el dinero en efectivo y otros tipos de dinero en un sistema de pagos flexible e innovador; (ii) que cualquier introducción apoyará objetivos de política más amplios y no perjudicará la estabilidad monetaria y financiera; y (iii) que sus atributos promuevan la innovación y la eficiencia. Y basado en dichos principios, los atributos básicos y centrales de cualquier futura CBDC son: (i) resiliencia

Figura 5.4: La flor del dinero

Fuente: BIS (2018), basado en Bech y Garratt (2017). Electrónico Divisa virtual Cuenta de reservas y liquidación Depósitos bancarios Cuentas de moneda depositada CBDC mayorista CBDC minorista Emitidos por bancos dentrales Basado en tokens Acceso universal Efectivo Criptodivisas privadas

y seguridad que mantengan la integridad operativa; (ii) conveniente y disponible sin coste o a coste muy bajo para los usuarios finales; (iii) respaldado por normas apropiadas y un marco jurídico claro; y (iv) que deje espacio para la participación del sector privado y promueva la competencia y la innovación.

Mientras en Europa y Norteamérica se analiza en la esfera conceptual y teórica, Bahamas (con apenas 400.000 habitantes) lanzó el 20 de octubre de 2020 la CBDC Sand Dollar, moneda digital con objetivos de inclusión financiera y accesibilidad universal de los pagos digitales a todos los residentes del país

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