El hostigamiento, la intimidación, la persecución judicial y la censura que algunos críticos que se expresan a través de los medios de comunicación han recibido del gobierno de Chávez ha tenido un fuerte impacto sobre los prestadores de servicios de radio y televisión y sobre los periodistas en Venezuela.
Globovisión, el medio televisivo crítico del gobierno de mayor visibilidad que aún existe en el país, continúa emitiendo una programación de opinión y noticias sumamente crítica. Sin embargo, los abogados del canal expresaron a Human Rights Watch que las
investigaciones administrativas iniciadas por CONATEL contra el canal han generado una “incertidumbre... enorme” entre sus reporteros302.Por ejemplo, dado que CONATEL ha prohibido a Globovisión emitir “cualquier” información que sea “similar” a la campaña publicitaria sobre propiedad privada que fue obligada a retirar del aire, los periodistas no saben, con claridad, en qué medida o de qué modo pueden informar sobre críticas a las políticas de expropiación del gobierno.
De manera similar, desde la detención y el juicio contra Oswaldo Álvarez Paz, los periodistas consultan “todo el tiempo” a los abogados de Globovisión acerca de cómo deberían cubrir las noticias sobre narcotráfico en Venezuela303. A su vez, dos periodistas de vasta trayectoria en el canal señalaron a Human Rights Watch que la autocensura es moneda corriente, y que ellos tienen “más cuidado” al decidir qué imágenes mostrarán en sus informes. “El cuidado es excesivo”, afirmó uno de ellos. “En caso de duda, censuramos”304.
El problema de la autocensura es incluso más grave entre los prestadores de servicios de radio. Según Nelson Belfort, quien presidió la Cámara Venezolana de Radiodifusión entre 2007 y 2011, la mayoría de las emisoras de radio del país han reemplazado los programas de opinión por programación musical o de entretenimiento desde que, en 2009, se
302 Entrevista de Human Rights Watch con Ricardo Antela, abogado de Globovisión, Caracas, 21 de marzo de 2012; entrevista
de Human Rights Watch con Ana Cristina Núñez, abogada de Globovisión en ese entonces, Caracas, 7 de febrero de 2011. ([L]a incertidumbre que generan los procesos es enorme).
303 Entrevista de Human Rights Watch con Ana Cristina Núñez, abogada de Globovisión en ese entonces, Caracas, 7 de
febrero de 2011.
304 Entrevista de Human Rights Watch con dos de los principales periodistas de Globovisión, 1 de septiembre de 2011. (Uno
tiende a tener más cuidado. Nos tenemos que cuidar de cada cosa que decimos, las imágenes que mostramos. El cuidado es excesivo. En caso de duda, censuramos).
cerraron 32 estaciones305. La organización no gubernamental PROVEA documentó, en su informe anual de 2011, que “cada vez son más los medios de comunicación que se autocensuran y menos aquellos que mantienen sus posiciones críticas frente a la gestión gubernamental, comportamiento que busca evitar sanciones como cierres definitivos o temporales, así como multas millonarias”306. Silvia Alegrett, presidente del Colegio Nacional de Periodistas, que representa a 19.000 periodistas de Venezuela, también destacó que, entre los periodistas, la autocensura es cada vez más pronunciada307. El periodista Unai Amenábar, que trabajó en Venevisión durante 17 años, hasta 2011, y continúa trabajando en Unión Radio, señaló en una entrevista a un periódico español que “los medios independientes salen con muchísimo miedo, porque no saben en qué
momento puede haber una medida por parte del gobierno de cerrar una emisora de radio o un canal de televisión, y eso hace que se trabaje pensando dos, tres, cinco veces lo que se va a decir, a quién se va a entrevistar, cómo se va a entrevistar”. Según Amenábar, esto da lugar a “una gran promoción de la autocensura”308.
Del mismo modo, otros dos periodistas de radio con muchos años de experiencia entrevistados por Human Rights Watch también dijeron que el cierre de medios había generado mayores niveles de autocensura en los lugares donde trabajaban. Una
periodista relató que en su emisora le habían dicho que no podía “informar nada que sea incómodo para el gobierno”. Dejó de trabajar en ese medio y se incorporó a otro que le permitía mayor libertad, pero señaló que, dados los riesgos, “uno como periodista se cuida mil veces más lo que va a decir” y “comienza a autocensurarse por riesgo que se sancione”. Por ejemplo, al entrevistar a un médico acerca de la salud del Presidente Chávez, le pidió específicamente que no utilizara el término “metástasis” por temor a sufrir represalias al transmitirlo309.
305 La Cámara Venezolana de Radiodifusión agrupa a la mayoría (aproximadamente 400) de las más de 600 estaciones de
radio privadas que existen en Venezuela. Comunicación escrita entre Human Rights Watch y Nelson Belfort, ex presidente de la Cámara Venezolana de Radiodifusión, 14 de junio de 2012.
306 PROVEA, “Informe Anual 2011”, 2011, http://www.derechos.org.ve/pw/wp-content/uploads/16LibertadExpresión.pdf
(consultado el 22 de mayo de 2012), pág. 301.
307 Entrevista de Human Rights Watch con Silvia Alegrett, presidente del Colegio Nacional de Periodistas, Caracas, 29 de
agosto de 2011.
308 Marta Martínez, “En Venezuela hay autocensura”, Noticias De Gipuzkoa, 7 de enero de 2012,
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2012/01/07/mundo/en-venezuela-hay-autocensura (consultado el 11 de abril de 2012).
309 Entrevista de Human Rights Watch con una periodista de un medio audiovisual, Caracas, 22 de marzo de 2012. ([El
productor me dijo que] van a cambiar programación a 100 por ciento entretenimientos [y] que no hable de noticias, “no puedes informar nada que sea incómodo para el gobierno, no puedes tocar las noticias”... Como hubo tantos controles,
Dos de los periodistas de radio entrevistados por Human Rights Watch manifestaron que en la estación donde trabajaban les habían dicho que no leyeran información de algunas páginas de Internet ni analizaran determinados temas al aire, y que no podían entrevistar a ciertas personas que se sabía que tenían una postura crítica frente al gobierno310. A una de estas personas se le indicó “en múltiples oportunidades” que bajara el tono de lo que decía y preguntaba. Según manifestó, estas instrucciones obligan a los periodistas a repensar todas las preguntas y a abstenerse de expresar sus puntos de vista311.
Alegrett, del Colegio Nacional de Periodistas, relató a Human Rights Watch el caso de un colega periodista a quien el propietario de una estación de radio donde trabajaba le había indicado que se abstuviera de hacer comentarios sobre los titulares que leía, ya que la radio era la única fuente de ingreso del dueño, y este no quería que la cerraran. Finalmente, a este periodista le dijeron que no podía ni siquiera leer los titulares de las noticias312.
leyes que nos amenazan, tantas amenazas, uno como periodista se cuida mil veces más lo que va a decir porque puede haber consecuencias para uno y para el medio. Uno comienza a autocensurarse por riesgo que se sancione).
310 Entrevistas de Human Rights Watch con dos periodistas de medios audiovisuales, Caracas, 22 de marzo de 2012. 311 Entrevista de Human Rights Watch con un periodista de un medio audiovisual, Caracas, 22 de marzo de 2012. (En múltiples
oportunidades me han llamado a bajar el tono de lo que digo y pregunto... Cada pregunta hay que repensarla 500 veces).
312 Entrevista de Human Rights Watch con Silvia Alegrett, presidente del Colegio Nacional de Periodistas, Caracas, 29 de