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Antonio Gude - La Fiesta Del Ajedrez

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Academic year: 2021

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LA FIESTA

DEL AJEDREZ

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ANTONIO GUDE

LA FIESTA

DEL AJEDREZ

Todo el tesoro lúdico del juego-rey

Problemas, estudios artísticos, espectaculares

miniaturas, curiosidades, confrontaciones atípicas, humor, anecdotario, récords, citas ...

¡y las partidas inmortales!

@

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Editor: Jesús Domingo

Coordinación editorial: Paloma González Diseño de cubierta: Digraf

Fotografía de cubierta: La Fiesta de la boda,

de Pieter Brueghel El Viejo. Foto Zardoya

No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del Copyright.

© 2001 by Antonio Gude Fernández © 2001 by EDICIONES TUTOR, S.A.

Marqués de Urquijo, 34. 28008 Madrid Te!: 9 1 559 98 32. Fax: 91 541 02 35 E-mail: [email protected]

Socio fundador

de la World Sportpublishers Association (WSA)

Maquetación: Juan Maraño ISBN: 84-7902-306-6

Depósito legal: M-44639-2001

Impreso en Marco Gráfico Imprenta, S.L. Impreso en España -Printed in Spain

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6

AGRADECIMIENTOS

A Julio Salgado y Justo Sánchez, de Vigo, mis primeros maestros en este arte, por las muchas horas de ajedrez y los buenos ratos compartidos.

A Carlos Fornasari, que llegó a París de la Boca rioplatense para descubrir todos los secretos del problema de ajedrez, por tantas veladas en la Rive Gauche llenas de café y de partidas rápidas.

A Boris Evtifeev, el j ugador más fuerte, en su día, del Residentie Schaakc/ub de La Haya, que me hizo partícipe del único problema que no había sido capaz de resolver.

A mis amigos del Kroeg de Amberes, que en una sesión inspirada derrotaron estrepi­ tosamente a la selección holandesa en partidas relámpago.

A Pablo Morán, que desapareció de la fiesta hace algunos años, por las incontables charlas sobre aj edrez y por su ilimitada y generosa amistad.

A Jesús Boyero y Gregario Hernández, que me cedieron gentilmente para este libro algunas de sus fotografías.

A D avid Bronstein, maestro insuperable en la ciencia inexacta de tramar fantásticas combinaciones.

A Mijail Tal, que nos encandiló a todos con su brillante ajedrez y sus sacrificios en cadena.

A Robert James Fischer, probablemente el mejor jugador de todos los tiempos. A Gari Kasparov, probablemente el mejor jugador de todos los tiempos.

A un tipo llamado Sissa, responsable de la leyenda fundacional del ajedrez y un ma­ go capaz de abarcar el universo con un grano de trigo.

Y por encima de todo,

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El ajedrez, un juego en el que se reflejan y confirman todas las pasiones del hombre, su locura y sus esperanzas, ha sido siempre algo bien distinto a un simple juego.

WILLIAM FAULKNER

Una y otra vez encontramos en las antiguas literaturas leyendas que hablan de juegos sabios y misteriosos, concebidos y jugados por eruditos, monjes o los cortesanos de los príncipes cultivados. Podían tomar la forma de juegos de ajedrez en los que las piezas y cuadrados tenían significados secretos, además de sus funciones habituales.

Alicia:

HERMAN HESSE

El juego de los abalorios

Es una inmensa partida de ajedrez que se está jugando en todo el mundo. ¡Qué divertida es! ¡Cómo me gustaría ser uno de ellos! No me molestaría ser un peón, si pudiera participar .. . A unque, por supuesto, me gustaría más ser una reina.

LEWIS CARROLL

A través del espejo

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9

SUMARIO

INTRODUCCIÓN 15 Matemática damasquinada 32

Dama dominada por un alfil 32

1 PROBLEMAS Y ESTIJDIOS ARTÍSTICOS 17 La implacable precisión de

Kasparian 33

16 problemas 17 La danza de los jinetes 33

Arturito Pomar 17

¡Siete torres atacándose! 18 Soluciones 34

Coronación rocambolesca 18 Problemas 34

Mate en media jugada 19 Estudios 35

El problemista Kurt Richter 19

Dama deslizante 20

Un problema de Nabokov 20 2 MINIATURAS Y MINIMINIATURAS 41

Diente de sierra 21

Análisis retrógrado 21 32 miniminiaturas 41

Las columnas de Sissa 22 El mitómano empedernido 41

Muerte por estrangulamiento 22 Un caballo arrinconado 42

Mate de ayuda 23 Una frivolidad de Tarrasch 42

Dos alfiles contra siete peones 23 Detalle de Réti 43

Juegue quien juegue 24 Jaque perpetuo para el campeón 44

Fantasía II 24 ¡ Las negras ganan en 4 jugadas ! 44

La apuesta de Sam Loyd 25 Dos perversos alfiles 45

El do de pecho de Johner 45

16 estudios artísticos 25 Espejismo 46

Un estudio de fantasía 26 Chéron vence a Przepiórka 47

Encerrona 26 La peor partida de Capablanca 47

Dos alfiles vencen a una dama 27 Un mate muy legal 48

Dos jugadas sutiles 27 ¡ Fine pierde en 11 jugadas ! 49

Kubbel tiene la palabra 28 Récord en la alta competición 49

Dama en hibernación 28 La credulidad de Spielmann 50

Alfil y caballo contra caballo 29 Kostic contra Keres 50

Cuatro damas 29 Caballos retozones 51

Alfil saltimbanqui 30 Un matiz maquiavélico 5 1

La batuta de Halberstadt 30 Mate por correo 52

Smyslov, compositor 31 El peligroso Gambito From 53

(11)

1 0 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

Los trucos de Bronstein El mate más vergonzoso La torre que cae

Peón revoltoso

Una de programas de juego Evgueni Sveshnikov Anand se rinde en 6

movimientos

Del Memorial von Massow A la caza de la sutileza La fiesta de los errores

Todas las piezas en la última fila

32 miniaturas

Ataque frenético Una lluvia de oro Homenaje fantasmal ¿Fiesta o Siesta?

Un táctico extraordinario La inmortal de Margate El Campeonato Absoluto Dos jugadores míticos Otro mate vergonzoso El joven Tal

Recuerdos de Munich Tablas feroces

Vitolinsh, ilustre desconocido Tratamiento de choque Fisuras en la India de Dama Triple sacrificio de peón Profeta en su tierra Premio de Belleza

En invierno y en el Mar del Norte ¿Staunton o Lisitsin? Linares 92 Pifia de Anand A dama regalada . . . El caso Mequinho La perspectiva de un estratega Jóvenes fenómenos

Lyon contra Belfort Un especialista cazado 54 54 55 56 56 57 57 58 59 59 60 61 61 62 63 64 65 66 67 68 68 69 70 71 72 73 74 74 75 76 77 78 79 79 80 81 81 82 83 84

El mejor primer tablero 85

La ley del péndulo 85

El monstruo de Bakú 86

Sensaciones en el Gambito de

Dama 87

3 LAS PARTIDAS INMORTALES 89

La Inmortal 89

La Siempreviva 94

La inmortal de Zukertort 96

La inmortal de Steinitz 99

La inmortal de Rubinstein 103

La inmortal del Zugz wang 105

La inmortal polaca 108

La inmortal del siglo xx 1 1 1 4 INVITADOS CÉLEBRES EN

LA FIESTA 1 1 5

Juega e l lobo rojo 1 1 8

E l fuerte ajedrecisttt Ferenc

Erkel 1 1 9

Turgueniev e l afrancesado 120

Los clarines de Leopoldo Alas 121

Guerra y paz en el tablero 121

La armonía en fuga 122

Ajedrez y arte reconciliados 123

Bogey en el Congo 125

5 CURIOSIDADES Y

CONFRONTACIONES ATÍPICAS 127

Curiosidades 127

Tres gambitos en dos jugadas 127

Un mate tan corto como el del

loco 127

La Atlántida 127

Torre trotamundos 128

Un caso insólito 129

Un pícaro tecnológico 130

Partida de café entre prodigios 131

(12)

¿Sabía usted que ••• ? 133

Confrontaciones atípicas 138

El match radiofónico

EEUU-URSS 139 Un brillante minuto 140 Computadora de primera generación 141 Karpov en la televisión alemana 142 ¡Más difícil todavía ! 143

Sofía y Judit Polgár, a la ciega 144

Kasparov contra los

telespectadores españoles 145

Pensamiento Profundo 147

Genius vence a Kasparov 148

Kasparov cae en el abismo azul 149

Kasparov contra Mundo 150

Aj edrez al azar, o a la manera de Fischer 152

Xie Jun contra los internautas 154

Circo en la Costa Azul 155

El magnate ventaj ista 156

Aj edrez del futuro 159 6 HUMOR, ANECDOTARIO, RÉCORDS 161

Humor 161 Ultimátum 161 Mal jugador 161 Modestia y método 161 Rey hiperactivo 161 ¡ Qué raro ! 161

Cuídate del peón envenenado 1 62

Periodistas agobiantes 162 El mejor 162 Humor ruso 162 Apertura Orangután 162 Paráfrasis histórica 162 El rey de la Bolsa 163 Los hipermodernos 163 Gran ventaja 1 63

Un siniestro sentido del humor 1 63

S U M A R I O 1 1

¡No me obligue a ganarle ! 1 63

En dos mejor que en tres 163

Caballo viejo 1 64

Como Lasker 164

¿Morfinómano? 1 64

Con un buen mazo 1 64

El juego y el sueño 164

Autógrafo 1 64

Perspectiva de futuro 1 64

Alfiles de color opuesto 165

Laconismo extremo 1 65

El humor de Fischer 1 65

Prins y Donner 1 65

Spassky imita a Lenin 165

Vegetariano sí, pero . . . 1 65

Grandes maestros del reloj 1 66

¡Su peso en chile ! 1 66

Anecdotario 1 66 El precio de la integridad 166 Un secreto impagable 166 A sombrerazos 166 Canal y su estilo 1 67 Crédito al rival 167 Extraña costumbre 167

¿Cuándo aprendió a jugar al

ajedrez? 167

El truco del tabaco 1 67

El tercer mosquetero 168

Un mate inédito 168

Crítica temeraria 169

Najdorf contra Reshevsky 1 69

La jugada imposible de Bronstein 169 Rendirse . . . ¡ y ganar ! 170 El profesor Pomar 170 Acuerdo total 170 Tarifa innegociable 170

Un sargento pone firmes al

general 170

Crowley y la magia negra 171

La condescendencia de Flesch 171

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1 2 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

Al otro lado del espejo ¡11 puntos sin jugar una sola

partida !

París puede esperar Perder por tiempo

La esplendidez de Ebralidze ¡ Capablanca era un rey ! Concierto y desconcierto Ajedrez trufado de alcohol No con un j ugador de ajedrez Superstición

Antídoto contra la Grünfeld

Récords

El primer torneo internacional

El primer match oficial por correspondencia

El primer match por telégrafo El primer torneo internacional

de nuestra era La partida más corta La partida más larga La jugada más lenta El campeón mundial más joven El campeón mundial más "viejo"

El gran maestro más joven El jugador más joven de las

Olimpiadas La primera revista La revista decana Simultáneas masivas Simultáneas gigantes Simultáneas a la ciega 7 ANTOLOGÍA DE CITAS Ajedrez y vida El ajedrez es •••

. . . Amor, felicidad, placer

172 173 173 173 173 174 174 174 174 175 175 175 175 175 175 175 176 176 177 177 177 177 178 178 178 178 178 179 181 1 81 1 82 183 . . . Análisis 183 . . . Arte 183 . . . Cultura, intelecto 184 . . . Fascinación 185 . . . Juego 185 . . . Curación por el espíritu 186 . . . Lucha, deporte 186 . . . Otras definiciones 186 Apertura 188 Centro 189 Competitividad, resultados 189 Enroque 190 Errores, jugadas buenas y malas 190 Esfuerzo 191 Estrategia y táctica 192 Ganar y perder 192 Grandes maestros, profesionales 192 Jugadores 194 Mate 195 Partida 195 Peones 195 Plan 196 Posición 197 Rey 197 Riesgo 197 Sacrificios y combinaciones 198 Soberbia 198 Tiempo 199

Mitos del ajedrez 199

Alekhine 199 Bogoljubov 200 Botvinnik 200 Bronstein 200 Capa blanca 201 Fischer 202 Geller 203 Karpov 204 Kasparov 204 Keres 204 Korchnoi 205 Larsen 205

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Lasker 205 Marshall 205 Petrosian 206 Pillsbury 206 Réti 207 Smyslov 207 Spassky 207 Steinitz 208 Tal 208 Citas varias 208

8 CÓMO FORMAR UN CLUB

DE AJEDREZ 2 1 1 Jugadores 212 Local 212 Material 212 SUMARIO 1 3 Puesta e n marcha 213 Financiación 213 Actividades 214 Expansión 215 Direcciones útiles 216 APÉNDICES 216 1 Internet 219 2 Campeones mundiales y Olimpiadas 221 3 Campeones de España 227 ÍNDICES

Relación de partidas completas 235

Índice de aperturas 239 Índice alfabético 241

(15)

1 4 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

TABLERO ALGEBRAICO

SIGNOS CONVENCIONALES

En aj edrez se utiliza una serie de signos, universalmente aceptados, para complementar o matizar el valor de una jugada, o bien para evaluar posiciones. Los principales, empleados a lo largo de la obra, son éstos:

X Captura + .• Jaque ++ Jaque mate 0-0 Enroque corto 0-0-0 Enroque largo Buena jugada ! ! Jugada excelente ? Mala jugada ?? Grave error ! ? Jugada interesante ? ! Jugada dudosa

En el encabezamiento de las partidas, y después de la apertura, la letra y la cifra que aparecen entre paréntesis corresponden al código internacional de

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1 5

INTRODUCCIÓN

Juego el juego por el juego mismo.

SHERLOCK HOLMES

Usted se encuentra en un rincón cualquiera del mundo y una esquina de ese rincón se ilumina de pronto con una luz deslumbrante: la silueta de unas piezas de ajedrez, que asoman en una mesa, capta su atención. Todo lo que pasa a su alrededor deja, en reali­ dad, de pasar desde ese mismo instante. Para usted sólo cuenta la luz que irradia aquel rincón. El lugar puede ser un modesto mesón, perdido en algún paraje indigno de recor­ dar, un refugio de montaña, el compartimiento de un tren o el paisaje más urbano de un café cualquiera. La situación siempre es, más o menos, la misma: dos seres afortunados se encuentran jugando una partida de ajedrez, lo que le produce un intenso escalofrío. Siente entonces la atracción de una fuerza irresistible que le lleva a acudir de inmediato a aquel rincón, para participar, al menos como espectador, de la magia que acaba de darse cita en su circunstancia.

Que se encuentre en el más remoto lugar de la península ibérica, en Noruega o en la Patagonia, sabe ya que esas dos personas y usted hablan el mismo lenguaje: los tres dis­ frutan del enorme privilegio de estar invitados a una fiesta que, sin embargo, no es, en absoluto, exclusiva. La fiesta está abierta y todos pueden participar en ella. B asta con que expresen su deseo y éste se hará realidad. No hay sueño más fácil de realizar en esta vida y, al mismo tiempo, quizá tampoco más rico y ambicioso.

Arte, ciencia, juego, deporte. Hace siglos que se debate la verdadera naturaleza del ajedrez, sin que se llegue a ninguna conclusión definitiva. Tampoco el autor contribuirá a enriquecer ese debate, porque en realidad sería una forma de empobrecerlo, de contri­ buir a la confusión. Es más: creo que es un debate bizantino y sin objeto. ¿Por qué? Por­ que el ajedrez es todas esas cosas y muchas más.

Es evidente que el ajedrez está impregnado de concepciones artísticas, pero también matemáticas y científicas, así como de elementos deportivos: la lucha por ganar, por su­ perar al adversario y por superarse a uno mismo. Pero unos y otros factores se imbrican entre sí. Por ejemplo: ¿no existe belleza en la geometría con que se ejecuta una forma­ ción estratégica, o en la perfección con que se juega un final de torres? ¿No es científica la exactitud de cálculo de una maniobra combinativa que es puro arte en su concepción? En la diversidad está la riqueza. Cada cual puede encontrar en el ajedrez aquello que más le guste y con lo que más disfrute. Unos lo hallan en su belleza intrínseca. Otros, en su carácter competitivo, en el desafío mental que supone. Otros, en la armonía que se desprende de su estrategia. No pocos en la placidez que supone disfrutar de una partida

(17)

1 6 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

de café, compartiendo un rato con un buen amigo. Incluso me atrevo a aventurar que es­ te tipo de sensación significa haber alcanzado la mayor sabiduría a que puede aspirar el hombre.

Quisiera recomendar el ajedrez como forma de terapia suprema. ¿Le duele la cabe­ za? Juegue al ajedrez. ¿Tiene problemas profesionales o económicos? Juegue al ajedrez. ¿Le ha dejado su mujer? Juegue al ajedrez. ¿Es el ajedrez el remedio contra todos los males? Sí. ¿Es el autor un fanático del ajedrez? Es más que evidente: sin atenuantes y con alevosía. Pero ese hecho no excluye que el aj edrez sea inmensamente rico y ofrezca a todo el mundo un patrimonio de inagotables maravillas.

En este libro he tratado de hacer partícipe al lector de una pequeña porción de esos tesoros lúdicos: problemas, estudios artísticos, espectaculares miniaturas, las partidas in­ mortales, curiosidades, confrontaciones atípicas, humor, anécdotas, récords, citas y algu­ nos datos útiles, como los campeones y campeonatos del mundo. Cierto que todo eso es insuficiente. Aquel que quiera ahondar en las mil y una noches de nuestro juego, llegará a encontrarse con millares de descubrimientos sin fin, con la advertencia de que sólo en­ cuentra aquel que busca con entusiasmo y con un ánimo abierto y receptivo.

Si no ha entrado todavía en la fiesta, acérquese sin dudarlo y podrá participar en ella: la entrada es libre y sin condiciones. El ajedrez es una tentación irresistible y maravillo­ sa. Entre, con paso decidido, en la fiesta del ajedrez y nunca se arrepentirá.

(18)

1 7

1

PROBLEMAS

Y

ESTUDIOS ARTÍSTICO S

16

problemas

El primer mandamiento del anfitrión es hacer que sus invitados se sientan a gus­ to y disfruten por completo de la fiesta, es decir, debe comenzar por romper el hielo. No se me ha ocurrido mej or ma­ nera d e h acerlo que compartir con el lector algunas i nteresantes posiciones compuestas, sin ánimo alguno de estu­ diar el complejo mundo del problema de ajedrez, sino tan sólo a modo de diverti­ mento. Disfrutemos juntos de la maes­ tría y virtuosismo de los compositores de ajedrez y sus enrevesadas creaciones. La propuesta lúdica es, naturalmente, que trate usted de resolver estos proble­ mas, cuya solución se incluye al final del capítulo.

Arturito Pomar

El primer problema es bastante fácil, pe­ ro tiene el mérito de haber sido compues­ to por un niño de diez años, según afir­ man Fuentes y Ganzo en su libro de 1 946,

La vida de Arturito Pomar.

Pl Arturo Pomar

¿Año?

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1 8 LA F I ESTA D E L AJ E D R EZ

·Siete torres atacándose! '

Esta es una modesta composición, d� au­ tor desconocido, que tiene su gr_acia lo que, por tanto, justifica su presencia en la fiesta.

P2 Anónimo

Juegan blancas y dan mate en tres

Coronación rocambolesca

La posición del diagrama s_iguie_nte sur­ gió, por lo visto, en una_ partida d1sputad_a en algún lugar de Brasil y el �utor d�l h­

bro Problemas de Xadrez la mcluyo co­

mo una curiosidad.

Que las blancas puedan dar mate �n un movimiento parece cuestión de mag�a blanca, ¡pero en realidad lo es de magia negra!

P3 Rui Nascimento

3

(20)

Mate en media jugada

Según el GM Eduard Gufeld, su profesor A. A. Olshansky le planteaba la posición del diagrama siguiente, proponiéndole que diese mate en ¡ media jugada! ¿Acaso es posible?

P4 Anónimo

Mate en media jugada

4

P ROBLE MAS Y ESTU D I O S ARTÍSTICOS 1 9

E l problemista Kurt Richter

El maestro internacional alemán, autor de libros de gran éxito sobre táctica y combinaciones, también hizo sus pinitos

como compositor de algunos problemas.

PS Kurt Richter

1938

Juegan blancas y dan mate en tres

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20 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

Dama deslizante

Esta posición no forma parte de las dia­ bluras más temibles de Samuel Loyd

(1841-191 1 ) , pero contiene una maniobra de notable elegancia, que el lector se en­ cargará de descubrir.

P6 Sam Loyd

¿Año?

Juegan blancas y dan mate en tres

Un problema de Nabokov

El gran escritor ruso Vladimir Nabokov era muy aficionado al ajedrez, en gene­ ral, y a los problemas de ajedrez, en par­ ticular. El autor de Lo/ita, Habla memo­

ria, Fuego pálido y La Defensa Luzhin,

entre tantas obras magistrales, le dedicó no poco tiempo a la composición de pro­ blemas. El siguiente, compuesto en Mon­ treux (Suiza), en 1 966, fue publicado en la revista especializada The Problemist,

obteniendo el segundo premio de su con­ curso en 1969.

P7 V. Nabokov

1966

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Diente de sierra

Sí, los dos peones negros están a punto de coronar, mientras que los blancos si­ guen en sus casillas iniciales. Se trata de obligar a las negras a realizar jugadas únicas. Con esta pista y la del título, de­ bería tener suficiente ayuda para resolver el problema. El número de jugadas no debe intimidarle, pues el procedimiento es cíclico, por tanto . . .

PS

Autor desconocido ¿Año?

Juegan blancas y dan mate en doce

P ROBLEMAS Y ESTU D I O S ARTÍSTICOS 21

Análisis retrógrado

Hay que u tiliza r el análisis retrógrado cuando es preciso saber cómo se ha obte­ nido la posición reflejada en el diagrama

(si se ha llevado a cabo o no un enroque, si la captura al paso ha sido legal, etc. ). Por tanto, se analizan las jugadas anterio­ res a la aparición de la posición, hasta que se obtiene la prueba deseada.

ÜOLOMBEK

Para llegar al mate en dos jugadas del enunciado, es preciso saber cuál ha sido la última jugada de las negras, puesto que cualquiera de las capturas al paso (1 cxd6, 1 gxf6) llevarían al mate en la jugada si­ guiente.

P9 T. R. Dawson

1914

Juegan blancas y dan mate en dos

(23)

22 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

Las columnas de Sissa

Así bautizó su autor (uno de los más fa­ mosos compositores de problemas de fantasía) a su criatura, sin duda aludien­ do a la formación de los infantes de uno y otro bando.

PlO Sam Loyd

1858

Juegan blancas y dan mate en 4

/(}

Muerte por estrangulamiento

El rey negro se encuentra en situación agónica, debido al dramático encierro al que le someten sus propias piezas. Claro que usted deberá poner los medios para que pueda llevarse a cabo la pertinente ejecución. ¡Utilice sus piezas!

Pll W. Shinkman

¿Año?

11

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Mate de ayuda

Un problema de ayuda que concluye en mate es aquel en el que el bando destina­ do a ser víctima colabora con su verdugo, realizando las mejores jugadas para ser castigado, en un ejercicio de supremo masoquismo. Veamos un ejemplo, nada menos que a partir de la posición inicial, a cargo del simpar Sam Loyd, maestro in­ superable en problemas de fantasía.

P12 Sam Loyd

1866

Juegan blancas y las negras dan mate en 4

De modo que ya lo sabe: colabore, con su mejor disposición de espíritu, con su amado enemigo para que éste le dé ma­ te a su rey en cuatro jugadas, con la condición (o dificultad) añadida de que todas las jugadas negras deben ser de peón.

PROBLEMAS Y ESTU D I O S ARTÍSTICOS 23

Dos alfiles contra siete peones

Siete peones constituyen una fuerza teó­ rica superior a una pareja de alfiles, des­ de el punto de vista de la valoración nu­ mérica convencional. Lo que importa, naturalmente, es la posición que unos y otros ocupan en el tablero.

El siguiente problema no plantea gran dificultad, pues las negras tienen un ejér­ cito muy poco cohesionado, y su inclu­ sión aquí se debe a la curiosa existencia de los peones negros sextuplicados en la columna g. En realidad, se trata de explo­ tar los movimientos limitados de este bando, prácticamente únicos, a la vez que se va gestando la red de mate.

P13

W. A. Beers

¿Año?

(25)

24 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

Juegue quien juegue

Este problema no plantea grandes difi­ cultades, porque la gran superioridad en fuerza bruta de las negras no es utiliza­ ble: todas sus piezas (incluido el rey) y peones están bloqueados y sólo puede ju­ gar el peón de la columna e.

Las blancas fuerzan la victoria gra­ cias, precisamente, a esa penuria de movimientos, creando la trama perfecta mientras el ejército oscuro no puede hacer otra cosa que esperar la ejecu­ ción.

El detalle que enriquece esta compo­ sición es que las blancas dan mate en siete jugadas, sea cual sea el bando que juegue, de modo que hay una doble solu­ ción. P14 P. A. Orlimont 1 921 Mate en siete 14 Fantasía 11

Bajo este lema se presentó el siguiente problema a un concurso en Viena, en

1 926. Se trata de un mate en seis, cuyo único mérito consiste en que las blancas obligan a las negras a realizar jugadas únicas.

P15 Autor desconocido

1926

---Juegan blancas y dan mate en seis

(26)

La apuesta de Sam Loyd

Se dice que el siguiente problema fue compuesto por el gran Sam Loyd para ri­ diculizar a un pedante miembro del club de Nueva York, quien afirmaba que po­ día identificar a primera vista en un pro­ blema qué pieza daría mate.

Loyd Je apostó una cena a que no se­ ría capaz de decir qué pieza no daría ma­ te en este problema. La solución del pro­ blema y de Ja apuesta, al final del capítulo.

P16 Sam Loyd

1858

Juegan blancas y dan mate en cinco

PROBLEMAS Y ESTU D I O S ARTÍSTICOS 25

16

estudios artísticos

Los estudios o finales artísticos constitu­ yen un campo fascinante del ajedrez, en el que la voluntad creativa del autor está liberada de las trabas que supone Ja vo­ l untad de oposición en la partida viva. Aquí, el creador mueve Jos hilos a su antojo y teje o trata de tejer las más fan­ tasiosas y seductoras telas de araña ima­ ginables. A menudo esas estructuras pa­ recen inhumanas en su perfección, pero no por eso menos atractivas, pues el final, a diferencia del problema, suele estar desprovisto de tramas barrocas o posicio­ nes excesivamente abigarradas de piezas. Mientras que en el problema el enun­ ciado o formulación puede ser muy diver­ so, siendo el más corriente "mate en dos, tres o n jugadas", en el estudio el enuncia­ do habitual es "blancas juegan y ganan" o "blancas juegan y hacen tablas". No está definido el número de movimientos que requiere Ja maniobra ganadora y, por Jo general, las variantes alternativas a Ja lí­ nea principal suelen ser ricas en contenido y jugadas espectaculares. Las negras dis­ ponen habitualmente de sutiles recursos defensivos y, en general, se valora la eco­ nomía de medios, de modo que, como suele decirse, el compositor ha de hilar muy fino, si quiere que su obra destaque.

Veamos algunos finales artísticos para seguir adentrándonos en la fiesta.

(27)

26 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

Un estudio de fantasía

Este primer final es más bien un proble­ ma de fantasía, pero lo incluimos en este apartado porque su autor es famoso co­ mo compositor de estudios artísticos. En la danza de cinco alfiles del mismo color que vamos a ver, se alcanza el mate. La primera pregunta que conviene hacerse es ¿qué pieza controlará las casillas blan­ cas? ¿Cómo jugaría usted?

El A. A. Troitzky

¿Año?

Juegan blancas y dan mate en nueve

Encerrona

Tampoco la siguiente es una composi­ ción muy sobria, pero a cambio del ba­ rroquismo que suponen los tres peones negros en séptima tenemos un bonito es­ pectáculo.

Hans Fahrni (1874-1939) era un maes­ tro suizo que ganó algunos torneos inter­ nacionales menores.

E2 Hans Fahrni

1924

(28)

Dos alfiles vencen a una dama

En esta composición de uno de los ma­ gos de la especialidad, la gran libertad de movimientos de los alfiles blancos, en combinación con el peón de b2, per­ mite triunfar sobre el valor teórico su­ perior de la dama enemiga, que en este caso se encuentra entorpeciendo los movimientos de su rey, ambos en la banda.

E3 Henri Rinck

1914

Blancas juegan y ganan

19

P ROBLEMAS Y ESTU D I O S ARTÍST ICOS 27

Dos jugadas sutiles

La diferencia material es pequeña en este caso y la disposición de las piezas negras puede hacer pensar que han construido una fortaleza defensiva o están a punto de hacerlo. Sin embargo, no es así.

E4 F. J. Prokop

1927

(29)

28 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

Kubbel tiene la palabra

El ruso Leonid Kubbel (1891-1942) ganó numerosos premios de composición artís­ tica y en sus estudios suele haber un ele­ mento dramático en el desenlace, que los dota de una belleza poco común.

En este final las blancas tienen dos piezas limpias de ventaja, pero si a usted le parece fácil detener al peón de a3, le felicito efusivamente.

ES L. l. Kubbel

1922

Blancas juegan y ganan

21

Dama en hibernación

A pesar de su considerable desventaja material, las blancas ganan aquí gracias a una maravillosa maniobra en escalera, especulando con las jugadas forzadas del bando contrario.

E6 T. Kok

1938

(30)

Alfil y caballo contra caballo

Como el lector sabe, esta relación de fuerzas materiales (alfil y caballo contra caballo, sin peones) debe desembocar en tablas, de no mediar circunstancias extra­ ordinarias. Esas circunstancias se dan aquí, aunque no sean perceptibles a pri­ mera vista. En este caso, el rey defensor se encuentra en la banda y las blancas pueden llevar a cabo unas maniobras de dominación para ganar la pieza. ¿Cómo se consigue?

E7 H. A. Adamson

1 924

Blancas juegan y ganan

P ROBLEMAS Y ESTU D I O S ARTÍST ICOS 29

Cuatro damas

Tenemos aquí dama y alfil por bando, con sendos peones a punto de coronar. La clave radica en llevar al bando negro a una posición de Zugz wang.

ES N. Elkies

1992

(31)

30 LA FI ESTA D E L AJ E D R EZ

Alfil saltimbanqui

En la posición del diagrama casi parece un sacrilegio afirmar que los peones ne­ gros unidos, ansiosos por llegar a su me­ ta, no pueden ganar. Todo el mérito de la defensa radica en la fuerza del alfil, que explota determinadas posibilidades más o menos ocultas a primera vista.

E9 J. Moravec

1927

Juegan blancas y hacen tablas

La batuta de Halberstadt

25

Tenemos aquí una posición imaginada por el gran compositor de estudios Vitaly Halberstadt (1903-1967), ucraniano de origen, nacionalizado francés. Halbers­ tadt, además de haber obtenido numero­ sos premios en concursos de composición artística, escribió, en colaboración con el no menos famoso artista Marce!

Du-champ, un libro con una teoría sofistica­ da acerca del final: La oposición y las ca­

sillas conjugadas se reconcilian, no tradu­

cido al castellano.

Ambos reyes se encuentran en la ban­ da alejada de los acontecimientos, es de­ cir, de las columnas g y f, donde hay peo­ nes de ambos bandos que pretenden coronar. Por otro lado, el rey negro está situado en la gran diagonal, enfrentado al alfil enemigo, lo que, de estar libre la ca­ silla g8, permitiría la promoción del peón con descubierta. Las negras disponen de dos importantes armas defensivas para oponerse a la victoria contraria: su peón de f2, que también amenaza coronar, y el control que el caballo ejerce de la casilla de coronación g8.

ElO Vitaly Halberstadt

1958

(32)

Smyslov, compositor

Vassili Smyslov, que se proclamó cam­ peón del mundo al vencer, en 1957, a Mi­ jail Botvinnik, también ha sentido la ne­ cesidad de componer estudios, y en el que sigue demuestra la sutileza de su comprensión en estas lides, pues la posi­ ción contiene muchos resortes ocultos y pasadizos oscuros.

Ell Vassili Smyslov

1976

Blancas juegan y ganan

27

P ROBLEMAS Y ESTU D I O S ARTÍSTICOS 31

El mago Troitzky

Alexei Troitzky (1866-1942) está conside­ rado el padre de la moderna composición artística, en la que ha sabido introducir como nadie desenlaces espectaculares y grandes emociones estéticas. El estudio que sigue no es apto para cardiacos. Ya está advertido.

E12 A. A. Troitzky

1897

(33)

32 LA FI ESTA DEL AJ E D R EZ

Matemática damasquinada

Mark Liburkin (1910-1953) es un compo­ sitor altamente estimado por sus colegas, con una producción muy fértil pese a su relativamente corta existencia. Así, por ejemplo, en la antología que A. Kaz�nt­ sev publicó sobre estudios de composito­ res soviéticos, Liburkin figura con más de cuarenta.

El final que sigue es una minuciosa composición, que lleva la filigrana al lími­ te para lograr una posición ganadora.

E13 M. S. Liburkin

1938

Juegan blancas y ganan

Dama dominada por un alfil

A primera vista se diría que, en esta bri­ llante composición, las blancas a todo lo que pueden aspirar es a defe?derse, puesto que sólo tienen torre y alfil contra la dama enemiga. Sin embargo, pronto el aspirante a solucionista caerá en la cuen­ ta de que el rey negro está considerable­ mente expuesto, lo que puede dar lugar a la creación de una red de mate. Ahí está el quid de la cuestión.

E14 S. M. Kaminer

1925

Juegan blancas y ganan

(34)

La implacable precisión de Kasparian

Genrij Moiseievich Kasparia_n (nacid? en Tiflis, Georgia, en 1910) ha sido el pnme­ ro en recibir el título de gran m�e�tro en composición de ajedrez. �us mentas no pueden recogerse en este hbro, .pero bas­ te una muestra como la que sigue para comprender la perfecció? �on que mueve sus artísticos hilos geometncos.

El problema aquí no es que �arre� al­ fil luchen contra una dama, smo como neutralizar al peón avanzado de b3.

E15

G. M. Kasparian

1949

Blancas juegan y hacen tablas

31

P ROBLEMAS y ESTU D I O S ARTÍSTICOS 33

La danza de los jinetes

Gia Nadareishvili es uno de los nombres insignes de la moderna co�posi�ión ar­ tística. En el siguiente estud10 ex1st� una igualdad formal en términos matenales, según la escala convencional de valo�es (dama= 9; pieza menor= 3

, pero las pie­ zas blancas están descoordmadas. La. da­ ma negra amenaza ganar una de las figu­ ras contrarias (el alfil y el caballo

e c8 están atacados directamente), y s1 cae una de las piezas, las negras deben ganar. El problema es que las piezas blancas es­ tán muy alejadas unas de otras y no pare­ ce posible que puedan reagruparse.

E16

G. Nadareishvili

1958

Juegan blancas y hacen tablas

(35)

34 LA FIESTA DEL AJEDREZ

Soluciones

PROBLEMAS

Pl.

1 @ a4! Hay que encerrar al rey negro en

la mitad superior del tablero. 1 .. . @f5. O bien 1 . . . @ d5 2 l:r.c8 'iió>e5 3 l:r.c5++. 2

l:r.g8@e5 3 l:r.g5++. P 2.

1 @g 2 ! Ahora todas las respuestas de las

negras conducen a un mate en dos o en tres jugadas. Por ejemplo:

a) 1 . . . l:r.xal 2 l:r.xal+ l:r.a7 3 l:r.axa7++ (3 l:r.hxa7++). b) 1 : x b l 2 : a x a 7 + + (2 l:r.hxa7++). e) 1 . . . : xh8 2 : xh8+ l:t b8 3 : bxb8++ (3 l:t hxb8++ ). d) 1 : x h 7 2 : b x b 8 + + (2 l:t hxb8++).

Caso de que en su primera jugada las negras decidan dar jaque (en g7, b2, a2 ó g8) , una de las torres blancas captura, sencillamente, a la pieza que jaquea y no podrá evitarse el mate a la siguiente.

P3.

1 g8tt:J++!!??

Naturalmente, para que esto sea cier­ to, el caballo ha de ser negro. ¿No dice el reglamento que cuando un peón alcanza la octava casilla puede convertirse en cualquier pieza? El peón puede elegir pieza, cierto, pero ha de ser de su color. Así pues, el problema no pasa de ser una falacia de tintes pintorescos.

P4.

Sí, por supuesto, siempre que se interpre­ te la picardía de la propuesta como una broma ajedrecística. Todo consiste en

le-vantar (un poco) el caballo sobre la casi­ lla (para que siga "controlando" los pun­ tos g8 y h7), y entonces veremos que el rey negro no tiene defensa contra el ja­ que del alfil. Claro que no hay que baj ar el caballo, de ahí la " m e d i a " j ugad a , puesto l a jugada no se completa del todo, como sabemos, hasta que la pieza no se deposita en la casilla de destino. En este caso estaríamos hablando de un ajedrez tridimensional o ajedrez-ficción, con re­ glas aún por establecer o establecidas a discreción.

P5.

1 tt:Ja4! @xa4. Los demás ensayos no son

más satisfactorios. Por ejemplo: a) 1 . . . @c6?? 2 'ifd7++.

b) 1 . . . @a5 2 'it'b6+ @xa4 3 'ifa6++. e) 1 . . . bxc2 2 b3 el 'if 3 'it'b6++.

2 c4! La captura al paso no es posible.

Mate a la siguiente. 2 ... @a5 3 'if a7++. P6.

1 'if O ! h6. Otros ensayos pueden ser: a) 1 . . . �f6 2 'iff5 g6 3 'ifxf6++. b) 1 . . . g3 2 tt:Jg6+ hxg6 3 'ifh3++.

2 'if b l g6. Si 2 . . . � f 6 , 3 'if h 7 + + . 3 'ifxal++.

P7.

1 h3! Nabokov cita el ensayo fallido 1

@gl , que alcanzaría el mate después de 1

. . . @h6 2 h4 gxh3 3 l:r.3xg6++, pero que frustra la réplica 1 . . . h4! 1 . . . h4. Alternativas: a) 1 . . . @h4 2 l:t xg6 gxh3 3 �f6++; b) 1 . . . @h6 2 h4 g5 3 hxg5++. 2 l:t h7 hxg3 3 h4++. PS.

1 'if c3 @bl 2 'if d3+. Si ha encontrado es­ tas dos jugadas, y sabe por qué las ha

(36)

he-cho, ya ha resuelto el enigma, es decir, el procedimiento de la escalera para llevar la dama blanca a la columna h, donde da­ rá mate inapelable. 2 • . • @al 3 'ilt'd4 @bl

4 'ilt'e4+ @al 5 'ilt'e5 @bl 6 'ilt'f5+ @al 7 'ilt'f6 @ b l 8 'ilt' g6+ @ al 9 'ilt'g7 @ b l 10 'ilt' h7+ @ al 11 'ilt' h8 @ b l 12 'ilt'hl++.

Ahora sabemos que la presencia de los peones blancos sólo estaba justificada pa­ ra alargar y dificultar la solución.

P9.

Ahora bien, todas las piezas negras han desaparecido, lo que significa que si la última j ugada negra hubiese sido . . . d5 , entonces debería existir un alfil en c8, ya que el peón de b7 sigue en su casilla ini­ cial y, por tanto, el alfil no puede haber salido por la diagonal c8-a6. Dado que no hay un alfil en c8, se induce que ha te­ nido que desarrollarse antes y que, por tanto, el avance . . . d5 tiene que haberse realizado en un momento anterior de la partida. Por tanto, la última jugada negra tiene que haber sido . . . f5, lo que nos permite alcanzar la solución: 1 gxf6 (cap­ tura al paso), con mate a la siguiente (2 f7++).

PlO.

1 l:l el! @d5. En caso de 1 . . . @f5 sigue lo mismo. 2 e4+ @ xe4 3 l:l el. Y a cual­ quier jugada de las negras (3 . . . @f5, 3 . . . @d5, puesto que los peones están inmo­ vilizados) sigue 4 e4++.

Pll.

1 llt'xe5+ ! fxe5 2 � xc5+ bxc5 3 lt:J c4+ !

dxc4+ 4 @ e4. Sigue, inevitablemente,

mate, con 5 l:ldl++.

Pl2.

1 f3 e5 2 @f2 h5 3 @g3 h4+ 4 @g4 d6++.

PROBLEMAS Y ESTUDIOS ARTÍSTICOS 35

P13.

1 �e5 @ h4 2 @xg2 @ h5. Las jugadas de

l a s negras s o n , como se v e , ú n i c a s . 3

�xg7 @ h4 4 �d3 @h5. Por primera vez

disponen las negras de un movimiento al­ ternativo: el avance del peón a. En caso de 4 . . . a5 seguiría 5 ,¡txg6 a4 6 ,¡tes a3 7 ,¡txg3++. 5 @xg3 a5 6 �e2 a4 7 ,¡txg4++.

Como puede verse , los mates guardan una relación armónica: cuando es el alfil de casillas blancas el que da mate, el otro alfil se encuentra en g7, y cuando éste es el que da mate en g3, su compañero se encuentra en g6. Los peones negros de la columna g producen la impresión de ser monigotes de feria que van cayendo des­ cabezados.

Pl4.

(a) Jugando blancas:

1 lt:Jf2 e4 2 lt:J g4 e3 3 l:[ xe3 @f8. Como puede verse, las jugadas de las negras son únicas. 4 lt:Jxf6 @ g7. Por primera vez dis­ ponen las negras de la alternativa 4 . . .

l:[ g7? ? , que daría lugar a dos mates: 5 l:l e8++ y 5 lt:J d7 + + . 5 lt:J e8+ @f8 6 f6 l:l g7 7 fxg7++.

(b) Jugando negras:

1 . . . e4 2 lt:Jf4 e3 3 lt:Jd5 e2 4 lt:Jb6 el 'iW 5

l:[ xel @f8. También e n este caso son

únicas las jugadas negras. 6 lt:Jd7+ @g7 7 l:l gl++.

Pl5.

Como podemos ver, si fuese su turno, las negras sólo podrían j ugar en este mo­ mento su peón de f7 y sobre esa idea de provocar j u g a d a s única s , f u e r z a n las blancas un mate bastante fácil.

1 �d6 f5! Mejor que 1 . . . f6, cuando las blancas acortan el mate en dos movi­ mientos: 2 �c2 @ f7 3 e8'if+ @xe8 (3 . . . @g7 4 'ilt'f8++) 4 �g6++. 2 � b 3 a 4 3

(37)

36 LA F I E STA DEL AJ E D R EZ

..íll..gS a3. Es fácil comprobar que las juga­ das negras son únicas. 4 �h7. Amenaza 5 ..íll..g6++. 4 ••• @ f7 5 e8lt:\ ! Lo más preciso y elegante: el caballo controla las casillas de fuga f6 y g7 , obligando, por tanto, a capturar. Coronar dama gana, por su­ puesto, pero no cumpliría el enunciado: 5 e8� + @ f6 (5 . . . @ g7 6 � g6+ @ h8 7 � g8+ + ) 6 �g6++. 5 ••• @ xe8. Si 5 . . . @e6, 6 ..íll..g8++. 6 ..íll..g6++.

Pl6.

1 b4! No servía, por ejemplo, 1 l:ld5 (o 1

l:l f5 ) para dar mate en la primera fila, por 1 . . . l:l c5. La primera jugada impide esta defensa. 1 ••• l:lc5+ 2 bxc5 a2. Evita el mate en bl. 3 c6! ..íll..c7. Si 3 . . . bxc6, 4 l:l f5. 4 cxb7. Y no puede evitarse que la próxima j ugada blanca sea 5 bxa8�++. El arrogante apostador señaló al peón blanco de b2 como más improbable ele­ mento ej ecutor. No hay que decir que perdió la apuesta.

ESTUDIOS

El.

1 �ce5 a5. Si 1 . . . @a2, 2 @c2 a5 3 �al

a4, como en la variante principal. 2 ..íll..al

a4 3 �be5 @ a2 4 @ c2 a3 5 @ c3 @xal. Si

5 . . . @bl, 6 @ b3 a2 y, de nuevo, el juego revierte a línea maestra. 6 @ b3+ @bl 7

�al a2 8 @ c3 @xal 9 @ c2++. Las cosas

han quedado claras: el peón bloquea a su rey, mientras el rey blanco cubre la casi­ lla de fuga bl.

E2.

1 lt:\e5! ! Amenaza 2 lt:\d3++. 1 ••• �xal. Lo mejor, dej ándole al rey la casilla de escape bl. 2 ..íll..f6! ! Una jugada desde lue­ go inesperada. 2 ••• h6! El peón b no

pue-de coronar: 2 . . . bl � ? ? 3 lt:\d3++, y l a d a m a n o p u e d e m o v e r s e a b l , p o r 3 ..íll.. xg5 + + . E n cuanto a 2 @ b l , 3 lt:\ c4 amenaza mate en a3, y si 3 . . . cllt:\ + , 4 @dl y el mate se produce en a3 o d2. 3 ..íll..e7 @ bl 4 lt:\ c4 @ el 5 ..íll..a3 e5 6 lt:\ d2 �bl 7 lt:\ e4 allt:\ . Si 7 . . . a l � , 8 ..íll..b4 �ba2 9 ..íll..d2+ @bl 1 0 lt:\c3++ . 8 ..íll.. c5 lt:\ b3. Si 8 . . . � a 2 , 9 ..íll.. e3+ @ b l 1 0 lt:\c3++. 9 ..íll..e3+ lt:\d2 10 ..íll..xd2++. U n cu­ rioso estudio de dominación y piezas en­ cerradas.

E3.

1 b3+ @ b5. Si 1 . . . @ a3 (1 . . . @ b4?? 2 � d2+) , 2 ..íll..cl+ @ b4 (2 . . . @ a2 3 b4+ , ganando la dama) 3 ..íll..d2+. 2 �e8+ @ c5.

2 . . . @b4 3 �d2+, y si 2 . . . @b6, 3 ..íll..d8+.

3 b4+ @xb4. O bien 3 . . . �xb4 4 ..íll..e7+.

4 �d2+ y las damas ganan la dama con­

traria y la partida.

E4.

1 �e7! Esta j ugada es la ganadora (la

única). Veamos, por ejemplo, otro ensa­ yo: 1 �b8+ @ f7 2 �c7+ @e6! 3 �c8+ @ e5 4 �h8 @ f4 ! (5 �xh7? l:l xg5 + 6 @h4 l:lgl ! , y ganan las negras) 6 . . . �f5, y las blancas no pueden ganar. 1 ••• @ hS. Lo mejor, con algunos interesantes recur­ sos defensivos. 2 �d7! Decisivo. La da­ ma blanca sitúa en Zugz wang a la torre, pues tras 2 . . . l:l b6 ó 2 l:l a6 cae con 3 �d8+ o 3 �c8+, respectivamente.

Vale la pena observar que 2 �e8+ no es suficiente para ganar. Después de 2 . . . � g8 3 � xg6 (3 @ xg6, ahogado) 3 . . . �f7! ! 4 �xf7 g6+ y a cualquier respues­ ta, es ahogado.

La precisión de 2 �d7 ! se comprende al observar que tampoco basta 2 � c7 , por 2 . . . l:l e6 3 �b8+ �g8 4 g 6 l:t xg6 ! , tablas.

(38)

ES.

1 tLl c6 ! ! Sacrificando una de las piezas por Ja causa. 1 ... @ xc6. La captura es obligada, pues amenaza 2 tLlxd4 y no sir­ ve 1 . . . a2? por 2 tLlb4+ y 3 ttJxa2. 2 .tf6 @dS. Si 2 . . . @c5?, 3 .te7+ y 4 .txa3. 3 d3 a2 4 c4+ @ cs. No 4 . . . dxc3 , por 5 .1Lxc3, controlando Ja casilla de corona­ ción. S @b7! ! al'it' 6 .te7++. He aquí la inesperada irrupción de un mate seco. ¡Kubbel en su salsa!

E6.

1 .tgl! g3. Si 1 . . . @b6+?, 2 l:lg2 @b7 3 l:lc2 g3 (única jugada posible) 4 l:lc7++.

2 @ g2! ! Si 2 l:lg2?, ahogado, pues, como

puede verse, las negras no disponen de ningún movimiento reglamentario. 2 . . . @ b6+. L a captura d e J a torre llevaría a un mate distinto del que se produce en Ja variante principal. Veamos: 2 . . . gxf2? 3 @ xf2 ! @ b6 4 @ e2+ @ b7 5 @ e3 ! Las blancas emprenden una marcha en zig­ zag, que constituye el procedimiento bá­ sico de Ja solución. 5 . . . c¡f¡> b6 6 @ d3 + @b7 7 @ d4! @b6 8 @c4+ @b7 9 b 4 axb4 1 0 @ xb4 a 5 + 1 1 @ x a5 a 6 . A h o r a 1 2 .tdl ! es definitiva, ya que a cualquier ju­ gada negra sigue 13 .tf3++. 3 l:l f3+ @b7 4 l:l e3! Esta táctica "suicida'' , que permi­ te el jaque contrario es el procedimiento

en escalera alternativo a Ja variante ante­

rior, donde era el rey (no Ja torre) la pie­ za que avanzaba de forma escalonada. 4 . . . @b6+ S l:l e4+. Tapona el jaque de la dama, con descubierto simultáneo del al­ fil de gl. S . . . @b7 6 l:l d4! @b6+. Se diría que las negras jaquean por capricho, pero Jo cierto es que sus jugadas son únicas, al dictado. 7 l:t dS+ @ b7 8 l:l cS! @ b6 9

l:lc6+ @b7 10 l:l c7++. La torre ha culmi­

nado su proverbial maniobra, alcanzando la casilla ideal de invasión.

PROBLEMAS Y ESTUDIOS ARTÍSTICOS 37

E7.

1 tLldS. Lo primero es retirar el caballo pa­

ra que el ataque sobre el negro sea efecti­ vo. Dado que las casillas del campo blanco (d4, d3 , f3, g4) Je están vedadas, la única pieza negra deberá retroceder a la séptima fila, quedando comprometida. 1 . . . tLld7.

Naturalmente, si 1 . . . ttJf7, 2 .thS, ganan­ do el caballo. 2 @d6! Buena jugada de in­ vasión, que obliga a j ugar al rey negro, pues las dos jugadas de caballo pierden:

a) 2 . . . tLl f8 3 .t hS+ @ d8 4 tLl f6 @ c8 5 @e7, etc.

b) 2 . . . tLlb8 3 @c7 ttJd7 4 .tbS, etc.

2 . . . @d8 3 .td3. Obsérvese que se ha producido u n a especie de simetría, al desplazarse todas las piezas a la columna

d, con la diferencia de que Jos caballos han intercambiado sus filas y el alfil ha "avanzado" una casilla. Ahora tiene que jugar el caballo, pues si Jo hace su rey (3 . . . @e8, 3 . . . @c8), las blancas clavan el jamelgo con .tbS ó .tfS, ganándolo. 3 . . .

ttJf8. Si 3 . . . ttJ b8, 4 ttJc7 @c8 ( 4 . . . ttJd7 5 ttJ e6 + @ c8 6 .t a 6 + @ b8 7 @ xd7) 5 .te4 @ d8 6 .t b7 tLl d7 7 tLl d6+ @ e8 8 .t c6, etc. 4 tLl f6. Las blancas ganan, como en una de las líneas anteriores.

ES.

1 'it'g7+ @h2. Está claro que es peor 1 . . . @ f2 ? , porque permite 2 f8'it' + . 2 f8'it'

'it'bS+ 3 @h6 'it'b6+ 4 .tc6!! Libera Ja en­

trada de la nueva dama en f2 con jaque . Con este sacrificio las blancas crean una secuencia de juego forzada, que situará a las negras en Zugz wang. 4 . . . 'it'xc6+ S

@ xh7 bl'it'+ 6 @ h8 @ hl. Las bl ancas

han alcanzado la posición ideal (con su rey a cubierto de jaques) y las negras una posición relativamente ideal, puesto que las dos damas cubren todas las casillas de invasión. Pero Ja siguiente jugada blanca

(39)

38 LA FIESTA DEL AJEDREZ

es muy fuerte. 7 'iWfg8! Ahora se plantea el típico problema de las situaciones de

Zugz wang: las negras deben jugar y, por

tanto, deberán empeorar su posición. El problema es que cada una de las damas negras cubre dos casillas críticas: la de c6, h3 y g2; la de bl , h7 y gl . Cualquier movi­ miento les impedirá seguir cubriendo ambos puntos vitales para la superviven­ cia de su rey. Si juega éste, sería un suici­ dio: 7 . . . @h2 8 'irg3+ @hl 9 'iWh4++.

E9.

1 @al! La idea que encierra esta jugada

resultará evidente en la maniobra que si­ gue. 1 ••• .ta2 2 i.c2! b3 3 .txb3! Y aho­ ra las negras pueden elegir entre dos ti­ pos de tablas: 3 . . . axb3 (ahogado) y 3 . . .

.txb3 (tablas técnicas, porque el final no puede forzarse, al dominar el rey blanco la casilla de coronación del peón, de co­ lor distinto al alfil). ¿Ese es todo el conte­ nido del estudio? No, las negras pueden realizar otros ensayos. Veamos:

a) 1 . . . .tdl 2 ii.c2 ! .te2 (2 . . . ii.f3, 2 . . . .tg4, 2 . . . ii.h5; no 2 . . . .txc2?, aho­ gado) 3 ii.d3 (3 ii. e4, 3 .t f5 3 il. g6, respectivamente) 3 . . . .txd3 , ahoga­ do.

b) 1 . . . ii.c4 2 ii.d3 @b3 3 .tc2+ ! @xc2, ahogado. O bien 3 . . . 'ita3 4 ii.d3 y las negras no progresan.

c) 1 . . . ii.d5 (1 . . . .tf7 , 1 . . . .tg8) 2 ii.e4 (2 il.g6, 2 .th7) 2 . . . .txe4, ahogado. Unas tablas ciertamente artísticas.

ElO.

1 .t h7! ! La amenaza, n aturalmente, es

2 g8'iW, con j aque descubierto. Pretender ganar con una maniobra "racional" falla: 1 ii.c4 sólo parece dar tablas, después de 1 . . . 'itbl 2 @ b4 @c2 3 @c5 @d2 4 'it;>d4 @ e l 5 @ e3 fl 'iW 6 .t xfl @ xfl 7 @ f4

@ e2 8 @ g5 tl:i g8 9 @ g6 @ f3 1 0 @ f7 tl:ih6+ 1 1 @g6 tl:ig8 12 @h7 tl:ie7, y el ca­ ballo siempre podrá dominar la casilla g8.

1 . . . tl:ig8! La mejor defensa. Otras j uga­ das pierden:

a) 1 . . . f1 'ir?? 2 g8�+ 'iWf6 3 .txf6++. b) 1 . . . @ a2 3 g8'iW + tl:i xg8 3 .t xg 8 +

@ b l 4 i.c4 @c2 Ad4 y e l peón cae.

2 .t xg8. ¿ Cómo es posible que las blancas consientan que el peón enemigo corone? 2 ••• f1 'iW 3 ii.c4!! El secreto ra­ dica en este tructo de prestidigitación. 3

. . . 'irxc4. Puesto que las blancas plan­

tean una doble amenaza (atacan la dama y 4 g8'iW+ ), la única alternativa de las ne­ gras a esta captura es un jaque. Pero tan­ to si 3 . . . 'irel + (4 @a6, y ya no hay más j aques ) , como s i 3 . . . 'iW f5 + (4 .t b5 ! ) , quedarían indefensas ante l a promoción del peón blanco. 4 g8il.+!! ¿ Po r q u é n o dama? Porque después de 4 . . . @ b l 5 'irxc4, se producen tablas por ahogado. 4

••. @bl 5 .txc4. Y las blancas darán ma­

te con su rey y los dos alfiles.

S i n embargo, Frederic Friedel ( d e ChessBase) y s u monstruosa criatura Deep

Fritz destruyeron tanta brillantez con la

sencilla 1 .tc4!, que refuta el estudio. Des­ pués de 1 . . . @bl , sigue 2 g8'iW ! ! tl:ixg8 3 .td4 @c2, momento en que Fritz el pro­

fundo anuncia mate ¡en 61 jugadas! , deta­

lle que quizá se le haya escapado al lector. Así pues, lo mejor es 1 . . . tl:ig8, con lo que tras 2 .txg8 f1 'iW 3 ii.c4 se entra en la solu­ ción del autor. Pero el estudio queda refu­ tado. Decididamente, estas criaturitas de silicio no dejan títere con cabeza.

Ell.

A primera vista, el ensayo 1 .tb4 parece ingenioso y suficiente para ganar, puesto que no es posible 1 . . . @xb4?? por 2 f7, pero las negras responden 1 . . . @ d 3 ! y

(40)

después de 2 @el (si 2 n, 2 . . . .td2 ! ) 2 . . . f3 ! 3 gxf3 e 2 4 f7 .t f4 ! y n o ganan las blancas, sino las negras.

1 r7 �a3 2 .tg7. Esta sencilla amena­

za de promoción parece resolver todos los problemas, pero la cosa no es tan fá­ cil . . . 2 .. • f3! 3 gxf3. Si 3 f8'it', 3 . . . �xf8 4 �xf8 e2+ S @f2 fxg2, y en esta posición ni el rey blanco ni su alfil pueden evitar que uno de Jos peones negros corone. 3

. . . @ d3! ¿Qué impide ahora la gloriosa

promoción del peón blanco? Nada, pero después de 4 f8'it' e2+ S @ f2 (pues si S @el , S . . . �xf8 6 �xf8 @e3 y el rey ne­ gro caza Jos dos peones enemigos, con ta­ blas) S . . . .tcS+ ! ! 6 'it'xcS el'it'+! 7 @xel, ahogado. ¡ Más brillantez, imposible! Pe­ ro también las blancas pueden ahora de­ mostrar la vivacidad de su ingenio: 4 f8.t ! ! Dos alfiles que viajan por la misma diagonal que el contrario, con idéntico número de peones , no deberían poder imponerse en este final, pero . . . 4 ... e2+.

El cambio pierde, y si 4 . . . �el , S �h6 .td2 6 @ g2 .tel 7 .tes e2 8 .tf2, y las blancas ganan. 5 @ f2 el 'it' +! 6 c¡f¡> xel

@e3 7 f4! @xf4 8 @t'2. Telón, con nutri­

dos aplausos. Las blancas ganan tras el cambio de alfiles, pues el peón de torre corona en casilla del color de su alfil, y si 8 . . . �el , 9 �h6+, ganando el alfil rival. Una bonita exhibición de magia geomé­ trica, por parte del excampeón mundial Vassili Smyslov.

E12.

1 .tc6! ! Desde luego, controla el punto

g2 , en el q u e a m e n a z a n m a t e , pero ¿quién para el j aque de torre? 1 . . . l:t bl+ 2 @ e2 l:t xhl 3 � g2+ ! ! Pues sí, Ja solu­ ción era desembarazarse de las piezas en Jugar de mantenerlas en estado de parasi­ tismo. 3 . . . @ xg2 4 tt:l f4+ @ gl 5 @ el!!

PROBLEMAS Y ESTUDIOS ARTÍSTICOS 39

Fuerza la respuesta que sigue, que es ju­ gada única. 5 . . . g2 6 tt:le2++. ¡ El triunfo del espíritu sobre Ja materia ! El caballo se impone a torre, alfil y tres peones.

E13.

1 tt:ld4+ @ c3. Si 1 .. . @ b2??, 2 l:t xe l . 2

tt:lb5+ @c4. El rey negro debe seguir ata­

cando al caballo contrario, para no perder material. 2 . . . 'itb4 3 l:t bl+ y 4 @ xel . 3

tt:ld6+ @cS. Como puede verse, el rey ne­

gro está obligado a atacar al caballo en dia­ gonal, pues de hacerlo frontalmente per­ mitiría el jaque de la torre en la columna, seguido de la captura del alfil con el rey. 4 tt:lb7+. No 4 tt:l e4+? @dS S tt:l f6+ @es 6 tt:ld7+ @e6 7 tt:lcS+ @dS, ahora puede el rey negro atacar el caballo en Ja misma fila, ganando el tiempo necesario para salvar material. 4 . . . @c6 5 tt:ld8+ @ c7 6 tt:l e6+ 'itd7. No 6 . . . @d6?, por 7 l:t a6+, el tema horizontal, que ahora se plantea sobre la fila. 7 ttJ f8+ @ e7 8 ttJ g6+ @ r7 9 ttJ h8+

@g7 10 l:t xel @xh8. El caballo ha vendi­ do cara su vida: ha conseguido empujar al rey blanco hasta el rincón superior del ta­ blero, sirviendo Ja victoria en bandeja a las demás piezas de su bando. 11 l:t hl g3 12

@e3 @g7 13 @f4. La amenaza no puede

ser más simple y directa: las blancas pre­ tenden ganar el peón de g3, después de lo cual caerá el caballo, que queda encerrado.

13 . . . g2 14 l:t gl tt:in 15 l:t xg2+ @ n. A cualquier otra jugada del rey negro sigue lo mismo. 16 l:t t'2.

E14.

1 l:t c2!! 'it'xc2. Lo curioso es que el défi­ cit de material no les impide a las blancas realizar un espectacular sacrificio de to­ rre . . . Las negras están obligadas a acep­ tarlo, pues si, por ej emplo, 1 . . . 'it'e8, 2

(41)

40 LA F I ESTA D E L AJ E D R EZ

a m e n a z a n d o m a t e con 3 g3 , y s i 2 . . . �e2, clavando el peón, entonces 3 it.d8+ y mate. Tampoco sirve 1 . . . � f8, por 2 l:r. c4+ @g5 3 it.d2+ @f6(f5) 4 l:r. f4+, ga­ nando la dama. 2 it.dS+ g5 3 it.a5! El alfil regresa a su base de operaciones, para explotar su polivalencia en cuanto a ope­ rar sobre la diagonal d8-h4 o dl -h4. 3 ••. �e2. Única, para evitar 4 it.el+ y tam­ bién g3+. 4 it.c7. Con la evidente amena­ za 5 it.g3++. 4 • . . �f2 5 it.d6! El alfil do­ m i n a a la d a m a contrari a , a u n q u e en honor a la verdad hay que decir que la dama está sobrecarga d a , ocupándose también de la urgente necesidad de cla­ var al peón g. 5 • . • �f4+. La defensa hace crisis. La dama negra ya no puede seguir sosteniendo tan penosa defensa sobre sus hombros. Este jaque es desesperado, pe­ ro . . . 6 g3+! �xg3+ 7 it.xg3++. Una joya, sin duda, de la composición artística en ajedrez.

E15.

1 it.e5+. No sirve 1 l:r. d3? por 1 . . . 't!fh7+ y 2 . . . �xd3, ni tampoco 2 l:r. d2?, por 1 . . . 't!ff3+ 2 @h2 (2 @h4 't!fe4+ 3 f4 �el+; 2 it.g3 �f6 y las blancas deberán entre-gar la torre por el peón b) 2 . . . �h5+ 3 @g2 �g5+, ganando la torre. 1 . . . @g8. 1 . . . @h7 quita a la dama la casilla h7, para responder a l:r. d3. 2 l:r. d8+. Dado que no sirven n d3 ni n d2, este jaque cierra, al menos, el paso de la dama por la séptima fila. 2 . . . @f7 3 l:r. d3 @e6. El avance 3 . . . b2 no sirve, por 4 it.xb2 ! , construyendo una fortaleza, pues el final @+ l:r. + ,0, vs @ +� no se pierde si las tres piezas per­ manecen j u ntas. Si 3 . . . � h l + , 4 @ g3 @ e6 5 it. b2 @ f5 6 l:r. f3+ @ g6 7 l:r. xb3 �gl + 8 @ h3 �xf2 9 l:r. g3+, y tablas. 4 l:t e3 �hl+ 5 it. h2+. No servía 5 @ g3?, por 5 . . . @ f5 6 f4 �gl + 7 @f3 b2 8 it.xb2 � f l + 9 @ g3 �xf4+ y 1 0 . . . �xe3 , n i tampoco 5 @g4? , por 5 . . . �g2+ 6 it.g3+ @ f6 7 n e2 � d 5 , a m e n a z a n d o 8 . . . �c4+, 9 . . . �xe2 y 1 0 . . . b2. 5 ••. @f5 6

l:r. xb3 �O+ 7 @g3 �c4. Amenaza mate

en g4 y también la torre . 8 n f3+ @ g5.

Entretanto, el rey negro se ha incorpora­ do al acoso. 9 it.gl �g4+. Parece que las negras van a ganar la torre. 10 @ xh2 't!fxf3. Y, efectivamente, la han ganado, pero ninguna de las tres piezas blancas puede jugar. Por tanto, ¡ ahogado!

E16.

1 lLib4+ @a5. Las demás casillas están

dominadas, gracias un jaque doble: 1 . . .

@b5(b7) 2 ltJd6+. 2 ltJc6+ @a4. No sirve 2 . . . @a6? , por 3 it.e2+ �b5, con tablas.

3 lLib6+ @a3. El rey negro tiene que rea­

lizar jugadas únicas, ante la existencia de dobles: 3 . . . @b5(b3) 4 lLi d4+, pero pare­ ce haber encontrado la senda del camino ganador en su avance por la columna a.

4 ttJc4+ @a2. No 4 . . . @b3? por 5 lLi d4+,

ni 4 . . . @a4? por la entrada en j uego del alfil, 5 it.dl + . Sin embargo, el rey negro ha mejorado su posición, pues ahora no es posible 5 lLib4+, por 5 . . . @b3, atacan­ do ambos caballos. 5 it.f3!! �xf3. Ahora la dama negra puede elegir entre tomar el alfil y el caballo de c4, con la maniobra 5 . . . � f8 6 @ h7 � f7+ 7 @ h8 � xc4 8 it.d5 ! �xd5 9 lLib4+, ganando la dama. 6

lLi b4+ @ al 7 ttJ c2+ @ a2 8 ttJ b4+. Las blancas fuerzan tablas por jaque perpe­ tuo, ya que si el rey sube a b3, existe el doble en d2. Dos caballos situados a seis filas de distancia consiguen dominar al rey contrario, sin apoyo de ninguna otra pieza. Nadareishvili bautizó a esta criatu­ ra suya como Mjedruli, nombre que reci­ be en Georgia, su país, un baile nacional de jinetes. No hay que explicar por qué.

(42)

4 1

2

MINIATURAS

Y MINIMINIATURAS

Se consideran miniaturas aquellas parti­ das cortas que no exceden de las 25 juga­ das, lo que significa que en tales casos el juego ha sido espectacular, ya sea debido a los graves errores cometidos por uno de los bandos, ya porque la lucha ha tenido un carácter violento con escaramuzas in­ tensas, combinaciones, ataques y contraa­ taques.

Llamaremos miniminiatura a una par­ tida que no supera las 15 j ugadas, caso verd aderamente raro en el aj edrez de competición, y no digamos en el magis­ tral o de elite. Pero puesto que se trata de curiosidades, contienen elementos de in­ terés que reclaman su presencia en esta gran fiesta.

Vamos a incluir aquí una selección de atractivas miniaturas y miniminiaturas, si bien comenzaremos en orden inverso al epígrafe del capítulo.

32 miniminiaturas

Si la partida miniatura suele ser atractiva, cuando se trata de una miniminiatura es que la lucha en el tablero ha tenido un carácter aún más dramático o que los errores han sido monumentales, de modo que el espectáculo está servido.

Veamos algunas curiosas minipartidas de este tipo:

El mitómano empedernido

Johannes Zukertort (1842-1888), discípu­ lo y amigo de Anderssen, j ugó con éste innumerables partidas amistosas, entre ellas la que sigue.

Zukertort es un caso único de recrea­ dor de su propia historia, inventándose nu­ merosos mitos en torno a su vida, pero lo cierto es que, en 1886, disputó con Steinitz el primer campeonato del mundo de nues­ tro juego, y eso, por sí solo, rinde justicia a una excepcional maestría ante el tablero.

1

Zukertort - Anderssen

Breslau 1 865 Apertura Española (C60)

1 e4 e5 2 llJf3 lLi c6 3 � b5 lLi ge7 4 c3 d6 5 d4 �d7 6 0-0 lLig6 7 llJg5?! Apunta prematuramente a fl. 7 . . . h6? 7 . . . �e7, y si 8 f4, 8 . . . exf4 9 llJxfl! ? 8 llJxf7! @xf7 9 �c4+ @ e7 S i 9 .. . � e6, 1 0 d 5 , y s i 9 . . . d 5 , 1 0 exd5 llJb8 ( 1 0 . . . lLi a5 1 1 �d3 b6 12 W'h5

(43)

42 LA FIESTA DEL AJEDREZ

'ti'f6 13 dxeS) 1 1 'ti'hS �d6 12 it..d3 'ti'f6 13 dxeS ii.xe5 14 f4 !

10 'ti'hS 'ti' e8

Anderssen se defiende de un mate en cuatro para caer en un mate en dos. Si 10 . . . it.. e8, 11 it.. gS+ hxg5 1 2 'ti'xg5+ @ d7 13 'ti'fS+ @e7 14 'ti'e6++.

11 'ti'gS+! hxgS 12 it..xgS++

¡Un espectacular mate cruzado de dos alfiles !

Un caballo ª"inconado

Es difícil que un jugador sitúe voluntaria­ mente un caballo en la banda, si no tiene buenos motivos para ello. Más difícil aún es que lo juegue a uno de los cuatro rin­ cones, por la sencilla razón de que desde las esquinas un caballo sólo domina dos casillas. Esta partida es una buena y justi­ ficada excepción. 2 Potter - Matthews Londres 1 868 Apertura Central (C21) 1 e4 eS 2 d4 exd4 3 it..c4 cS?

Tratar de apuntalar el peón de d4 es poco menos que un suicidio. Las alterna­ tivas válidas son 3 ... tt:Jf6 y 3 ... tt:Jc6.

4 tt:Jf3 d6 5 0-0 tt:Jc6 6 c3 d3 7 n el it..g4 8 eS! tt:JxeS

Confiando en la clavada.

34

9 tt:JxeS!

Pero el caballo negro también está clavado en la columna abierta y la pieza que está en su línea de acción es nada menos que el rey, no la dama.

9 ••• it..xdl 10 it.. bS+ ! @ e7 11 it.. gS+ f6

12 tt:Jg6+ @f7 13 tt:Jxh8++

Este caballo es lo bastante activo co­ mo para justificar su presencia en el rin­ cón, a pesar de que está encerrado.

Una frivolidad de Tarrasch

No hay que prese n t a r a S i egbert Ta­ rrasch (1862-1934) , doctor en medicina y ante el tablero, apodado por los expertos

(44)

de su tiempo campeón mundial de torneos,

por sus logros en las dos últimas décadas del siglo x1x.

En esta lucha califica con un signo de admiración su sexta jugada, lo que no pa­ sa de ser una pequeña frivolidad, pues esa jugada no le da ventaja alguna, si no es con la ayuda de su adversario.

3

Tarraseh - Aficionado

Berlín 1 881 Gambito Escocés (C50)

1 e4 eS 2 ll:if3 ll:ie6 3 .te4 .tes 4 d4 exd4

S e3 dxe3

Y a esta captura le asigna un signo de interrogación, aunque la teoría la considera jugable: ambos lances (5 . . . dxc3, 6 .txt7+) están relacionados entre sí, de modo que la evaluación errónea puede ser imputable al estado de la teoría por entonces.

6 .txt7+ 'lt;xt7 7 �dS+ 'lt;e8

Mejor es 7 . . . 'Yt; f8 ! , y después de 8 �xc5+ �e7, las negras no tienen nada que temer.

8 �hS+!

" ! " (Tarrasch). Para provocar la aper­ tura de la diagonal al-h8.

8• . •g6?

Aún era posible responder 8 . . . 'Yt; f8, con la variante antes mencionada.

9 �xeS �e7 10 �xe3 �xe4+? (diagra­

ma 35)

Era imprescindible 10 . . . ll:if6.

11 'Yt;dl

Las negras abandonaron, ante la do­ ble amenaza 12 .U. el y 12 �xh8.

Detalle de Réti

Pese a su corta existencia, el gran Ri­ chard Réti ( 1 889 - 1 929) fue uno de los

MINIATURAS Y MINIMINIATURAS 43

maestros más destacados del primer ter­ cio del siglo xx, con numerosas actuacio­ n e s i m p o r t a n t e s e n t o r n e o s i n t e r n a ­ cionales, aportaciones teóricas (como l a apertura que lleva su nombre) y l a publi­ cación de libros que han pasado a ser clá­ sicos, como Los grandes maestros del ta­ blero y Las nuevas ideas en ajedrez , entre otros. La siguiente partida es meramente anecdótica.

4

Réti - Dunkelblum

Viena 1914

Apertura Tres Caballos (C46)

1 e4 eS 2 ll:if3 ll:i e6 3 ll:i e3 .t es 4 ll:i xeS ll:ixeS S d4 .txd4?

Mejor 5 . . . .td6 6 dxe5 .txe5. 6 �xd4 �f6?

Más facilidades. Lo correcto es 6 . . . d6.

7 ll:ibS!

De paso que protege a la dama contra el descubierto 7 . . . ll:i f3+, amenaza doble en c7.

7. . . 'Yt;d8?

Otras j ugadas también tenían incon­ venientes , pero eran preferibles. Por

(45)

44 LA FIESTA DEL AJEDREZ

ejemplo: 7 . . . c6 8 tt:J d6+, o bien 7 . . . @f8 8 'Y/t'c5+ 'Y/t'e7 9 'Y/t'xc7.

8 'Y/t'c5!

Un ataque doble sobre c7 y f8 demo­ ledor. Las negras se rindieron.

Jaque perpetuo para el campeón En la partida siguiente el maestro checo Hromadka le arrancó tablas al campeón mundial, Enmanuel Lasker, en sólo trece movimientos. 5 Hromadka - Lasker Mahrisch-Ostrau 1923 Gambito Vienés (C29) 1 e4 e5 2 tt:Jc3 tt:Jf6 3 f4 d5 4 fxe5 tt:Jxe4 5 'Y/t'f3 tt:Jc6 6 �b5 tt:Jxc3 7 bxc3 �e7 8 d4 0-0 9 .i.d3! f6

Otra idea es 9 . . . �e6, para seguir con . . . l:t e8 y . . . �f8.

10 'Y/t'h5 g6

Si 1 0 . . . f5, 1 1 tt:J f3, con ataque blan-co.

11 �xg6 hxg6 12 'Y/t'xg6+ @hS 13 'Y/t'h6+

Tablas por jaque perpetuo.

¡ Las negras ganan en 4 jugadas! Que una partida se pierda (o se gane) en cuatro jugadas no tiene otra explicación que la de un burdo error por parte del perdedor. Así pues, no hay que entrar en mayores introducciones. Esta partida es muy famosa, precisamente por su cor­ ta duración o, más bien diríamos, breve­ dad.

6

Gibaud - Lazard

París 1 924 Apertura Irregular (A45)

1 d4 tt:Jf6 2 tt:Jd2 e5

Las jugadas 1 d4 tt:Jf6 2 c4 e5 caracte­ rizan el Gambito Budapest.

3 dxe5 tt:Jg4 4 h3?

El ataque al caballo negro es ilógico, pero a las blancas les resultaba una pie­ z a m o l e s t a . ¡ A ú n no se h a b í a n d a d o cuenta d e hasta qué punto podía llegar a serlo !

(46)

4 . . . tt::l e3! !

Las negras explotan e l debilitamiento de la diagonal el -h4. Las blancas se rin­ dieron, pues si 5 fxe3, sigue 5 . . . 'i!t'h4+ a la siguiente, y de otro modo, pierden la dama. ¡Una humillante lección para Gi­ baud, que era un jugador conocido !

Dos perversos alfiles

David Janowski (1868-1927) tiene un lu­ gar de privilegio en la historia del aj e­ drez. Para empezar, fue capaz de derro­ tar a los cuatro campeones del mundo de la época: Steinitz, Lasker, Capablanca y Alekhine, ganando, además, un buen nú­ mero de torneos internacionales. Su sa­ lud era precaria, de ahí que con el tiempo sus resultados fuesen en declive. La pre­ ferencia y destreza que Janowski exhibía por los alfiles llegó a plasmarse en la ex­ presión "los dos jans", utilizada, sobre to­ do, por los norteamericanos. Aquí lo po­ ne de manifiesto.

MINIATURAS Y MINIMINIATURAS 45

7

Janowski -Michel

Semmering 1926 Apertura Trompowsky (DOO)

1 d4 tt::lf6 2 �g5 d5 3 e3 e6 4 �d3 c5 5 c3 tt::lbd7 6 f4 'i!t'b6 7 'i!t'c2 c4?!

Un avance siempre dudoso, porque si bien restringe al alfil blanco, también en­ cierra cada vez más al alfil dama negro.

8 �e2 tt::l e4 9 �h4 f5?!

Mej or es avanzar en el desarrollo: 9 . . . �d6.

10 tt::lf3 'i!t'a5 11 tt::le5 b5 12 tt::ld2 tt::lxd2?

Un importante error. Había que jugar 12 . . . tt::lxe5, y después de 13 fxe5, 13 . . . tt::lxd2.

13 �h5+! g6 14 tt::lxg6 tt::lb6 15 tt::l e5++

El do de pecho de Johner

El maestro suizo Paul Johner, capaz de lo bueno y de lo malo en aj edrez de alto nivel, logró plasmar aquí algunas de sus cualidades , frente a un rival de entidad, como el h úngaro Laj as Steiner. E n el torneo e n cue s t i ó n J o h n e r consiguió quizá el mejor resultado de su carrera,

Referencias

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