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La inteligencia y la voluntad en el mundo de los seres libres

In document Estatuto ontológico de la afectividad (página 42-45)

La inteligencia

Ha sido considerada como una potencia o facultad del alma, tiene como finalidad, el conocer y captar la realidad, la verdad última del sujeto que conoce y de todos los seres a su alcance.

La inteligencia humana es diferenciable de la estimativa humana. La inteligencia sería en el caso del ser humano, su particular forma de captar el mundo.

Manifestaciones de la inteligencia:

1. Lenguaje y pensamiento: El lenguaje es una proyección simbólica del pensamiento a través del cual el hombre comunica sus sentimientos, emociones, deseos y razonamientos; a otros que están en condiciones de captarlo. El lenguaje humano no es instintivo sino cultural, y es elaborado a partir de vocablos diferentes en cada cultura. Pensamiento y lenguaje tienen como requisito el conocimiento, y su existencia garantiza la comunicación interpersonal. Pensamiento y lenguaje se nutren del conocimiento sensible y a partir de contenidos elaborados en el sensorio común y archivados en la memoria y la imaginación, elaboran en la conciencia ideas universales como representación válida de la generalidad. 2. Operaciones del pensamiento:

Abstracción: La persona elabora conceptos universales o genéricos en su imaginación a partir de seres concretos.

Juicio: Unión de conceptos que dan lugar a proposiciones.

Razonamiento: Unión de proposiciones simples que dan lugar a una secuencia lógica.

3. Características del pensamiento:

Infinitud: No existe límite al acto de pensar.

Alteridad: Todo lo que hay frente al sujeto pensante es inteligible y permite ser captado distintamente.

Mundanidad: Lo percibido frente al sujeto es captado como un entorno.

Reflexividad: El sujeto cognocente se reconoce a sí mismo como un “yo” que se hace cargo de sí mismo y de todas las realidades a su alrededor.

Inmaterialidad: Pensar no es algo que se prepara, se inicia y se termina. Es una acción instantánea.

Unión con la sensibilidad: El pensamiento del hombre no es independiente del conocimiento sensible.

Universalidad: El intelecto capta de los seres lo que les es común, lo universal. Los sentidos, en cambio, captan los accidentes, lo particular y propio de cada ser.

La voluntad

El ser humano es un protagonista, un hacedor de historia.

Aunque la supervivencia de los hombres depende de los recursos del medio, su iniciativa y su voluntad son determinantes a la hora de evaluar el alcance de su actuación.

El intelecto siempre busca dilucidar la verdad de las cosas.

Por el hábito del conocimiento el sujeto va por la vida más interesado en su mundo, más ávido de verdad. La verdad aportada por la inteligencia no es completa ni posee certeza, sin embargo se atiene a la realidad. La inteligencia, por su parte, sólo se atiene a la realidad de lo conocido.

Características de la voluntad:

La voluntad junto con la inteligencia es considerada una potencia del alma. Potencia porque siempre están en condiciones de ofrecer más de sí mientras dure la existencia corporal de la persona.

El objeto de la voluntad es la realidad de los seres existentes en cuanto es percibida por ésta como un bien. La voluntad extrae su propio bien de la realidad.

Primero es el ser o la realidad, el objeto, segundo la captación que de él hace el sujeto a través de los sentidos y en tercer lugar, la voluntad informada por la inteligencia trata de obtener para el sujeto la parte de esa realidad conocida que asume como un bien.

El entendimiento no se equivoca nunca. Su percepción de la realidad será siempre en concordancia con los datos provenientes de ésta.

La mentira y el error provendrán siempre de la voluntad que despreciando el entendimiento se guía por lo que el corazón le dicta alejándose de la realidad.

Voluntad y valores:

De cómo se salvó Ulises de la seducción de las sirenas:

En la eterna lucha entre el bien y el mal, en el combate de la voluntad contra las pasiones, en el campo de batalla de la libertad humana; de un lado está la verdad, el mundo de lo real. De otro lado están el mundo irreal de las pasiones y deseos, incubado en el campo de la afectividad. Ulises no ató su libertad sino sus pasiones. Reconociendo la fuerza del deseo proveniente del mundo de los sentidos y sabiendo del poder de una pasión desatada con la complicidad de la imaginación, puso un fuerte refuerzo a su voluntad a punto de claudicar. Ese refuerzo lo constituyó la virtud de la prudencia.

Solo dominando la ensoñación creada por su imaginación a partir de los sentidos pudo Ulises sacar adelante una decisión libre de su voluntad. Un valor es un bien que el intelecto propone a la voluntad para orientar su actuación, la virtud sería el proceso consciente para apropiar dicho valor.

Una vez la voluntad quiere el bien tratará de apropiarlo, exigiéndolo de los demás y poniéndolo en práctica en la propia conducta.

Intencionalidad de la voluntad:

La voluntad siempre es búsqueda de un otro. La voluntad por sí misma no puede generar lo querido. Aquello hacia lo que tiende le viene de la realidad por la vía de la razón.

La caja de Pandora:

Cada persona tiene dentro de sí la propia ‘Caja de Pandora’ y no falta a nadie su “canto de sirena” que en el fondo de su conciencia lo invita a tomar por asalto la felicidad abriendo la caja donde supuestamente se guardan todos los goces y satisfacciones imaginados.

En la voluntad, como en la inteligencia, las fuentes posibles de error provienen de otras potencias apetitivas diferentes a la voluntad misma y asentadas en el área afectiva.

Fuentes del error:

- Apetito concupiscible: motivado por la sensibilidad externa.

- Apetito irascible: desencadenado por la memoria y la imaginación.

El apetito irascible, como el concupiscible, son cómplices de acciones bajas, conseguidas con engaños a la razón y la voluntad. También pueden alentar acciones buenas y nobles a favor de la propia persona o de las demás.

La actuación resultante de la motivación afectiva, mediada por el apetito irascible o concupiscible, sin el concurso de la razón y la voluntad no es una acción libre, es una acción instintiva.

Canalizar el sentimiento, el deseo y la pasión en función de una verdad propuesta por la inteligencia y percibida por la voluntad como un bien es posesión y señorío sobre sí mismo, madurez personal, libertad.

Capítulo V: Dinámica de la actuación humana

In document Estatuto ontológico de la afectividad (página 42-45)

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