Capítulo 4. Imaginarios sociales sobre problemáticas sociales en la élite chilena
4.3. Rol de las élites y cambio social
4.3.2. El manejo y concentración del poder
Entendiendo que existen actores sociales que manejan en mayor medida el poder en la sociedad, y que tienen mayor injerencia en la toma de decisiones y en el cambio social, las narrativas de los entrevistados reflejan un discurso coherente, en cuanto consideran que el poder es detentado en la actualidad por los grupos políticos, económicos y sociales que manejan al país. Algunos entrevistados consideran que existen actores con más poder que otros y en esta línea, creen que las élites empresariales son quienes mayor poder tienen hoy en la sociedad, por ende, las narrativas expresan una concentración del poder en un grupo específico.
En concordancia con la teoría, el poder que expresan los entrevistados se traduce en un discurso social (Foucault, 1978), donde se ha institucionalizado el modelo de desarrollo económico que predomina en la actualidad, la importancia del libre mercado y la generación de riquezas y a la vez,
se ha instaurado una forma de manejo del poder económico, que limita y/o potencia iniciativas políticas y sociales.
“La élite empresarial, el gobierno, los empresarios tienen mucho mucho poder en Chile, es un poder que en políticas públicas se nota harto, porque no hay financiamiento electoral, son los empresarios quienes financian a los candidatos, financian a todos, les reparten a las campañas por igual, entonces hay un grupo que dice “aquí tienes”, entonces es complicado” (Hombre, 35 años, sector empresa).
"En unos pocos está concentrado el poder, en la élite básicamente, en grupos económicos más fuertes y desarrollados son quienes a final de cuentas gatilladores de muchas de las decisiones que como país se toman, por lo tanto, lógicamente uno debiera esperar que esas personas se pongan las pilas con el desarrollo del país, ya que concentran el poder que lo usen en cosas buenas y no solamente para fines propios" (Hombre, 32 años, sector político).
En esta línea, se habla de un prototipo de poder, quienes concentran el poder se relacionan al estereotipo de élite tradicional que maneja no sólo los recursos económicos, sino que el poder político y que ha estado asentada en el país durante siglos. Es así como el origen social tiene mucho peso respecto a la definición de quienes detentan el poder social, lo que se constituye en un elemento identificador de la élite por excelencia. En concordancia con la teoría, las narrativas expuestas muestran que la pertenencia a la élite se asocia no sólo a la posesión de bienes, sino que también de prácticas, ideales y discursos y es así como la élite dominante interviene en lo social (Thumala, 2010).
“El blanco heterosexual y católico. A excepción de muy pocas capas sociales, a excepción de la masonería, creo que quienes detentan la autoridad son una élite aristocrática, castellano vasca, oligarquía de inmigrantes, es la típica. La élite yo estoy hablando de muy poca gente. Yo podría pensar que un gerente exitoso de capas mesocráticas que podría llegar a ser parte alta de la sociedad, son casos excepcionales en la historia. Yo creo que el origen tiene mucho peso. El caso norteamericano ilustra esto, quienes detentaban el poder en el siglo XIX no son los mismos que quienes lo detentan en el siglo XX. Aquí mantenemos lo mismo que en el siglo XIX. En ese sentido la religión es tremendamente ejemplificadora, la religión católica mantiene esta estructura” (Hombre, 31 años, sector social).
Respecto a la estructura de poder, los entrevistados consideran que los políticos y los empresarios son grupos que han detentado el poder históricamente, pero que cada vez más, aparecen grupos y movimientos sociales que permiten ensanchar la estructura de poder hacia dichos grupos. Asimismo, se considera que la Iglesia Católica, que tradicionalmente detentaba grados de poder en la sociedad, ha perdido peso.
"En conceptos generales cada vez menos la Iglesia, más las redes sociales y organizaciones de todo tipo no gubernamentales, y eso. Los empresarios siempre van a mantener su cuota, los políticos siempre van a estar ocupando cargos que signifiquen poder, yo te diría que los mayores cambios se han producido en los grupos sociales, en las organizaciones sociales y en la Iglesia. En los últimos 10 años la diferencia está en los movimientos sociales, que ha ganado mucho y la Iglesia que ha perdido. Pero en otros grupos no creo que hayan diferencias muy grandes" (Hombre, 32 años, sector político). Asimismo, hay un grupo de entrevistados que considera que el poder está compartido en la sociedad, y que todos tenemos el poder de realizar cambios de acuerdo a los márgenes de acción. En este contexto, los individuos son centrales y el poder está compartido. Se habla aquí de una corresponsabilidad del poder.
"Todos tenemos el poder de cambiar las cosas en nuestro marco de acción. El gobierno saca una política y beneficia a muchos, una empresa igual, puedes presionar a la empresa donde trabajas para mejorar cosas, no sólo se aporta desde lo social, el aporte es de todos, es global" (Hombre, 29 años, sector empresa).
En esta línea, para la mayoría de los entrevistados, el poder está menos concentrado en los mismos actores respecto a un par de décadas atrás. En este contexto, el movimiento estudiantil y social que se ha gestado en los últimos años ha permitido que el poder deje de concentrarse en menos manos. Es así como se observa un cambio positivo a nivel social, ya que las narrativas de muchos entrevistados creen que desde el retorno a la democracia ha habido cambios, que podrán ser profundizados a futuro. Así también, resalta el rol que han tenido los movimientos sociales en la concentración del poder, generando transformaciones en la estructura de poder que tiene el país, pero que debe ser encauzado institucionalmente para lograr concretar sus demandas.
"La aparición de los movimientos sociales han podido ayudar a remecer un poco el cuento, el temor sirve para poner la atención en otras cosas, yo te diría que los movimientos, las demandas sociales han transparentado situaciones en las que antes nadie decía nada, parecía que todos estábamos súper complacientes con este país que seguía creciendo y que parecía que en diez años más iba a ser un país desarrollado, sin poner el acento en que habían situaciones que estaban siendo súper injustas, que el modelo estaba siendo muy macabro. Pero es importante que esos movimientos sociales se vayan encauzando porque si no terminan perdiendo fuerzas. Un movimiento social tiene que saber cómo encauzarse, tiene que saber hacia dónde tiene que llegar para después institucionalizarse. Si no se institucionaliza es muy difícil” (Hombre, 32 años, sector político).
“Yo creo que hablando como sistema, el sistema político lee las cosas en función de las políticas que puedan hacer, entonces las demandas ciudadanas pueden ser súper válidas pero si no entran al input de la política y no logran modificar la estructura actual no sirve de nada. Entonces creo que falta que el movimiento estudiantil tenga la madurez de negociar, de transar ciertas cosas” (Hombre, 35 años, sector empresa).
También hay un grupo de entrevistados que considera que la concentración del poder en el país sigue siendo similar a la de décadas atrás. En este sentido, de las narrativas se desprende que en los grupos que detentan el poder existe poca capacidad de adaptación a las problemáticas y demandas sociales que han surgido y se han profundizado en la actualidad.
"Sigue estando igual, la religión no, pero hay un centro de poder en Chile donde se corta todo. La gente se está empoderado, es como la revolución francesa, la gente se tomó la Bastilla y al final Napoleón, otro dictador y quedaron igual. Aquí hay un centro de poder que si no piensa socialmente, no va a pasar nada” (Hombre, 29 años, sector empresa).
"Siento que está igual, cuando uno ve el backstage son todos amigos, salieron del mismo colegio, unos más o menos chascones, pero seguimos igual" (Mujer, 30 años, sector social).
En una visión más positiva, otro grupo de entrevistados considera que el poder está menos concentrado que antes, es decir, existen posibilidades de que nuevos actores sociales detenten poder en la actualidad, transformando la estructura de poder existente en el país. Se habla de una evolución donde el poder no sólo esté concentrado en las cúpulas, a las cuales se les exige transparentar su quehacer.
“Tomando el caso de Aysén, creo que el poder está menos concentrado, hay más posibilidades de expresión, pero definitivamente el poder ha logrado diluirse en distintas capas sociales” (Mujer, 34 años, sector social).
"Mucho menos, antes había un manejo de las élites mucho más fuerte, tanto política, como económica y religiosa. La iglesia tenía mucho poder, hoy en política ves caras nuevas, y económico también, ya no tienen el mismo poder de antes, tienen sí mucha influencia, pero los estudiantes tuvieron influencia, ves ahora a los pescadores alegando, a los mapuches en su cuento. Ahora la ciudadanía tiene mucho más poder, antes éramos ovejas en el rebaño. Ojalá el cambio sea mayor aún" (Hombre, 32 años, sector empresa).
En definitiva, se observa que las narrativas de los entrevistados reflejan, en su mayoría, un cambio en la estructura de poder en la sociedad. Si bien, hay actores que han mantenido sus cuotas, hay otros actores que han emergido permitiendo el acceso al poder a grupos que nunca antes lo habían detentado. Es relevante considerar en este sentido que a las élites se le dan un rol preponderante respecto al manejo de poder, pero que debe ser compartido para generar cambios sociales. Esto es interesante ya que se contrapone a la teoría en cuanto ésta afirma que mientras más se naturaliza una racionalidad económica como imperante en la sociedad, más se propaga el imaginario que debilita la acción colectiva y refuerza la toma de decisión en manos de unos pocos como forma de modificar el orden de las cosas (Rovira, 2007). En cambio, las narrativas de los entrevistados muestra la importancia de ampliar las cuotas de poder para lograr efectivas transformaciones sociales.