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DEFINICIONES Y CLASIFICACIONES

Cómo hemos tratado en el capítulo anterior, para analizar la rentabilidad, la empresa debe conocer los costes y posibles beneficios intangibles (tratados en el capítulo 5) que se generan en el ámbito de la prevención. Esquemáticamente, podemos representar el proceso de estudio de los costes que debe seguir la empresa de la siguiente manera:

Esquema 4.1 Estudio de costes

Saber el importe de los costes conociendo: - Las fuentes de información - Criterios de valoración Contabilizar los costes correctamente imputándolos al hecho que los ha

ocasionado

Teniendo en cuenta la problemática de los costes

ocultos en cuanto a su: - Conocimiento por parte de la empresa - Valoración - Correcta contabilización Disponer de un modelo de gestión de dichos costes para lo cual la

empresa debe: Conocer y clasificar los

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En el esquema, observamos que para que la empresa pueda estudiar los costes del ámbito de la prevención, con el objetivo final de analizar la rentabilidad de la gestión preventiva, debe empezar por conocer y clasificar los distintos costes que en dicho ámbito se generan. Empecemos por tanto, estudiando los costes que pueden surgir en la acción preventiva y en la ausencia de la misma. Una vez que conozcamos dichos costes podremos presentar un modelo de gestión de los mismos.

En general existen dos tipos de costes en el ámbito de la prevención de riesgos laborales: costes de seguridad y costes de accidentes laborales. Además, entre éstos últimos, también habrá que distinguir entre costes reales y potenciales, costes tangibles e intangibles y costes visibles y ocultos. De todo ello iremos hablando a lo largo del presente epígrafe con el objetivo de entender mejor los distintos costes que ocasionan los accidentes de trabajo. Una vez conocidos los distintos costes, podremos realizar los necesarios análisis económicos de los mismos y con ello evaluar la rentabilidad de la acción preventiva en términos económicos.

Empecemos repasando las distintas clasificaciones que los autores hacen de los costes en el ámbito de la prevención. En primer lugar exponemos la que a nuestro juicio nos parece una de las clasificaciones más completa y exacta, la realizada por los profesores Tejada, Pérez y Rojas (2000), que en una primera aproximación proponen dividir los costes de seguridad en:

Costes de seguridad o conformidad laboral, son los derivados de la implantación y desarrollo de las actividades necesarias para alcanzar los objetivos de prevención, es decir, aquellos ocasionados por la actividad preventiva. A su vez los podemos dividir en:

- Costes de prevención, son los costes de todas las actividades específicamente diseñadas para evitar los accidentes de trabajo como por ejemplo: establecimiento de sistemas de seguridad y control de máquinas e instalaciones, adaptación de los lugares de trabajo, implantación de defensas y resguardos en máquinas, servicio de prevención propio o concertado, servicio médico de empresa, etc.

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- Costes de inspección o evaluación, son los relativos a las mediciones, inspecciones y auditorías de los procesos productivos al objeto de comprobar si éstos se desarrollan en conformidad con las normas de prevención, por ejemplo: auditorías del producto, proceso o servicio, estudio de evaluación de riesgos, encuestas higiénicas, etc.

• Costes de accidentes laborales, son aquellos asociados a los fallos o errores en los procesos productivo y expresan las consecuencias económicas negativas de los accidentes laborales, no sólo aquellos relativos a los daños personales, sino también a los relacionados con defectos en la producción, averías, etc.

Centrándonos en el estudio de los costes de accidentes, veremos que hay una gran amplitud de variables y factores que intervienen en el cálculo de los mismos. Existen varios métodos para realizarlo, la mayoría de ellos tienen en común el diferenciar los costes que se pueden cuantificar con facilidad, como los costes “asegurados” o “visibles”, de aquellos otros no asegurados, también llamados “ocultos” y que son cuantiosos en la mayoría de los casos. De este planteamiento y siguiendo los estudios de Tejada, Pérez y Rojas surge, por tanto, la siguiente clasificación:

• Los costes visibles, son aquellos expresamente identificados en el sistema contable, y que son reconocidos como costes asociados a los accidentes laborales, los podemos dividir en:

- Costes ligados a accidentes que dan como resultado lesiones que implican baja laboral.

- Accidentes que requieren atención médica, pero no existe baja laboral. - Costes de accidentes que requieren tratamiento de primeros auxilios. - Costes de accidentes sin lesiones pero con daños materiales

• los costes ocultos, son aquellos que, a pesar de estar originados por accidentes laborales, no son identificados expresamente como tales por dicho sistema estando difusos en otros conceptos de costes, como por ejemplo: pérdidas de materiales inventariables, despilfarro de horas extras, tiempos no productivos por errores, tiempo destinado a analizar las causas y consecuencias de los

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accidentes, ventas perdidas, daños materiales en instalaciones, deterioro de la imagen interna y externa, conflictos laborales etc.

Tanto en los mismos autores, como en la NTP 540, encontramos también clasificados los costes diferenciando entre costes tangibles e intangibles (Gil, 1999).

Los costes tangibles, agrupan todos aquellos costes derivados de accidentes laborales que sean fácilmente cuantificables por la empresa pudiendo ser calculados con criterios convencionales de costes.

Los costes intangibles se tienen que calcular con criterios subjetivos y no suelen ser registrados como costes por el sistema contable. Dada la dificultad que puede suponer para muchas empresas la valoración cuantitativa de estos costes, pero conscientes de la importancia que pueden tener, incluso para la propia supervivencia de la empresa, se propone una valoración alternativa de tipo cualitativo.

La última clasificación que los profesores Tejada, Pérez y Rojas (2000) proponen, es aquella que divide los costes de accidentes entre reales y potenciales.

Costes reales, son los costes incurridos por la organización como consecuencia de un accidente laboral realmente acaecido en la misma.

Costes potenciales, aquellos ligados a accidentes futuros que podrían ocurrir como consecuencia de la definición actual de los sistemas productivos.

La estimación de estos costes futuros o potenciales es especialmente relevante a la hora de realizar un análisis coste – beneficio, con el objeto de estimar la rentabilidad asociada al establecimiento de un sistema de prevención de riesgos laborales en la organización.

Para poder valorar los riesgos futuros en los que estaría incurriendo la organización, habría que tener en consideración dos aspectos: coste del accidente, si este ocurriera y probabilidad de que ocurra.

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Por lo que se refiere a la probabilidad de ocurrencia, los autores reconocen que es un aspecto en gran medida subjetivo, que en el caso de los siniestros sigue la ley exponencial de cálculo de probabilidades.

A parte de los estudios de los profesores Tejada, Pérez y Rojas; exponemos a continuación otras clasificaciones propuestas por distintos autores.

José Castells (2005) distinguen dos tipos de costes, los costes de la prevención y costes de las pérdidas por accidente o por cualquier otro tipo de daño laboral, lo que se denomina, también, costes de la “no-prevención”.

Los costes de la prevención comprenden todas aquellas acciones que la empresa hace para prevenir los accidentes, por ello Castell opina que sería más apropiado llamar a esos costes inversiones de prevención. Los costes de la prevención los divide en otros dos grupos, los costes del sistema de gestión de la prevención, que lo componen todas las actividades de administración de la prevención, como los costes del personal específico y los propios de su sistema organizativo como por ejemplo:

- Elaboración de planes y programas: plan de prevención, evaluación de riesgos, control de compras, etc.

- Coste del personal especialista de prevención.

- Formación en seguridad y salud del personal especialista, directivo y técnico. - Sistemas de información y comunicación de seguridad y salud.

- Sistemas para análisis de los agentes y factores de accidentes y enfermedades profesionales.

- Vigilancia de la salud, excepto los reconocimientos y exploraciones individuales del personal.

- Contratos con servicios de prevención externos y entidades especializadas. - Auditorías del programa de prevención.

Y, por otro lado, los costes de las medidas preventivas, que corresponden a las actuaciones realizadas para el control de los medios técnicos, de los procedimientos de trabajo y por el coste de las medidas preventivas dirigidas a los propios trabajadores. A

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continuación se indican los ejemplos de costes más frecuentes que componen este grupo de costes:

- Medidas en equipos e instalaciones: resguardos, protecciones y dispositivos de seguridad.

- Equipos de protección individual utilizados por el personal.

- Formación específica de los trabajadores en el puesto de trabajo y sobre el plan de emergencia.

- Señalización y medidas de información de la seguridad y salud.

- Revisiones periódicas y de mantenimiento preventivo de equipos e instalaciones. - Medios de prevención y protección contra incendios.

- Mediciones y análisis para control y seguimiento de las condiciones de trabajo y ambientales.

- Reconocimientos médicos y exploraciones individuales del personal.

Castells (2005) hace una segunda clasificación de los costes de la siguiente forma: costes contabilizables, que son fácilmente identificables y permiten un registro directo en el plan general contable de la empresa; costes estimativos, que son aquellos que se deberán calcular a partir de otras magnitudes relacionadas con las consecuencias del accidente, como es el caso de las pérdidas de tiempo por accidente o por los defectos de calidad ocasionados; y, finalmente, los costes no contabilizables, que no son registrables ni tampoco fácilmente estimativos.

Como ejemplos de costes contabilizables tendríamos:

- Reparación de las máquinas e instalaciones dañadas durante el accidente. - Pérdidas y daños al producto ocasionadas en el transcurso del accidente. - Sanciones e indemnizaciones derivadas del accidente.

- Pagos al trabajador, por convenio, hasta cubrir el 100 % de su salario durante el periodo de baja.

- Penalizaciones por paralización de la producción o por retrasos en la entrega del producto o servicio.

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- Importe de seguros sociales y cuotas empresariales durante la baja del trabajador.

- Diferencias de salarios del trabajo realizado en horas extras para recuperar la producción.

- Otros costes contabilizables relativos a las pérdidas. Costes estimativos serían por ejemplo:

- Pérdidas de tiempo como consecuencia de los daños sufridos.

- Pérdidas de tiempo por desplazamientos tanto del afectado como de otras personas.

- Disminución del rendimiento después del accidente, del afectado y por otros trabajadores.

- Costes de los defectos de calidad ocasionados durante y después del accidente. - Horas extras por suplencias y trabajos de reparación de daños no registradas

contablemente.

- Otros costes estimativos.

Por último como ejemplos de costes no contabilizables podríamos destacar:

- Baja moral de los trabajadores como consecuencia de los accidentes. - Mala imagen como consecuencia de la accidentalidad de la empresa.

- Dificultades de contratación de personal como consecuencia de la elevada siniestralidad de la empresa.

- Repercusiones en las ventas y dificultades en las relaciones públicas y comunicación.

Siguiendo con las distintas clasificaciones de costes que contempla la literatura especializada, Manuel Bestratén (1996) clasifica los costes de los accidentes de trabajo en asegurados y no asegurados:

• Los costes aseguradosproceden de las cotizaciones a la Seguridad Social para la cobertura de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales (en la mayoría de los casos gestionados por Mutuas) y de los acuerdos que puedan

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establecer los distintos Convenios Colectivos. En la medida que están asegurados se consideran fijos, si bien en lo referente a las cotizaciones a la Seguridad Social puede haber vínculos positivos entre la reducción del número de accidentes con baja sufridos y registrados y la cotización.

• Los no asegurados se consideran variables en función de la existencia o no de accidentes y de las actuaciones desarrolladas para evitarlos. A su vez Bestratén desglosa estos costes en: históricos, asumidos, de oportunidad y adicionales.

- Históricos, son los más conocidos y estudiados al ser generadores de pérdidas puntuales tangibles, aunque hasta ahora diluidas o dispersas en diferentes partidas de contabilidad. Con adecuados sistemas de seguimiento y registro contable son fácilmente analizables, por ejemplo la reparación de daños ocasionados por un accidente.

- Asumidos, son los que mayor reducción de gastos pueden suponer, pues si bien no se vinculan a acontecimientos concretos, suponen una infrautilización de unos recursos disponibles o un sobre dimensionamiento para cubrir deficiencias mal abordadas, por ejemplo el exceso de personal en mantenimiento para corregir desperfectos y averías incesantes o cubrir un absentismos excesivo.

- De oportunidad, suponen una subactividad de la empresa, al dejar de realizarse actividades productivas a raíz de accidentes acaecidos, implicando pérdidas en los resultados financieros de la empresa.

- Adicionales, suponen un impacto negativo sobre las relaciones internas de la empresa al crear malestar, desmoralización y desconfianza del personal lo que puede repercutir en el servicio que prestan. También afectan a la imagen pública de la empresa.

Los costes históricos y de oportunidad son los más identificables objetivamente; mientras que los asumidos y adicionales implican un cierto grado de subjetividad e indicadores más cualitativos.

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Terminamos este epígrafe con una última clasificación basada en la norma española (UNE 66-904) y en la europea (EN 29004) para el ámbito de la calidad (Ramón y Santos, 2002):

• Costes de prevención: Son los relacionados con las medidas tendentes a prevenir accidentes.

• Costes de evaluación: Estos costes se refieren a las actividades de inspección y examen necesarias para evaluar si se mantienen las condiciones de seguridad específicas.

• Costes de fallos internos: Son los resultantes de que debido a un incumplimiento de las medidas de seguridad, o la existencia de un riesgo se produzcan accidentes en el interior de la empresa.

• Costes de fallos externos: Generalmente incluyen todos los costes de investigación y atención de las reclamaciones originadas por incumplimiento de las medidas de seguridad o relacionadas con accidentes sufridos por los clientes.