• No se han encontrado resultados

La noción de Psique

In document Estatuto ontológico de la afectividad (página 118-123)

El término alma tiene un significado impreciso. Se suele usar el término para designar aquellas dimensiones más específicas de la vida humana que trascienden o no son describibles en términos físicos, mecánicos o conductuales.

El alma es entendida en términos de conciencia como algo distinto y más o menos opuesto al cuerpo.

El término psique no es usado por Aristóteles y Santo Tomás para comprender a los seres orgánicos vivos. La noción de alma es fundamentalmente biológica.

Alma no es sinónimo de mente o autoconciencia. El alma no designa el ámbito de la intimidad o privacidad de la conciencia.

La noción de alma fue pensada por Aristóteles para explicar los seres orgánicos vivos. Esta noción no se opone a la de cuerpo. Un organismo vivo no es un cuerpo más un alma, sino un determinado tipo de cuerpo. 1. La psique como primer principio de vida

a. La psique como acto primero del cuerpo que posee la vida en potencia

El alma es la esencia de un cuerpo determinado, el principio de las operaciones.

El alma no es el cuerpo ni uno de sus órganos, pero tampoco es un elemento que se añada al cuerpo. El alma no es una sustancia, sino un atributo.

El alma es la forma, el acto primero o la esencia del cuerpo que posee la vida en potencia.

El alma es el acto del cuerpo como la vista es el acto del ojo.

El alma es el principio de configuración y unificación del ser vivo, su forma sustancial.

Cada forma es el primer principio activo de la realidad correspondiente, y no habría ningún inconveniente en llamar psique o alma a todas las formas sustanciales, pero se suele reservar este nombre para designar la

de los seres vivos, mientras que las de los inertes son llamadas simplemente formas.

El alma es el acto primero o la forma sustancial del cuerpo que posee la vida en potencia. Es el principio de determinación y unificación del cuerpo, unifica una serie de elementos materiales en un cuerpo vivo, en un vegetal, un animal o un hombre.

El alma no es ningún elemento que haya de ser unificado para constituir el ser vivo, sino el principio unificador de los elementos.

b. El error categorial del dualismo

La tendencia al dualismo aparece como una consecuencia del mecanicismo. Si las leyes de la mecánica se aplican a todo cuerpo en el espacio, el cuerpo y las acciones corporales humanas serán explicadas mecánicamente.

La conducta humana no puede ser satisfactoriamente descrita o explicada en términos mecánicos. Aparece la idea de que mientras que la mecánica explica algunos aspectos de la vida humana, no explican otros y, por tanto, la vida humana se compone de dos ámbitos: el mecánico y el no mecánico.

El dualismo nace de la consideración de que se ha de postular junto a los procesos y acontecimientos fisiológicos una serie paralela de procesos y acontecimientos psicológicos.

El origen del dualismo es la consideración mecanicista del cuerpo. El cuerpo no puede ser estudiado sólo mecánicamente.

c. La unicidad de la forma sustancial

No hay en el hombre tres almas, una intelectual, una animal y una vegetativa, sino sólo una, la intelectual, que asume las funciones de la animal y la vegetativa.

El alma no se une a un cuerpo que ya es cuerpo para hacerlo vivo, sino que constituye a unos elementos materiales en cuerpo vivo.

El cuerpo no preexiste al alma, ni en tanto que vivo, ni en tanto que cuerpo.

d. El alma y las facultades

El alma es acto primero, distinguiéndola de los actos segundos u operaciones. El alma no es una operación, sino el principio de las operaciones.

Las operaciones y las facultades son accidentes mientras que el alma no es un accidente sino aquello que constituye al ser vivo como sustancia. Puesto que estar animado o vivo es poseer determinadas capacidades, el estudio del alma es la consideración de esas potencialidades.

El modo de establecer cuántas y cuáles son las facultades del alma es considerar las diversas operaciones y sus objetos, puesto que las potencias se ordenan a los actos y éstos se especifican por sus objetos. El alma constituye al organismo viviente, y los principios operativos son constituidos por el organismo viviente en su proceso de autorrealización, con lo que el organismo viviente queda completado.

En la medida en que los vivientes van siendo más perfectos, necesitan más potencias y más órganos para poder alcanzar fines cada vez más altos: de ahí que el hombre tenga más potencias operativas y cuenten con más órganos.

2. Los tipos de formalización. La homeostasis vital

Lo propio y específico de una forma es formalizar, que es la actividad de la forma. Lo formalizado por la forma es lo que se suele llamar contenido. El caso más sencillo de formalización es el de la forma de un cuerpo inerte. Un cuerpo es tal cuerpo por su estructura. Aquí la forma se agota en informar a la materia para constituir el ser inerte.

La identidad de la forma que configura una materia cambiante permaneciendo idéntica consigo misma es una característica de los seres vivos.

Conocer es poseer intencionalmente una forma. La posesión cognoscitiva de una forma es intencional en cuanto que no es una posesión material. El modo en que el conocimiento formaliza es distinto al modo en que el alma formaliza al cuerpo, pues formalizar el cuerpo significa constituirlo como tal mientras que la formalización cognoscitiva no tiene semejante efecto real. La formalización cognoscitiva es ineficaz por cuanto que la realidad no es modificada por el hecho de ser conocida.

Todas las formas son inmateriales pues son el principio de constitución o el principio estructural de la materia.

Lo que Aristóteles llama potencia y materia, y lo que Hegel llama el negativo es aquello en virtud de lo cual lo real resulta intrínsecamente afectado por un devenir, aquello en virtud de lo que lo real resulta espacio temporalmente distendido.

Que haya distensión o que haya devenir de entes reales significa que hay entes reales que no son todo lo que pueden ser y que pueden llegar a ser lo que no son.

Si un ser es ya todo lo que puede ser, entonces no hay para él devenir, distensión, proceso. Pero si un ser no es en sí mismo todo lo que puede ser, entonces, le falta algo para ser todo lo que puede ser. Y eso que le falta es lo que puede.

Hegel se fija en lo que falta y le llama negatividad. Aristóteles se fija en lo que puede y le llama potencia.

En el cosmos puede haber vida pero no es necesario que la haya.

Sin embargo, la existencia de los seres vivos tiene un significado para el universo. La existencia de seres que realicen y mantengan su propia identidad implicando en ello al cosmos, significa una cierta unidad, al menos en algún sentido, de todo el universo.

Cuando la psique cognoscitiva formaliza en simultáneo al universo al verlo, al universo no le sucede nada. El formalizar de la psique vegetativa configura la materia de una manera determinada y la transforma para constituir el organismo.

El alma no puede estar localizada en parte alguna del cuerpo, sino que está toda en el cuerpo y toda en cada una de las partes.

3. La espiritualidad del alma humana

El alma es el principio remoto de las operaciones, pero en principio estas no se realizan sin el concurso del cuerpo. Son operaciones orgánicas. La cuestión de la espiritualidad del alma surge cuando se mantiene la idea de que pensar es una operación de cada hombre singular.

El hombre es un sujeto y no sólo un objeto, es decir, un yo. El hombre debe comprenderse a sí mismo, y comprenderse existiendo. Una cosa no se comprende así misma, no se relaciona con su propio ser, sino que se agota en ser lo que es.

En este planteamiento que parte de la autoconciencia y de la experiencia que cada uno tiene de sí, el hombre aparece ante sí mismo en términos de espíritu, porque la reflexividad que supone la subjetividad exige la espiritualidad.

Si consideramos el alma en sí misma, es una sustancia y podemos coincidir con Platón, si la consideramos en relación con el cuerpo, es una forma y podemos coincidir con Aristóteles.

El cuerpo recibe su ser del alma, el cuerpo es cuerpo por el alma.

En cuanto es una sustancia intelectual, el alma humana es incorruptible. Como sustancia intelectual, el alma humana es el recipiente de una existencia propia, por eso la muerte del hombre no es la muerte del alma. El alma humana es inmortal.

4. Lo natural y lo artificial. Psique y cibernética

Resulta muy obvio que una máquina no es un ser vivo, pero eso no significa que no pueda realizar las mismas funciones que un organismo viviente.

En el plano biológico-cibernético cabe establecer una diferencia inicial, atendiendo a la capacidad funcional de una neurona. La neurona sobrepasa a todos los elementos electrónicos de conexión conocidos. Necesita mucho menos espacio y energía de mantenimiento. Sólo en la velocidad funcional es inferior a los elementos electrónicos.

Con esto se establece un primer factor de discernibilidad entre homeóstasis cibernética y homeóstasis vital: cantidad de energía, volumen y velocidad.

La cibernética se ocupa de las estructuras y funciones lógico - matemáticas de autorregulación, independientemente de que estén dadas y se cumplan en un organismo vivo, en una población humana o en un cerebro electrónico.

La noción de forma designa una estructura funcional con capacidad energética autónoma suficiente para cumplirse por sí misma.

Homeóstasis vital significa acción de poner la propia estabilidad en virtud de una actividad también propia cuya energía es oriunda del sistema mismo.

Un sistema cibernético se diferencia de un organismo viviente en que un sistema homeostático cibernético es la materialización de una forma, y en que un sistema homeostático vivo, un organismo viviente, es la formalización de una materia, lo que se logra por unificación de todos los elementos materiales. Lo que resulta es un organismo vivo.

La diferencia entre máquina y organismo viviente no estriba principalmente en las funciones. La máquina puede realizar funciones imaginativas, memorativas, valorativas, etc. La máquina lo que no tiene es cuerpo, y en esto estriba la diferencia fundamental; y la máquina no tiene cuerpo porque no tiene psique. No es una estructura funcional dotada de la energía suficiente para cumplirse por sí misma.

En tanto que una máquina no tiene cuerpo, se puede decir que es más inmaterial y menos real que un organismo viviente, que es más intencional y menos material que un ser vivo: es, una idealidad materializada o positivada.

La unidad de una máquina es extrínseca y muy débil, una unidad artificial. La unidad de un organismo viviente está dada en cambio por lo que se llama psique, y ahora resulta más patente que la psique no es una función del sistema.

Capítulo IV: Corporalidad y sensibilidad

In document Estatuto ontológico de la afectividad (página 118-123)

Outline

Documento similar