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Rotlewi - Rubinstein
Lodz 1907 Gambito de Dama (D40)
El gran Akiba Rubinstein fue, sin duda, el rival más peligroso que tenía Lasker antes de la Primera Guerra Mundial, y lo hubiera sido también para Capablanca, de no haber mediado, de forma nefasta,
la Gran Guerra, que trastornó por com
pleto la Europa central, por la que acaba ría deambulando un patético maestro de ajedrez, con los nervios destrozados.
Precisamente en 1907 ganaría Rubins tein un fortísimo torneo internacional: el de Karlsbad, superando a maestros del ca libre de Maroczy, Nimzovich, Schlechter, Vidmar, Duras, Teichmann, Salwe, Mars hall, Spielmann y Tartakower, entre otros.
Estamos en pleno apogeo del Gambi to de Dama, una apertura que el maestro polaco jugaba como un auténtico virtuo so. En esta partida un error de apertura del conductor de las blancas permite a Rubinstein poner en marcha la construc ción de una de sus obras de arte.
1 d4 d5
2 tl:lf3 e6
3 e3 c5
4 c4 tl:lc6
Por inversión de jugadas, la apertura planteada es un Gambito de Dama (1 d4 d5 2 c4) , D efensa Tarrasch (las negras juegan . . . c6 y . . . c5).
5 tl:lc3 tl:lf6
6 dxc5
No había prisa por liquidar la tensión central. Mejor es 6 �d3.
6 �xc5
7 a3 a6
LAS PARTI DAS I N M O RTALE S 1 03
8 b4 9 ..th2 10 �d2?
�d6 0-0
Éste es el error. Tras la desaparición del peón d, la dama blanca no queda bien situada en su columna. Las alternativas eran 10 ..td3 y 10 cxd5 exd5 11 �e2, am bas preferibles.
10 • • • �e7!
Rubinstein se dispone a explotar la si tuación de la dama blanca, habilitando la casilla d8 para una torre.
11 �d3 dxc4
12 �xc4 b5
13 �d3 l:i d8
14 �e2
Mientras la torre negra se ha instala do en la abierta columna d, las blancas se ven obligadas a admitir su error, jugando de nuevo su dama, para apartarla del en frentamiento con la torre contraria.
14 • • • �b7
15 0-0 tl:l e5
Hasta este momento todas las j ugadas son perfectamente comprensibles y lógi cas. Ahora Rubinstein toma ya la iniciati va, buscando activar sus piezas.
16 tl:lxe5 ..txe5
17 f4
Muy arriesgado, porque este avance, que no responde a ningún proyecto de ataque, es debilitador y va a abrir líneas contra su propio rey.
17 • • • �c7
Este alfil tiene buenas perspectivas en la diagonal gl-a7, sobre todo si, como su cederá, Rotlewi decide avanzar su peón de rey. 18 e4 19 e5 20 @hl l:t ac8 ..tb6+
Obsérvese el poder conj unto de los dos alfiles negros, que parecen una bate-
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ría de cañones de largo alcance, en diago nales contiguas y despej adas. También ambas torres negras irradian una gran fuerza de juego, sobre las dos columnas abiertas del tablero. Todo está dispuesto para lanzar una ofensiva directa contra el rey blanco.
20 tt:Jg4!
Especulando con que la dama blanca defiende a su alfil de d3. El salto de caba llo abre paso a la dama (h4), con graves amenazas.
21 Ae4
Naturalme n t e , si 2 1 � xg4? , 2 1 . . . ll xd3, amenazando la captura en c3. No arreglaba nada 21 Axh7+? @xh7 22 �xg4, porque después de 22 . . . ll d2, el ataque doble sobre g2 y b2 resultaría decisivo.
La alternativa era 21 tt:Je4, a lo que se guiría 21 . . . ll xd3 ! 22 �xd3 A xe4 23 �xe4 �h4 24 h3 �g3 ! 25 hxg4 �h4++. En esta variante puede comprobarse la enorme fuerza del alfil de b6.
21 . . . �h4
22 g3
Las piezas blancas parecen estar bien situadas, pero resulta que todas las casi llas clave están sujetas con alfileres. La única alternativa a la textual, contra la
defensa del mate en h2, era 22 h3, en cu yo caso las negras ganarían así: 22 . . .
ll xc3 ! , y ahora:
a) 23 A xc3 A xe 4 24 � xg4 ( 2 4 �xe4? �g3) 2 4 . . . �xg4 2 5 hxg4 ll d3 , seguido de 2 6 . . . ll xc3 , puesto que las blancas deben parar el mate 26 . . . ll h3+. b) 23 Axb7 ll xh3+ 24 gxh3 �xh3+ 25 �h2 �xh2++.
c) 23 �xg4 ll xh3+ 24 �xh3 �xh3+ 25 gxh3 Axe4+ 26 @ h2 ll d2+ 27 @ g3
ll g2+ 28 cJi> h4, y el rey blanco sucumbe ante esa fuerza de la naturaleza que es el par de alfiles negros: 28 . . . Ad8+ 29 @ h5 Ag6++.
22 . . . ll xc3!!
23 gxh4
Las alternativas no son mejores. Vea mos:
a) 23 .ill. xc3 .ill. xe4+ 24 � x e 4 �xh2++.
b) 23 .ill.xb7 ll xg3 24 ll f3 (si 24 .ill.f3, 24 . . . tt:Jxh2 !) 24 . . . ll xf3 25 .ill.xf3 tt:Jf2+ 26 @ g l ttJ e4+ 27 @ fl ttJ d2+ 28 @ g2 tt:J xf3 29 �xf3 (29 @ xf3 �h5+) 29 . . . ll d2+, ganando. En esta línea, si las blan cas contestan 26 @ g2 (en l ugar de 26 @gl), seguiría 26 . . . �h3+ 27 @gl tt:J e4+ 28 @hl tt:Jg3++.
23 lld2! !
¡Trueno en un día de verano ! Rubins tein ha entregado su dama y parece jugar con sus piezas como si pudieran situarse impunemente en un campo de minas: ahora la torre fuerza esta desviación de la dama enemiga. Claro que cae el alfil de e4, pero .. .
24 'iWxd2
Otras posibilidades no ofrecen pers pectivas de defe n s a . Por ej emplo: 24 'iWxg4 Jtxe4+ 25 .ll f3 .ll xf3, ganando. O bien 24 Jtxc3 ll xe2 25 ll f2 Jtxe4+ 26 @ g l Jt x f2 + 27 @ fl JiL. f3 28 ll d l lt:J xh2++. Por último, si 24 �xb7, 24 . . . .ll xe2 25 JlL.g2 l:t h3 !
24 . . . �xe4+
25 'iWg2
Jugada única, con la que las blancas es peraban salvarse, dada su ventaja de ma terial, pero sigue una nueva sorpresa . . . (ver diagrama 126) .
25 • . • .ll h3! !
Elegante y definitivo. Si 26 ll f3 (o 26 ll f2 � xf2 27 'iW xe4 l:t x h 2 + + ) , 26 . . . �xf3 27 'iWxf3 l:t xh2++. El mate es im parable y Rotlewi se rindió, lo que con vierte a esta alhaj a en una miniatura.
Rubinstein sentía una profunda incli nación religiosa, lo que le llevó a dedicar gran parte de su tiempo a los estudios tal-
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múdicos. En los "felices" años veinte de cayó su fuerza de j uego, que sólo brotó esporádicamente, como en la Olimpiada de Hamburgo (1930) , donde realizaría su canto del cisne, plasmando el mejor re sultado jamás conseguido en el primer ta blero: 11 partidas ganadas, 4 tablas y nin guna derrota. Réti lo elogió de forma insuperable: "Las partidas de Rubinstein son estructuras perfectas de las que no puede desplazarse ni una sola piedra."