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3.5. Industria Cultural Televisiva

3.5.4. Individualidad y dependencia

Visto desde el punto funcionalista, la televisión ha dirigido gran parte de sus investigaciones a la búsqueda de las necesidades de la audiencia. La misma se establece por la actividad que las audiencias tienen frente al uso de los medios; y la relación que conforma su uso con ciertas expectativas y necesidades de los espectadores.

En Inglaterra se afirma que los miembros de la audiencia son capaces de verbalizar porque eligen un cierto medio y un determinado programa (McQuail, 1972). Como consecuencia de esto, se habla de tipologías en relación a necesidades de la audiencia consistentes en la búsqueda de diversión, relaciones personales, identidad personal, vigilancia, etc. Por lo tanto, la televisión ha llegado al punto de ser similar a una droga, porque se usa como un objeto para escapar del tedio cotidiano, como tema de conversación social, como tema comparativo entre personas y acontecimientos y como centro de información tanto local como mundial. En Suecia se señalan tres funciones para las audiencias televisivas: salida o recreación, testimonios y conocimiento, utilidad popular orientada a la acción práctica.

Según el libro Mass Communication Research On Problems and Policies editado por Cees J. Hamelink y Olga Linné, en Finlandia se proponen tres funciones: visión del mundo, diversión y utilidad social. En Francia se habla de parecidas funciones: entretenimiento, información y utilidad; en Estados Unidos se la relaciona con el utilitarismo como una de las funciones más importantes de la televisión, dejando relegadas y en segundo lugar a la defensa del yo, expresión de valor, y la función informativa. En Canadá las funciones de la televisión se sintetizan en dos principales: vigilancia y relajación (Hamelink & Olga, 1994).

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Otro estudio de mucha controversia es el que se hizo en Israel, ya que sirvió para reforzar la instrumentalidad de los medios para cumplir con la satisfacción de las necesidades, aunque en las últimas aportaciones se hacía hincapié en la diversificación. Por lo tanto, mientras el cine, la radio, la prensa cubren necesidades específicas, la televisión serviría para matar el tiempo, saber lo que pasa en el mundo y tener contacto social.

Por lo señalado anteriormente, se podría decir que el uso de la televisión es gratificante en relación a su audiencia y según las investigaciones de diferentes países existen cuatro puntos (que llegarían a ser rasgos básicos y por lo tanto principales) base de una tipología sobre el tema:

1. Todos los medios son de uso directo. Sin embargo, la televisión, la prensa, la radio e Internet son usados para satisfacer necesidades específicas.

2. La audiencia elige sus medios con relación a sus necesidades para poder sustentarlas. 3. Existen otras maneras de satisfacer esas necesidades y los medios, como industria, están obligados a competir contra ellos.

4. La audiencia sabe sus necesidades y estas pueden ser verbalizadas cuando la ocasión lo amerite.

La audiencia se encuentra sometida a un conjunto de interdependencias en relación con los usos y gratificaciones de los medios, por ejemplo:

Una de las interdependencias llegaría a ser el entorno social; en donde, tienen mucho que ver las características demográficas, las afiliaciones a grupos y las características de personalidad. Ya que no es lo mismo tratar con una audiencia norteamericana, en donde se promulga el sueño americano, con una centroamericana en el que las personas viven en una constante lucha por un gobierno justo y democrático mientras que la tasa de mendicidad crece cada día.

Otra de las interdependencias son las necesidades individuales; en donde, las perspectivas, nociones y necesidades juegan un papel importante, necesidades como las cognitivas, afectivas, de integración personal, de integración social y de distensión o evasión. De estas necesidades individuales se subdividen las fuentes de satisfacción de necesidades externas a los medios como: familia, amigos, comunicación interpersonal, hobbies, dormir, tiendas, etcétera.

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Con respecto al medio que se use, se extienden las gratificaciones adecuadas o respectivas, brindando vigilancia, diversión, entretenimiento, identidad personal y relaciones sociales. Lo que transforma a los medios de comunicación en un circuito cerrado muy tentativo del que es muy difícil salir.

Sin duda, este tipo o forma gratificante de ver las audiencias ha sido fuertemente criticado y muchas de esas críticas se resumen en que las investigaciones no han sido suficientes para la construcción teórica capaz de explicar por qué ciertas necesidades pueden ser satisfechas por determinados medios.

Este tipo de críticas que hablan sobre las limitaciones de los estudios sobre usos y funciones está relacionado con el fin de demostrar que la audiencia es activa en la selección de los medios que le reportan gratificación. Estas variables deberían de mostrar la diferencia entre elegir un medio y un programa y las características sociales y situaciones del espectador.

Sin embargo, existen trabajos que responden de manera empírica las críticas realizadas sobre la falta de totalidad social sobre la actividad de la audiencia y la selección del medio. Por ejemplo, Murray y Kippax (1977) indican que la televisión para la gente adulta es el medio más apto para la evasión, el entretenimiento y las necesidades de información, aunque sólo débilmente ésta es percibida como medio de contacto social o para necesidades de identidad personal. Lo más interesante es que la televisión no es sólo percibida como tal sino que es efectivamente usada como una fuente de gratificación. Las variables de sexo en adultos indican, según la investigación de Kippax y Murray, en lo general, que los hombres alfabetizados y educados, de edad media y nivel socioeconómico alto consumen menos televisión que las mujeres. La tercera edad, las personas analfabetas y poco grado educativo y las personas de nivel socioeconómico bajo constituyen la audiencia mayoritaria en televisión. En resumen, los estudios señalados anteriormente demuestran que las audiencias se sienten independientes e individuales frente a la televisión sumergiéndose sin miedo y cada día más y más sin darse cuenta de la dependencia a un medio especializado y en la gratificación como forma de control.