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Capítulo 2: Marco Teórico

2.3. Problemáticas sociales en Chile Conceptos y actualidad

Las sociedades se construyen constantemente y en este contexto, históricamente han existido problemas sociales a los cuales la sociedad debe hacer frente. En la medida en que los seres humanos se han inmerso en la vida social, han entendido de distintas maneras la realidad. El siguiente apartado tiene como objetivo dar cuenta de algunas problemáticas sociales que se desarrollan en Chile, esbozando ciertas definiciones y debates que han surgido al respecto.

“En situaciones de escasez, el juicio de los otros limita nuestras capacidades. Las personas pueden buscar los mismos objetivos, pero no todos alcanzan porque la cantidad de premios disponibles es limitada” (Bauman; May, 2007, pág. 28). Con esta frase podemos problematizar lo que hemos llamado aquí “problemáticas sociales”. En cuanto el acceso y la calidad de los bienes y servicios no son iguales para todos, se nos presentan problemáticas sociales que deben ser resueltas. Y de acuerdo a la manera en cómo entendemos y nos posicionamos en la sociedad, es cómo conceptualizaremos dichas problemáticas sociales. Es así como términos como pobreza, desigualdad, exclusión y vulnerabilidad definen esta limitación en los premios disponibles en la sociedad.

De acuerdo a Rosanvallon (1995), hoy, a pesar de las estadísticas que conocemos y manejamos, pareciera que cada vez tenemos menos claridad para descifrar lo social. En palabras de Beck (1994), los individuos han pasado de la conformidad a la autodeterminación, en cuanto la diversificación de la familia, el acceso a bienes y servicios, la tecnología y el mayor acceso a la educación entre otros factores, hablan de una capacidad de las personas de producir su propia independencia, pero con la inseguridad propia del mundo moderno en donde no se logra garantizar que los proyectos de vida puedan ser cumplidos por todos. Rosanvallon lo dice, “la máquina social está hoy trabada” (1995, pág. 189). A continuación expondremos las razones. En primer lugar, uno de los conceptos más utilizados para expresar las problemáticas sociales es la pobreza. El concepto ha sido profundizado en las últimas décadas, y hace referencia a una condición dada: el ser pobre, lo que remite a una situación de carencia, especialmente, material, sin hacer referencia alguna al orden económico que lo origina. De acuerdo a Olavarría (2001), es un concepto difícil de definir y se ha tratado de una manera metodológica. La mayoría de los intentos de definición de la pobreza se centran en consideraciones económicas, tanto de ingreso como de consumo, lo que ha generado críticas en cuanto no se consideran variables que pueden ser relevantes para su medición (Wormald, 2006, pág. 41). Rasse et.al. (2009) afirman que hablar de pobreza, implica dos líneas de medición generales: una relacionada al ingreso y otra que incluye elementos de la calidad de vida. Independiente de su forma de medición, la pobreza ha bajado dramáticamente en las últimas décadas. Esto se observa en el Gráfico N°1:

Gráfico N° 1. Evolución de la pobreza e indigencia (1990-2009)

Fuente: Encuesta CASEN, 1990-2011, Ministerio de Desarrollo Social

El gráfico anterior expresa la medición de la pobreza, que en Chile se calcula a partir del ingreso. La línea de la pobreza determina el nivel mínimo de vida para que una persona no sea considerada pobre. Esto se determina a través de una canasta básica, que incluye bienes alimentarios y no alimentarios (salud, educación, etc.). El costo de la canasta básica se actualiza periódicamente con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), sin embargo, fue construida con patrones de consumo de la década de los ochenta9, que no se han actualizado.

De acuerdo a Canales (2007), la pobreza de los noventa, entendida como esa necesidad socioeconómica dura y masiva, pasa a ser en la actualidad una nueva cuestión social, referida a una compleja estructuración social donde unos pocos acceden a los privilegios y donde hay una gran masa de excluidos. Aquí se distingue no sólo la tradicional línea de la pobreza, sino que también una nueva línea de inclusión plena, la cual se refiere al:

“Conjunto de ciudadanos/as que no siendo ya pobres, o no siéndolo de modo permanente, no alcanzan sin embargo a solventar su plena inclusión social. Dependen del Estado para su educación, salud y vivienda. Y en esa dependencia, particularmente en el ámbito de la educación, quedan confinados a un resto de promoción prometida y negada” (Canales, 2007, pág. 195).

Esto representa una nueva fractura social entre quienes pueden y quienes no pueden insertarse en el mercado de las oportunidades. Se instala un orden social donde sólo algunos son privilegiados, donde no es lo mismo salir de la pobreza que entrar a la sociedad de los integrados, aún falta una real democratización de la sociedad. La diferencia en las oportunidades se traduce en una lógica de incluidos y excluidos. Chile es hoy “una sociedad segmentaria, estratificada,

38,6 32,9 27,6 23,2 21,7 20,2 18,7 13,7 15,1 14,4 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006 2009 2011 % Pobreza

organizada sobre el privilegio y la negación. La maduración de esta forma no puede ser distinta a la creación de las bases de una nueva conflictividad social” (Canales, 2007, pág. 200).

Respecto a la medición de la pobreza a partir del ingreso, como se mencionó anteriormente, existen otras formas de medición que incluyen otro tipo de variables. El enfoque de capacidades desarrollado por Amartya Sen pone el énfasis en aspectos del desarrollo humano relacionados a la educación, salud, longevidad, etc. que debieran ser incorporados en la medición de la pobreza. Sen afirma que los modelos económicos actuales se centran en el intercambio de commodities, y que el énfasis en el sólo intercambio se apoya a menudo en las ideas de Smith sobre el libre mercado. Sen introduce la teoría de las capacidades, en la cual se puede evaluar el grado de bienestar de los individuos en un contexto social determinado. Para el autor, valores como la justicia social, no pueden concentrarse exclusivamente en términos de variables de medición económica. En su conferencia “¿Igualdad de qué? (1979), el autor intenta responder a la pregunta considerando la diversidad humana, referida al ambiente social y natural en el que conviven los individuos, y un análisis de la igualdad desde distintas teorías sociales. De acuerdo a Larrañaga (2007), para Sen las capacidades son vectores de funcionamiento que dan la posibilidad de vivir un tipo de vida al individuo, en un contexto de libertad de elegir dicho proyecto de vida. Aquí la libertad es vista como instrumental, en cuanto entrega posibilidades de emprender un proyecto de vida; y a la vez, puede ser entendida como un valor en sí mismo. Para Sen, los ingresos son un medio para lograr capacidades que otorgan libertad a las personas.

Entendiendo que la pobreza, medida a partir del ingreso, no es la única forma de entender las problemáticas sociales, surgen otros conceptos que intentan explicar los problemas de integración a la estructura de oportunidades. Para Rasse et.al. (2009), la vulnerabilidad se refiere a la integración al bienestar como una condición que se manifiesta cambiante y precariamente, donde existen grupos de hogares que pueden cruzar una o más veces la línea de la pobreza en determinados periodos, lo que corresponde a la liberalización de los mercados.

El concepto de vulnerabilidad, aún cuando no tiene una definición consensuada entre los analistas sociales, de acuerdo a Pizarro (2001), tiene dos componentes explicativos. El primero se refiere a la inseguridad que experimentan individuos en sus consecuencias de vida frente al impacto de eventos económicos inesperados, ya sea el despido del trabajo o una crisis internacional. El segundo se refiere a la forma que dichos individuos manejan los recursos y estrategias para enfrentar ducho evento. Para el autor, la insatisfacción analítica del concepto de pobreza y sus formas de medición ha extendido los estudios sobre vulnerabilidad:

“El enfoque de vulnerabilidad al dar cuenta de la “indefensión, inseguridad, exposición a riesgos, shocks y estrés, provocados por eventos socioeconómicos extremos entrega una visión más integral sobre las condiciones de vida de los pobres y, al mismo tiempo, considera la disponibilidad de recursos y las estrategias de las propias familias para enfrentar los impactos que las afectan” (Pizarro, 2001, pág.12).

La vulnerabilidad como concepto intenta centrar el análisis de la pobreza en la oferta de oportunidades de integración social y las capacidades que tienen los individuos para acceder a éstas. Es así como de acuerdo a Wormald (2006), la vulnerabilidad pone de relieve dos niveles, uno micro social, referido a los recursos de las personas, y otro macro social, referido a la estructura de oportunidades existente en la sociedad. “La pobreza, por lo tanto, más que una simple condición de carencia material es una condición dinámica de vulnerabilidad social definida por el riesgo que enfrentan algunas personas y hogares de no ser capaces de mantener o mejorar sus ya precarios niveles de inserción y bienestar social” (Wormald, 2006, pág. 41).

La inclusión del concepto de vulnerabilidad es relevante en el estudio sobre las problemáticas sociales ya que se relaciona a las oportunidades de integración social de las personas y los hogares. En esta línea, estudios sobre el mercado de trabajo y el acceso a empleos se torna relevante ya que no basta sólo con generar nuevos empleos, sino que se debe asegurar que estos entreguen seguridad y estabilidad. Es así como surge la crítica al tipo de empleo que se genera, donde se observa que en la actualidad en su mayoría corresponde a tipos de trabajo tercierizados, los cuales tienen poca estabilidad y en su mayoría, son temporales (ver Gráfico N° 2)):

Gráfico N° 2. Distribución de nuevos empleos, últimos 28 meses

Fuente: Fundación SOL en base a microdatos Nueva Encuesta Nacional de Empleo 2012. En base a la creación de 625.599 empleos nuevos.

Considerando el elemento de integración social, podemos hablar del concepto de exclusión, cuyo origen reside en el ejercicio de poder de un grupo social contra otros, lo que genera que sea una manifestación de la producción de desigualdades sociales, en su forma más extrema. Asimismo, es un fenómeno multidimensional, lo que repercute en la existencia de distintos tipos de exclusiones que refuerzan dinámicas excluyentes (Pérez & Salas, 2006). Frente a la pobreza, la exclusión remite a una comprensión de lo social basada en el poder, por lo que su superación implica una redefinición de las relaciones de poder. De acuerdo a Rosanvallon (1995), quienes poseen educación, habilidades y hábitos de disciplina laboral no viven en el mismo mundo social que

54,60% 23,50% 14,20% 6,50% 1,20% Asalariado

tercierizado Cuenta propia + empleadores

Asalariado

directo Personal de servicio doméstico

Familiar o personal no remunerado

aquellos que no tienen dichos atributos, y ambos lo saben. Éste sería el problema central de la exclusión:

“Los excluidos no constituyen un orden, una clase o un grupo. Ellos indican un fracaso, una falla en la fábrica social” (pág. 99) (…) “Los fenómenos de la exclusión son manifestaciones de la diferencia social, por lo que no constituyen fenómenos monolíticos. Las diferencias conducen a la separación real y simbólica de los excluidos. El concepto es una manera de describir las dificultades para establecer solidaridades” (pág. 195).10

De acuerdo a Fleury (1998), el concepto de exclusión engloba diversas reflexiones que, aún cuando son divergentes, presentan ciertos aspectos comunes. De los Ríos (1998) afirma que en América Latina es un concepto que se difunde en la década de los setenta, luego de una serie de crisis económicas que dieron paso a fenómenos como la desocupación y la baja persistente de salarios de gran parte de la población. Estos hechos se ven anclados a su vez a la crisis de los Estados de Bienestar. En este contexto, la exclusión se refiere a una nueva condición de desventaja social proveniente de transformaciones sociales, económicas y políticas. Se comienzan a visibilizar así problemas generados por el impulso capitalista. Para Barros, la exclusión social “se entiende el quiebre de las vinculaciones de un individuo o grupo de individuos con la sociedad y el consiguiente debilitamiento de su pertenencia al sistema social” (1998, pág. 1).

Al hablar de exclusión y la lógica de las oportunidades llegamos al concepto de desigualdad. Éste, aún cuando en su versión tradicional se mide a través de los ingresos, presenta una mayor complejidad social (Ottone & Vergara, 2007). Aunque su fundamento primero se base en lo económico, tiene una trascendencia ética y política de gran envergadura (Pizarro, 2005):

“El concepto tiene su fundamento en una atribución que se hace sobre la categoría social de ciertas personas, que no tiene nada que ver ni con productividad, ni con derechos formales, y que deriva en una distribución desigual de salarios, bienes y servicios. Esa distribución no tiene ninguna función económica, es simbólica. Esto quiere decir que los resultados desiguales expresan y realizan performativamente el principio de desigualdad del cual se derivan” (Güell, 2008, pág. 2).

De acuerdo a Garretón y Cumsille (1994), la desigualdad es un mal que afecta a toda la sociedad, cuyo efecto principal es la destrucción de la solidaridad, es decir, de la comunidad nacional. La definen como un mal de origen social, relacionado al actual modelo económico y a la historia

10 Las solidaridades a las que se refiere el autor, tienen relación al principio que guió las políticas del Estado de Bienestar,

donde primaba el interés general: ´estamos todos juntos en esto´. Esta idea fue reemplazada por la diferenciación y la segmentación social. Para el autor, la solidaridad se funda en el trato diferenciado a los individuos y en este marco, la cuestión de la justicia debe fijar la actitud a adoptar frente a las desigualdades naturales, y respecto a la igualdad de oportunidades, definir acciones compensatorias.

político social, que genera una estructura desigual de oportunidades. La desigualdad se expresa como un fenómeno de injusticia creciente, que se acrecienta por el proceso de modernización complejo que implica una mayor diferenciación social. Este fenómeno multidimensional afecta en términos de distribución de ingresos y acceso a servicios y “lo que está en juego es la ruptura de los procesos de integración social propios de las sociedades dependientes y del modelo de integración nacional” (Calderón; Szmukler, 2001, pág. 4).

De acuerdo a Beyer (1995), si bien la medición de la desigualdad no está bien precisada en términos de consensos académicos y/o públicos, se opta por medirla a través de la distribución de ingresos por hogares11. En Chile la distribución de ingresos entre grupos más pobres y más ricos no

ha experimentado cambios sustantivos y se mantiene estable en el tiempo. La Tabla N°2 muestra los ingresos monetarios per cápita por decil de ingreso para el año 2012, evidenciando amplias brechas entre los más ricos y los más pobres:

Tabla N° 2. Ingresos monetarios per cápita por decil de ingresos

Fuente: Fundación SOL en base a Encuesta CASEN 2012, Ministerio de Desarrollo Social

La Tabla N°3 muestra la distribución del ingreso autónomo12 en Chile, y la cantidad de veces en

que el ingreso del décimo decil supera al primer decil:

Tabla N°3. Distribución del ingreso autónomo en Chile. 1990 a 2006

Decil/año 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2003 2006

I 1,4 1,5 1,3 1,3 1,2 1,1 1,2 1,2

X 42,2 41,9 41,9 41,6 41,3 42,3 41,1 38,6

Veces 30,14 27,93 32,23 32 34,42 38,45 34,33 32,16

Fuente: CENDA, con datos Ministerio Desarrollo Social

Según datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), del año 2009, quien pertenece al decil más rico obtiene en promedio 46 veces más ingresos que una persona que pertenezca al decil mas pobre. El 2011 la brecha cae a 35,6 veces. A pesar de la variación, la desigualdad medida a través de los ingresos de la población sigue manteniendo altas brechas entre ricos y pobres.

11 Comparando el porcentaje de ingreso nacional que reciben los distintos deciles o quintiles de ingreso (10 y 20% de los

hogares respectivamente), en base a su ingreso total per cápita, se suma el total de ingresos de cada hogar y se divide por el número de miembros de dicho hogar. Luego, se ordenan los hogares de menor a mayor ingreso per cápita y se divide en segmentos de igual número de hogares, siendo el primer quintil o decil los más pobres y el último quintil o

DECIL I II III IV V VI VII VIII IX X

INGRESO MONETARIO

La desigualdad también puede ser medida a través de la curva de Lorenz13 que permite calcular el

Coeficiente de Gini, el cual indica la magnitud de desigualdad en una población14. Al igual que con

la medición por quintiles o deciles, el coeficiente de Gini muestra que en Chile la magnitud de la desigualdad prácticamente no ha sido alterada, y por tanto se ha mantenido constante. Aún así, cifras de los años 2009 y 20011, correspondientes al Banco Mundial y a la OCDE (2010) muestran ciertas variaciones positivas, pero esto claramente no indica que hay mejoras sustantivas en la materia y por tanto, en materia de ingresos, los chilenos nos seguimos diferenciando según grupos que reflejan enormes inequidades:

Tabla N° 4. Coeficiente de Gini en Chile, según ingreso autónomo

1998 2000 2003 2009 2011

Valor Gini 0,57 0,58 0,57 0,52 0,50

Fuente: Elaboración propia con datos de MIDEPLAN, OCDE y Banco Mundial

Para Larrañaga (1999), el esquema de desarrollo vigente en el país debe entenderse en la relación entre crecimiento económico y distribución de ingresos. En este contexto, en Chile se expande el modelo neoliberal de desarrollo. Para el autor, la apertura externa, el uso de mecanismos de mercado en la asignación de recursos y la reducción del rol del Estado en la vida económica, se asocian directamente al aumento en los niveles de desigualdad. Esto lo refleja la siguiente cita:

“Generar riquezas y producir las coordinaciones necesarias para ello es un objetivo de cualquier estrategia de desarrollo económico que se pretenda tal. En buena parte del mundo y especialmente en nuestro país se ha establecido al mercado como instrumento para el logro de esos objetivos. Ganancia privada, competitividad y autorregulación son los principios que lo guían. El crecimiento de la riqueza en sí misma es su principal indicador de éxito” (Güell, 2001, pág. 2).

Frente a esto, el concepto de Desarrollo Humano, elaborado por el PNUD, “concibe el progreso de las naciones más por su contribución a la realización concreta e integral de las personas que solamente por el grado de crecimiento de sus economías y de sus cuentas monetarias (…) El hombre y la mujer tienen una dignidad que los hacen ser el sujeto de la vida social y el beneficiario del desarrollo” (1999, pág. 19).

13 Muestra el porcentaje acumulado de ingreso percibido por cada porcentaje acumulado de la población.

14 El indicador sitúa sus valores entre los rangos de 0 y 1, donde 0 indica que no existe desigualdad de ingresos, es decir,

todos los hogares o individuos tienen un mismo nivel de ingreso; y 1 indica mayor desigualdad, es decir, un hogar o individuo concentra todo el ingreso de la población.

Es así como, en una línea similar a la de Sen, el Desarrollo Humano se basa en la libertad de los individuos para elegir sus opciones de vida. Aquí, los ingresos y las riquezas de los individuos no están al centro de la teoría, sino que son los individuos. Las personas valoran logros que no son vistos en el ingreso, por lo que el objetivo del desarrollo es crear y facilitar un ambiente para que los individuos vivan sus vidas de manera creativa y saludable.

Para Arroyo (1999), las ciencias económicas han desempeñado un papel dominante en la vida política contemporánea y los argumentos de los economistas son en cierta medida inexpugnables para los especialistas de otros campos de las ciencias sociales. Pero hoy vemos que ciertos conceptos económicos parecen no ser suficientes para explicar aspectos de la vida social, ya que se vislumbran nuevas formas de comprender a la sociedad, en un marco de creciente globalización y profundización de fenómenos sociales nunca antes vistos.

Luego de diversas crisis económicas, de una desigualdad que no disminuye en los países en desarrollo y subdesarrollados, de una creciente exclusión de grupos sociales, entre otros