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La inmortal de Steinitz

In document Antonio Gude - La Fiesta Del Ajedrez (página 100-104)

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Steinitz - Von Bardeleben

Hastings 1 895 Apertura Italiana (C54)

El gran campeón William Steinitz era ya un veterano cuando participó en el tor­ neo internacional de Hastings. El año an­ terior había perdido el título mundial, an­ te Enmanuel Lasker, y ésa era la menor de sus desgracias, pues había sufrido va­ rias importantes crisis de salud. Con 60 años cruzó el Atlántico para disputar una de sus últimas competiciones de verdade­ ra categoría. Claro que al año siguiente aún volvería a enfrentarse a Lasker, en un match-revancha por el campeonato mundial, pero ésa es otra historia . . .

1 e4 e5

2 ltJ f3 ltJ c6

3 �c4 �c5

Estas jugadas caracterizan la Apertu­ ra I t a l i a n a , t a m b i é n c o n o c i d a como Giuoco Piano.

4 c3

Para construir un fuerte centro con d2-d4. Otra forma de tratar este planteo es optar por la variante cerrada (o giuoco pianissimo) , con 4 d3.

4 ll:if6

5 d4 exd4

6 cxd4 �b4+

7 ll:ic3

Más sólida es la alternativa 7 �d2, co­ mo se juega hoy en día.

7 • • • d5?

La Italiana es una apertura clásica, que se h abía j ugado mucho e n el siglo

XIX, de ahí que resulte difícil entender que u n j ugador experimen t a d o como B ardeleben no opte por la continuación

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normal en esta variante, 7 . . . ttJxe4 8 0-0 jt_xc3 9 bxc3 d5 , con numerosas partidas de referencia, entre ellas Stein itz-Sch­ lechter, jugada también en este torneo.

8 exd5 ttJxdS

9 0-0 ii.e6

La línea que se deriva de 9 . . . tL:i xc3 10 bxc3 jt_xc3 es ganadora para las blan­ cas: 1 1 jt_ xf7+ @ f8 1 2 'it' b 3 ..t x a l 1 3 jt_a3+ ttJe7 1 4 l:t. el , con ventaj a decisiva. Si las negras capturan en c3 con el alfil, después de 9 . . . ..txc3 10 bxc3 tt::i xc3 1 1 'it'b3, las blancas tienen u n ataque decisi- vo.

10 jt_g5 ii.e7

10 . . . 'it'd7 11 jt_ xd5 jt_xd5 12 l:t. el + i..e7 13 ttJxd5 ganaría un tiempo con re­ lación a lo sucedido en la partida.

11 ..txd5 ..txd5 12 tLlxdS

Mejor que 12 ..txe7 tt::ixe7 13 .:t. el 0-0 14 l:t. xe7? i..xf3 ! , con ventaja negra.

12 . . . 'it'xd5 13 i..xe7 ttJxe7

Si 13 . . . @ xe7, 14 l:t. cl l:t. he8 (no 14 . . . @d7, por 15 '1Wa4, con ataque) 15 l:t. c5 'it'd6 16 'it'cl .

14 l:t. el f6

Un avance que debilita la posición del rey, pero que también le da la casilla fl, en vista de lo difícil que va a resultar en­ rocarse por la clavada.

15 'it'e2 'it'd7

15 . . . 'it'd6? permitiría la maniobra 16 'it'b5+ 'it'c6 17 'it'b4 'it'd6 18 'it'xb7, con clara ventaja blanca.

16 l:t. acl? !

Ésta es una j ugada dudosa. El GM Igor Zaitsev, a n a lista del excampeón mundial Anatoli Karpov, encontró la me­ j or 16 l:t. adl ! , y si 16 . . . @ f7, 17 'it'c4+ ttJd5 18 ttJe5+ fxe5 19 dxe5 , con ventaja decisiva.

16 ••• c6?

Las alternativas 1 6 . . . @ f8 y 1 6 . . . @ d8 también son dudosas. Pero s i von Bardeleben se hubiese mantenido fiel a su idea inicial, con 16 . . . c;i;>fl ! podría ha­ ber salvado la partida, ya que la decisión drástica 17 'it'xe7+? (17 'it'c4+ tLld5) sólo conduce a un j uego complicado, pero en modo alguno ganadora . Por ejemplo: 17 . . . 'it' xe7 1 8 l:t. xe 7 + c;i;> xe7 1 9 l:t. xc7 + @d6 20 n xb7 n hb8 21 n xg7 (21 n xb8

.:t. xb8 22 b3 @ d5 , con ligera ventaj a de las negras) 21 . . . l:t. xb2 22 h3 l:t. xa2, con posición confusa, de difícil evaluación.

17 d5! !

Este avance d e peón e s u n sacrificio, cuyo único objetivo es evacuar la casilla d4 para el caballo.

17 ••• cxd5

Ni la dama ni el caballo pueden tomar el peón, y ya no había tiempo para j ugar 17 . . . @fl, pues seguiría 18 dxc6 ttJxc6 1 9 l:t. cdl, con fuerte ataque.

18 tLld4 @f7

Por fin llega el rey negro a su proyec­ tada guarida, pero las circunstancias no le son muy propicias.

19 ttJe6

19 • . .

Si se juega la otra torre, 19 . . . l:r. ac8, seguiría la misma jugada de la partida. En cuanto a 19 . . . lt:Jc6, las blancas conse­ guirían un fuerte ataque con 20 lt:Jd5 'it'c8 21 'it'b5 l:r. b8 (si 21 . . . lt:Jd8, 22 lt:Jd7 lt:Jc6 23 l!t'xd5+ @ g6 24 g4) 22 lt:J a6 l:r. a8 (22 . . . bxa6 23 l!t'xd5 +) 23 l!t'xd5+ @ g6 24 lt:Jc5 l:r. d8 25 lit' e4+ f5 26 'it'h4.

20 lit' g4! g6

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Naturalmente, no puede jugarse 20 . . . l:r. xc8? ? , por e l mate en dos: 2 1 l!t'xg7+ @e8 22 'it'f8++.

21 lt:JgS+ @es

nica (22 . . . fxg5 ? ? 22 l!t'xd7 ) . ¡ Co­ mienza el espectáculo!

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LAS PARTI DAS I N MORTALES 1 0 1

22 l:r. xe7+!

Un sacrificio totalmente inesperado, pero Steinitz había calculado bien.

22 ••• @f8

S i 22 . . . l!t' xe7 , 23 l:r. xc8+ l:r. xc8 24 l!t'xc8+, y si 22 . . . @ xe7, 23 l:r. el + @ d6 (el rey no puede alej arse de su dama; o bien 23 . . . @ d8 24 lt:Je6+, etc.) 24 'it'b4+ ll c5 (24 . . . @c6 25 ll el++; 24 . . . @c7 25 lt:Je6+ @b8 26 'it'f4+ ll c7 27 lt:Jxc7 'it'xc7 28 ll e8++) 25 ll e6+, ganando. En mu­ chos análisis se i ndica como supuesta­ mente ganadora la jugada 25 lt:Je4+. Sin embargo, merece un signo de interroga­ ción, pues seguiría 25 . . . dxe4, y después de 26 ll d l + @ e6 ! y la dama negra no puede capturarse, por el mate en la pri­ mera fila.

B ardeleben ha encontrado la mej or j ugada defensiva , que defiende activa­ mente su dama, por la amenaza de mate sobre la primera fila. Sin embargo . . .

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23 l:r. f7+!

La torre sigue realizando saltos mortales. Como ya hemos dicho, no servía 23 l!t'xd7??, por 23 . . . l:r. xcl +, ni tampoco 23 l:r. xc8+ l:r. xc8 24 'it'xd7, por 24 . . . l:f. cl + y mate.

23 ••• @g8!

1 02 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

estando a la altura de las circunstancias. Si 23 . . . 'it'xf7' 24 n xc8+ n xc8 25 'it'xc8+ 'it'e8 26 lüxh7+, ganando fácilmente.

24 l:t g7+!

Parece una posición compuesta: la to­ rre se desplaza por la séptima fila como Pedro por su casa.

24 . • . @h8!

De nuevo, la única respuesta posible. Si la dama captura la torre, las blancas to­ man la de c8 (como vemos , toda la se­ cuencia se basa en esta posibilidad) , y si capturan de rey, cae la dama negra con j aque. La tercera posibilidad es 24 . . . @f8, pero en tal caso seguiría 25 lüxh7+ @xg7 26 'it'xd7+.

25 l:t xh7+!

La torre culmina su reiterado sacrifi­ cio a lo largo de la séptima fila, como si fuera el último paso de una coreografía de patinaje artístico sobre hielo. La conti­ nuación podría ser 25 . . . @ g8 (pues si 25 . . . 'it' xh 7 , 26 l:t xc8+ l:t xc8 27 'it' xc8+ 'it'g8 28 'it' h3+ @ g7 29 'it' d 7 + @ h8 3 0 lüe6), con mate e n diez jugadas: 2 6 l:t g7+ @h8 27 'it'h4+ (ahora está abierta la co­ lumna h) 27 . . . @ xg7 28 'it'h7+ @ f8 29 'it'h8+ @e7 30 'it'g7+ @e8 31 'irg8+ @ e7 32 'it' f7 + @ d8 3 3 'ir f8+ 'it' e8 34 lü f7 + @d7 3 5 'it'd6++.

Pero lo cierto es que van B ardeleben, una vez que vio la torre blanca en h7, de­ cidió abandonar la sala de juego y sólo regresó a ella en la ronda siguiente. Un comportamiento poco caballeroso y me­ nos deportivo, ya que nada le impedía tender su mano y reconocer, con toda na­ turalidad, que había perdido ante un gi­ gante del tablero. Por otro lado, un cam­ peón como Stein itz no se merecía t a l desaire, y menos considerando que se en­ contraba ya en el ocaso de su carrera. En cualquier caso, la partida fue distinguida con el premio de belleza y todo el mundo se quitó el sombrero ante tan hermosa producci ón. Muchos años después, el gran maestro Romanovsky (experto en el estudio de las combinaciones) escribiría que esta partida y la que disputaron Zu­ kertort y B l ackburne ( Londres 1 88 3 ) "constituyen l a s cumbres combinativas de la segunda mitad del siglo XIX".

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