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Instituto Colombiano De Bienestar Familiar (ICBF)

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ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO DE CAMPO ENTREVISTAS

4.3 DESCRIPCION DE LA INFORMACION

4.3.2 Instituto Colombiano De Bienestar Familiar (ICBF)

Programa: Clubes Prejuveniles y Juveniles

Institución Contratante: Asociación Cristina De Jóvenes (ACJ) Profesional Coordinador: Psicóloga (ACJ)

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, por ser la institución encargada de la protección integral de la niñez, la juventud y la familia, diseña programas y proyectos en busca del bienestar humano, por ello dentro de sus acciones adelanta el programa de clubes prejuveniles y juveniles, los cuales permiten un desarrollo cultural, deportivo, artístico y productivo; propiciando reflexiones sobre

la dinámica de la familia y la etapa de desarrollo en la que se encuentran los/las jóvenes, a través de acciones que buscan promover el mejoramiento de las relaciones entre los miembros del club con espacios escolares y laborales.

Para la ejecución del programa clubes prejuveniles y juveniles, el ICBF convoca a instituciones sociales de carácter publico o privado a nivel local; las cuales presentan una propuesta de trabajo, que es estudiada y analizada por funcionarios del ICBF; para posteriormente elegir una y asignar un contrato de servicios por nueve meses, en donde se delega a una organización la coordinación, gestión y manejo de los recursos en lo concerniente al programa en la localidad.

Para el caso de la localidad Cuarta de San Cristóbal, se tiene que la institución, que estuvo a cargo del desarrollo de este programa para el 2004 fue la Asociación Cristiana Jóvenes (ACJ). Tal como lo plantea la coordinadora, la institución estudió y analizó las problemáticas sociales que agobiaban a la población y en especial a los/las jóvenes de la localidad; estas necesidades se ven reflejadas en la “pobreza, delincuencia, pandillismo, conflicto armado desplazamiento forzoso, descolarización, menores trabajadores, embarazos a temprana edad y familias disfuncionales”73.

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Entrevista N°4 . Coordinadora Programa” CLUBES PREJUVENILES Y JUVENILES” Localidad cuarta de San Cristóbal, marzo 2005. Asociación Cristiana De Jóvenes

A partir de ello la ACJ asumió un compromiso social en pro del bienestar y el crecimiento personal de los/las jóvenes brindándoles espacios de formación integral en donde priman los valores humanos, la participación y la recreación; y crea un proyecto formativo de prevención como “Educación para el amor” referido a la salud sexual. De igual manera, orienta sus acciones al cumplimiento de los objetivos propuestos en el programa “clubes prejuveniles y juveniles”.

Según la coordinadora, los objetivos planteados en este programa están direccionados a desarrollar y fortalecer el proyecto de vida personal y grupal de los jóvenes, mediante una educación integral que permita disminuir factores que pongan en peligro su vida tanto personal, física y psicológica; mejorando de esta manera las relaciones personales, familiares y sociales.

En el logro de los objetivos, la ACJ y en especial la coordinación del programa estructura y diseña una metodología para la implementación y ejecución de este, el cual se expone en tres fases de trabajo.

La primera fase se llama el periodo de semilla, en donde se trabaja los medios de divulgación, convocatoria, ubicación del grupo e inducción de trabajo para los líderes o animadores; la segunda fase es la de siembra en donde se ponen en marcha el trabajo con los grupos, se hace una capacitación a los animadores sobre deferentes temas, se supervisan las actividades y la formación al interior de cada grupo por medio de reuniones periódicas; la tercera fase es la cosecha en

donde se realiza el fortalecimiento y evaluación del proceso; y se miran los resultados obtenidos para que la información de continuidad al programa.

A continuación se describen cada una de las fases anteriormente señaladas:

• Primera Fase Semilla (Un Mes)

En esta fase se realiza una convocatoria por medio de actividades recreativas en donde se distribuye material visual como carteles y volantes, invitando a los jóvenes y a los grupos juveniles a participar y enunciando los requisitos para vincularse al programa. Se establece dentro de los requerimientos ser joven, es decir, tener una edad entre 14 a 26 años y pertenecer a la localidad; formar un grupo organizado, que tenga un nombre, objetivos y un líder o animador.

El animador junto con su grupo debe presentar una propuesta de trabajo, que muestre su objetivo tanto general como especifico, lista de datos personales de la población beneficiaria y un proyecto de vida grupal, que es caracterizar su naturaleza de acción la cual puede ser formativa, productiva y preventiva teniendo en cuenta diferentes aspectos de desarrollo integral humano (danzas, arte, teatro, manualidades, refuerzo escolar, deportes).

Dicha propuesta se entrega a la ACJ, que junto con su equipo de trabajo y profesionales se encargan de estudiarla y evaluarla, para una previa selección en donde se entrevista y se realiza una prueba psicológica al animador, que

determina su nivel de formación Académica y su trayectoria en procesos de trabajo comunitario.

Durante este proceso se aprobaron 37 propuestas, las cuales se dividen en 22 clubes prejuveniles y 15 juveniles cada uno con una población máxima de 15 integrantes por club, para los lineamientos del ICBF. Además estos clubes se distribuyen en las cinco UPZ de las localidad (20 Julio, La Gloria, San Blas, Los Libertadores, Sosiego) (ver anexo 8), atendiendo de esta manera a 555 niños,

niñas y jóvenes. Como lo afirma la coordinadora “para el año pasado hubo una amplia cobertura que se reflejo en el alto nivel de respuesta, se presento un gran numero de propuestas lo que indica una buena visión hacia el futuro y un carácter propositito por parte de los jóvenes de la localidad”.74

• Segunda Fase Siembra (5 Meses)

En este periodo se realiza un trabajo directo con los animadores, donde se les brinda apoyo, asesoría y capacitación en aspectos relacionados con metodologías de trabajo, manejo de grupo y temas relevantes para la convivencia, la participación y el desarrollo integral en cuanto a lo espiritual, personal, ecológico, físico, y lúdico. Los profesionales encargados de esta formación son la psicóloga, el psicopedagogo y la trabajadora social; estos son

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funcionarios directos de la ACJ más no son contratados por el ICBF para la ejecución del programa.

Para el desarrollo del programa la ACJ, gestiona apoyo de diferentes instituciones locales como lo son, Hospital San Cristóbal, Gerencia de Juventud (UCPI) y Alcaldía Local, estas brindan un acompañamiento y recursos humanos y materiales para las actividades que se diseñan lo cual fortalece el trabajo iniciado por la ACJ y por los clubes.

De igual manera en esta fase se ponen en marcha los clubes, en donde ellos autónomamente establecen sus horas de trabajo, sus espacios, diseñan las actividades según su naturaleza y se realiza el trabajo formativo y preventivo al interior de cada uno de estos.

Es importante resaltar que en este proceso, la persona que tienen el contacto directo con los animadores y en ocasiones con los miembros de los grupos, es un coordinador delegado por la ACJ, el cual hace un seguimiento continuo al proceso de formación, evalúa, gestiona actividades y propuestas de los/las jóvenes, suministra dotación en materiales y refrigerios; por medio de visitas y reuniones periódicas. De igual manera esta labor brinda herramientas para el mejoramiento de las actividades y propicia mayores resultados tanto para la institución como para los/las jóvenes.

• Tercera Fase Cosecha (3 Meses)

Para esta fase el delegado, junto con la ACJ realizan una evaluación permanente a los animadores y a los grupos por medio de informes donde se miran avances, sugerencias y se diseña una matriz que señala Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas (DOFA) tanto de los grupos como de los animadores. De esta misma manera, el ICBF hace una evaluación a todo trabajo realizado en la ACJ en cuanto al programa.

Esta evaluación logra fortalecer los procesos que se han realizado y permite establecer los resultados obtenidos tanto para la institución como para los animadores y el grupo. Se establece así, que para los/las jóvenes y la institución se creo la red juvenil, que esta en proceso de consolidación y busca que los jóvenes por medio de esta puedan diseñar proyectos para beneficiar a la población de la localidad por medio de un proceso de autogestión y aportes institucionales.

Concretamente, la coordinadora establece que el programa “desarrolla en los jóvenes una mayor participación a nivel social y comunitario, propicio espacios de organización juvenil, permitió que ellos adquirieran conocimiento sobre la localidad; disminuyó el consumo de alcohol y sustancia psicoactivas; generó cambios en sus comportamientos en cuanto formas de expresión, de comunicación, y de actuar frente a la realidad y los problemas; lo cual brindó

que los jóvenes fortalecieran su proyecto de vida personal y grupal, teniendo nuevas expectativas de vida para el futuro”.75

Para la institución se menciona que los avances fueron en cuanto a que, se amplio la cobertura a todas las Unidades de Planeación Zonal UPZ de la localidad, se adquirió un mayor reconocimiento de la institución dentro de la localidad y el programa tuvo una gran acogida por los jóvenes precisando un buen impacto en el trabajo desarrollado.

Por otra parte, durante la implementación del programa cabe indicar como fue la participación de los jóvenes en éste, es así que la coordinadora afirma que ésta se reflejó en la postura que tuvieron los jóvenes frente a las acciones desarrolladas. Es decir, se notó un carácter propositito por su participación en el diseño de proyectos, donde ellos mismos los autogestionan de manera voluntaria y autónoma, mostrando su capacidad para analizar, cuestionar la realidad en la que se desenvuelven y promoviendo en la comunidad espacios de participación e inclusión de los demás ciudadanos.

Pero esta participación es relativa puesto que, las personas que están involucradas son muy pocas y nos son una cantidad significativa para la extensión de la localidad, lo que no permite un desarrollo para la misma.

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Para concretar esta descripción, es importante tener una mirada desde la experiencia de los beneficiarios del programa como son los animadores y los integrantes del club. Es así que se resalta específicamente, su forma de agrupación, duración, proyectos desarrollados, población beneficiaria entre otros.

Los animadores son las personas que tienen a cargo un grupo de 15 o más preadolescentes o jóvenes, los cuales lideran procesos de formación y recreación de carácter informal, es quien tienen el contacto directo con los/las jóvenes que están en su grupo, son los intermediarios entre la ACJ y el club.

Los clubes por lo general son grupos que han venido trabajando a lo largo de varios años en diferentes actividades; respondiendo de esta manera a necesidades detectadas en el contexto como lo son las relacionadas al abandono temporal y extra escolar, mal uso del tiempo libre, desnutrición, falta de afecto, de conocimiento, de oportunidades, y por último falta de presencia estatal por medio de proyectos para esta población.

Dentro del transcurso de formación y trabajo de los clubes se preestablecen algunos parámetros y normas para el trabajo como lo son crear su nombre, objetivos, lugares y horarios de encuentro que generalmente son entre dos y tres encuentros semanales en cada club; determinando su proyecto y una identidad grupal en donde se tienen en cuenta las opiniones e intereses de los participantes.

Según los animadores, los clubes generalmente están dirigidos a formar líderes comunitarios y crear espacios donde puedan desarrollar sus capacidades tanto artísticas, manuales, culturales, académicas; mejorar la calidad de vida y disfrutar el tiempo libre.

Así mismo afirman que los integrantes llevan varios años, pero de igual manera hacen una convocatoria periódica en donde divulgan a amigos, familiares e instituciones educativas de la localidad y específicamente de la UPZ, su naturaleza, objetivo, fines, dinámica de las actividades y enfatizan los requisitos para pertenecer al club.

Para pertenecer al club es necesario que el preadolescente o joven cumpla un rango de edad que para los clubes prejuveniles es de 7 a 13 años y para los clubes juveniles de 14 a 26 años, que pertenezcan a la localidad y específicamente a la UPZ en donde está el grupo. De igual manera se menciona que la vinculación debe ser voluntaria para que el trabajo se vuelva armónico y ellos sientan pertenencia e identidad por lo realizado.

Los animadores dicen que en las convocatorias hay mucha demanda, lo cual para ellos es gratificante pero igualmente es una dificultad puesto que el programa estipula y da recursos para un límite de 15 integrantes por club. Pero ellos tienen claro que no deben ser excluyentes y permiten que los grupos sean un poco más amplios, lo cual les obliga a gestionar recursos y apoyo con otras instituciones del

distrito como la UCPI o Gerencia de Juventud, la alcaldía y entidades privadas para el suministro de alimentos.

Por otra parte los animadores o líderes aseguran que ellos y su grupo son encargados de proponer nuevos proyectos, mirando los intereses en común y teniendo en cuenta los logros alcanzados por el grupo; partiendo de ello se toman decisiones en cuanto a las actividades que realizan en el club. Los temas y el énfasis de las actividades son determinadas por su proyecto de vida grupal en donde se proponen clases y dinámicas que van dirigidas a cumplir sus objetivos; estas en su mayoría son charlas, seminarios, talleres, conferencias, salidas pedagógicas y muestras de sus logros alcanzados hacia otros grupos y a la comunidad.

Las actividades las dirigen en su mayoría los animadores, en ocasiones los integrantes del club y otras los profesionales asignados por la ACJ, lo cual indica que cada persona a cargo de la actividad es autónoma en el diseño de su metodología de trabajo; cabe destacar que los momentos de encuentro no solo se limitan a la formación sino también brindan el espacio de recreación, suministro de refrigerios, apoyo escolar y orientación psicológica; logrando de esta manera mayor cobertura en aspectos del joven que aportan a su desarrollo integral.

En el desarrollo de estas actividades, es importante caracterizar como es la participación de los jóvenes, es por ello que los animadores reiteran que se nota el interés de los preadolescentes y jóvenes por estas, lo aprendido lo apropian a su vida, divulgan la información, valoran la formación y el tiempo que se les brinda, se comprometen y lo ven como una etapa importante en el desarrollo de su vida; lo cual facilita, enriquece y da mayores resultados al trabajo.

Para el desarrollo del proyecto del club es necesario, hacer una evaluación a las actividades que se realizan, es por ello que permanentemente están detectando sus debilidades y fortalezas en el proceso; las cuales se toman de las opiniones que los usuarios tienen al respecto y de las observaciones periódicas del coordinador delegado de la ACJ. Esta evaluación ha permitido detectar resultados significativos que se han obtenido a lo largo del funcionamiento del club, estos se ven reproducidos en la vida cotidiana del preadolescente o joven, puesto que los animadores destacan “que se ha notado un cambio de comportamientos en cuanto a que hay una mayor inserción escolar, mejor nivel académico, mayor comunicación tanto con su familia como con sus amigos, disminución de la violencia, y del consumo de sustancias psicoactivas y alcohol”76.

Esto también se vislumbra en que la formación recibida en cualquier área cultural y artística la han tomado como fuente de trabajo al terminar su secundaria y se

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Entrevistas N° 7-8-9 . “PROGRAMA CLUBES PREJUVENILES Y JUVENILES” Animadores de clubes. Localidad cuarta de San Cristóbal, marzo 2005.

han motivado por apoyar y dar más herramientas para que el club se fortalezca y crezca como grupo.

Para complementar esta descripción se hace necesario tener el punto de vista de los preadolescentes y jóvenes vinculados a algún club específico, es eso que ellos afirman que lo que más les ha llamado la atención es que estos grupos usualmente están dirigidos a una formación artística y manual las cuales no se reciben en las instituciones educativas, de igual manera piensan que esta dinámica grupal les aporta al crecimiento intelectual y personal fortaleciendo su proyecto de vida. Así mismo articulan este proyecto a su vida cotidiana puesto que aumenta su autoestima, sus capacidades y sus oportunidades lo cual permite que sus acciones sean óptimas y les den seguridad para poder proyectarse hacia su futuro.

De igual manera señalan que a lo largo del proceso han “detectado cambios en cuanto, adquieren una postura critica de las realidades y los contextos de interacción, genera identidad y aprovechan su tiempo libre en cosas productivas”77.

Esta leve descripción del programa no se ve claramente articulada con el marco de la Política Publica de Juventud, sino que está vista desde principios y

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Entrevista Grupo Focal N° 8. “NUEVAS MASCARAS” Programa clubes Prejuveniles y Juveniles. Localidad cuarta de San Cristóbal, marzo de 2005.

características generales de los programas. Es así como para poder encontrar una posible relación es preciso detectar si el programa, sus acciones y resultados contribuyen a los objetivos y lineamientos de la política y como desde la institución se ha propuesto contribuir a esto.

Esta relación se plantea desde tres posturas, la de las directivas de la ACJ, animadores y los jóvenes tienen, perciben y detectan dentro del proceso. Por esta razón, tenemos que para la coordinadora el programa se articula a la Política de Juventud en cuanto busca fortalecer el proyecto de vida de los jóvenes por medio de desarrollo de las capacidades y facilitando las oportunidades: a si mismo este programa aporta a dicha Política una participación de los jóvenes donde ellos son autogestores de sus proyectos de desarrollo, motivando desde el preadolescente al joven a ser un actor social importante en el contexto de interacción.

Además la coordinadora afirma que “la implementación de la Política Pública de Juventud por medio de los programas ha sido un proceso lento pero progresivo, puesto que èste es un programa básicamente para el desarrollo de los jóvenes a nivel local, que permite que el joven reconozca sus derechos, deberes y libertades como parte fundamental de un ser social”78. De igual manera el programa brinda a

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Entrevista N° 4. Coordinadora Programa” CLUBES PREJUVENILES Y JUVENILES” Localidad cuarta de San Cristóbal, marzo 2005. Asociación Cristiana De Jóvenes

los jóvenes desde sus acciones y resultados una divulgación y capacitación sobre esta Política, propiciando espacios de participación y bienestar juvenil.

Sin embargo los animadores o líderes afirman que los proyectos que ellos desarrollan dentro del club si aportan a los objetivos de la Política Pública De Juventud en cuanto “que los dos buscan fortalecer y estructurar el proyecto de vida brindando oportunidades, desarrollando capacidades, formando lideres, propiciando conocimiento de espacios comunitarios en los jóvenes. Pero falta tener un mayor conocimiento de esta por parte de los jóvenes para así apropiarla y articularla dentro de las acciones que ellos y el grupo desarrolla; también falta una pedagogía y parametros para poderla ejecutar”79.

A diferencia de los beneficiarios directos de los clubes, ellos señalan que no conocen la Política de Juventud y piensan que todo lo relacionado con la Política esta monopolizado por el Estado, no se tiene en cuenta para el diseño de ésta, lo que proponen los jóvenes.

En general se reconoce un énfasis en la propuesta del ICBF a través del trabajo desarrollado por la ACJ orientado a generar acciones educativas con finalidades preventivas. Solo que en este caso, contrario al anterior, la participación de los

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Entrevistas N° 7. “PROGRAMA CLUBES PREJUVENILES Y JUVENILES” Animadores de clubes. Localidad cuarta de San Cristóbal, marzo 2005

jóvenes se evidencia de manera más directa, son ellos los gestores del programa que se ofrece y por tanto los que orientan su desarrollo.

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