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Capítulo 4. Imaginarios sociales sobre problemáticas sociales en la élite chilena

4.1. Jóvenes profesionales de élite: algunas características

4.1.4. Identificación religiosa de los entrevistados

Respecto a la identificación religiosa de los entrevistados, se observa que todos los entrevistados provienen de una tradición católica, tanto por el colegio en que estudiaron como por su origen familiar, y en la actualidad 8 de ellos se declaran católicos, 4 se declaran como católicos no practicantes y 4 se declaran creyentes, alejados de la tradición católica. De quienes se declaran católicos, sólo tres declaran participar de movimientos religiosos, el resto afirma ser cercano a distintas congregaciones de fe.

"Sí, soy católico, practicante. Católico, apostólico y romano. Pertenezco al Opus Dei, voy a misa diariamente, tengo un rato de oración, rezo mi rosario todos los días y asisto a un curso de formación católica. Antes yo era contrario al Opus, se le critica porque lo que dice o lo que no dice y hace nada más que lo que dice la Iglesia, nos alineamos a eso. Te van formando para estar al día, creo que hay que formarse todos los días, un profesional que no se involucra en sus temas, que no estudia...para mí con la religión pasa lo mismo. Pasé mis tiempos sin ir a misa, rebelado, pero creo ahora que siempre hay que estar formándose, es una jornada a la semana de 30 minutos" (Hombre, 31 años, sector social).

Siguiendo a la teoría, el catolicismo de clase alta no es unitario, en él coexisten distintas tradiciones (Stabili, 2003), por lo que el sentirse identificado a una religión en particular no necesariamente lleva a una visión de mundo homogénea, sobre todo pensando en la diversidad de grupos y/o movimientos católicos que se pueden observar en la actualidad (Thumala, 2010). En esta perspectiva, las narrativas de los entrevistados que se consideran católicos varían de acuerdo a los movimientos y/o congregaciones con los que se sienten identificados.

Es interesante recalcar que sólo tres de los entrevistados declaran participar de movimientos religiosos ya que contradice hallazgos de otros estudios en donde se muestra una creciente y renovada importancia que para algunos sectores de la élite tiene su participación en movimientos religiosos (PNUD, 2004).

Entre los entrevistados católicos, se observa una definición religiosa, en base a los valores que consideran relevantes en sus vidas y las prácticas que guían su actuar. Sin embargo, muchos declaran no estar de acuerdo totalmente con posturas de la Iglesia Católica, por lo que se utilizan conceptos tales como el “católico a la chilena”, adaptando una espiritualidad religiosa a sus formas de pensamiento:

"Soy católico, no fanático. No pertenezco a ningún movimiento. Yo soy una persona que cree que la religión te da ciertos valores y buenas prácticas, pero sobre todo valores a través de los cuales debes ser capaz de tomar decisiones. Efectivamente hay cosas que practico que están fuera de la Iglesia, es un poco el católico a mi manera, pero con el convencimiento de que creo que lo que estoy haciendo está bien. Sé que no ir a misa está mal, lo considero malo, obré mal. Para mí la planificación familiar no es un tema, no todo el mundo tiene la capacidad y facilidades para tener 16 hijos, Dios proveerá suena súper lindo, pero tengo que ser capaz de dar educación, tiempo, valores, compartir. Entonces si tengo que trabajar 27 horas y tener 4 trabajos para tener los 16 hijos que Dios me dio, no. Entonces para mí la planificación familiar no es obrar mal, pero es algo que para la Iglesia se considera como súper negativo” (Hombre, 33 años, sector empresa).

"Soy católico de bautizo, confirmado, pero creo que soy católico a mi manera, no voy casi nunca a misa, me gusta ser católico en los hechos, en el trabajo día a día, en el ministerio estoy con la convicción de que trabajo por el país, esa es la manera de vivir mi religión" (Hombre, 29 años, sector político).

De quienes se declaran como católicos no practicantes, la mayoría afirma que es porque se sienten alejados de los ritos católicos, por ende, se muestra una disociación entre la fe católica y la práctica religiosa:

"Soy católico, no practicante, creo en un dios creador, respeto otras creencias, tengo una espiritualidad personal bien sui generis. Me complica el tema de la Iglesia porque siento que la Iglesia Católica restringe mucho las libertades personales, me contrapone en muchos temas, entonces por ese lado siento que no representa lo que es para mí la religión o la espiritualidad. Pero sí creo en un Dios y rezo con mis niñitas todos los días en la noche" (Hombre, 32 años, sector empresa).

De quienes se declaran como creyentes, todos afirman que tienen un pasado ligado a la Iglesia Católica, ya sea por sus familias o por su colegio de origen, lugar donde más pusieron en práctica su catolicismo, pero que sin embargo, en la actualidad, se sienten alejados por distintos motivos:

"Tengo mis creencias, creo en la capacidad del hombre de hacer lo que quiera y en eso baso toda mi forma de ser (…) Fui católico, creyente, me arrodillaba y todo, pero de apoco me fui dando cuenta que, lo que pasa es que la religión no me cambia en ningún segundo la vida. Que haya existido Jesús, Mahoma no me cambia en nada. No me va a hacer mejor que me digan que te vas a ir al cielo, no me da ningún beneficioso ser católico, tampoco creo, Jesús, Mahoma, fueron como Gandhi, buenos ejemplos a seguir, pero nada más. La religión no me mueve” (Hombre, 29 años, sector empresa).

Respecto a la importancia de la religión en la vida de los entrevistados, la mayoría afirma que ésta ha ido variando durante su trayectoria de vida, la mayoría reconoce una cercanía mayor a la religión en la etapa escolar y un alejamiento durante la etapa universitaria. Pero en definitiva, han sido las experiencias de vida de los entrevistados que han terminado por acercarlos o alejarlos de

la religión, entendida en su dimensión espiritual, respecto a la fe y las atribuciones que ésta tiene en sus vidas cotidianas:

"[La importancia de la religión en mi vida] ha sido siempre tema, porque vengo de una familia católica, donde se ha mostrado una imagen de Dios padre que ama y que invita a trabajar por la justicia, por eso me chocó mucho entrar a una facultad como derecho en la UC, muy conservadora, muy de élite, muy asistencialista, eso me conflictuó mucho y me alejé de la Iglesia. Pero fue tema siempre, y pasar por INFOCAP me hizo encontrarme con otra Iglesia, donde la construcción del reino es aquí, nosotros, con todos, una Iglesia que lucha por la justicia y hoy también es importante para trabajar con otros por la justicia, con los excluidos, intentar estar más liberados de represiones sociales propias, expectativas. Mi relación con Dios me ayuda a liberarme, hacer trabajos en los que creo, avanzar en la construcción del reino, no tanto buscar prestigio o plata, me ha ayudado mucho en mi relación con Dios" (Hombre, 26 años, sector político).

Desde otra perspectiva, algunos entrevistados consideran que la religión ha sido un factor clave en sus vidas, que les ha permitido sobreponerse de situaciones y actuar acorde a principios religiosos en los diversos ámbitos de la vida. De acuerdo a la teoría, para los miembros católicos de la élite, la religión tiene un papel clave en su identidad y en sus proyectos de vida. Esta forma de ver la vida los posiciona de una manera diferente al resto de la sociedad, particularmente por su capacidad de educar la voluntad, lo que se conforma en un componente esencial del estatus social de élite (Thumala, 2010).

"[Para mí la religión es] mi razón de ser. Para mi estar unido a Dios es potentísimo. Lo máximo que yo aspiro ser en la vida es ser santo, si Dios quiere. Eso yo lo veo en las labores ordinarias de cada día, eso es lo que te dice más menos el Opus Dei. Tú siendo empresario, arquitecto, obrero, enfermera, lo que sea que tú hagas, hazlo bien, hazlo a la perfección y lo más importante, con caridad. De nada sirve hacer algo por tu prestigio si pasas por encima de los demás. Es algo muy importante en mi vida y lo trato siempre de contagiar en el trabajo (…) Para mí eso es la religión” (Hombre, 31 años, sector social).

"Yo creo que ha sido clave, mi historia familiar no fue fácil, en ese sentido la fe y la espiritualidad fue todo, hubo tres factores claves: la espiritualidad, mi familia materna ampliada y mi mamá, pero la religión para mí fue clave porque me mantuvo, me orientó, me dio paz, la capacidad de ser critica y eso" (Mujer, 31 años, sector social).

Por último, los entrevistados también tienen una opinión respecto a la situación actual de la Iglesia Católica. Esto ha hecho que algunos se alejen y que otros la defiendan, entendiendo a la Iglesia como una institución que no sólo tiene su pilar en la jerarquía, sino que en todos sus fieles. Aún así, se le exigen aires de renovación acordes a los cambios que se han desarrollado a nivel social, especialmente, los asuntos relativos a la equidad tanto en el acceso, como en la participación efectiva de los laicos en la Iglesia Católica.

"La Iglesia siempre llega atrasada a los temas, la Iglesia somos todos, como católico veo mucho del espíritu en todas estas discusiones y soy crítico de muchas de las posturas de la jerarquía eclesial pero siento que como iglesia amplia somos más abiertos que la autoridad y como laicos tenemos mucho más contacto con la realidad nacional, siempre con una conciencia de discernimiento, de conversación, de discusión. Creo que eso es lo más justo, fomentar el diálogo” (Hombre, 26 años, sector político).

"También por lo que ha pasado en la Iglesia, sus posturas, los casos de abuso, la religión es una institución que como cualquiera otra gran institución le cuestan los cambios, la sociedad mundial está pidiendo otras cosas, en esto ayudan los medios de comunicación, la globalización, hay otras dinámicas las que se van privilegiando, el acceso a la información de la sociedad civil hace que sus demandas se empiecen a ver, hace que las cosas sean más equitativas" (Hombre, 29 años, sector político).

En definitiva, la creencia religiosa se observa como un elemento relevante en la mayoría de los entrevistados, aún así, se percibe cierta desafección religiosa debido a las posturas de la jerarquía eclesial y el conocimiento de abusos de poder por parte de sacerdotes y obispos, que generan un alejamiento de la institución, no así de la dimensión de la fe propia de la religión católica. Dicha desafección se relaciona a una tendencia social chilena, en cuanto, independiente de que a lo largo de los años la población que se identifica como católica ha bajado a un 63%, ha caído fuertemente la confianza institucional hacia la Iglesia católica, asimismo, la desafección se visualiza en la amplia proporción de chilenos que afirma que puede vivir la religión sin pertenecer a una Iglesia (UC-Adimark, 2011). Es así como surge el término “católico a mi manera”, con el cual muchos de los entrevistados se identifican.

En otra perspectiva, Thumala (2007) argumenta que el catolicismo constituye una parte esencial del ethos de la élite, en cuanto hay un acuerdo marcado sobre el valor social y personal de ciertas creencias católicas, que son transmitidos por generaciones a través de colegios de movimientos religiosos. Si bien todos los entrevistados provienen de colegios de movimientos y/o congregaciones religiosas, se observa que el catolicismo como tal no es parte esencial de su ethos, ya que existe una desafección institucional importante respecto a la Iglesia Católica, que genera nuevas formas de creer, no necesariamente ancladas a una iglesia y por ende, el valor social y personal de ciertas creencias católicas se ponen en duda durante su vida adulta. En este contexto, se pone el énfasis en la fe, escindiéndola de la práctica católica que guía ciertas creencias que para los entrevistados son obsoletas.