4.3 TRATAMIENTO CONTABLE DE LOS COSTES DE LA PREVENCIÓN
4.4.4 IMPORTANCIA DE LOS COSTES OCULTOS
Como estamos viendo, las empresas pueden tener una deficiente información sobre un aspecto importante que forma parte del coste total del accidente, por lo que cabe preguntarnos si es grave o no dicha pérdida de información, es decir cuál puede ser la importancia económica de los costes ocultos.
Estos costes según apunta la NTP 540 pueden no sólo ser importantes, sino incluso irreparables, y no sólo habría que tener en cuenta los costes ocultos contabilizables, también se deberían considerar aquellos provenientes de una disminución en la moral de los trabajadores, de su desmotivación ante la falta de interés preventivo de la dirección o incluso de posibles conflictos laborales que se pueden originar como protesta, no tan sólo de los accidentes de trabajo, sino también de unas malas condiciones de trabajo, por lo que sería necesario también controlar el absentismo que se produce debido a las condiciones de trabajo deficitarias.“Las empresas no conocen el coste total de los accidentes de trabajo por no conocer el importe de los costes ocultos que dichos accidentes generan y por no imputar estos costes al hecho que los ocasiona” (Gil, 1999).
En parecidos términos, argumenta el Instituto Sindical de trabajo, Ambiente y Salud (2008) “Se debe prestar atención al hecho de que además de los costes evidentes (también llamados visibles) hay toda una serie de costes ocultos ("invisibles") que la empresa asume aunque no lo sepa. Estos costes se deben al impacto de los accidentes y enfermedades sobre la actividad habitual de la empresa: disminuye la producción, o las ventas, o empeoran los productos, o los servicios que la empresa da, etc. y esto significa dinero. Aquí la idea es que si la empresa realizara una contabilidad detallada de estos costes, llegaría a la conclusión de que debe prevenir”.
Desde la escuela de gestión de costes, en una aplicación a la seguridad, se promueve que las empresas conozcan los costes derivados de la siniestralidad laboral y se le señala al empresario que el verdadero volumen de los costes que le generan los accidentes es superior al que se suele reflejar en las cuentas empresariales. El conocimiento del montante de estos costes ocultos pasaría a constituir un incentivo potencial para un cambio en la asignación de recursos, hacia un modelo preventivo. El coste de los
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accidentes se convertiría así en un elemento de motivación. “Se supone que el empresario que contabilice los costes ocultos de los accidentes, hallaría un incentivo endógeno para la prevención que tendría capacidad, si no de sustituir a otros mecanismos, de pasar a ser una fuente importante del impulso de mejora” (Narocki, 1999).
La mayoría de los autores estiman que el coste real de los accidentes es de 2 a 4 veces superior a lo que mostrarían los costes contabilizados e imputados a los accidentes (en CareWork 2007). Así lo estiman también los profesionales de la prevención “La mayoría de estudios informan que los costes ocultos son aproximadamente, cuatro veces superiores a los costes asegurables” (Reynolds, 2008). Y señalan la importancia de su conocimiento “La valoración del coste de los accidentes es un modo más de visualizar las necesidades preventivas de la empresa” (Reynolds, 2008).
De nuestro estudio, podemos deducir que hay una opinión unánime acerca de la importancia de los costes ocultos en la valoración económica de los accidentes de trabajo y en que su conocimiento puede ser un elemento fuertemente motivador para que la dirección de la empresa destine los recursos necesarios para la prevención de riesgos laborales (Gil y Pujol, 2000). Entonces, ¿por qué muchos empresarios ni calculan, ni toman en cuenta los costes ocultos? Narocki (1999) plantea algunas respuestas a esta cuestión:
• En la literatura se encuentran referencias que indican que por encima del nivel de prevención alcanzado para cumplir la normativa, el impacto económico de cada unidad monetaria adicional es decreciente, con lo que a este nivel difícilmente el coste de los accidentes puede actuar como incentivo interno.
• La parte más importante de los costes ocultos, la relacionada con la reducción de productividad asociada a las paradas productivas, es sumamente variable. La duración de las paradas se ven modificadas no sólo por razones técnicas sino también por el nivel de malestar de los trabajadores, elevación del nivel de conflictividad, etc. Varían en el tiempo tanto como el clima de las relaciones laborales, y en ello juega un papel importante la percepción que tengan los
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trabajadores del esfuerzo que realiza la empresa por reducir la siniestralidad.
• Los costes de la siniestralidad sólo se conocen si se realiza un esfuerzo organizativo-contable, que no siempre resulta fácil de justificar, mientras que, por el contrario, la magnitud de los recursos que se dedican a la prevención se percibe de modo muy inmediato, porque esta se obtiene a partir de la simple adición del monto de gastos realizados o propuestos.
Este último planteamiento, en opinión de Narocki y de la mayoría de autores ya citados, es erróneo ya que en realidad, si bien los recursos destinados a la prevención suelen ser considerados por las empresas como costes, o como inversión improductiva, se ha señalado que la inversión para cumplir con estándares técnicos más elevados derivados de normas de seguridad y salud tiene el efecto de elevar el nivel tecnológico de la empresa, con lo cual mejora su productividad. La conclusión es, entonces, que gran parte del coste de las mejoras técnicas necesarias para aumentar la seguridad podrían imputarse a los costes de producción y no a los costes de la seguridad (ni son costes atribuibles únicamente a la prevención ni se derivan de accidentes).
Los costos ocultos por consiguiente no son ni cuantificados ni controlados en el funcionamiento corriente de la empresa. Tienen una incidencia sobre los resultados de la empresa pero, como son ocultos, no se les incluye en la toma de decisión respecto a la gestión.
Resulta paradójico ver como la empresa analiza y gestiona cualquier hecho que la desvíe de la maximización de su beneficio, y sin embargo, y a pesar de los altos costes que suponen los accidentes de trabajo, sean éstos tan poco tenidos en cuenta por gestores y administradores. La siguiente figura nos da una imagen aproximada de la importancia que pueden tener los distintos tipos de costes que ocasionan la siniestralidad.
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Figura 4.1 Reparto de los costes de la siniestralidad
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4.5
CONCLUSIONES DEL CAPÍTULO
Para estimular la inversión en prevención de riesgos laborales ésta, como toda inversión, debe ser evaluada, aunque en este caso no son sólo económicos los criterios que deban considerarse. No obstante, hay una dimensión específicamente económica que no puede soslayarse y su abordaje pone de manifiesto una de las carencias de la práctica preventiva en España, como es la ausencia de información sobre los costes de los accidente de trabajo, sobre todo de los costes ocultos, que dadas sus características, son de difícil identificación, valoración, contabilización e imputación al hecho que los ocasiona, es decir el accidente de trabajo o la enfermedad profesional.
Como vimos en el capítulo dos, donde repasamos la legislación aplicable a la prevención, no hay normativa específica que regule las obligaciones contables en este ámbito, lo que conduce a diferentes formas de contabilización e imputación de los costes de la siniestralidad laboral. Dependiendo de la capacidad de gestión y de la cultura preventiva de las empresas, un mismo concepto puede aparecer formando parte de los costes del accidente o dentro de otro concepto genérico.
Una homogeneización de criterios a la hora de valorar, contabilizar e imputar los costes de los accidentes, ayudaría a una mejor valoración de la siniestralidad en términos económicos y haría posible la comparabilidad entre empresas del mismo sector, dando una importante información a los empresarios de la repercusión económica que genera una mala gestión preventiva, contribuyendo así a una mayor concienciación de los actores de la prevención sobre las ventajas de las inversiones en este ámbito.
Una de las principales conclusiones que podemos obtener de este capítulo, es la existencia de un círculo vicioso difícil de romper y que podríamos resumir de la siguiente manera:
• El empresario puede disponer de estudios que le ayuden a detectar y clasificar los costes de la prevención y de la siniestralidad.
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• El empresarios puede disponer de estudios que le indiquen como valorar los costes visibles de los accidentes y le ayuden a estimar los costes ocultos.
• Para llevar a cabo las valoraciones y estimaciones mencionadas, la empresa debe disponer de los medios adecuados, lo que sobre todo en las pequeñas y medianas empresas resulta un gran esfuerzo tanto económico como de gestión.
• El esfuerzo necesario desmotiva al empresario, que por tanto carece de la información pertinente para conocer y analizar los costes del ámbito preventivo. • La deficiente información sobre los costes, impide analizar con exactitud la
rentabilidad de las acciones preventivas, perdiendo por tanto el efecto motivador que este conocimiento pudiera tener.
En resumen y de forma esquemática, el círculo descrito lo podríamos representar de la siguiente manera: Falta de información económica de los accidentes de trabajo Falta de medios y de interés en la gestión preventiva Ausencia de cultura preventiva
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CAPITULO V
INTANGIBLES GENERADOS EN LA
GESTIÓN PREVENTIVA
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